Tras las abundantes lluvias de este trimestre, nuestro querido Huerto de Clarita necesitaba una puesta a punto para poder seguir siendo ese espacio educativo vivo que tanto aporta a nuestro alumnado.
Gracias a la implicación de nuestras familias voluntarias, el huerto luce de nuevo limpio y cuidado. Se ha realizado una importante labor de retirada de maleza, acondicionamiento de los bancales y, además, hemos podido recolectar algunos de los frutos y hortalizas que fueron sembrados con tanta ilusión durante el primer trimestre y que ahora nos regalan el resultado de aquel trabajo paciente y constante.
Queremos destacar especialmente la labor de coordinación de nuestra compañera Raquel García, que con entusiasmo, dedicación y cariño cuida cada detalle de este espacio tan especial. Gracias a su implicación, el huerto sigue siendo un entorno educativo multidisciplinar, donde el aprendizaje se vive de forma práctica, motivadora y significativa.
El Huerto de Clarita no es solo un lugar donde crecen plantas, sino también un espacio donde crecen valores, conocimientos y experiencias compartidas.
Desde aquí queremos también animar a aquellas clases que aún no han incorporado este recurso a su práctica educativa, a que se acerquen, lo descubran y se dejen cautivar por esta forma tan enriquecedora de trabajar con el alumnado, donde la naturaleza se convierte en la mejor maestra.
Gracias a todas las personas que, con su tiempo y su esfuerzo, hacen posible que este proyecto siga creciendo cada día.
Os dejamos fotos del antes y del ahora de nuestro huerto tras este magnífico trabajo.



