Los niños necesitan, tanto y más que los adultos, dormir las horas suficientes. Con ello, descansa, madura y crece en salud. La importancia del sueño en los niños es tal que los mayores solían decir: «Tienen que dormir mucho, que durmiendo crecen». Solo es un dato extraído de la sabiduría popular, pero denota la importancia vital del sueño.
Datos para organizar el sueño infantil
Ten en cuenta 3 puntos básicos:
- La edad
- La cantidad de horas estimadas como beneficiosas
- Cómo se despierta por la mañana, con qué humor lo hace
Se pueden hablar de una serie de horas, conforme las diferentes edades, si, al mismo tiempo, se observa el particular desarrollo del propio infante. Es decir, hay que testar la teoría con la práctica personal. Cada pequeño es un mundo.

Observar cómo se despierta te dará las claves para realizar, o no, cambios en la hora de acostarse. Uno mismo tiene la experiencia de no levantarse igual a una hora que otra, ni si duerme más o menos tiempo. Son valores que influyen, tanto o más, en los pequeños de casa.
Las horas de sueño infantil, estimadas según bloques de edad
Consideramos, de modo amplio, la infancia desde el nacimiento a los 12 años. Esto nos permite una sencilla división por bloques de edad suficientemente amplios y definitorios.
– De 0 a 6 meses: entre 16 y 20, repartidas a lo largo de toda la jornada
– De 6 a 12 meses: 3 h durante la vigilia y 12 por la noche
– De 1 a 3 años: el sueño se concentra en la noche, con unas 12-13 h
– De 3 a 5 años: entre 10 y 12 h
– De 6 a 7 años: se rebaja a unas 10-11 h
– 8 años: 10 h y media
– De 9 a 10 años: 10 h
– De 11 a 12 años: entre 8 y 9 h
Son las horas estimadas como ideales. Observa a tu hijo, sopesa a partir de la experiencia y organiza un horario que puedas mantener. Tan importante como la cantidad de horas es la regularidad en los momentos de acostarse y levantarse.