El principio de asimetría de la estupidez en la era digital: redes, influencers y pensamiento crítico

Vivimos un momento histórico donde la información está en nuestras manos 24/7, pero curiosamente el pensamiento profundo y crítico no ha crecido al mismo ritmo. El economista italiano Carlo M. Cipolla lo dijo con crudeza en su principio de asimetría de la estupidez:

La estupidez, definida como la acción que perjudica sin beneficio propio, es más peligrosa que la maldad, porque actúa sin lógica ni intención clara y sus efectos son impredecibles y destructivos.

En las redes sociales este principio se manifiesta con claridad: contenido superficial, simplista o directamente falso puede llegar a millones de personas antes de que cualquier desmentido llegue siquiera a ser leído.

Pseudoexpertos y perfiles con gran alcance

Las redes sociales han democratizado la creación de contenido, lo cual es positivo… hasta que esa democratización se convierte en equalización de la autoridad informativa.

Pseudoexpertos de salud y bienestar:

Perfiles que parecen profesionales y lo aparentan (con estética cuidada, frases inspiradoras y afirmaciones “contundentes”) pero no están avalados por evidencia científica. Un ejemplo muy documentado es el caso de Erin Elizabeth, conocida por propagar teorías anti‑vacunas y desinformación sanitaria en redes, asociada incluso a la denominada “disinformation dozen” responsable de una gran parte del contenido antivacunas online. 

Casos similares incluyen influencers que promueven dietas extremas, suplementos milagrosos o pruebas médicas innecesarias sin respaldo científico (por ejemplo, resonancias corporales generales promocionadas como “detectoras de enfermedades” pese a no tener evidencia que lo respalde). 

Influencers y bulos en contextos de crisis: 

Incluso perfiles populares que normalmente comparten moda, estilo de vida o entretenimiento pueden acabar viralizando desinformación en momentos críticos. Tras la DANA en Valencia, varias figuras difundieron información no contrastada sobre túneles con supuestos cadáveres, generando pánico innecesario en su audiencia antes de que pudiera aclararse la verdad. (Fuente: El País)

Propagadores de teorías y conspiraciones políticas.

Hay perfiles, como Jackson Hinkle, que han sido identificados por difundir narrativas conspirativas, desinformación y contenidos polarizantes a audiencias de millones, incluso siendo retirados de plataformas por violar normas de desinformación. 

Estos casos son solo la punta del iceberg. Estudios recientes muestran que más de la mitad de los influencers no verifican la información antes de compartirla, y muchos reproducen contenido sin fundamento simplemente porque “suena bien” o genera interacción (Disinformation Commission News).

La instrumentalización política del sesgo: el caso de la ultraderecha digital

La asimetría de la estupidez no solo opera de manera espontánea; en algunos casos, es utilizada de forma estratégica. Movimientos de ultraderecha en distintos países han demostrado una enorme capacidad para explotar:

      • La simplificación extrema de problemas complejos (inmigración, desigualdad, cambio climático), reduciéndolos a mensajes emocionales y dicotómicos: “ellos vs nosotros”.
      • La apelación constante al miedo y la indignación, emociones que aumentan la viralidad.
      • La repetición sistemática de mensajes, aunque hayan sido desmentidos, aprovechando que el desmentido nunca circula con la misma fuerza.
      • La estética de cercanía y autenticidad en redes sociales, que genera identificación emocional más que reflexión racional.

Un ejemplo frecuente es la difusión de datos sacados de contexto sobre criminalidad o ayudas sociales, presentados en reels de 30 segundos con música impactante y subtítulos llamativos. Aunque organismos oficiales o medios especializados publiquen después los datos completos y contextualizados, el contenido simplificado ya ha cumplido su función: activar una emoción y reforzar una narrativa.

Este fenómeno ha sido estudiado en distintos contextos europeos y latinoamericanos, donde se observa que las estrategias digitales populistas priorizan:

      • Mensajes cortos y polarizantes.
      • Deslegitimación del conocimiento experto.
      • Construcción de un enemigo común.
      • Uso intensivo de algoritmos y segmentación digital.

