Se acerca el día de Difuntos y, ya se sabe, el momento de representar, o, al menos, recordar, la obra Don Juan Tenorio, de Zorrilla, que recoge un personaje ya famoso en épocas anteriores. Como es propio del Romanticismo, la frontera entre la vida y la muerte se hace difusa; pero, además, en una versión muy peculiar e hispánica de este personaje, en esta obra la religión y la bondad consiguen vencer al mal, y el malvado se arrepiente. Así, pues, parecía una obra muy propia para estos días.