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8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el grupo de trabajo de la Biblioteca ha querido sumarse a la efemérides y al resto de actividades que tanto el DACE como el AMPA han organizado. Cristina Flores ha preparado un taller de lectura sobre la Mujer Trabajadora, dedicado a tres escritoras españolas actuales: Espido Freire, Lucía Etxebarría y Elvira Lindo
Estaba destinado a 3º de ESO. En él se ofreció, además de una breve semblanza biográfica de cada una de ellas como mujeres de su tiempo, trabajadoras, integradas en la sociedad actual y creativas, la lectura de pequeños relatos y artículos de los que son autoras.
Finalmente, los alumnos/as rellenaron unos DNI sobre alguna de las autoras y sobre dos mujeres que influyen en su vida.

Por su parte, Rosa María Davila, profesora de Matemáticas y miembro del grupo, nos manda este cuento titulado «La princesa del bosque», para que pensemos un poco en relación a esta celebración.

Había una vez una bella princesa. Había pasado su infancia sola, en una torre muy, muy alta, cercana al palacio donde vivía su padre, el rey, y su madre, la reina. Desde luego, tenía muchos criados, pero nunca jugaba con otros niños y niñas.
Un día, cuando la princesa estaba paseando por el bosque que rodeaba el palacio, vio a un joven príncipe, muy guapo, que iba montado a caballo. El príncipe no sabía montar muy bien, por cierto, y se cayó cerca de unos árboles. No podía levantarse del suelo. Entonces, la princesa, que era una perfecta amazona, le ayudó a levantarse y lo llevó al palacio de su padre, el rey, en el propio caballo del príncipe.
El príncipe, que era el heredero de un riquísimo país vecino, se sintió muy agradecido y la invitó a pasar algún tiempo en su corte. La princesa aceptó la invitación y fue al país del príncipe. La princesa tenía muchas ganas de viajar y conocer gente nueva. El príncipe se enamoró de la princesa y le pidió que se casase con él y se convirtiese en la futura reina de su país. Todo el mundo pensaba que la princesa aceptaría encantada. Pero la princesa pensaba que le sería muy difícil y muy triste pasarse la vida interesada únicamente en llevar ropas elegantes y parecer muy guapa. Se había dado cuenta de que su futuro esposo nunca hablaba de política con ella. Incluso los cortesanos más tontos pensaban que ella no era suficientemente inteligente para opinar sobres cuestiones sociales, económicas y políticas. La princesa observó también el tipo de vida de la madre y las hermanas del príncipe. Iban a fiestas, llevaban ropas muy bonitas y pasaban todo el tiempo sonriendo y dando la razón a su padre y sus esposos, sin pensar ni decidir nada por sí mismas.
No, la princesa no podría ser feliz en ese tipo de sociedad. No podría enamorarse de un hombre que no la consideraba un ser humano. El príncipe era fuerte y guapo, sí, pero tenía una mente pequeña, no tenía una conversación interesante, y era demasiado orgulloso para ser un auténtico compañero para ella. Entonces, la princesa decidió volver a su casa, a su país. Pero no volvió al palacio de su padre, el rey. Fue a un pueblo en el bosque y comenzó a trabajar con las familias de granjeros, ayudándoles a vender sus productos a otras ciudades y países. Unos años más tarde fue elegida alcaldesa de ese pueblo, lo que la hizo muy feliz, porque realmente le gustaba trabajar en el gobierno local. Y se enamoró, sí, la princesa se enamoró, pero no de un príncipe, sino de un granjero simpático e inteligente, que era capaz de compartir todo con ella, no sólo el trabajo y la política, sino también el cuidado de la casa y de los hijos. No era un príncipe, no, pero era un hombre honesto, sincero, simpático, un auténtico compañero, amigo y amante.
Preparando San Valentín (2)

Preparando San Valentín (2)

De La voz a tí debida (1933), de Pedro Salinas, os dejo aquí uno de mis poemas favoritos.

El beso robado. JEAN-HONORÉ FRAGONARD

 

¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
«¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: «No te vayas».
 
Preparando San Valentín (2)

Preparando San Valentín (2)

De La voz a tí debida (1933), de Pedro Salinas, os dejo aquí uno de mis poemas favoritos.

El beso robado. JEAN-HONORÉ FRAGONARD

 

¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
«¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: «No te vayas».
 
Miguel Hernández: Impresiones y recuerdos.