Lo relevante aquí no es la ideología en sí, sino el mecanismo: cuando la emoción sustituye al análisis, el pensamiento crítico se debilita.

¿Por qué funciona tan bien? Porque apela a nuestros sesgos más humanos:

      • Sesgo de confirmación: creemos lo que refuerza nuestras ideas previas.
      • Sesgo de disponibilidad: damos más peso a lo que vemos repetidamente en redes.
      • Heurística emocional: si algo nos indigna o asusta, lo compartimos antes de verificar.

La ultraderecha digital (al igual que otros movimientos radicales de distinto signo) ha comprendido que en la economía de la atención la indignación es más rentable que la evidencia.

La pregunta incómoda ¿Estamos ante un problema ideológico… o educativo?

Porque la verdadera vulnerabilidad no está en que existan mensajes simplistas. Siempre han existido. La vulnerabilidad está en una ciudadanía que:

      • Consume información en formato ultra breve.
      • No contrastar fuentes.
      • Confunde popularidad con legitimidad.
      • Se informa a través de reels más que de análisis en profundidad.

 ¿Por qué funciona la desinformación?

La respuesta tiene que ver con cómo funcionan las redes sociales y cómo procesa nuestra mente la información:

    • La economía de la atención prioriza lo llamativo, lo emocional y lo inmediato sobre lo complejo o matizado.
    • Los algoritmos están diseñados para maximizar interacción, lo que favorece contenidos sencillos, sensacionalistas o polarizantes.
    • Los sesgos cognitivos nos hacen más propensos a aceptar información que confirma lo que ya creemos o queremos creer.

La IA puede amplificar y personalizar estos contenidos, reforzando burbujas de información que nos parecen “verdaderas” porque se alinean con nuestro perfil de consumo.

Y aquí está la paradoja: aunque alguien con conocimientos reales puede elaborar un análisis profundo, nuestros cerebros y nuestras plataformas prefieren lo simple, lo inmediato, lo que no exige esfuerzo.

El esfuerzo de desmentir ante la popularidad de lo falso

Cuando surge información errónea, el proceso de corrección suele ser lento, laborioso y técnico. Para rebatir un falso consejo de salud, una interpretación errónea de una nueva normativa o una teoría conspirativa hacen falta:

✅ estudios científicos,

✅ referencias verificables,

✅ matices y explicaciones detalladas,

✅ tiempo para leer, digerir y compartir.

En cambio, un reel de 15 segundos que promete “la verdad oculta” o “la solución fácil a un problema complejo” puede conseguir millones de vistas en horas. La asimetría de la estupidez se ve entonces en su forma más cruda: lo falso se viraliza con velocidad, y lo verdadero lucha por hacerse un hueco.

 ¿Por qué estamos llegando a esto?

Esta tendencia no es un accidente:

    • Las plataformas han priorizado métricas de engagement sobre calidad.
    • El público, bombardeado de contenidos, busca respuestas simples a problemas complejos.
    • La cultura del entretenimiento y lo visual ha desplazado la exigencia de rigor y contraste.
    • La IA hace indistinguibles las fronteras entre lo verdadero y lo fabricado.

El resultado es una ecosfera de información donde la veracidad queda en segundo plano frente a la viralidad, la emoción y la polarización.

Hacia una alfabetización crítica en la era digital

La clave no está en demonizar las redes, sino en fomentar una educación mediática sólida, que incluya:

    • Capacidad de verificar fuentes y distinguir evidencia científica de opinión.
    • Habilidades para cuestionar narrativas emotivas o simplistas.
    • Comprensión de cómo funcionan los algoritmos y la IA.
    • Prácticas de consumo consciente (detenerse, analizar, contrastar) antes de compartir.

Y esto no debe quedarse en manos de unos pocos: docentes, familias, instituciones y plataformas tienen un papel fundamental en desarrollar el pensamiento crítico desde edades tempranas.

