LA AGONÍA Y LOS COLETAZOS DEL DRAGÓN
Tras la vuelta de las vacaciones de Semana Santa, en la materia de Historia de España de 2º de bachillerato hemos terminado el bloque temático Guerra Civil y franquismo, habiendo tratado, mediante documentos de diversa naturaleza, varios aspectos del tardofranquismo que habitualmente no se pueden tratar con la pausa que requiere su relevancia en el periodo tardofranquista. Nos referimos a la resistencia y oposición antifranquista por parte agrupaciones y asociaciones vecinales, obreras, estudiantiles, femeninas y feministas, religiosas (los llamados «curas rojos») e incluso del colectivo LGTBI.
Con ello se pretende que ellas y ellos se hagan una idea general de quiénes fueron los y las protagonistas de aquellos últimos años del régimen, que Juan Luis Cebrián denominó como la «agonía del dragón», poniendo el foco de atención en la presión ejercida por parte de la sociedad a la clase política para conseguir una ruptura, un punto y aparte y cambio radical hacia la restauración del régimen democrático de derechos y de libertades. Además de analizar en qué medida y grado existe, persiste y resiste el llamado franquismo sociológico en nuestra sociedad y cómo ha permeado y calado, especialmente, entre la juventud.
En este sentido, se visualizó en el aula el reportaje «Franco y los jóvenes» [https://www.rtve.es/play/videos/comando-actualidad/franco-jovenes/16538410/], y el documental «Por mí y por todas mis compañeras» [https://www.youtube.com/watch?v=uw1TcgNQoPA]. Posteriormente el alumnado se organizó en grupos para, a partir de los contenidos tratados en el aula sobre la dictadura y su durísima represión, de los citados documentos audiovisuales y la consulta a su entorno más inmediato (padres, tíos y abuelos), elaborar de manera cooperativa y conjunta una reflexión y valoración al respecto.
Viñeta de «El Roto», publicada en El País (2010).
FRAN, ADRIÁN, CHEMA, ESTEBAN Y JESÚS
Estos dos documentales nos han permitido entender cómo las ideas, la educación y las normas sociales pueden marcar profundamente la vida de las personas. A través de ellos, vemos dos realidades distintas pero conectadas por un mismo tema: la falta de libertad y la desigualdad. Estos documentales no muestran hechos del pasado, sino que nos hacen reflexionar sobre cómo hemos llegado hasta la sociedad actual y qué aspectos se necesitan mejorar.
Además, es inevitable relacionar lo que vemos con las experiencias de nuestros abuelos o familiares mayores. Muchas cosas de las que aparecen en los documentales no son historias aisladas, sino vivencias que ellos han experimentado. Escuchar su vida, limitaciones o miedos hace que entendamos la importancia de los derechos actuales. Por eso estos documentales no solo informan, sino que también nos ayudan a desarrollar una mirada más crítica sobre el mundo donde vivimos.
En «Franco y los jóvenes» se observa cómo el régimen utilizaba la educación para controlar el pensamiento de los jóvenes. No se trataba solo de aprender asignaturas, sino de interiorizar una forma concreta de ver el mundo basada en la obediencia y unos valores impuestos. Esto hace reflexionar sobre la importancia de la educación en la construcción de una sociedad. Si no se fomenta el pensamiento crítico, las personas pueden crecer aceptando todo sin cuestionarlo. Relacionándolo con nuestros abuelos, muchos de ellos vivieron una educación donde opinar opinar libremente no era posible, lo que demuestra hasta qué punto un sistema puede influir en la forma de pensar de toda una generación.
El documental «Por mí y por todas mis compañeras» muestra las dificultades que enfrentan muchas mujeres por el simple hecho de serlo. A través de distintos testimonios, se ven situaciones de injusticia, violencia y falta de oportunidades que siguen existiendo en la actualidad. Esto nos lleva a reflexionar sobre que la igualdad real aún no se ha alcanzado. Aunque en muchos países la situación ha mejorado, todavía hay desigualdades importantes. Si pensamos en nuestras abuelas, muchas no pudieron estudiar ni elegir su propio camino, lo que demuestra que estos problemas no están tan lejos en el tiempo como a veces creemos.
