HISTORIA DEL CENTRO

El García Lorca empezó a funcionar como centro de educación primaria en el curso 1979-80. El edificio se encuentra enclavado en una parcela de casi seis veces la dimensión que ocupa lo construido. El modelo responde a los centros del Pacto de la Moncloa, que se repitieron por todo el país, para compensar el déficit de plazas escolares que por aquel entonces padecía España.

Situado en la mitad de la populosa barriada de El Saladillo, cubría las necesidades educativas de un barrio nuevo, todo de nueva planta, con familias trabajadoras procedentes de distintas zonas de la ciudad de Algeciras. Son muchos los algecireños que pasaron por las aulas del García Lorca y obtuvieron allí su graduado en Enseñanza General Básica guiados por maestros y maestras inolvidables.

Fiesta de fin de curso, 1990 (vídeo de Juanma López, antiguo alumno)

Posteriormente, en el curso 1992-93 y con la implantación de la nueva red de centros, se convirtió en Instituto de Educación Secundaria. Desde entonces, se han vivido distintas etapas.

Fue en el año 2010 donde se inició una nueva fase, con el cambio de adscripción de centros de Primaria. A partir de entonces, quedaban adscritos al I.E.S. García Lorca los colegios El Pelayo, Nuestra Señora de Europa y Los Arcos del Cobre, además de Tartessos y Juan Sebastián Elcano, centros a los que se unió en C.E.I.P. Parque del Estrecho en el curso 2013-2014. En ese mismo curso, hubo una nueva modificación de la adscripción, pasando Tartessos y Juan Sebastián Elcano a estar adscritos a otros centros de la zona.

En los últimos cursos hemos visto crecer el número de alumnos de poco menos de 200 a los casi 500 del presente curso, evolución donde ha resultado también determinante la implantación por parte de la Delegación provincial del Ciclo Superior de Educación Infantil.

Y en estas seguimos, trabajando para que día a día nuestro alumnado crezca, evolucione, madure y salga capacitado para la vida en la sociedad actual, para que como se puede leer en una de nuestras puertas, se atreva a aprender, a conocer, sin ningún tipo de barreras ni límites. Ojalá que cuando pasen los años y formen parte activa de la sociedad como adultos formados y responsables miren atrás con cariño y recuerden el I.E.S. García Lorca con una sonrisa en el gesto y un profundo afecto en el corazón.