En un mundo saturado de información, NO basta con saber leer: hay que saber leer entre líneas. El principio de asimetría de la estupidez nos desafía a cuestionar cualquier contenido que parezca demasiado simple para ser cierto, especialmente cuando proviene de perfiles atractivos o carismáticos.

Hoy más que nunca, necesitamos personas informadas, pensadoras y pensadores críticos y comunidades reflexivas. La solución no es apagar las redes, sino activar nuestro pensamiento, educar para discernir, y construir una cultura digital donde la evidencia y el rigor caminen de la mano con la creatividad y la comunicación.

La asimetría de la estupidez no es solo un fenómeno individual; es estructural. En la era de los algoritmos, la viralidad premia la emoción y castiga la complejidad.

Si no fortalecemos el pensamiento crítico desde la escuela (y también desde la formación adulta) corremos el riesgo de formar generaciones expertas en deslizar pantallas, pero no en analizar argumentos.

La cuestión no es qué ideología gana más seguidores en redes. La cuestión es: ¿Estamos educando para comprender la realidad… o solo para reaccionar ante ella?

En Proyecto Meraky creemos que la alfabetización mediática, la educación en sesgos cognitivos y el desarrollo del espíritu crítico no son contenidos opcionales: son competencias democráticas esenciales en el siglo XXI.

Porque una sociedad que no piensa… es una sociedad fácilmente manipulable.

 

UNA PROPUESTA FORMATIVA: TWITTER COOPERATIVO

Las redes sociales han supuesto una revolución en cuanto a la forma en la que nos comunicamos y nos relacionamos. Son una fuente de aprendizaje informal esencial que nos permite generar espacios de inteligencia colectiva, son una pieza esencial de las redes personales de aprendizaje, elemento clave en nuestro PLE, por ello, considero que como docentes no podemos darle la espalda a este recurso y debemos incorporarlo como propuesta en el aula.

En este sentido, desde hace cuatro cursos escolares venimos trabajando una dinámica que me he atrevido a llamar «twitter cooperativo», dado que es una actividad que he diseñado y creado yo misma. La actividad propone al alumnado que se cree un perfil “profesional” en la red social, un perfil que usaremos para compartir aprendizajes. Aprovechamos para conocer el concepto de “identidad 2.0” y el de “marca personal” y, en clase, previamente analizamos las ventajas y los peligros del uso de las redes sociales. Posteriormente, les propongo que cada día, en clase, escriban un tuit compartiendo sus aprendizajes. Para poder recopilar los tuits, en nuestro caso, añadimos el hashtag #fpvisiblefpdecalidad.

Las indicaciones para realizar la tarea que les proporciono son las siguientes:

“En concreto, deberemos escribir un tuit por actividad que realicemos. Los tuits pueden ser:

        1. Descriptivos: definiendo qué estamos haciendo en las clases, cómo estamos aprendiendo o qué estamos aprendiendo.
        2. De opinión: compartir la opinión o la emoción que nos genera las actividades.
        3. De relación con la vida: reflexionando sobre cómo nos puede ayudar lo aprendido para el día a día. “

 

Trimestralmente, recopilamos los tuits generados y elegimos los tuits que mejor representan un resumen de las experiencias y aprendizajes vividos.

Como podéis observar, pedimos tres tipos de tuits, estos tuits exigen al alumnado diferentes procesos cognitivos (siguiendo la taxonomía de Bloom), permiten desarrollar su competencia lingüística y competencia digital y trabajan la metacognición.  

Además, generamos inteligencia colectiva y desarrollamos habilidades de pensamiento y de espíritu crítico, y, por último, es una actividad que nos permite evaluar nuestra práctica docente y es muy divertida.

¿Te animas a ponerla en práctica?

 

 

 

Redes sociales: una oportunidad de aprendizaje.

Hoy en día, las redes sociales se sitúan como un espacio cibernético indispensable tanto a nivel personal como empresarial. A nivel personal nos conectan con amistades, familiares y personas con nuestros mismos intereses y a nivel empresarial suponen una de las herramientas más importantes del marketing en el siglo XXI.

