AULA DE CINE. Coordinadora Sonia González Morón
Comenzamos nuestra actividad de cineclub con la película BIENVENIDOS A MARWEN.

Podremos verla el martes 29 de noviembre de 2022 a las 16 30 h. en el salón de actos «Elisa Constanza Zamora Pérez»
Las entradas gratuítas se pueden recoger en Secretaría.
Os dejamos aquí los valiosos contenidos de www.lahiguera.net donde podréis adentraros en esta original película, recomendada para mayores de 12 años, que nos presenta muchas capas para el análisis y reflexión, pero también para el disfrute de los sentidos y la imaginación.
https://www.lahiguera.net/cinemania/pelicula/8659/
BIENVENIDOS A MARWEN es una historia de valentía, resistencia y curación a través del arte que respeta la expresión de género de Mark y lo presenta de forma que ayudará al público a verle, ante todo, como una persona y a aceptarle tal cual es. Al menos, eso esperan el director y los productores.
Ese aspecto de la película conmovió al reparto. «Me entristece ver que la intolerancia y los prejuicios prevalecen en el mundo actual», dice Leslie Zemeckis. «Es exactamente lo que muestra la película, además de subrayar toda esta clase de injusticias».
(Welcome to Marwen)
Comedia – Animación
USA
Año: 2018
116 minutos
Ficha técnica
Director ROBERT ZEMECKIS
Reparto
- Steve CarellMark Hogancamp / Capitán Hogie
- Leslie MannNicol
- Diane KrugerDeja Thoris
- Merritt WeverRoberta
- Janelle MonáeLa Soldado Julie
- Eiza GonzálezCaralala
- Matt O’LearyTeniente Benz / Carl
- Gwendoline ChristieAnna
- Leslie Zemeckis
- SINOPSIS SuzetteMark Hogancamp (Steve Carell) es víctima de un brutal ataque que le deja sin un solo recuerdo. Nadie cree que pueda recuperarse. Sin embargo, juntando piezas de su antigua y nueva vida, Mark recrea con total meticulosidad una ciudad belga llamada Marwen, donde se convierte en el capitán Hogie, un piloto de caza de la II Guerra Mundial. Aquí, en Marwen, Mark puede ser un héroe, luchar contra el enemigo y contar con sus amigos. Mientras construye una maravillosa e increíble instalación, poblada de asombrosos muñecos sumamente realistas – auténtico homenaje a las mujeres más fuertes que conoce, saca fuerzas de un mundo de fantasía que le permite sobreponerse en el mundo real.
La historia
Tragedia y triunfo. La historia de Mark Hogancamp
Nacido en 1962 en el seno de una familia de clase media, Mark Hogancamp creció en un barrio a las afueras de Nueva York. Además de mostrar cierta inclinación artística desde muy joven, el mayor de tres hermanos expresó una curiosidad poco habitual por el mundo que le rodeaba. Le fascinaba su abuelo materno, reclutado por la Luftwaffe como mecánico de artillería antiaérea durante la época hitleriana y que había perdido una pierna en la II Guerra Mundial. Mark no fue un alumno brillante, pero siguió haciendo prueba de grandes habilidades creativas durante sus años de estudiante. Se alistó en la Marina estadounidense a principios de los ochenta, y sus dibujos captaron la vida cotidiana a bordo del barco, así como la vida en Europa tal como la conoció durante sus años de servicio.
Estando en la Marina, se casó con una joven ruso-polaca a la que había conocido en la Universidad, pero el matrimonio no duró. Al licenciarse, Hogancamp empezó a beber, solo tenía empleos esporádicos e ingresó en varios centros de rehabilitación. Por fin encontró un puesto como ayudante de cocina y consiguió no beber durante las horas de trabajo. Sin embargo, se encerraba en su casa para beber y tocar la guitarra. Nunca dejó de dibujar y hacer miniaturas militares que regalaba a sus amigos e incluso vendía.
A los 38 años, su vida cambió para siempre.
