Confieso que desde que estuve en Japon y conocí esta cadena me encanta el término.
Dentro de las actividades de la Semana Cultural, los cursos de digitalización han explorado la vigencia de la obra de Cervantes a través de una perspectiva innovadora. Mediante lecturas seleccionadas del Quijote, el alumnado ha analizado las descripciones de Aldonza Lorenzo y su transformación idealizada en Dulcinea del Toboso, desvelando cómo la obra se anticipó a fenómenos que hoy consideramos puramente digitales. Las actividades realizadas demostraron que Don Quijote fue, en esencia, un adelantado a su tiempo. El proceso mediante el cual el hidalgo transforma a la labradora Aldonza en la noble Dulcinea es comparable a la creación de perfiles en el entorno digital: una construcción mental basada en el deseo y la proyección de un ideal, más que en la realidad física. Uno de los puntos clave del análisis fue identificar a Don Quijote como una víctima de la «cámara de eco». Al igual que los algoritmos modernos nos encierran en burbujas que solo confirman nuestras creencias, el hidalgo se aisló en un universo de novelas de caballería. Estas lecturas validaron sus sesgos de forma tan extrema que terminó viendo gigantes donde solo había molinos.A veces, nosotros también vemos lo que nuestro algoritmo quiere que veamos.
¿Te pasa?
“Yo la conozco —dijo Sancho—, y sé decir que tira tan bien una barra como el más fuerte mozo de toda la aldea. ¡Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante! […] ¡Oh, qué pulmones tiene, y qué voz! Sé decir que se puso un día sobre lo alto del campanario de la aldea a llamar a unos mozos suyos que andaban en un barbecho de su padre, y aunque estaban de allí más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre.”
“No olía sino a ajos crudos, que le atosigaban y emponzoñaban el alma.”
“La que Sancho decía ser Dulcinea no era sino una de las labradoras… que tenía la cara redonda y chata.”
“…no traía sobre sí sino una sarta de cuentas de vidrio; pero Sancho le juró que eran perlas orientales.”
“Dicen que tuvo el mejor talle para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha.”
Despues de leer estos textos el alumndo de 4º ESO en Digitalización ha creado el perfil de Aldonza #sinfiltros

«Su nombre es
Dulcinea; sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos…»
«Píntola en mi imaginación como la deseo, así en la belleza como en la principalidad… y ni Helena le llega, ni la hermosa Lucrecia le iguala.»
«…que a Dulcinea la veo yo por vuestros ojos como una de las más bellas princesas del mundo […] porque has de saber, Sancho, que las gracias y hermosuras de las damas se dividen en dos: unas del alma y otras del cuerpo.»
«¡Oh, cómo te vi, joya de la blancura, joya de la hermosura! […] que no eran de hilos de seda, sino de hilos de oro, los que te adornaban.»
El alumnado de digitalización crea «El filtro del Toboso» ese que hace que Aldonza sea Dulcinea para Don Quijote. Aprendemos cómo se crea un filtro

Y así es en las redes, su story
«En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo; y, así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:
—La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
— ¿Qué gigantes? —dijo Sancho Panza.
—Aquellos que allí ves —respondió su amo— de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.»
(Tras chocar con los molinos y caer al suelo, Don Quijote justifica por qué ya no hay gigantes usando la excusa de un mago enemigo):
«—Calla, amigo Sancho —respondió don Quijote—, que las cosas de la guerra, más que otras, están sujetas a continua mudanza; cuanto más, que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Frestón que me robó el aposento y los libros ha vuelto estos gigantes en molinos por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas, al cabo al cabo, han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada.»
Don Quijote no se volvió loco simplemente por leer mucho, sino por el sesgo de confirmación. Su «feed» (sus libros de caballería) solo le mostraba caballeros ideales y magos. Don Quijote vive en un bucle infinito, exactamente igual que nos ocurre hoy en las redes sociales:
- La Cámara de Eco: Es cuando solo te rodeas de personas que te dan la razón y piensan como tú. En el caso de Alonso Quijano, él solo lee sobre caballeros y solo habla con Sancho (quien, aunque duda, termina entrando en su juego). Al no escuchar voces críticas, su realidad nunca se contrasta.
- La Burbuja de Filtros (El «Para ti» de TikTok): El algoritmo te conoce tanto que solo te enseña lo que quieres ver para que no abandones la aplicación. El Quijote ha «bloqueado» la realidad: su algoritmo mental filtra los molinos y los convierte en gigantes, y transforma a una campesina en una Dulcinea maravillosa. Solo recibe el contenido que refuerza su fantasía.
- El Sesgo de Confirmación: Es la tendencia a creer solo lo que confirma nuestras ideas previas. En las redes, lo que ves es lo que el algoritmo sabe que te gusta para mantenerte en un scroll infinito. Don Quijote, al igual que un usuario enganchado a su móvil, prefiere ignorar la verdad de los demás para quedarse atrapado en la versión de la realidad que más le divierte.
Cervantes intenta explicar todo esto a su amigo Alonso Quijano




