Miguel Hernández: Impresiones y recuerdos.

Miguel Hernández
El pasado 30 de octubre se cumplió el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández. Ese es el motivo por el que a lo largo de todo el año 2010 han venido sucediéndose diferentes homenajes al poeta de Orihuela a lo largo de toda  nuestra geografía. Nosotros tampoco hemos querido dejar pasar por alto esta celebración y hemos preparado nuestro propio homenaje.
Con el salón de actos lleno, como merecía la ocasión, los alumnos de bachillerato cantaron y recitaron para sus compañeros los poemas de Miguel Hernández, acompañados por las voces y las guitarras de José Arroyo y Juan Antonio Verdía, profesores del centro. Un acto emotivo y entrañable, que una vez más, nos llena de orgullo y satisfacción y compensa todo el esfuerzo realizado.
 José Arroyo, organizador del acto, ha querido además dejarnos aquí sus impresiones y recuerdos sobre Miguel Hernández.
 Miguel Hernández: impresiones y recuerdos.
Por José Arroyo, profesor de Literatura del IES La Caleta
A mediados de la década de los setenta del siglo pasado, siendo yo un joven estudiante de COU, empecé a conocer la obra del poeta oriolano. Me acercó hasta ella, como me ha llevado a otras muchas cosas importantes de mi vida, mi afición a cantar. Yo era seguidor- lo sigo siendo- de un cantante catalán llamado Joan Manuel Serrat, cuya trayectoria artística y humana me parecía encomiable, que me había deslumbrado con dos discos: uno del año 1969 dedicado al poeta Antonio Machado, y otro titulado Mediterráneo.
Aun siendo un buen lector, no era la poesía el género que más atracción ejercía sobre mí. Por aquel entonces, yo había leído algo de la obra de don Antonio – no en vano, aunque de forma superficial, era objeto habitual de estudio en clase – , pero su poética no me atrapó definitivamente hasta que oí el disco mencionado. El caso de Hernández era distinto: jamás me habían hablado, ni en clase ni en ningún otro lugar, de la figura de Miguel.
Oyendo el disco de Serrat – y cantándolo- empecé a reconocer la voz honesta y solidaria, enamorada y dolorida del joven poeta. Poeta que canta para la libertad del hombre, para declarar sus sentimientos amorosos, para expresar el dolor por el sufrimiento del hijo, para lamentar la pérdida del amigo o denunciar la miserable existencia del niño que trabaja como una bestia.  Y su voz me suena siempre sincera, firme y poderosa.
Así me fui acercando a sus libros y a su vida. Conocí los poemas de Perito en lunas, de El rayo que no cesa,  de Viento del pueblo y del Cancionero y romancero de ausencias. Lógicamente, no todos me gustaron, ni todos en la misma medida. Algunos han quedado impresos para siempre, íntegros, en mi memoria; otros, fragmentados. Pero en todos ellos, hasta en los que no me gustan, reconozco la voz personal de Hernández y su fuerte arraigo a la naturaleza, a la tierra. Por ello, tampoco olvido nunca aquellas palabras que le dedicó su amigo y maestro Pablo Neruda y que me retratan su figura y su poesía como en una instantánea: “Con esa cara que tiene Miguel de patata recién sacada de la tierra”.
Miguel Hernández: Impresiones y recuerdos.

Miguel Hernández: Impresiones y recuerdos.