La noche del 8 de abril de 2000, Mark Hogancamp había quedado con unos amigos en un bar del estado de Nueva York, pero cuando llegó, ya se habían ido. Decidió quedarse a tomar algo y empezó a charlar con un joven.En algún momento de la conversación, reveló a su interlocutor algo que solía guardarse para sí mismo: el hecho de que le gustaba ponerse zapatos de mujer cuando estaba solo. Cuando salió del bar ya era más de medianoche. Le esperaban el joven con el que había hablado y cuatro amigos suyos. Los cinco hombres le dieron una brutal paliza, pateándole la cabeza en varias ocasiones con sus botas. Dándole por muerto, le abandonaron en medio de la calle, donde una vecina le encontró. Aparcó su coche delante de Hogancamp para protegerle mientras salió corriendo a por ayuda.
La gravedad de las heridas de Mark Hogancamp superaba la capacidad de las urgencias locales y fue trasladado al hospital Westchester Medical, donde le indujeron un coma antes de operarle con la intención de curar las graves heridas que tenía en el rostro.Cuando volvió en sí nueve días después, los médicos se dieron cuenta de la gravedad de sus lesiones cerebrales. No se acordaba de la brutal paliza. Recordaba a su familia más cercana, pero casi nada de su vida adulta. Además, tuvo que volver a aprender cosas tan básicas como comer, andar y leer. Permaneció ingresado cuarenta y tres días.
Al concluir la ayuda estatal para su rehabilitación, aún le quedaba mucho para curarse. Pasó los dos años siguientes compartiendo piso con un amigo antes de mudarse a una caravana a las afueras de una ciudad de tamaño medio en el Valle del Hudson, a pesar de seguir sufriendo ataques de ansiedad.Fue entonces cuando redescubrió el olvidado interés por la II Guerra Mundial y las miniaturas militares. Le temblaban las manos y había perdido parte de su destreza, ya no podía pintar modelos realmente pequeños como antes, por lo que empezó a realizar figuras de 30 centímetros – correspondientes a la escala 1:6 -, representando soldados y héroes. Encontró un muñeco que se parecía algo a él y lo nombró capitán Hogancamp, apodado «Hogie». Otros muñecos le recordaban a amigos, a miembros de su familia, a sus atacantes y a la maldad de este mundo. Cuidando del más mínimo detalle, los vistió y pintó para reflejar diversas personalidades.
Pasó el tiempo y nadie creía que Mark Hogancamp volvería a llevar una vida normal. Pero se refugió en un mundo que él mismo creó. Sus muñecos necesitaban un lugar donde vivir, trabajar y divertirse, y se le ocurrió construir una ciudad belga imaginaria de la época de la II Guerra Mundial a escala 1:6 detrás de su caravana. Solo necesitó imaginación y materiales baratos o rescatados de la basura. El primer edificio que construyó fue un bar al que puso el nombre de «The Ruined Stocking Catfight Club», cuya traducción aproximada sería «Bar de la pelea de la media con carrera».
«Quería recuperar mi imaginación; sabía que mi mente era un motor de ocho cilindros y que solo estaba funcionando uno», cuenta Hogancamp en el libro Welcome to Marwencol (Bienvenidos a Marwencol). «Se me ocurrió que para recuperarla debía construir un bar. Siempre había querido tener uno, y lo construí. Pero se me hizo raro verlo allí, solo, y por eso empecé a construir otros edificios que le hicieran compañía».
Nombró dos edificios por Wendy y Colleen – sus dos amores en su «segunda vida» -, y otro por él mismo. Cuando terminó la pequeña ciudad, le buscó un nombre y acabó llamándola con una combinación de la primera sílaba de cada nombre, Marwencol (Mar-Wen-Col).
A partir de ese momento empezó a inventar relaciones e historias para los muñecos, y después de una cuidada puesta en escena, los fotografiaba con una vieja cámara de 35 mm. Supo captar la camaradería, el afecto, los miedos y las aventuras de los personajes con tanto realismo que muchas personas que veían las fotos los confundían con personas reales. Sus cinco atacantes también vivían en Marwencol como unos nazis que aterrorizaban a la población local.