En el año 2020 casi 43 millones de personas se conectaron diariamente a Internet, más de un 4% con respecto al año anterior, empleando casi 6 horas cada día. Un 62% utilizaron y utilizan las redes sociales, lo que equivale a 29 millones de personas, pasando casi 2 horas diarias en estas plataformas. Según el Estudio Anual de Redes Sociales de 2020 realizado por IAB Spain, Facebook desciende en su uso en un 6% y la red social que más crece es TikTok donde dicen que lo usan un 16% frente a un 3% del año pasado. En España el 87% de los internautas utilizan las Redes sociales. ¿Podemos dar la espalda a esta realidad?

Pero ¿Qué son las redes sociales?

En sentido amplio una red social es una estructura social formada por personas o entidades conectadas y unidas entre sí o por algún tipo de relación o interés común. El término se atribuye a los antropólogos británicos Alfred Radcliffe-Brown y John Barnes.

Según Isabel Ponde-k-idatzia las redes sociales online son estructuras sociales compuestas por un grupo de personas que comparten un interés común, relación o actividad a través de Internet, donde tienen encuentros sociales y se muestran las preferencias de consumo de información mediante la comunicación en tiempo real, aunque también puede darse la comunicación diferida.

Para ser considerada una red social debe:

      1. Ser una red de contactos.
      2. Ofrecer la creación de un perfil.
      3. Permitir interactuar.
      4. Ofrecer funcionalidades para interactuar con contenidos (crear, compartir y/o participar).

Cada red social tiene una temática distinta y la interacción dentro de la misma está regulada por pautas y reglas, como la privacidad y política de protección de datos. Sin embargo, todos comparten dos elementos imprescindibles al hablar de la importancia de las redes sociales: la comunicación y el traslado de información.

Es una realidad que nuestros alumnos y alumnas utilizan las redes sociales, por tanto, no podemos dar la espalda a esta realidad. Las redes sociales no son buenas o malas, depende del uso que le demos podrán ofrecer oportunidades de aprendizaje y socialización. Ofrecen un formato audiovisual muy atractivo y rico y una oportunidad para desarrollar la competencia digital de nuestro alumnado.

El uso de las redes supone una oportunidad de aprendizaje, deberemos trabajar con nuestro alumnado para conocer el funcionamiento y el impacto que tienen en nuestra identidad digital, así como los peligros ante los que podemos enfrentarnos.

También supone una oportunidad para reflexionar sobre los estereotipos que se generan en las redes, la veracidad de la información que obtenemos de ella y el modo de relacionarse a través de internet.

Pero para que las redes sociales contribuyan a nuestro proyecto educativo, es importante que valoremos las desventajas de sus usos e implementemos actuaciones para mitigarlas. El uso de las redes sociales puede llevarnos a distracciones, noticias falsas o enfrentarnos a diversos peligros, es por ello, que es imprescindible desarrollar un proyecto educativo en el que se incluya la formación e información que permita hacer un uso responsable y reflexivo de las mismas a nuestro alumnado.

Las redes sociales pueden ofrecernos múltiples funcionalidades y oportunidades de aprendizaje. Vamos a repasar algunas de las propuestas que os hacemos:

    • Utiliza las redes sociales para fomentar la participación del alumnado promoviendo actividades de trabajo en equipo y la socialización.
    • Mejora la comunicación entre familias, docentes y la propia institución educativa apoyado la identidad corporativa y las comunicaciones oficiales realizadas por otros cauces.
    • Diseña propuestas educativas que fomente la creación y consulta de recursos y contenidos de calidad en las redes sociales, enseñando a curar contenidos. Así también promocionaremos el desarrollo del espíritu crítico de nuestro alumnado.
    • Utiliza la oportunidad que nos ofrece este recurso educativo para desarrollar habilidades como la creatividad, colaboración o creatividad.
    • Desarrolla la competencia digital de tu alumnado trabajando sobre su propio entorno personal de aprendizaje.

