Nuestro Peter Pan particular

 

Lunes, 29 de mayo de 2017

 

      Por la mañana termino dos informes longitudinales de Colegios Púbicos Rurales, y preparo el Ágora de Alhabia. Tenía planificado ir, de cuatro a cinco, al único colegio de ese pueblo y luego, de seis y media a nueve, al colegio Torremar, no recordaba la gran cita del día 29, Luis Manuel, no lo iba a olvidar, el sábado por la tarde me recordó que hace un mes le dije que intentaría ir la graduación de Bachillerato de algunos de mis niños y niñas de La Zubia. Luis Ma, el gran maestro de ceremonias como así sabía que iba a ser el primer día que lo conocí en la clase de quinto B del colegio Alzawiya. Y sí, cuando salí del Colegio Juan XXIII de Alhabia, tremendamente cansado, sabía que iba a ir. Se me apareció en imagen ectoplasmática mi vicedirector José Aurelio, comentando bajito frente a  mi mesa << a esas cosas, si te invitan, tienes que ir>>. Sí, aunque sea a disfrutar de aquellos maravillosos chicos que refutaban lo que el señor de las moscas nos contaba, el hombre es un  lobo para el hombre. No, aquellos chicos y chicas,  tras el primer trimestre conmigo, eran capaces de organizarse solos, hacer asambleas, decidir qué, cómo y cuándo aprender, repartir roles y tareas; construir una feria de ciencias y un espectacular teatro que fácilmente pudiera haber salido de gira.

     <<Qué venga nuestro Peter Pan particular>>, así me presentó el gran maestro de ceremonias, disciplinado en el estudio, sacar una burrada de media, más de un nueve, mientras llama a invitados y prepara discursos. Estuve a punto de empezar a cantar de alegría <<un día llega a mi la calma,…>>, estuve a punto de sacar el cubo de Rubik, y llamar a Paco y Mario, no me atreví: todo estaba ordenado, y estructurado.

     Los de la puerta tenían el recado de dejarme entrar y nada más llegar me topé con Luis ma, que me llevó donde estaban casi todas las familias de Quinto B. No era impostada la sorpresa, creían que  no iba a ir: todos grandísimos, guapísimos como sólo con dieciocho años se puede estar. Ellos y ellas con la impresión de que no los recordaría, porque el tiempo desde desde la preadolescencia a la adolescencia es eterno y en la treintena es todo como si fuera ayer. Como bien me recordó, Sara y Daniela《 cuatro años, no; seis profe》

     <<La cebolla es escarcha / cerrada y pobre/escarcha de tus días y de mis noches>>. Que te roben el tesoro más preciado, el de disfrutar del amor de los que te rodean por una injusticia es de las peores hechos que acaecen en este mundo, así le pasó a Miguel Hernández y les está pasando a las miles de familias que huyen de la guerra y la miseria para adentrarse en el Mediterráneo. Y cuando escuché a Ángel decir que las actuaciones para el Ubuntu que hace ahora, en parte, tienen su origen en lo que hacíamos juntos en clase, pienso que el mundo va  a ser mejor.

   Estoy deseando leer los ensayos filosóficos que me expliquen el pensamiento con la especial mirada de Laura porque sé que me sentiré más tranquilo en el universo líquido en que vivimos.

    Recuerdo las conversaciones de escalada con María, y ahora la veo escalar y sé que es capaz de llegar a cualquier cima.

    O la capacidad de José Antonio Vargas para exigir su parte en un mundo que sólo debería ser música.

    Mario, habéis vuelto a cambiar mi vida, otra vez. Seres humanos que  reafirman mi labor de facilitar amor y ciencia a través del diálogo porque es la definición exacta de ser maestro.

     Juanjo, recuerdas aquella vez que fuimos al auditorio Manuel de Falla y el primer aplauso se lo llevasteis ustedes cuando lo terminasteis, desde vuestros asientos, el cubo de Rubik, jamás olvidaré tu cara de sorpresa.

    Lucía Pérez, me diagnosticó el asma que aún tengo, y sólo con diez años.

    Luis Castro, Javier Jaldo o Francisco Roldán,  serán de las personas que más me han hecho trabajar y pensar en mi vida. Y estos chicos junto con otros cuantos son con los que más me hubiera gustado seguir desarrollándome como profesional, si el sistema reglado no estuviera basado tanto en supersticiones, todo un reto.

    Siempre me acordaré de cómo Enrique Hoyero, insigne alter ego de Daniel Walkington, y de su cara cuando me decía que no le hablase en inglés, no me lo decía; pero era evidente que se me entendía menos que cuando hablaba mi dialecto del andaluz con uno de Madrid.