En 2005, el fotógrafo David Naugle, que vivía en el barrio y había visto pasar a Mark Hogancamp en varias ocasiones por la carretera 213 arrastrando un jeep militar en miniatura, no pudo resistir la curiosidad y le preguntó que hacía. Hogancamp le enseñó algunas de las fotos de Marwencol.El fotógrafo se quedó asombrado ante el detalle y autenticidad de la ciudad y de los muñecos. Le pidió permiso a Hogancamp para enseñar las fotos al editor de la revista de arte «Esopus», que publicó un artículo en torno a Marwencol en el número de otoño de 2005. La publicidad hizo que una galería neoyorquina le invitara a exponer sus fotos, pero esto representó un momento difícil para Hogancamp al verse obligado a salir de su burbuja protectora y de una vida reglamentada para regresar al mundo real.
Sin embargo, la exposición fue muy aplaudida y le puso en contacto con Jeff Malmberg, un documentalista en el que empezó a confiar. El documental que rodó Malmberg, Marwencol, se estrenó en cines en 2010 y fue emitido posteriormente por la PBS.
Entre los veinticinco premios que ganó, destacaremos dos:
Espíritu Independiente, Mejor Documental del Año de la Sociedad Bostoniana de Críticos de Cine y de Rotten Tomatoes, y Mejor Documental del Gran Jurado en el Festival de Cine South by Southwest. El periódico Los Angeles Times calificó Marwencol de «experiencia totalmente única y estimulante», y el Village Voice dijo que «es exactamente la experiencia misteriosa casi sagrada que uno espera tener viendo un documental, cosa que casi nunca pasa».
A continuación se publicó Welcome to Marwencol, un libro de 278 páginas con fotos y texto explicativo, que también despertó mucho entusiasmo y que Amazon incluyó en la lista de «Mejores Libros del Año».
Hoy en día, Mark Hogancamp tiene 56 años y sigue fotografiando la vida de la ciudad de Marwencol.
El diseño de producción
Ningún detalle pasa desapercibido. Marwen cobra vida
El diseñador Stefan Dechant trabajó por primera vez con Robert Zemeckis como ilustrador de producción en la película Forrest Gump y ha vuelto a colaborar con él en numerosas ocasiones. «A Bob le gusta que la cámara esté en movimiento, la usa a modo de pincel», dice. «Por lo tanto, todos los decorados debían dejar sitio para que la cámara se moviese».
Al enfocar el diseño de BIENVENIDOS A MARWEN, Stefan Dechant estudió la vida del auténtico Mark Hogancamp e intentó trasladarla a los decorados. No se trataba de imitar a Hogancamp, sino de crear una versión cinematográfica del personaje que Robert Zemeckis imaginaba. Todo su equipo estaba decidido a honrar el trabajo de Mark y a esforzarse en que su ciudad imaginaria no fuese una caricatura. Todas las decisiones se tomaron a partir de una pregunta: ¿Somos leales a este increíble artista?
«Esta película habla de un hombre que crea arte», dice Stefan Dechant. «Me pareció necesario conocer de primea mano el entorno en que se mueve Mark para poder reflejarlo adecuadamente. ¿Qué tiene que ver el entorno con el proceso creativo? La caravana donde vive huele a nicotina y a café, son sus motores. Solo vive para Marwen y está rodeado de partes de proyectos aún sin terminar. Por ejemplo, hay un avión a escala colgado en una pared y una revista pulp masculina de los años cincuenta con contenido fetichistas nazi en un rincón».

Al dejar la roulotte donde vive Mark Hogancamp para adentrarnos en el pueblo de Marwen, los tonos sepia iniciales se convierten en colores vibrantes. El Marwencol real es una sola fila de ocho o diez edificios, pero Stefan Dechant y su equipo diseñaron la versión cinematográfica como una ciudad.
«Queríamos construir un mundo a una escala de 1:6, pero sin que esto nos limitara», explica el diseñador. «Las ventanas no serían como en el mundo real, las puertas no serían proporcionadas con exactitud. Al principio, incluso nos preocupamos por el interior de los edificios. Empezamos por la iglesia, pero al final habíamos construido una estructura demasiado grande, aunque estaba a escala 1:6. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que debíamos crear edificios que funcionasen con los muñecos».
