Echo de menos las croquetas

Polonia sin duda está siendo una experiencia totalmente diferente a como me imaginaba.

Para empezar, no estoy aprendiendo apenas inglés (ni polaco), pero me estoy soltando bastante a la hora de hablar con la gente y ganar un poco de confianza en mí. En la empresa estoy aprendiendo a mirar las cosas desde otras perspectivas, y saber que menos es más.

Algo que me sorprendió cuando llegué es que aquí la gente es muy callada y respetuosa, sobre todo en el transporte público. Existen los llamados “bares de leche”, conocidos por su historia para dar de comer a los obreros socialistas y a la gente sin recursos, donde ponen comida típica polaca y barata. Es curioso entrar y probar la comida, se nota realmente lo casero y tradicional que es. Que por cierto, les encanta la sopa (normal, hay meses que no ven el sol) y hay una en concreto que es típico servirla en un cuenco hecho de pan literalmente… está deliciosa, adjunto pruebas.

En los supermercados puedes comprar medicamentos como ibuprofeno y aspirina, además, siempre hay algo abierto… sobre todo si quieres comprar alcohol jajaja. Creía que la gente en España conducía mal, pero aquí la gente conduce fatal, es muy normal ver a conductores desesperados pitando y gritando a otros.

Me gusta Varsovia porque es una ciudad variada, con edificios altos, naturaleza, bares y actividades diferentes. Si no fuera por el frío y el idioma… podría vivir aquí sin problema.

Buscar piso fue una odisea, de hecho ni lo encontramos. Si no buscas con tiempo, difícil. Nosotras es lo que peor hemos llevado. Se nos ha ido un dineral estando de hotel en hotel
hasta encontrar sitio, y lo que hemos encontrado es un piso Airbnb antiguo y carísimo, con colchones hundidos y lejos del trabajo.

Pd: echo de menos las croquetas

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