     Iván, sólo espero que sigas con la piedra – amuleto que te regalé para que pudieses dormir, el poder de vuestra voluntad es tan fuerte que conseguirá que seáis lo que vuestros sueños marquen. La piedra es como el maestro: un medio mágico que canaliza vuestro poder, en realidad, sois ustedes mismos, vuestra infinitesimal fuerza.

    Lucía Tapia, movimiento, cualquier pregunta, ensayo, examen, cualquier cosa que se le preguntara era respondido antes con el cuerpo que con su voz o su escritura. La expresión de su cara, un leve movimiento de su mano; y ya cuando bailaba, ni te cuento.

    Vuela Andrea, vuela…qué fuerza. Todavía recuerdo cuando te cogía la mano o el pensamiento sin control de su fuerza.

    Adriana Ochoa, vecina, tímida, la respuesta educativa de super éxito para ti la averigüé tarde aunque seguro.

    Paco, cómo llevarás las Matemáticas. Todavía te llamo y explicas algunas dudas. Vaya paciencia que tuviste conmigo y el cubo de Rubik.

    Juan Carlos, alma de poeta, como tu cuerpo y tu cara expresaban cualquier emoción aún  me da ternura.

    Sara, tímida, a tu ritmo, sin presión. Me imaginaba que tocabas la guitarra y hacías presentaciones en prezi sóla en tu habitación sin que las inquisitivas miradas de todos nosotros.

    Daniela, emoción, tenía que tener mucho cuidado de mis vehemente voz y movimientos para que no te palarizaras y no poder ver tu sonrisa tranquilizadora.

    Óscar y Natalia, que familia, qué envidia, y que me hubiera gustado seguir con ustedes dos hasta cuarto de ESO.

    Jose Mi, todavía de vez en cuando me llegan algún correo tuyo de que has modificado algo en tu cuenta de gmail. Dame un poco de tu espectacular memoria, hijo. Qué envidia.

    Ángel Cruz, si en algún sitio te encuentro sabré dónde estás y cómo.

    Andrea Moreno, y tus dolores en el vientre, un cambio en las emociones, en la armonía de la clase eran las razones, aún estoy seguro. Lo notaba en tu cuaderno, en tus notas y en la evaluación que me hiciste al final: qué dura.

    Sergio Elmorabit, y a quien veas llorar por un poema, por las nanas de la cebolla es que es un poeta, no lo dudéis.

    Mario Remacho, todavía estoy con la boca abierta con la demostración que nos hicistes de no sé que aplicación del linux, de física, que el muñeco hacía virguerías. Pero nada, el sobresaliente te lo tenía que poner yo, no lo sacabas tu ni queriendo  ¡Qué te gusta el peligro!

    Así os recuerdo, así os veía: seres humanos con un potencial increíble.

    Por cierto, la primera vez que salisteis solos al centro comercial de La Zubia, tuvisteis espías: las mejores. Y ya lo hicistéis un montón de veces después. En una de ellas hicistéis una película (la quiero), que luego insististeis que estrenáramos en exclusiva, con honores de Biennale en el colegio; yo lo dejé solo para clase. Aplaudí, os silbé, os agasajé,  os dije que era buenísima…qué piñazo, lo siento. Lo importante, es que con sólo once años y doce tuvisteis una increíble iniciativa.

    No os sintáis como dice Zizek <<atrapados dentro del círculo vicioso de la lucha eterna contra los fundamentalismos premodernos…Comencemos por el sorprendente hecho de que la situación ideológica actual, Badiou concebía  la contradicción principal, el antagonismo predominante, no como la lucha entre idealismo y materialismo, sino como la lucha entre dos formas de materialismo (democrático y dialéctico)>> No os dejéis engañar, vais preparados y con las ideas claras. Los profesores en la Universidad tienen el poder, pero no la validez. Fluyan en el nuevo mundo que os espera, pero no os dejéis embelesar por algo que dicen que es. Sed felices en vuestra nueva etapa, ese debe ser el objetivo.

    Sabéis, en sexto, le dije a mis compañeros del Alzawiya, como algo de vacilada gaditana, pero que no lo era tanto, estaba seguro: << A muchos de mis alumnos, si los preparo y presento a la selectividad este curso, aprueban>>. Sí, con sólo once años. Y ahora estoy más seguro que nunca. Ahora, me habéis reafirmado como profesor y, sobre todo, como persona. Sé que el trabajo realizado de creación de contextos y escenarios de aprendizaje con mis chicos y chicas ha valido la pena y funciona. Gracias por existir Seres humanos, estoy profundamente enamorado de ustedes.

 

Updated: 10 julio, 2017 — 22:58

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