Ambos documentales, aunque desde perspectivas diferentes, muestran que los cambios sociales no ocurren de forma automática, sino gracias al esfuerzo y la lucha de las personas. Tanto en el contexto de la dictadura como en la lucha por los derechos de las mujeres, ha sido necesario que muchas personas cuestionen lo establecido. Esto invita a reflexionar sobre nuestro papel en la sociedad actual. Muchas veces damos por sentados derechos como la libertad de expresión o la igualdad, pero estos han sido el resultado de años de lucha. Por eso, es importante no ser indiferentes y seguir defendiendo estos valores para que no se pierdan.
En conjunto, estos documentales nos enseñan que la libertad, la educación crítica y la igualdad son aspectos fundamentales que no siempre han estado garantizados. Nos ayudan a entender mejor el pasado, pero también a mirar al presente con más conciencia. Relacionar estas ideas con las experiencias de nuestros abuelos hace que todo cobre un sentido más cercano y real, recordándonos que la historia no está tan lejos como parece.
Finalmente, debemos valorar los derechos que tenemos hoy, pero también ser responsables de mantenerlos y mejorarlos, para evitar que en el futuro se repitan situaciones de injusticia o falta de libertad.
EVA, JUAN, ALEJANDRA, MARÍA Y PAULA
Los documentales “Por mí y por todas mis compañeras” y “Franco y los jóvenes” nos ofrecen una oportunidad para reflexionar de forma profunda sobre dos problemáticas que, aunque a primera vista puedan parecer distintas, están estrechamente relacionadas: la persistencia de las desigualdades estructurales y la importancia de la memoria histórica en la construcción de una sociedad democrática y justa.
En primer lugar, “Por mí y por todas mis compañeras” aborda la situación de las mujeres en distintos contextos, evidenciando como el machismo sigue siendo una realidad arraigada en nuestras sociedades. A través de testimonios y experiencias personales, el documental muestra que las desigualdades de género no son hechos aislados, sino consecuencias de un sistema que históricamente ha situado a las mujeres en una posición de inferioridad. Esto se traduce en discriminación laboral, violencia de género, invisibilización y falta de reconocimiento en múltiples ámbitos.
Como estudiantes, nos resulta especialmente impactante comprobar que muchas de estas situaciones no pertenecen únicamente al pasado, sino que siguen ocurriendo en la actualidad. Esto nos lleva a cuestionar la idea de que la igualdad ya está conseguida. Desde una perspectiva crítica, entendemos que el feminismo no es una opción ideológica más, sino una necesidad para alcanzar la verdadera justicia social. La lucha colectiva, la sororidad aparecen como herramientas necesarias para transformar la realidad. Además, el documental nos hace reflexionar sobre nuestro propio papel: no basta con reconocer la desigualdad, sino que es necesario posicionarse activamente contra ella.
Por otro lado, “Franco y los jóvenes”, del programa Comando Actualidad, nos presenta una realidad que puede resultar inquietante: la existencia de los jóvenes que muestran simpatía hacia el franquismo, o que minimizan sus consecuencias. La figura de Francisco Franco aparece en este contexto como un símbolo de una dictadura que se caracterizó por la represión, la censura, la persecución política y la ausencia de libertades fundamentales. Sin embargo, el documental muestra cómo algunos jóvenes, ya sea por desconocimiento o por la influencia de determinados discursos, no perciben la gravedad de este periodo histórico.
Esto pone de manifiesto una clara carencia en la educación histórica y en la transmisión de la memoria democrática. Consideramos que es fundamental conocer el pasado para evitar repetir los mismos errores. La banalización del franquismo o la equidistancia ante este tipo de ideologías suponen un peligro para la democracia, ya que pueden abrir la puerta a la normalización de discursos autoritarios. En este sentido, creemos que la educación debe fomentar el pensamiento crítico y el análisis riguroso de la historia, evitando visiones simplistas o revisionistas.
Ambos documentales, aunque tratan temáticas diferentes, coinciden en señalar la importancia de la conciencia social y la acción colectiva. En el caso del feminismo, se trata de visibilizar y combatir la desigualdades de género. En el caso de la memoria histórica, de reconocer las injusticias del pasado y defender los valores democráticos en el presente. Desde una perspectiva de izquierdas, entendemos que estas luchas forman parte de un mismo objetivo: construir una sociedad más justa, igualitaria y solidaria.