Miguel Hernández
El pasado 30 de octubre se cumplió el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández. Ese es el motivo por el que a lo largo de todo el año 2010 han venido sucediéndose diferentes homenajes al poeta de Orihuela a lo largo de toda  nuestra geografía. Nosotros tampoco hemos querido dejar pasar por alto esta celebración y hemos preparado nuestro propio homenaje.
Con el salón de actos lleno, como merecía la ocasión, los alumnos de bachillerato cantaron y recitaron para sus compañeros los poemas de Miguel Hernández, acompañados por las voces y las guitarras de José Arroyo y Juan Antonio Verdía, profesores del centro. Un acto emotivo y entrañable, que una vez más, nos llena de orgullo y satisfacción y compensa todo el esfuerzo realizado.
 José Arroyo, organizador del acto, ha querido además dejarnos aquí sus impresiones y recuerdos sobre Miguel Hernández.
 Miguel Hernández: impresiones y recuerdos.
Por José Arroyo, profesor de Literatura del IES La Caleta
A mediados de la década de los setenta del siglo pasado, siendo yo un joven estudiante de COU, empecé a conocer la obra del poeta oriolano. Me acercó hasta ella, como me ha llevado a otras muchas cosas importantes de mi vida, mi afición a cantar. Yo era seguidor- lo sigo siendo- de un cantante catalán llamado Joan Manuel Serrat, cuya trayectoria artística y humana me parecía encomiable, que me había deslumbrado con dos discos: uno del año 1969 dedicado al poeta Antonio Machado, y otro titulado Mediterráneo.
Aun siendo un buen lector, no era la poesía el género que más atracción ejercía sobre mí. Por aquel entonces, yo había leído algo de la obra de don Antonio – no en vano, aunque de forma superficial, era objeto habitual de estudio en clase – , pero su poética no me atrapó definitivamente hasta que oí el disco mencionado. El caso de Hernández era distinto: jamás me habían hablado, ni en clase ni en ningún otro lugar, de la figura de Miguel.
Oyendo el disco de Serrat – y cantándolo- empecé a reconocer la voz honesta y solidaria, enamorada y dolorida del joven poeta. Poeta que canta para la libertad del hombre, para declarar sus sentimientos amorosos, para expresar el dolor por el sufrimiento del hijo, para lamentar la pérdida del amigo o denunciar la miserable existencia del niño que trabaja como una bestia.  Y su voz me suena siempre sincera, firme y poderosa.
Así me fui acercando a sus libros y a su vida. Conocí los poemas de Perito en lunas, de El rayo que no cesa,  de Viento del pueblo y del Cancionero y romancero de ausencias. Lógicamente, no todos me gustaron, ni todos en la misma medida. Algunos han quedado impresos para siempre, íntegros, en mi memoria; otros, fragmentados. Pero en todos ellos, hasta en los que no me gustan, reconozco la voz personal de Hernández y su fuerte arraigo a la naturaleza, a la tierra. Por ello, tampoco olvido nunca aquellas palabras que le dedicó su amigo y maestro Pablo Neruda y que me retratan su figura y su poesía como en una instantánea: “Con esa cara que tiene Miguel de patata recién sacada de la tierra”.
Nuevas rimas de Bécquer

