Como todos los cursos, celebranos en nuestro insti el Día del Libro. Distintos espacios del centro se han ocupado con textos, imágenes, carteles y materiales relacionados con la lectura.
Hace más ya de una década que, bien aquí en la web del centro, o bien ya antes en el blog de La educación de las hadas (entonces adscrito también a las cosas de formación o de innovación, como a las Semanas Culturales que llevábamos a cabo entre todos desde el 2013), hemos contado a las familias desarrollos de los distintos Días del Libro. Este será mi último Día del Libro en el Villa de Mijas. Cerramos una etapa iniciada en el 2009; lo individual, por supuesto, es lo menos. Los libros se abren y se cierran para abrir otros. Lo que importa es que, más allá de la nostalgia, estamos en 2026 y nuestros alumnos han podido gozar de un Día del Libro más, gracias a Marina, Carlos, Miguel y María, compañeros del Departamento de Lengua, cuya implicación ha sido fundamental para preparar y sacar adelante la actividad. Gracias a ellos, esta celebración ha podido hacerse realidad. No menos agradecidos les estamos por su trabajo en la Biblioteca.
Este curso se ha enfocado en la gran María Moliner, histórica filóloga y bibliotecaria, responsable del famoso diccionario, que ha ocupado un lugar central en los materiales preparados. Su figura, su trabajo y su relación radical con las palabras han servido de referencia para una celebración que ha querido poner el foco en la lengua, en el diccionario y en la lectura.
Agatha Christie, autora a la que tenemos mucho afecto, ha aparecido también, acompañada de su fotografía, dentro de un recorrido en el que libros, autoras y palabras iban cruzándose por los pasillos del centro.
Uno de los espacios que más llamaba la atención era el pasillo dedicado a palabras y expresiones locales malagueñas. En las imágenes expuestas podían verse: aliquindoi, está guarnío, ha hecho una piarda, guarrito, mitá, achuchaera, pechá, alobao, encogío, campero, perita, terral y pitufo, además de alguna otra que aparecía cortada o parcialmente visible.
Esa parte de la exposición tenía interés precisamente por eso: porque llevaba la celebración del libro al terreno de la lengua viva, del habla cercana, de las palabras que siguen sonando en la calle y en la conversación diaria.
La programación se ha completado además con un taller de escritura japonesa, organizado también por el Departamento de Lengua y Literatura, en el que el alumnado podía aprender a escribir su nombre en letras japonesas. También se han elaborado marcapáginas, sumando a la celebración una pequeña pieza material ligada directamente al acto de leer.
Asimismo se ha organizado un amigo invisible de regalo de libros entre el profesorado, una iniciativa sencilla, pero muy oportuna para una fecha como esta, haciendo circular libros de unas manos a otras dentro del propio instituto.
También conviene recalcarlo: ninguna efeméride vale gran cosa por sí sola. Lo que importa no es el ritual de señalar una fecha, ni la obediencia algo mecánica con que a veces el calendario escolar va repartiendo conmemoraciones. Lo que importa es lo que queda cuando el cartel se retira, cuando pasa el día, cuando vuelve la mañana siguiente con sus clases, su cansancio y su verdad. Lo que importa es que sigue habiendo profesores, como los del Dpto de Lengua, capaces de tomarse en serio las palabras y alumnos capaces de recibirlas. Lo importante, al final, casi nunca hace ruido. Sucede en lo cotidiano.
Y, además, es el cumpleaños de mi hijo: hogar y libros. Miel sobre hojuelas.
En fin, desde el IES Villa de Mijas animamos a todos a leer todos los días, y sobre todo a leernos en los demás y a leernos a nosotros mismos, más allá de las imposturas propias y ajenas, así como del rigor de los tiempos.













































