Black Friday, ¿sueño o pesadilla?

TOM: ¡No me lo puedo creer! No solo nos hemos quedado sin puente de Acción de Gracias, sino que encima no hay quien controle tanta gente y tanto tráfico. ¡Estoy negro!¡Qué dura es la vida de la policía municipal! 

LISE: Eso… negro. Y encima, en viernes. ¡Viernes negro, vaya tela! Con lo bien que parece pasárselo todo el mundo… ¿No se podían quedar en su casa un ratito?

¿Qué tiene que ver esta escena con lo que conocemos como «Black Friday»? Pues posiblemente mucho, ya que es uno de los orígenes propuestos para este término. Lo comprenderás mejor si nos desplazamos a un pequeño local no muy lejos de donde Tom y Lise se quejaban de su suerte…

AMY: ¡Quién nos lo iba a decir! Menos mal que finalmente nos hemos animado a no hacer puente y abrir la librería. ¡Qué de gente! Si la tarde sigue así, podremos permitirnos algún extra para Navidad.

JACOB: ¡Una suerte que haya coincidido el gran partido y el descanso de la fiesta de ayer! Es justo el momento este viernes de adelantar las compras de Navidad y hacerlas en plan tranquilito.

AMY: Jajajaj. Bueno, tranquilito, tranquilito… Vaya cómo suena el claxon y el agobio que tienen los municipales. Está claro que nunca llueve a gusto de todos.

IMPORTANTE: para contextualizar esta tarea, ¡busca información sobre las costumbres estadounidenses de «Acción de Gracias» y Black Friday! Aquí tenéis unas preguntas orientativas.

Casi todas las fuentes coinciden en señalar un viernes concreto como el origen del Black Friday (¿o prefieres que lo llamemos «viernes negro» -temita para el debate-?). Un viernes de compras, de tráfico… De caos consumista, realmente. Aquí tienes algunas páginas que te ilustran sobre los detalles y te ofrecen también explicaciones alternativas:

Tras haber leído estas páginas, ¡ya estás preparado para la escritura creativa! Haced grupos de tres o cuatro personas y recread cualquiera de las escenas que los historiadores narran sin detalle. Por ejemplo, podéis crear el diálogo teatral de estos personajes:

      • Jay Gould, Jim Fisk y Boss Tweed, tramando el viernes 24 de septiembre de 1869 su plan.
      • Fred Lazarus y dos ayudantes, buscando formas de reactivar las ventas en los tristes años de la Depresión.
      • Franklin Roosevelt y dos consejeros, discutiendo sobre el cambio de fecha de Acción de Gracias.
      • Los jugadores de fútbol americano de la Marina, o los de la Armada, el día 28 de noviembre de 1952, antes o después del partido.
      • Los comerciantes de Philadelphia en 1961, quejándose de uso del término «Black» en la revista local, por parte de los reporteros Joseph Barrett y Nathan Kleger. O en 1962, argumentando para cambiarlo a «Big».
      • Los habitantes de Nueva York en 1966, tras esa Acción de Gracias con cabalgata estropeada por la lluvia.
      • Los empleados de Walmart comentando la decisión de sus jefes de abrir desde las cinco de la mañana o hasta las diez de la noche.
      • Activistas ecologistas europeos animando a cambiar Black por Green.
      • Directivos de la cadena Media Markt valorando si introducir en noviembre de 2012 el concepto en España.

Pero también hay muchas más «historias de Black Friday» cotidianas y cercanas: aquel amigo tuyo que se compró supuestamente de oferta la prenda que dos días antes costaba la mitad, o aquella prima que se compró cuatro bufandas forradas de pelo (¡con la calor que hace en Sevilla en noviembre!) porque «estaban muy baratitas». 

Y es que con el consumo no hay que perder la cabeza… ¿Nos cuentas tu historia? Ponla en comentarios, en forma de obra teatral o de relato. ¡La esperamos!

Aquí tenemos dos de los trabajos creados por los alumnos de 1ESO, en que, además de reflexionar sobre el «Black Friday», se incluye una reflexión sobre por qué damos gracias.

Un comentario en “Black Friday, ¿sueño o pesadilla?”

  1. El tema de las rebajas siempre trae algún problemita… Como cuando vas para mirar y acabas trayéndote casi la tienda entera. O si eres como yo, no ves «nada», pero una vez que ves algo, no paras. En el Black Friday también me ha pasado. Siempre me ha gustado mucho ir de compras al centro, probarme mil prendas, ver cuál me gusta más, cuál menos, cuál me sienta mejor… El problema de las rebajas está en que, si veo algo que mínimamente llama mi atención, ya lo considero; y si al probármelo me gusta, cae SEGURO. Lo que no pienso en ese momento es en que puede que se trate de una estafa y no de una rebaja.

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