Nuevas rimas de Bécquer

Nuevas rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, «Don Fulano de Tal». 
Los biógrafos de Gustavo Adolfo Bécquer coinciden en señalar que el poeta sevillano vivió sus peores momentos en torno al año 1868. Las revueltas de la revolución de 1868 le obligaron -era censor de novelas gracias a la intermediación de su amigo González Bravo, político y también poeta- a retirarse a Toledo; también en los tumultos desapareció su libro de poemas y descubrió la infidelidad de su mujer, Casta. En torno a esos años, el poeta malvivía gracias a las traducciones que hacía para la editorial Gaspar y Roig.
En varias de esas traducciones -descuidadas por los estudiosos del poeta- ha encontrado Agustín Porras (Antequera, Málaga, 1957) una serie de poemas que él atribuye a Gustavo Adolfo Bécquer. Cuenta Porras -autor de una biografía del poeta sevillano editada en 2006 por Eneida- que desde hace varios años ha ido reuniendo todas las ediciones de Gaspar y Roig que ha podido encontrar en librerías de viejo y, especialmente, a través de internet. Su esperanza era encontrar alguna de esas traducciones de las que se tiene noticia. En esos libros encontró ilustraciones firmadas por VB o VDB, siglas que corresponden a Valeriano Bécquer o Valeriano Domínguez Bécquer, hermano del poeta.
Varios de esos libros llevan una curiosa firma asociada a la traducción: Don F. de T. Las iniciales, dice Porras, le llamaron la atención; «no encontré jamás ningún escritor contemporáneo a nuestro poeta cuyo nombre y apellido coincidiera con ellas». Porras está convencido de que detrás de esas iniciales está Gustavo Adolfo Bécquer y, más importante, que el poeta utilizó las traducciones para escribir sus propios poemas. «Bécquer cambia la estructura de los versos, que están repletos de concordancias con las rimas. También se encuentran muchas de las imágenes de Bécquer; palabras como dintel usada en lugar de umbral, un error que ya tiene en otros textos; o como átomo. En estas traducciones está el universo de Bécquer».
Perdidos en 1868
Son trece los poemas que Porras califica como nuevas rimas. Aparecen en un libro de Eduardo Laboulaye -«un autor francés que entonces era muy popular, aunque ahora apenas se le conozca»-: «Abdallah o El trébol de cuatro hojas (cuento árabe), seguido de Aziz y Aziza (cuento de Las mil y una noches)».
En los tumultos de la revolución de 1868, «La Gloriosa», se habían perdido los poemas escritos por Bécquer. Se los había entregado para su publicación a González Bravo y desaparecieron en el asalto a su despacho. El poeta sevillano, de memoria, trató de reconstruir sus textos en «El libro de los gorriones», cuyo manuscrito se encuentra en la Biblioteca Nacional. «No se sabe si las traducciones son anteriores o no a esa nueva escritura de sus versos», explica Agustín Porras, aunque por la fecha, añade, es muy probable que fueran paralelos en el tiempo.
Dice el estudioso que a Bécquer, «un romántico que llegó tarde al Romanticismo», se le tiene por un ser taciturno y depresivo, cuando debía de ser, asegura, «un hombre normal; incluso conoció a su mujer en la consulta de un médico de enfermedades venéreas. Don F. de T., el seudónimo bajo el que se esconde el poeta, son las siglas, según Porras, de Don Fulano de Tal. «Era frecuente utilizar esta fórmula para ocultar el nombre; si, por ejemplo, alguien quería poner una denuncia contra un vecino sin que éste supiera su origen. En alguna traducción, el humor de Bécquer iba más allá, y firmaba Don F. de T. y C., que significa Don Fulano de Tal y Cual».
Esboza Porras varias conjeturas para explicar por qué Bécquer no quiso asociar su nombre a las traducciones. «Quizás lo consideraba un trabajo menor y meramente de supervivencia, y por ello se avergonzaba de él. Pero es más verosímil la teoría de que no quisiera publicar su nombre, vinculado a un régimen derribado por los revolucionarios; hay que recordar que el ministro González Bravo había sido su amigo y su valedor». ¿Por qué dominaba Bécquer el francés? «Gustavo Adolfo -explica Porras- quedó huérfano de niño, y fue acogido por su madrina, Manuela Monahay, francesa afincada en Sevilla. El poeta aprendió el idioma y desde muy pequeño leía en francés. De hecho, su fascinación por el Romanticismo proviene en buena parte de sus primeras lecturas».
Porras sigue sus investigaciones sobre Gustavo Adoflo Bécquer porque cree que «probablemente haya escrito bajo otro seudónimo»; tras su etapa en Toledo, añade, dirigió el periódico «La ilustración de Madrid», y antes ya había trabajado también en publicaciones similares. «Quiero ser muy cauteloso con todas estas afirmaciones -añade el estudioso-; yo estoy convencido de su autoría, pero para ello me baso en la intuición y en el conocimiento de su obra. De todos modos, otros expertos secundan estas teorías».
«Espero que estos hallazgos sirvan -prosigue- para que se vuelva a leer a Bécquer, que sigue siendo un gran desconocido, y que tiene una obra extraordinaria. Se conocen sus «Rimas» y sus «Leyendas», pero tiene otros libros, como las «Cartas desde mi celda», que escribió en el monasterio de Veruela, que es una auténtica joya».
 
Publicado por JULIO BRAVO, en abc.es, el domingo 30 de mayo de 2010
Nuevas rimas de Bécquer