Y recuerda que las redes sociales juegan un papel muy importante en la generación de oportunidades laborales, todo lo que publiquemos en internet formará parte de nuestra identidad digital. Las publicaciones ofrecen un mensaje intrínseco, por ello es necesario diseñar nuestro plan de acción para contribuir a desarrollar una imagen positiva en internet.

 

PELIGROS EN LA RED

Internet nos abre un mundo de oportunidades de información y formación, pero estas funcionalidades también pueden suponer tener que enfrentarnos a riesgos.

Siguiendo a Pere Marqués, los riesgos podríamos clasificarlos según estén relacionados con la información, la comunicación, las actividades económicas o las adiciones. (http://www.peremarques.net/habilweb2.htm)

-Riesgos relacionados con la información.

        • Acceso a información poco fiable y falsa.
        • Dispersión, pérdida de tiempo.
        • Acceso de los niños a información inapropiada y nociva para su edad.
        • Acceso a información peligrosa, inmoral, ilícita (pornografía infantil, violencia, racismo, terrorismo,)

-Riesgos relacionados con la comunicación.

        • Bloqueo del buzón de correo.
        • Recepción de “mensajes basura”.
        • Recepción de mensajes ofensivos.
        • Pérdida de intimidad.
        • Acciones ilegales: difundir datos de terceras personas, plagiar, amenazar, …
        • Malas compañías.

-Riesgos relacionados con las actividades económicas.

        • Estafas.
        • Compras inducidas por publicidad abusiva.
        • Compras por menores sin autorización paterna.
        • Robos.
        • Actuaciones delictivas por violación de la propiedad intelectual.
        • Realización de negocios ilegales.
        • Gastos telefónicos desorbitados.

-Riesgos relacionados con las adicciones.

        • Adicción a buscar información.
        • Adicción a frecuentar las Redes Sociales.
        • Juego compulsivo.
        • Compras compulsivas.

 

Si se materializan estos riesgos podríamos estar ante las siguientes situaciones:

·  Ciberbullying. Se trata del acoso de un menor a otro menor usando las tecnologías: Internet, móvil, videojuegos online, etc. Estamos ante un caso de ciberbullying cuando una persona menor de edad atormenta, amenaza, hostiga, humilla o molesta a otros menores usando estos medios.

· Ciberacoso o acoso cibernético. Se trata de una situación en la que una persona utiliza un perfil en internet, normalmente falso,  para amenazar y acosar anónimamente a una persona en específico. Las víctimas de acoso cibernético tienen que enfrentar problemas psicológicos que interfieren con su vida diaria (trabajo, escuela, etc.).

· Grooming. Estamos ante grooming cuando una persona adulta trata de engañar a un menor a través de Internet para ganarse su confianza con intención de obtener fotos o vídeos de situaciones sexuales o pornográficas e incluso llegar a chantajearle con ellas. En ocasiones es el paso previo al abuso sexual.

·  Sexting. Consiste en enviar mensajes, fotos o vídeos de contenido erótico y sexual personal a través del móvil mediante aplicaciones de mensajería instantánea o redes sociales, correos electrónicos u otro tipo de herramienta de comunicación.

·  Phishing. Se trata de un conjunto de técnicas que persiguen el engaño a una víctima ganándose su confianza haciéndose pasar por una persona, empresa o servicio de confianza, para manipularla y hacer que realice acciones que no debería realizar

· Suplantación de identidad. Se trata de una actividad malintencionada que consiste en hacerse pasar por otra persona por diversos motivos: cometer algún tipo de fraude, obtener datos de manera ilegal, cometer ciberacoso, grooming u otros delitos.

· Ciberadicción o trastorno de adicción a internet (internet addiction disorder, IAD) es un término que se refiere a una supuesta patología que supone un uso abusivo de Internet, a través de diversos dispositivos (ordenadores, teléfonos, tabletas, etc.), que interfiere con la vida diaria.

MI MARCA PERSONAL ME CONDICIONA

 

¿Habéis escuchado hablar de la “marca personal”? ¿Sabéis de qué se trata?