Además, estos documentales nos invitan a reflexionar sobre el papel de la juventud. Lejos de ser un grupo pasivo, los jóvenes tenemos la capacidad y la responsabilidad de participar activamente en la transformación social. Sin embargo, para ello es imprescindible contar con una formación crítica que nos permita analizar la realidad y no dejarnos llevar por discursos simplistas o manipuladores. En un contexto marcado por la desinformación y la polarización, esta tarea resulta más importante que nunca.
También es importante destacar el papel de los medios de comunicación y de los documentales como herramientas de concienciación. A través de estos formatos, se pueden dar voz a realidades que a menudo son invisibilizadas y fomentar el debate social.
En conclusión, tanto “Por mí y por todas mis compañeras” como “Franco y los jóvenes” nos muestran que todavía existen importantes desafíos en nuestra sociedad. La lucha por la igualdad de género y la defensa de la memoria histórica son cuestiones fundamentales que requieren compromiso y participación activa. Como alumnado de 2º de bachillerato creemos que es nuestra responsabilidad no solo adquirir conocimientos, sino también desarrollar una conciencia crítica que nos permita contribuir a una sociedad más justa. Los derechos y libertades de los que disfrutamos hoy son el resultado de muchos colectivos, y depende de nosotros seguir avanzando en ese camino, evitando retrocesos y defendiendo valores como la igualdad, justicia social y la democracia.
ALBERTO Y DANIEL
Esto no es un texto. Esto es una forma de reivindicación de los esfuerzos realizados por las mujeres a lo largo de la dictadura franquista y la posterior transición a la democracia. Así como la importancia de la memoria histórica de los sucesos acontecidos para evitar la mala interpretación del periodo y la caída de la sociedad, en concreto la más joven, en creencias erróneas sobre los regímenes poco democráticos.
La lectura de este caligrama puede hacerse siguiendo el órgano deseado teniendo en cuenta que los que son dos iguales, se leen primero el de la izquierda y luego el de la derecha. El pelo es la conclusión y se recomienda leer al final.
👁️ → Estos son los ojos con los que vi los fusilamientos, censuras, ejecuciones, injusticias y opresión que hoy se quiere suavizar, tergiversar e incluso olvidar. Lo que vi es claro, lo que se interpreta, no tanto. Y el 18% de los españoles menores de 24 años preferirían vivir en un régimen «poco democrático» si eso les garantizara mayor calidad de vida. No obstante, la población cambia, la población es diversa y suprimir la democracia es el primer paso, es la llave de los políticos para abusar del poder e instaurar una forma de pensar en una sociedad plural. Lo que pasó no fue bueno y no se debe repetir nunca.
👂 → Con estas orejas escuché mentiras y medias verdades sobre lo que en realidad ocurrió durante el régimen y su repercusión en la actualidad. Como que Franco levantó el país. El país se levantó gracias al desarrollismo y la apertura al exterior. Franco nos metió en una autarquía con épocas de hambruna máxima. La entrada de dinero fue gracias a la ayuda de EE.UU. y el turismo, cosa que Franco hizo para que las democracias no se lo comieran. O que con Franco se vivía mejor. Con Franco, unos pocos, vivían mejor, a costa de los demás. Ni los proletarios, ni mujeres, ni rojos, ni discapacitados, ni diferentes a Franco en cuestión vivían mejor. Franco sembró el terror. Y es algo que no se puede olvidar. Es algo que los jóvenes deben conocer.
👃 → Esta nariz olió el hedor a humo, a carbón y a pólvora de la primera huelga que triunfó durante la dictadura franquista. La huelga minera de Asturias (1962). Huelga en la que, tras la sanción de un grupo de mineros por protestar por mejoras laborales, mujeres salieron a las calles e iglesias a protestar mientras que hombres se quedaban en las minas. La organización fue clandestina (por eso llamada «Huelga del Silencio») y obligó a Franco a ceder y a implantar mejoras laborales y estructurales, lo que supuso un punto de inflexión en la resistencia obrera con gran ayuda de las mujeres.