Nuevas rimas de Bécquer

Nuevas rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, «Don Fulano de Tal». 
Los biógrafos de Gustavo Adolfo Bécquer coinciden en señalar que el poeta sevillano vivió sus peores momentos en torno al año 1868. Las revueltas de la revolución de 1868 le obligaron -era censor de novelas gracias a la intermediación de su amigo González Bravo, político y también poeta- a retirarse a Toledo; también en los tumultos desapareció su libro de poemas y descubrió la infidelidad de su mujer, Casta. En torno a esos años, el poeta malvivía gracias a las traducciones que hacía para la editorial Gaspar y Roig.
En varias de esas traducciones -descuidadas por los estudiosos del poeta- ha encontrado Agustín Porras (Antequera, Málaga, 1957) una serie de poemas que él atribuye a Gustavo Adolfo Bécquer. Cuenta Porras -autor de una biografía del poeta sevillano editada en 2006 por Eneida- que desde hace varios años ha ido reuniendo todas las ediciones de Gaspar y Roig que ha podido encontrar en librerías de viejo y, especialmente, a través de internet. Su esperanza era encontrar alguna de esas traducciones de las que se tiene noticia. En esos libros encontró ilustraciones firmadas por VB o VDB, siglas que corresponden a Valeriano Bécquer o Valeriano Domínguez Bécquer, hermano del poeta.
Varios de esos libros llevan una curiosa firma asociada a la traducción: Don F. de T. Las iniciales, dice Porras, le llamaron la atención; «no encontré jamás ningún escritor contemporáneo a nuestro poeta cuyo nombre y apellido coincidiera con ellas». Porras está convencido de que detrás de esas iniciales está Gustavo Adolfo Bécquer y, más importante, que el poeta utilizó las traducciones para escribir sus propios poemas. «Bécquer cambia la estructura de los versos, que están repletos de concordancias con las rimas. También se encuentran muchas de las imágenes de Bécquer; palabras como dintel usada en lugar de umbral, un error que ya tiene en otros textos; o como átomo. En estas traducciones está el universo de Bécquer».
Perdidos en 1868
Son trece los poemas que Porras califica como nuevas rimas. Aparecen en un libro de Eduardo Laboulaye -«un autor francés que entonces era muy popular, aunque ahora apenas se le conozca»-: «Abdallah o El trébol de cuatro hojas (cuento árabe), seguido de Aziz y Aziza (cuento de Las mil y una noches)».
En los tumultos de la revolución de 1868, «La Gloriosa», se habían perdido los poemas escritos por Bécquer. Se los había entregado para su publicación a González Bravo y desaparecieron en el asalto a su despacho. El poeta sevillano, de memoria, trató de reconstruir sus textos en «El libro de los gorriones», cuyo manuscrito se encuentra en la Biblioteca Nacional. «No se sabe si las traducciones son anteriores o no a esa nueva escritura de sus versos», explica Agustín Porras, aunque por la fecha, añade, es muy probable que fueran paralelos en el tiempo.
Dice el estudioso que a Bécquer, «un romántico que llegó tarde al Romanticismo», se le tiene por un ser taciturno y depresivo, cuando debía de ser, asegura, «un hombre normal; incluso conoció a su mujer en la consulta de un médico de enfermedades venéreas. Don F. de T., el seudónimo bajo el que se esconde el poeta, son las siglas, según Porras, de Don Fulano de Tal. «Era frecuente utilizar esta fórmula para ocultar el nombre; si, por ejemplo, alguien quería poner una denuncia contra un vecino sin que éste supiera su origen. En alguna traducción, el humor de Bécquer iba más allá, y firmaba Don F. de T. y C., que significa Don Fulano de Tal y Cual».
Esboza Porras varias conjeturas para explicar por qué Bécquer no quiso asociar su nombre a las traducciones. «Quizás lo consideraba un trabajo menor y meramente de supervivencia, y por ello se avergonzaba de él. Pero es más verosímil la teoría de que no quisiera publicar su nombre, vinculado a un régimen derribado por los revolucionarios; hay que recordar que el ministro González Bravo había sido su amigo y su valedor». ¿Por qué dominaba Bécquer el francés? «Gustavo Adolfo -explica Porras- quedó huérfano de niño, y fue acogido por su madrina, Manuela Monahay, francesa afincada en Sevilla. El poeta aprendió el idioma y desde muy pequeño leía en francés. De hecho, su fascinación por el Romanticismo proviene en buena parte de sus primeras lecturas».
Porras sigue sus investigaciones sobre Gustavo Adoflo Bécquer porque cree que «probablemente haya escrito bajo otro seudónimo»; tras su etapa en Toledo, añade, dirigió el periódico «La ilustración de Madrid», y antes ya había trabajado también en publicaciones similares. «Quiero ser muy cauteloso con todas estas afirmaciones -añade el estudioso-; yo estoy convencido de su autoría, pero para ello me baso en la intuición y en el conocimiento de su obra. De todos modos, otros expertos secundan estas teorías».
«Espero que estos hallazgos sirvan -prosigue- para que se vuelva a leer a Bécquer, que sigue siendo un gran desconocido, y que tiene una obra extraordinaria. Se conocen sus «Rimas» y sus «Leyendas», pero tiene otros libros, como las «Cartas desde mi celda», que escribió en el monasterio de Veruela, que es una auténtica joya».
 