Mark Hogancamp diseñó los decorados para sacar una sola fotografía, pero no pasaba lo mismo con la película de Robert Zemeckis, ya que la cámara se movía. «El decorado del bar Ruined Stocking (Media con Carrera) debía ser lo bastante amplio para que todas las chicas bailaran», explica Stefan Dechant, «pero tampoco tan grande como para ocupar toda la caravana de Mark. Este fue uno de los muchos problemas que debimos solucionar para equiparar lo que rodábamos con las fotos que sacaba Mark».
Además, el director pidió que los decorados de la película fueran realistas. El auténtico pueblo de Marwencol se construyó básicamente con objetos de segunda mano y materiales recuperados. El reto residía en replicar el verdadero aspecto de la población y, sobre todo, que no pareciera haber sido construida por un millonario.
El equipo siempre estuvo de acuerdo en que debía construirse el interior y el exterior del bar Media con Carrera. «En la película, Mark hace un agujero en la caravana para que el exterior del bar esté pegado a la pared, y el interior, dentro de la caravana», explica Robert Zemeckis. «Esto le permite estar dentro si llueve o hace frío, y pasarse la noche viviendo su aventura si le apetece. Es una de las libertades que se toma la película y que no está en el auténtico Marwen que construyó Mark».
El decorador HAMISH PURDY (El renacido) y su equipo se esforzaron en dar una mayor autenticidad a los diseños de Stefan Dechant, tanto en el mundo real como en el de los muñecos. Su objetivo primordial, cuando trabaja en una película, es conseguir que todos los objetos parezcan reales, pero en el caso que nos ocupa, todo cambió. Aquí se trataba de que el atrezo y los detalles de Marwen no fueran más realistas que lo conseguido por Mark Hogancamp cuando construyó el pueblo.
«Cuando Mark empieza a construir su mundo, en ningún momento intenta que sea una miniatura perfecta», dice Robert Zemeckis. «Solo intenta plasmar sus emociones en un pueblo en miniatura. Esa era la dificultad a la que se enfrentó Stefan. ¿Cómo diseñar Marwen para que en cualquier momento recordáramos al público que estaba hecho de trozos de madera contrachapada encontrada en contenedores? Y conseguirlo sin perder la belleza del bar o de la iglesia, por ejemplo».
El decorado más importante fue la caravana de Mark, donde se rodó durante dos semanas y media. «Cuando empezamos con el interior de la caravana, que en principio y en cualquier otra circunstancia sería un decorado de lo más sencillo, sabíamos que debía permitirle a Bob una creatividad total rodando», explica el diseñador de producción.
Para que funcionase a la perfección, se les ocurrió dividir el decorado en secciones. Así, cualquiera de las paredes podía desaparecer alzándola al techo del plató. Los muebles, los objetos podían retirarse con suma facilidad. «Construimos una caravana pensada para que Bob estuviera cómodo con los actores y con Kim Miles, el director de fotografía», explica Stefan Dechant. «No había nada que impidiera el proceso creativo, el decorado no imponía limitaciones. Todo estaba pensado para facilitar la forma en que rueda Bob».
Hamish Purdy se basó en la auténtica caravana, en cómo vive Hogancamp y en qué era importante para él cuando creaba los muñecos. El decorador estudió el documental sobre Marwencol y el libro, además de las fotos que habían realizado Robert Zemeckis y Steve Carell cuando habían ido a ver a Mark Hogancamp.
«Basta con ponerse en el lugar del personaje y pensar en él mientras se prepara un decorado para que todo fluya naturalmente·», dice Hamish Purdy. «Los platos sucios en el fregadero, las manías de Mark, lo que cuenta para él. Si Mark siempre está mejorando el bar Media con Carrera, que penetra en su caravana a través de la pared del salón, es normal que haya herramientas a la vista».