👄 → Con esta boca convencí al conductor de la línea 12 en BCN que subiera a Torre Baró. Pues según él el bus no podía subir. Contesté: «el bus sí puede subir, pero no queréis subirlo». Tras una conversación, conseguí que lo intentara y sí subió, y así conseguimos que la línea atravesara nuestro barrio. Esto demuestra que las mujeres tenemos un papel muy importante, así como los trabajadores, pues mi mérito fue atribuido al hombre de la L-47, que copió mi acto. Sin embargo, en la Historia queda que nuestro acto, realizado en inicio por una mujer (Maruja Ruiz Martos), tuvo una gran repercusión.
🤨 → Con estas cejas fruncimos el ceño durante las manifestaciones contra Coca-Cola, que tenía en condiciones precarias a nuestros trabajadores. Tras mucho esfuerzo y apoyo, como el de CC.OO., finalmente ganamos a Coca-Cola, algo inédito, algo que nadie esperaba. Lo que demuestra que unidos y unidas somos capaces de cambiar el mundo si nos lo proponemos, y de conseguir lo que queramos. Por mí, y por todas mis compañeras.
💇 → «Handheld memories» they say. Y es cierto, pues en mi memoria quedará todo lo que sucedió: Desde la censura, las injusticias, la represión y el miedo, hasta los esfuerzos proletarios y de la mujer en las minas, las calles, las iglesias, los transportes y en los corazones de todos nosotros, que debemos seguir luchando por nuestros derechos. Debemos superar el régimen franquista y hacer que esta memoria quede también en todos nuestros jóvenes. Por una sociedad mejor, más informada, más justa, que reivindique lo bueno y boicotee lo malo. Por todos nosotros y por todas nosotras. Por ti y por mí, y por todas nuestras compañeras y compañeros. Por nuestro futuro.
FELIPE, CLAUDIA, IRENE Y AITOR
En clase, hemos visualizado dos documentales recomendados por nuestro profesor de historia acerca del franquismo. Una vez vistos ambos documentales, vamos a hacer una reflexión grupal sobre la evolución del régimen franquista a lo largo de la historia, habiendo aún resquicios de esta ideología.
El franquismo fue un régimen político que estuvo vigente desde el final de la Guerra Civil (1939) hasta la muerte de Franco (1975). El régimen surgió tras la Guerra Civil (1936-1939) donde se enfrentaron el bando republicano junto a México, la URSS y las Brigadas Internacionales y el bando sublevado junto a la Alemania nazi y la Italia fascista. Tras la guerra se vive en un período dictatorial cuyo Jefe del Estado es Francisco Franco. Solo había un único partido (Federación Española Tradicionalista y de las JONS) y un único sindicato (Sindicato Vertical), llevando a cabo la represión, la censura y la violencia. Este régimen era de ideología nacionalista, ultracatólica, ultratradicionalista y anticomunista.
En la posguerra, hubo mucha pobreza, hambrunas y aislamiento internacional, llegando a la autarquía. La Iglesia constaba de privilegios importantes que le permitían educar a la población. Hubo emigraciones y exilios masivos por motivos económicos y sociales. Por tanto, concluimos:
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Años 40: etapa de represión y aislamiento internacional (autarquía).
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Años 50-60: apertura y crecimiento económico gracias al Desarrollismo.
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Años 70: crisis del régimen y proceso de transición democrática. Tras la dictadura franquista, llega hasta nuestros días la Monarquía parlamentaria.
Como ya sabemos, durante el contexto de dictadura franquista se dio una represión importante a nivel nacional. Esta fue una forma de mantener el control sobre la sociedad a través del miedo, la censura y la falta de libertad. No solo se castigaba a quienes estaban en contra del régimen, sino que también se intentaba evitar que las personas pensaran de manera diferente. Esto provocó consecuencias muy profundas que no se limitaron solo a ese momento histórico, sino que se alargaron en el tiempo.
En relación con los documentales vistos en clase, se puede observar cómo esta represión afectó especialmente a aquellas personas que se salían de lo establecido. Aunque hoy en día todavía existen debates o distintas opiniones sobre esa época, lo cierto es que los testimonios permiten entender mejor la realidad que se vivió. En el caso del documental «Por mí y por todas mis compañeras», se muestra claramente cómo muchas mujeres fueron reprimidas no solo por sus ideas, sino por intentar tener más libertad en una sociedad que las limitaba.