Publicado por JULIO BRAVO, en abc.es, el domingo 30 de mayo de 2010
José Manuel Benítez presenta "Diarios de Benaocaz"

José Manuel Benítez presenta "Diarios de Benaocaz"

LOS PAISAJES DEL ALMA DE BENÍTEZ ARIZA
Virginia León
Diario de Benaocaz no es una declaración de intenciones, sino una declaración de amor por un paisaje del alma. Con estas palabras acercaba ayer al público Manuel Borrás, editor de la obra, la esencia de un libro en que se «consuma la madurez de su poesía».
Una poética aglutinadora de todos los buenos elementos de los que debe estar dotada, dijo. Nítida, con sentido del ritmo y de un silencio cómplice. Una obra que restablece la apariencia del mundo a través de su paisaje interior. El de José Manuel Benítez Ariza que, antes de navegar por los mares de su intimidad, quiso explicar el por qué de Diario. Y el por qué de Benaocaz, «para eso estoy aquí».
Lo de diario es en alusión al formato en que desde hace un tiempo desenvuelve toda su obra, a tenor del diario abierto que oferta su blog en internet. «Mis novelas y poemas no son más que entradas extendidas en este diario», comentó el poeta gaditano, quien confirmó que nunca le gustó el formato libro, adoptando como palabra predilecta sus «cuadernos», en respuesta a su fantasía de perpetuarlos abiertos. Así lo ha concebido desde sus primeros flirteos con la creación poética hace ya 25 años, como primaveras cuenta la Feria del Libro.
De Benaocaz, lugar en que se desenvuelve el diario y buena parte de su vida, dijo el resto. «La poesía no puede ser abstracta porque tiene que concretarse en un diálogo con la realidad que tenemos delante, un lugar que invite a la reflexión», dijo.
Y Benaocaz ha sido y es el marco perfecto. Un lugar para la interiorización de las sensaciones que ahora atraviesa esta etapa de su vida. «Este lugar me ha prestado las condiciones de vida, silencio, tranquilidad, amistades que necesitaba», comentó, ante la presencia de numerosos amigos del municipio serrano, desde el que también se trasladó su alcalde.
De su obra destacó la comunión de su propio proceso creativo con el pictórico, del que parece haber bebido más que de las propias fuentes líricas, al hilo de los grandes amigos pintores también afincados en Benaocaz. Pero también habló de la temática y estructura de un libro que abunda en el paisaje, el eterno paso del tiempo o el amor. Temas tópicos, pero necesarios, enmarcados musicalmente de forma «contrapuntística» y organizados acorde «a la intimidad».
Así, de una primera parte aglutinadora de los temas que, a grandes rasgos, se desgrana Diario de Benaocaz, su obra viene a posarse, serenamente en una segunda parte, en estos rincones concretos, hasta debatirse entre los detalles más místicos, misteriosos y trascendentales de la tercera, según explicó.
También augura en esta confesión pública, la dirección en que continuará dialogando con su realidad más cercana, entre otros paisajes de su alma.
Tomamos de la edición digital de Diario de Cádiz, la crónica de Virginia León sobre la presentación del ultimo libro de poemas de nuestro compañero José Manuel Benítez Ariza. En la Biblioteca del Instituto podeis encontrar varios títulos de su producción literaria, tanto poética como en prosa: 
  •  La sonrisa del diablo
  • El hombre del velador
  • Señales de humo
  • Los extraños
José Manuel Benítez presenta "Diarios de Benaocaz"

José Manuel Benítez presenta "Diarios de Benaocaz"

