IGUALDAD Y COEDUCACIÓN

Plan de igualdad y Pacto por la Igualdad

Educar  en igualdad es fundamental para hacer posible una sociedad sin violencia, más justa y más equitativa. La coeducación tiene que promover el valor tanto de lo masculino como de lo femenino, sin jerarquías.

Los  centros  educativos  han  de  tener  en  cuenta  en  el  desarrollo  de  su  Proyecto  de  centro  la perspectiva de género. Esta premisa se desgaja, no sólo de una reflexión obvia sobre el papel de la educación en el proceso de socialización de las personas, sino también de directrices legales varias, particularmente de La ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo para la igualdad efectiva de mujeres y hombre; ley 12/2007, de 26 noviembre , para la promoción de la igualdad de género en Andalucía; ley 13/2007, de 26 noviembre, de medidas de prevención y protección integral contra la violencia de género;  el acuerdo de 16 de febrero de 2016, del consejo de Gobierno, por el que se aprueba el II Plan estratégico de Igualdad de Género en educación .Respecto al anterior plan, desarrollado desde 2005, la nueva estrategia refuerza las medidas orientadas a la prevención y erradicación de la violencia contra la mujer y a evitar discriminaciones por identidad y orientación sexual, modelo de familia o formas de convivencia. Asimismo, incorpora otras que inciden en la cultura que sustenta la desigualdad, especialmente la tradicional socialización diferenciada. Las iniciativas recogidas en el plan se agrupan en cuatro grandes finalidades: establecer las  condiciones para que los centros desarrollen planes coeducativos a través de una organización escolar y de un currículo sin sesgos de género; desarrollar acciones de sensibilización, formación e implicación de la comunidad educativa; promover  iniciativas  de  prevención  de la  violencia,  e  integrar  la perspectiva  de género  en  el funcionamiento de la Administración educativa andaluza.

A pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años, no sólo se siguen manifestando hechos y comportamientos que evidencian desigualdades personales, sociales y profesionales entre hombres y mujeres, sino que se observan  alarmantes retrocesos. La fuerza de los modelos culturales de género dominantes hace que los avances se vivan  con tensión y las actuaciones encaminadas al cambio de modelo, con malestar o, lo que a veces es peor, con  condescendencia, indiferencia o humor.

Como comunidad educativa inmersa en la sociedad actual y comprometida con la misma, debemos introducir prácticas educativas que promuevan cambios en las relaciones de género,  que permitan corregir los estereotipos sexistas y las conductas discriminatorias, y ayuden a construir relaciones entre los sexos basadas en el respeto y la corresponsabilidad. Conscientes de la importancia de este hecho hemos introducido en el proyecto educativo de nuestro centro la coeducación como uno de sus objetivos fundamentales.

De forma muy especial, la educación debe ser un elemento fundamental en la prevención de la violencia de género, colaborando en las tareas de la sensibilización, prevención y detección de la misma y promoviendo el  conocimiento de sus causas, características y consecuencias. Hay que modificar los factores culturales que  subyacen en el origen de dicha violencia y luchar contra la intolerancia social a cualquiera de sus manifestaciones

Por otro lado, si ahondamos aun más en el asunto, hay dos cuestiones fundamentales que nos ayudaran a prevenir y a detectar, y que son las siguientes:

  1. Fomentar los buenos tratos en general, ya que formar y educar a personas respetuosas, solidarias, empáticas, responsables, con inteligencia emocional, etc, supone prevenir todo tipo de violencias (de género, acoso y convivencia en general)
  2. Hacer consciente lo inconsciente. Cuando lo aprendido socialmente durante años nos hace ver normal lo que no lo es; es solo haciendo conscientes de ello, la forma de prevenirlo, detectarlo y evitarlo.

Por todo lo expuesto es obvio que apostamos por la coeducación como única vía de aprender a relacionarse en igualdad, hombres y mujeres, en todos los espacios de la sociedad. Además de que no se trata de una opinión o decisión, si no una obligación marcada por el Plan de igualdad y la normativa vigente.

Este curso, 2019/2020, además nos han concedido la subvención correspondiente al Pacto por la Igualdad, que ha supuesto una inyección económica que nos ha permitido desarrollar muchas actuaciones en este sentido y que quiero mostraros a continuación.