Preparando el proyecto

Llegamos el 24 de noviembre por la noche después de hacer escala en Madrid, retraso del vuelo y, otra vez, pérdida de las maletas. Esta vez nos lo tomamos con más filosofía; la próxima vez, si no nos las pierden, lo echaremos de menos.

Al día siguiente, fuimos a la “Escuela Agrupamento de Escolas de Frazão” que se encuentra en el municipio de Pazos de Ferreira, a unos 30 minutos de Oporto y los alumnos nos dieron un recibimiento muy emotivo con batucada. Estuvimos toda la mañana trabajando con nuestros socios de Lituania, Italia, Rumanía, Turquía y, por supuesto, Portugal. Después por la noche un paseo, nuestro primer contacto con Oporto.

El tercer día, otra vez en la escuela, realizamos una actividad relacionada con la leyenda del Gallo de Barcelos ya que nuestro proyecto es sobre el patrimonio cultural inmaterial. Comimos rápidamente en el comedor de la escuela para continuar trabajando en la realización de un cuestionario, de sensibilización sobre el tema del proyecto, que se va a utilizar con el alumnado y el profesorado de manera común en todos los países participantes.

El 28 de noviembre, reunión para planificar las siguientes movilidades,actividades, etc… A media mañana nos sorprendieron con un pequeño concierto de un coro de los alumnos del centro, de música tradicional portuguesa y ellos mismos tocando los instrumentos, ¡precioso! Posteriormente asistimos a una exhibición, también en el centro, de las artesanías locales: talla de madera, bordados, ganchillo,… Destacar a las señoras que hacían ganchillo, una de ellas con 97 años, ¡entrañables! Luego degustamos recetas tradicionales portuguesas en Ferreira y visita guiada al monasterio románico San Pedro de Ferreira. Esa noche ni salimos a dar una vuelta por Oporto de lo cansadas que llegamos.

Último día, excursión guiada por nuestros compañeros portugueses en Oporto, estuvimos además, como no podía ser de otra manera, y no solo por el tema del proyecto, paseando por el barrio de Ribeira que recomendamos a todo el mundo aunque solo tenga una escala de 3 horas en Oporto. Luego visitamos una bodega, y para finalizar la estancia, cena tradicional con fado. Como siempre, al final, la despedida fue triste porque se crean vínculos de los que cuesta separarse pero con la ilusión de que nos vamos a volver a ver.

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