Según Jeff Bezos, director ejecutivo de Amazon, “La marca personal es lo que dicen de ti cuando no estás en la sala”. La marca personal o personal branding supone considerarse a uno mismo como una marca comercial con el objetivo de diferenciarse y conseguir un mayor éxito profesional, es la huella que dejamos en los demás con cada acción o comunicación que llevamos a cabo y el recuerdo que tienen de nosotr@s. Se trata de la manera en la que otras personas te perciben gracias a lo que haces, transmites y expresas, tanto en el mundo offline como en el online.

Es importante ser consciente de que tu marca personal existirá independientemente de que trabajemos en ella o no, lo que la gente encuentra cuando busca nuestro nombre en Google y la idea con la que nos asocian cuando alguien pronuncia nuestro nombre es parte de esa marca personal.

¿Por qué es tan importante?  

La sociedad 2.0 nos ha traído una nueva forma de buscar empleo, el antiguo curriculum ha quedad desfasado. Ya en el año 2016 el IV Informe de Infoempleo y Adecco sobre redes sociales y mercado de trabajo señalaba que el 87% de las empresas en España reconocía utilizar las redes sociales para reclutar talento y consultar la actividad de sus candidatos antes de contratarlos. Según los datos recogidos por Forbes en 2021, el 75% de los departamentos de recursos humanos buscan en Google a los aspirantes a un puesto de trabajo y el 70% reconocen haber descartado a candidatos basándose en información publicada en sus redes sociales. El 85% de las empresas aseguran que la reputación online, la marca personal de una persona aspirante, influye de algún modo en la toma de decisiones.

¿Cuál es tu marca personal?

Como ya hemos comentado todas las personas tienen marca personal, aunque no hayan trabajado en ella. ¿Sabes qué huella dejas? Vamos hacer dos ejercicios para analizarla:

      1. Egosurfing: En primer lugar, vamos a poner nuestro nombre en los buscadores como Google y recopilar todo lo que encontramos.
      2. Dinámica en clase. Por parejas, vamos a buscar a la otra persona y vamos a intentar definirla en un par de frases. Posteriormente vamos a presentarla al gran grupo. Una vez termine la presentación, la persona de la que hablamos confirmará o negará los aspectos que no hayan sido acertados. Hablaremos de la zona ciega y la zona de control.

¿Cómo trabajamos nuestra marca personal?

Como hemos señalado la marca personal puede ser utilizada para diferenciarse y conseguir un mayor éxito en las relaciones profesionales.  Para ello, deberemos destacar y potenciar aquellos talentos que nos hacen únic@s y trabajar las cualidades por las que podemos o queremos destacar en nuestro entorno profesional en determinado momento.

Como hacen las empresas con sus productos para captar clientela y fidelizarla, deberemos analizar el mercado laboral en el que queremos insertarnos y descubrir qué se está demandando. Ante esa demanda planificaremos nuestra “propuesta de valor”: actitudes, aptitudes, habilidades, conocimientos con los que podemos contribuir a la sociedad y al mercado y diseñaremos nuestra la huella digital. Para ello vamos a seguir los siguientes pasos:

      1. EJERCICIO DE AUTOCONOCIMIENTO. ¿Cuál es nuestro valor diferencial? ¿Qué nos hace diferentes, únic@s, relevantes como profesionales? Para ello vamos a desarrollar una actividad de autoconocimiento y analizar cuáles son esas actitudes, aptitudes, conocimientos y habilidades. Una vez tengamos el resultado de esta actividad de introspección y los datos obtenidos de nuestra investigación del mercado construiremos nuestro D.A.F.O. y el C.A.M.E. gracias a este último podremos diseñar nuestro proyecto profesional, fijarnos objetivos laborales, de formación o relacionados con experiencias.
      2. DEFINIMOS LOS OBJETIVOS. ¿Cuál es nuestro objetivo? Seguiremos el método Kaizen para definir nuestros objetivos a medio y largo plazo.
      3. PLAN DE DESARROLLO PERSONAL: DISEÑO DE NUESTRA MARCA. Tenemos que dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿Cuál va a ser nuestro nombre de mercado? ¿qué términos que nos definen (tres o cuatro palabras)?. ¿Qué tipos de mensajes que queremos transmitir? ¿Qué tono (cercano, desenfadado, etc) vamos a utilizar? (Valoraremos el tono según el público y los objetivos). ¿Cuál va ser nuestra identidad gráfica (NAMING)?. ¿En qué canales vas a trabajar?
      4. CREAR UN CALENDARIO EDITORIAL. Se trata de crear un compromiso con nosotr@s mismos. Planificarnos la asiduidad de nuestras publicaciones y el contenido de calidad de las mismas va a mejorar el control de nuestra huella digital, así como fidelizar a nuestros seguidor@s.
      5. DIFUNDE EL CONTENIDO EN INTERNET. Elegiremos los espacios más adecuados a nuestros objetivos, se trata de establecer una estrategia de marketing y alcanzar un posicionamiento en redes sociales.
      6. ANALIZA Y MIDE EL IMPACTO. Es muy importante evaluar nuestra estrategia, analizar si estamos obteniendo los resultados esperados y ajustar el plan si es necesario.

Y llegado a este punto ¿A qué esperas para empezar?

 

USO E IMPACTO DE LAS REDES SOCIALES EN EL ÁMBITO EDUCATIVO

Es indiscutible el éxito que tienen las diferentes redes sociales, desde que en el año 2004 se creara Facebook la expansión de las redes sociales es una realidad. En el año 2020 casi 43 millones de personas se conectaron diariamente a Internet, más de un 4% con respecto al año anterior, empleando casi 6 horas cada día. Un 62% utilizaron y utilizan las redes sociales, lo que equivale a 29 millones de personas, pasando casi 2 horas diarias en estas plataformas. Según el Estudio Anual de Redes Sociales de 2020 realizado por IAB Spain, Facebook desciende en su uso en un 6% y la red social que más crece es TikTok donde dicen que lo usan un 16% frente a un 3% del año pasado.

LAS REDES SOCIALES: VENTAJAS E INCONVENIENTES.

En sentido amplio una red social es una estructura social formada por personas o entidades conectadas y unidas entre sí o por algún tipo de relación o interés común. El término se atribuye a los antropólogos británicos Alfred Radcliffe-Brown y John Barnes.

Según Isabel Ponde-k-idatzia las redes sociales online son estructuras sociales compuestas por un grupo de personas que comparten un interés común, relación o actividad a través de Internet, donde tienen encuentros sociales y se muestran las preferencias de consumo de información mediante la comunicación en tiempo real, aunque también puede darse la comunicación diferida.

Para ser considerada una red social debe:

      1. Ser una red de contactos.
      2. Ofrecer la creación de un perfil.
      3. Permitir interactuar.
      4. Ofrecer funcionalidades para interactuar con contenidos (crear, compartir y/o participar).

Es una realidad que nuestros alumnos y alumnas utilizan las redes sociales, por tanto, no podemos dar la espalda a esta realidad. Las redes sociales no son buenas o malas, depende del uso que le demos podrán ofrecer oportunidades de aprendizaje y socialización. Ofrecen un formato audiovisual muy atractivo y rico y una oportunidad para desarrollar la competencia digital de nuestro alumnado.

El uso de las redes supone una oportunidad de aprendizaje, deberemos trabajar con nuestro alumnado para conocer el funcionamiento y el impacto que tienen en nuestra identidad digital, así como los peligros ante los que podemos enfrentarnos.

También supone una oportunidad para reflexionar sobre los estereotipos que se generan en las redes, la veracidad de la información que obtenemos de ella y el modo de relacionarse a través de internet.

Pero para que las redes sociales contribuyan a nuestro proyecto educativo, es importante que valoremos las desventajas de sus usos e implementemos actuaciones para mitigarlas. El uso de las redes sociales puede llevarnos a distracciones, noticias falsas o enfrentarnos a diversos peligros, es por ello, que es imprescindible desarrollar un proyecto educativo en el que se incluya la formación e información que permita hacer un uso responsable y reflexivo de las mismas a nuestro alumnado.