Hamish Purdy se esforzó mucho en decorar los edificios principales de Marwen: el bar, la iglesia, la pastelería, el estanco, el banco, la fuente y varios edificios quemados. Algunos de estos últimos solo eran una fachada. De todos ellos, el bar Media con Carrera era el más detallado y elaborado. El local está en la planta baja. Arriba hay un dormitorio común donde duermen todas las mujeres a excepción de Deja Thorris. Cada cama tiene un estilo propio.
«El dormitorio común y el bar requerían un sinfín de detalles», añade el decorador. «Añadimos detalles en el bar de miniatura que podían estar en la vida real de Mark. Por ejemplo, en la película trabaja en el restaurante Avalanche Roadhouse. El decorado del restaurante incluye un bar con muchas luces de Navidad en la pared. En el decorado del bar Media con Carrera, me aseguré de que hubiera luces de Navidad en la pared detrás de la barra con el fin de crear una conexión entre los dos. Hay un jukebox en el restaurante. Por lo tanto, en el bar hay una imitación de jukebox inventada por Mark: un altavoz con dos velas. Pasamos continuamente de un lado a otro para que el mundo de los muñecos se viera influido por lo que Mark veía en su vida diaria».
El arte imita al arte. Cómo recrear las fotos de Hogancamp
Las increíbles fotos en 35 mm que Mark Hogancamp hizo de Marwencol y de sus habitantes fueron admiradas en el mundo entero, por lo que el director y los productores quisieron que las fotografías de Marwen que se harían para la película expresaran los detalles, el arte, el realismo y, sobre todo, la sinceridad que convierte las fotografías originales en algo extraordinario. «Mark hace fotografías totalmente sinceras», dice Robert Zemeckis. «Carecen de ironía, son muy poderosas. No le preocupa que algunas no respeten exactamente la escala o si se adivina el mundo real en segundo plano. Al ser tan puras, las fotos existen en un mundo aparte».
El productor Steve Starkey trabajó con el fotógrafo ED ARAQUEL y el director técnico de muñecos D. Martin Myatt para recrear esa autenticidad espontánea. «Cuando se compone una escena, no se trata solo de fotografiar a muñecos», explica el productor. «Se trata de crear una situación emocional en una época y lugar específicos, con la acción transcurriendo en un momento concreto. Nos costó encontrar el ritmo adecuado y plantearnos las preguntas adecuadas. ¿Cómo estarían sentados en el jeep? ¿Qué actitud tendría ella? ¿Adónde van y por qué? ¿Por qué se detienen aquí? ¿Qué miran? No fue una tarea fácil».
Pero lo consiguieron con la ayuda de Robert Zemeckis. «Lo pasamos realmente bien», dice Steve Starkey. «También gané una gran dosis de humildad después de fijarme más de cerca en las fotos de Hogancamp y descubrir su destreza e instinto. Es un artista. Fotografiar los muñecos fue todo un reto. En la escena de la exposición en la galería se muestran algunas de nuestras fotografías junto a las de Mark Hogancamp».
D. Martin Myatt se sintió honrado de haber sido escogido para el trabajo. «Recuerdo la primera vez que vi las fotografías de Mark», dice. «A pesar de ser algo totalmente diferente de lo que hacía yo, me pareció admirable. Es increíble cómo desafía la gravedad con las herramientas más sencillas. Sus fotos me inspiraron. Fue un placer participar en la creación de una película que honra su obra. Y como fotógrafo, fue genial ser parte de la recreación de sus historias y de sus conceptos con esos fantásticos muñecos en una película de Robert Zemeckis».
El director reconoce que la película no solo fue diseñada para honrar una obra, sino al creador de la misma.
«Puede que la parte de la historia de Mark que más me inspiró fue el proceso curativo que encontró», dice Robert Zemeckis.
«Fue capaz de aislar el dolor, procesarlo y convertirlo en una magnífica obra de arte. Me enorgullece que la película sea fiel al viaje emocional que realizó Mark. Jamás se me habría ocurrido alterar eso. Es mucho más que una historia de un dramatismo asombroso, es absolutamente inspiradora».