Lo más impactante es que esas consecuencias de esta represión no fueron físicas o legales, sino que también sociales y emocionales. Muchas personas vivieron con miedo, en silencio o sin poder contar lo que les había ocurrido. Esto demuestra que la represión no termina cuando desaparece la violencia directa, sino que deja huellas que pueden durar muchos años.
El documental «Franco y los jóvenes» nos ha permitido reflexionar sobre la preocupante situación al resurgir ciertas ideas franquistas en parte de la juventud española. Esto es influenciado por varias razones, entre ellos el descontento político y social, la influencia de las redes sociales y el desconocimiento histórico. Podemos comprobar cómo esos jóvenes tienen una visión falsa sobre lo que es el franquismo, siendo supuestamente ordenado, estable, seguro y que no somete a la mujer sin tener en cuenta cosas como es la libertad, los asesinatos y la diferencia de poder.
Por lo tanto podemos comprobar la importancia de conocer nuestra historia, ya que sin una comprensión real del presente y del pasado, se puede llegar a conclusiones erróneas e incluso perjudiciales. Por último por estas razones es importante conocer nuestros valores, derechos y libertades y por supuesto, la historia de nuestro país.
La represión durante el franquismo afectó a toda España, pero especialmente a las mujeres, tal y como se muestra en el documental visto en clase «Por mí y por todas mis compañeras». Muchas de estas mujeres vivieron situaciones donde fueron controladas, censuradas e incluso les limitaron derechos, como el de la educación o el trabajo, algo que vemos como «obvio» en la actualidad.
También nos muestra historias como las de mujeres que se atrevían a denunciar injusticias o a oponerse al régimen, exponiendo lo mucho que se arriesgaban al hacer esto debido a las consecuencias. Aun así, también se muestra su valentía y resistencia, ya que, incluso en ese contexto, muchas se atrevieron a luchar por ellas y por sus compañeras.
Así, podemos entender mejor lo duro que era el Estado en aquel entonces y el papel tan importante que ocuparon las mujeres. Durante el paso del franquismo a la democracia, la vida de las mujeres empezó a cambiar poco a poco. Después de muchos años en los que estaban muy limitadas y casi siempre ligadas al hogar, como ha sido mencionado anteriormente, empezaron a tener más oportunidades como estudiar, trabajar y participar en la sociedad.
Con la llegada de la democracia y las nuevas leyes, se reconoció su igualdad con los hombres, aunque en la práctica el cambio fue más lento y muchas ideas tradicionales se conservaron durante un tiempo. Aun así, este periodo fue muy importante porque permitió que las mujeres ganaran más libertad e independencia.
Al ver estos documentales se siente una mezcla de frustración y preocupación, pues se observa el contraste entre personas que sufrieron a causa de uno de los mayores dictadores de la historia (y la ideología que este dejó como legado) y jóvenes ingenuos que lo alaban a causa de la desinformación, como si todo el sufrimiento que provocó nunca hubiese existido.
No es el caso que hemos visto de jóvenes el único que existe a día de hoy. Es común escuchar un «viva Franco» en clases de secundaria o el tarareo del himno franquista «Cara al sol» entre risas. Aunque se perciba a modo de broma, cada vez son más los jóvenes que piensan que «con Franco se vivía mejor» o que «Franco no fue tan malo». Esto conduce a preguntarse cuál es el error que se ha cometido para que esto pase, y el mayor, como muestra el documental, es la falta de información sobre la dictadura en la educación de los jóvenes.
Teniendo en cuenta que somos el futuro del país y que ya es real el auge de la ideología franquista entre los jóvenes, es aterradora la mera idea de que la historia se pueda repetir. A nosotras, que tenemos la suerte de ser conscientes del pasado, nos da rabia que la gente tuviera que pasar por situaciones tan complicadas injustamente, pero es más frustrante que haya gente que defienda ese régimen sin haber pasado por eso, ya que hablan desde la ignorancia sin ser conscientes de las consecuencias que sus ideologías pueden provocar.