 

USOS EDUCATIVOS DE LAS REDES SOCIALES.

Como hemos señalado en el apartado anterior las redes sociales pueden ofrecernos múltiples funcionalidades y oportunidades de aprendizaje.

Vamos a repasar algunas de las propuestas que os hacemos:

      • Utiliza las redes sociales para fomentar la participación del alumnado promoviendo actividades de trabajo en equipo y la socialización.
      • Mejora la comunicación entre familias, docentes y la propia institución educativa apoyado la identidad corporativa y las comunicaciones oficiales realizadas por otros cauces.
      • Diseña propuestas educativas que fomente la creación y consulta de recursos y contenidos de calidad en las redes sociales, enseñando a curar contenidos. Así también promocionaremos el desarrollo del espíritu crítico de nuestro alumnado.
      • Utiliza la oportunidad que nos ofrece este recurso educativo para desarrollar habilidades como la creatividad, colaboración o creatividad.
      • Desarrolla la competencia digital de tu alumnado trabajando sobre su propio entorno personal de aprendizaje.

Y recuerda que las redes sociales juegan un papel muy importante en la generación de oportunidades laborales, todo lo que publiquemos en internet formará parte de nuestra identidad digital. Las publicaciones ofrecen un mensaje intrínseco, por ello es necesario diseñar nuestro plan de acción para contribuir a desarrollar una imagen positiva en internet.

Y llegados a este punto ¿Qué redes sociales podemos utilizar para apoyar nuestro aprendizaje? Es importante que analicemos a qué publico queremos llegar porque cada red social tiene un “target” o usuario/a diferente, así como valorar aquellas redes que ya forman parte de la vida de nuestro alumnado.

Si el objetivo de nuestras redes sociales es compartir y visibilizar proyectos educativos y actividades realizadas en nuestro centro educativo elegiremos las redes sociales en las que se encuentre presente nuestra comunidad educativa. Como estrategia de aprendizaje sería interesante trabajar en las mismas en las que nuestro alumnado ya está presente, aportando una visión educativa.

Vamos analizar algunas propuestas para algunas de ellas:

    • Youtube. Ofrece múltiples posibilidades educativas. Nuestro alumnado se puede convertir en creador de contenido compartiendo aprendizajes, o en consumidor del mismo investigando. Es imprescindible diseñar estrategias para que el alumnado aprenda a buscar, filtrar y curar contenidos.
    • Instagram. Se trata de una red eminentemente visual que nos ofrece la oportunidad de trabajar la relación de concepto a imagen. Desarrollar la creatividad, trabajar diferentes temáticas transversales, aprender a contar historias… Ofrece también la posibilidad de crear series en IGTV subiendo videos por temáticas, por lo que podríamos realizar una propuesta educativa que resumiera lo aprendido en diferentes unidades didácticas, retos, proyectos y problemas.
    • Twitter. Supone una gran herramienta de búsqueda de información y un lugar donde trabajar en equipo y crear sinergias. Compartir reflexiones condensando en pocas palabras ideas supone la oportunidad de trabajar pensamientos de orden superior.
    • Tiktok. Es una red social que está muy extendida entre el alumnado que cursa etapas obligatorias, desde primaria a secundaria, incluso en Bachillerato. En ella se encuentran producciones audiovisuales de corta duración y ofrece la posibilidad de editar los videos fácilmente. Podemos realizar propuestas educativas dirigidas a visibilizar proyectos o compartir aprendizajes condensando los aspectos más relevantes de lo trabajado. Además, supone una oportunidad para desarrollar la competencia digital de nuestro alumnado.

En definitiva, todas las redes sociales nos ofrecen oportunidades para compartir recursos educativos, ideas de actividades, materiales y aprendizajes. Permiten el acceso a contenidos pedagógicos, sirven de foro de debate, ayudan a socializar y fomentar lazos y pueden contribuir al trabajo en equipo, la colaboración y la empatía, todo depende de la propuesta educativa que realicemos.

 

 

 

 

 

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