Tanto en formato digital como en papel, un diario de viaje puede ser una buena forma de recopilar tus recuerdos, y todos aquellas imágenes y objetos que los acompañan, de los lugares que has visitado recientemente.
Diarios de viaje nos han abierto la puerta al pasado. Así, los diarios del viaje de Cristóbal Colón o el famoso texto en que Antonio Pigafetta recogió los avatares de la primera vuelta al globo.
Aquí es donde los de Malaca y Java vienen en busca de sándalo y de la cera, y aun mientras nosotros estábamos ahí, encontramos un junco que había llegado de Luzón con ese objeto. Estos pueblos son gentiles. Nos dijeron que cuando van a cortar el sándalo, el demonio se les aparece bajo diferentes formas, preguntándoles con mucha política si necesitan alguna cosa; mas, a pesar de tal deferencia, su aparición les produce tanto miedo que quedan enfermos durante algunos días. Cortan el sándalo en ciertas fases de la luna, pues en cualquier otro tiempo no resultaría bueno. Las mercaderías más adecuadas para cambiar por sándalo son el paño rojo, telas, hachas, clavos y hierro.
Muchos escritores han narrado sus experiencias como viajeros. Aquí tenemos un fragmento del reciente libro Homo viator, del autor murciano Pepe Pérez Muelas (Siruela, 2023):
La idea de escribir este libro surgió en una cafetería de vía Zamboni, en Bolonia. Se trataba de saldar una cuenta pendiente con los viajes y las ciudades que me han acogido a lo largo de mi vida. Contemplando el ir y venir incesante de turistas y estudiantes por las calles rosadas, se iluminó en mí un libro que aspirase reunir a todos los viajeros leídos y emulados. En Ferrara me había comprado unos cuadernos donde anotar anécdotas de mi ruta, una especie de bitácora para no olvidar el perfil de una plaza o el gesto de un transeúnte. Emborroné las primeras páginas con destinos posibles y sin darme cuenta llené una decena de páginas con lugares y viajeros sobre los que escribir. El resto es un ejercicio de memoria, propia y ajena.
También puedes inspirarte en los muchos blogs viajeros que encontramos en la red. Aquí tenemos una selección reciente. En ella se pueden encontrar relatos, consejos y estampas de viaje.
Para hacer un diario de viaje, no es necesario llegar muy lejos. Basta con mirar con ojos descubridores una ruta tan cotidiana como ir a la ciudad de compras o visitar a nuestros familiares en un pueblo cercano. ¡Inténtalo! Redacta un párrafo donde expliques cuándo y cómo partiste, qué contemplaste desde tu vehículo, cómo fue la llegada al destino… Un diario de viaje es una mezcla entre narración y descripción que nos dice, no cómo es el mundo, sino cómo lo ves.
¿Te animas? Nos lo cuentas por aquí.
Me parece una forma creativa de dejar registrado algún recuerdo de viajes que hayan sido importantes o que te hayan gustado mucho. Así también podrías apuntar a qué sitios has ido y a cuales no y cuál te ha gustado más o menos para así si quieres repetir tener alguna referencia sobre el lugar.
Opino que esta actividad es realmente interesante. Es algo que nunca se me había ocurrido, el escribir un diario de viaje puede ser una gran idea para poder recordar con todo lujo de detalles los viajes y aventuras que uno tiene, ya que conforme va pasando el tiempo se van olvidando estos detalles. Además, pienso que es una manera maravillosa de dejar constancia de los viajes que uno hace.
Una actividad cuanto menos curiosa. Estamos acostumbrados a hacer fotos y comprar recuerdos, pero un diario en el que expreses tus sensaciones y sentimientos debería ser una nueva costumbre que deberíamos coger para inmortalizar nuestra experiencia de viaje.