… y sabemos cómo ha sido. No hay más que ver las glicinias de nuestra entrada. Y, si además de verlas, puedes olerlas, mejor que mejor. Vamos, pues, a proponer una actividad de lectura y escritura creativas adecuada para esta época del año.
Coged de vuestra alegre primavera…
Además de este soneto de Garcilaso, donde la primavera representa la juventud y la vida, muchos otros poemas realizan asociación entre los sentimientos y esta época del año. Proponemos para su lectura este de Antonio Machado:
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!…Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
Aquí planteamos una posible ficha de lectura y un ensayo que reflexiona sobre las preguntas que se plantean en ella.
Después, proponemos la creación de un poema donde la primavera sea protagonista, y, para ello, se puede jugar con las siguientes ideas:
- A partir de sensaciones de color, olor, sonido…, escribir de la forma lo más automático e irracional posible, sin rima ni medida, un poema surrealista que refleje esas sensaciones.
- Tras imaginar una escena o una historia ambientada en primavera, crear un romance de un número de versos indefinido, con versos de ocho sílabas que rimen en asonante los pares. Aquí, como ejemplo, tenéis el «Romance del prisionero».
- Mediante coplas (cuatro versos octosílabos) o seguidillas (versos de 7-5-7-5) con un estribillo, podéis crear sevillanas de aire primaveral, como las clásicas «Sevillanas del grillo»; ¡esta es época de romerías y ferias!
Me parece una actividad muy creativa en la que podemos fomentar otros sentidos aparte de los que ya usamos para la lectura, pudiendo usar olores, tactos, etc. para representar los poemas.
En lo personal, considero la primavera, si no la que más, una de las épocas del año más bonitas y, sin lugar a dudas, la mejor estación.
Me encanta la poesía, así como las flores, la lluvia y los días cálidos; todas estas cosas que me encantan coinciden en algo: se dan (por lo general) en primavera. En primavera el amor está en el aire, los conejitos salen de sus madrigueras, todo comienza a tomar vida de nuevo. Se me hace un momento muy bonito y mágico. Como persona que escribe poesía en sus ratos libres, la primavera es el instante óptimo para salir, observar un paisaje bonito y escribir unas rimas improvisadas acerca del aleteo de esa mariposa blanca entre las margaritas, o sobre ese pato que nada detrás de su mamá pato. Es el momento de furor artístico y máxima conexión con la naturaleza y los propios sentidos.
¡Que viva la primavera!