LOS PAISAJES DEL ALMA DE BENÍTEZ ARIZA
Virginia León
Diario de Benaocaz no es una declaración de intenciones, sino una declaración de amor por un paisaje del alma. Con estas palabras acercaba ayer al público Manuel Borrás, editor de la obra, la esencia de un libro en que se «consuma la madurez de su poesía».
Una poética aglutinadora de todos los buenos elementos de los que debe estar dotada, dijo. Nítida, con sentido del ritmo y de un silencio cómplice. Una obra que restablece la apariencia del mundo a través de su paisaje interior. El de José Manuel Benítez Ariza que, antes de navegar por los mares de su intimidad, quiso explicar el por qué de Diario. Y el por qué de Benaocaz, «para eso estoy aquí».
Lo de diario es en alusión al formato en que desde hace un tiempo desenvuelve toda su obra, a tenor del diario abierto que oferta su blog en internet. «Mis novelas y poemas no son más que entradas extendidas en este diario», comentó el poeta gaditano, quien confirmó que nunca le gustó el formato libro, adoptando como palabra predilecta sus «cuadernos», en respuesta a su fantasía de perpetuarlos abiertos. Así lo ha concebido desde sus primeros flirteos con la creación poética hace ya 25 años, como primaveras cuenta la Feria del Libro.
De Benaocaz, lugar en que se desenvuelve el diario y buena parte de su vida, dijo el resto. «La poesía no puede ser abstracta porque tiene que concretarse en un diálogo con la realidad que tenemos delante, un lugar que invite a la reflexión», dijo.
Y Benaocaz ha sido y es el marco perfecto. Un lugar para la interiorización de las sensaciones que ahora atraviesa esta etapa de su vida. «Este lugar me ha prestado las condiciones de vida, silencio, tranquilidad, amistades que necesitaba», comentó, ante la presencia de numerosos amigos del municipio serrano, desde el que también se trasladó su alcalde.
De su obra destacó la comunión de su propio proceso creativo con el pictórico, del que parece haber bebido más que de las propias fuentes líricas, al hilo de los grandes amigos pintores también afincados en Benaocaz. Pero también habló de la temática y estructura de un libro que abunda en el paisaje, el eterno paso del tiempo o el amor. Temas tópicos, pero necesarios, enmarcados musicalmente de forma «contrapuntística» y organizados acorde «a la intimidad».
Así, de una primera parte aglutinadora de los temas que, a grandes rasgos, se desgrana Diario de Benaocaz, su obra viene a posarse, serenamente en una segunda parte, en estos rincones concretos, hasta debatirse entre los detalles más místicos, misteriosos y trascendentales de la tercera, según explicó.
También augura en esta confesión pública, la dirección en que continuará dialogando con su realidad más cercana, entre otros paisajes de su alma.
Tomamos de la edición digital de Diario de Cádiz, la crónica de Virginia León sobre la presentación del ultimo libro de poemas de nuestro compañero José Manuel Benítez Ariza. En la Biblioteca del Instituto podeis encontrar varios títulos de su producción literaria, tanto poética como en prosa: 
  •  La sonrisa del diablo
  • El hombre del velador
  • Señales de humo
  • Los extraños
Federico Moccia

Federico Moccia

Lupe Reina, alumna de 2º Bachillerato, inicia su colaboración con nosotros recomendando las novelas de Federico Moccia, uno de los autores preferidos por el público juvenil.

Aunque actualmente la lectura cada vez va teniendo menos importancia en los jóvenes, los que leen, y sobre todo las chicas, leen historias de amor, como las escritas por Federico Moccia, autor de cuatro libros con bastante éxito en España.
Federico Moccia es un escritor que nació en Roma el día 10 de Noviembre de 1963, autor de varias novelas de éxito que, a su vez se han adaptado al cine: Trabajó previamente como director y guionista de programas de televisión hasta conseguir éxito en el mundo literario.

En 1982 dirigió su primera película, Palla Al centro, pero la falta de éxito que tuvo provocó que Moccia escribiera guiones y dirigiera diversas serias.

En 1992 escribió Tres metros sobre el cielo, su primera novela, la cual fue rechazada por varias editoriales y decidió costear una pequeña edición en la editorial Il Ventaglio.

Pero ese libro tampoco tuvo éxito, en 1996 escribió y dirigió la película Classe mista 3A y volvió al mundo de la televisión. En 2004, doce años después de su primera edición Tres metros sobre el cielo, se reeditó, fue todo un éxito de ventas e incluso la historia fue adaptada al cine. El libro, que recibió varios premios, se tradujo a varios idiomas y fue publicado en toda Europa, Brasil y Japón.

En 2006 publicó Tengo ganas de ti, secuela de la anterior novela, con la que obtuvo tanto éxito que se decidió, de nuevo, adaptarla al cine.

Algo similar ocurrió con Perdona si te llamo amor (2007)

cuya secuela es el libro estrenado en enero de este año Perdona, pero quiero casarme contigo.

Desde mi punto de vista, creo que es un escritor bastante actual, y que nosotros, la juventud podríamos leer, porque no es un libro pesado sino todo lo contrario, que habla del amor entre dos adolescentes pero desde nuestro vocabulario. Recomiendo a todas las personas que puedan, que se lean todos los libros de este autor.
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