Salinas
Las salinas son Patrimonio cultural y etnográfico del pueblo gaditano.
Las salinas litorales han sido aprovechadas históricamente por distintas civilizaciones, desde los fenicios, hasta la actualidad. Las marismas y saladares han sido utilizados metódicamente para la obtención de un frágil cristal de gran importancia económica: el cloruro sódico, la sal.
La sal común ha constituido el principal instrumento para la conservación de carnes y pescados. De hecho la industria dedicada al salazón, junto con la pesca, ha contribuido positivamente al asentamiento de multitud de núcleos costeros y a su relación comercial con otras poblaciones interiores.
Pero el descubrimiento de grandes depósitos fósiles de sal, así como la utilización de conservantes químicos han ido relegando a las salinas litorales a un segundo plano, perdiendo gran parte de su interés económico, situación que ha a provocado el cierre paulatino de la mayoría de las salinas de nuestro país.
La esencia de una salina, es algo muy fácil de comprender, consiste en la progresiva concentración de agua del mar, almacenada en estos estanques poco profundos donde la evaporación va eliminando la porción líquida, hasta conseguir alcanzar el gradiente de concentración necesario para provocar la cristalización del cloruro sódico, que comúnmente lo conocemos como sal.
El proceso de la obtención de la sal, en cinco pasos o etapas, dependientes del tiempo, la zona y de la salinidad.

1º Etapa: Consiste en la entrada de agua de mar a la salina por el caño de alimentación . Según de donde proceda el agua, así será la salinidad del agua entrante, pues ya sabemos que no todos los mares y océanos tienen el mismo grado de salinidad. En el primer depósito también llamado estero; se decantan los materiales en suspensión y se evapora casi el parte del agua, consiguiendo elevar la salinidad en el agua . El estero debe de ser la parte más grande de la salina (25% de la superficie) y su profundidad no debe superar 1,75 metros. Luego el agua pasa al lucio, que es un depósito más pequeño que el estero y tiene 75 cm. de profundidad, así conseguiremos que se produzca el 50% de la evaporación del agua entrante y un aumento de 7 veces la salinidad original.
Las retenidas (60cm. de profundidad) y las vueltas de periquillo (40 cm. de profundidad), son estructuras serpenteantes (con muchas curvas) que hacen que aumente la superficie de evaporación del agua circulante.
Las retenidas (60cm. de profundidad) y las vueltas de periquillo (40 cm. de profundidad), son estructuras serpenteantes (con muchas curvas) que hacen que aumente la superficie de evaporación del agua circulante.
2º Etapa: En los siguientes charcones, también llamados evaporadores (30-20cm. de profundidad) seguimos aumentando la evaporación (el 68% del agua inicial se evapora). El agua pasa a ser 100 veces más concentrada en sales que el volumen original. También en esta fase precipitan los óxidos de hierro y el 50% de los carbonatos cálcicos.
3º Etapa: En este lugar también llamado evaporadores (15cm. de profundidad), conseguimos la evaporación del 83% del agua entrante inicial. A comienzos de la etapa, se siguen precipitando el resto de carbonatos y finalmente cuando la salinidad es mayor, precipitan el 60% de los sulfatos.
4º Etapa: A los charcones de esta etapa, se les denominan calentadores. Aquí conseguimos ya el 88% de evaporación del agua y que terminen de precipitar el resto de los sulfatos.
5º Etapa: Es la etapa más importante, se evapora un 6% del agua, a esta concentración de sales, precipita ya el esperado cloruro sódico. Tiene lugar en los llamados charcones cristalizadores.
A partir de este momento, se comienza a extraer la sal, pues a esta salinidad comienza a precipitar un pequeño porcentaje de sales magnésicas y de bromuro sódico que suelen ser las responsables del color blanco mate que adquiere la sal, con lo cual es el momento clave para separar el depósito de la sal común, de las restantes fracciones que todavía se mantienen disueltas en el poco agua que queda.
Las aguas residuales procedentes del desagüe de los cristalizadores se conocen con el nombre de «aguas madre» y contienen cantidades pequeñas de Cl2 Mg, Cl Na, SO4 Mg y algunos bromuros. Las aguas madre serán utilizadas, gracias a su elevadísima concentración, para lavar la sal recién recolectada, sin que se produzcan pérdidas por disolución.
En estas salinas, lo que existe es un mayor número de evaporadores, pero el funcionamiento es exactamente el mismo, ya que la disolución es la misma, agua de mar.



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