LOS DÍAS DE BIRMANIA – George Orwell
George Orwell, conocido y admirado por sus novelas Rebelión en la granja o 1984, durante su juventud fue miembro de la Policía Imperial India en Birmania. Sin duda, esta experiencia marcó su juventud y su vida, localizando su opinión social y política en una postura anti imperialista, cercana a los débiles y con una posición comprometida, que lo marcará a lo largo de su vida y obra. Precisamente, su estancia en Birmania sirve de base para la novela que hoy reseño.
Localizada en los años 20 del siglo XX, presenta al lector un pequeño poblado birmano, donde un puñado de europeos protagoniza un microuniverso en el que se plasma la visión, claramente crítica del autor, contra el imperialismo británico. El protagonista es un hombre que trabaja en una empresa de explotación de madera. Sus vecinos y compatriotas británicos son el subcomisario de la zona, el jefe de policía, el jefe forestal y un par de empresarios de la madera, de los que uno vive con su esposa en la colonia. La vida es aburrida y se desarrolla alrededor de un decadente club en el que solo pueden entrar las personas de raza blanca, a excepción del personal de servicio. Allí se relacionan, beben y huyen del calor, la humedad y el contacto de los nativos de la zona. El único lazo que mantienen con los birmanos o los indios que viven en el pueblo es por su situación de servilismo o servicio para con ellos. La trama se complica básicamente en torno a dos factores. Por un lado, la conspiración de un funcionario birmano contra un doctor indio, buen amigo del protagonista del libro. Este funcionario pretenderá hundir socialmente al doctor y conseguir la plaza en el club, propuesta por el subcomisario para admitir a un nativo entre los europeos. Por supuesto esta situación creará roces importantes entre los colonos y marcarán una serie de complicadas situaciones en el pueblo. En segundo lugar, la llegada de una joven soltera, sobrina del matrimonio de madereros, provocará una inesperada inestabilidad en la vida social de todos ellos.
Orwell plantea prácticamente todas las críticas posibles al colonialismo imperialista británico. Por un lado la lucha de clases, la posición social y las difíciles situaciones creadas ante la búsqueda de una esposa con la que formar un matrimonio de conveniencia que le asegure una posición económica en una sociedad tan machista como clasista. Por otro lado, la relación de superioridad y despotismo del colono británico frente a la nación nativa. Los abusos, maltratos y el odio exasperado contra los originarios birmanos es incluso más cruel que frente a los indios. La novela plantea, con despiadada crueldad, el trato y el desprecio hacia quienes muchas veces ven al colono como un ser superior e intocable. Pero algo más profundo navega a lo largo de la novela. La situación de soledad, inconformismo e incomprensión del protagonista en un mundo ajeno, en el que no se encuentra a gusto. Su independencia y visión de la libertad chocan de frente con lo encorsetado y falso de la vida en la colonia. Su curiosidad por la cultura birmana y el trato a veces cercano con los nativos son incomprendidos y criticados por su entorno. De alguna manera, y en su búsqueda de cariño y amor, sus intereses se mezclarán y le enfrentarán con sus compatriotas, degenerando en un drama humano complejo e inherente a su situación personal y a los hechos sucedidos en aquel remoto lugar de Birmania.
Orwell describe a la perfección la vida cotidiana de este pequeño y convulso grupo de británicos, presentando al lector el día a día de su convivencia, sus pensamientos y sentimientos en un entorno a veces hostil. Las consecuencias de cualquier mínimo cambio en su anodina vida cotidiana terminan generando una quiebra en las relaciones entre ellos y frente a la comunidad nativa a la que odian y desprecian.
Una obra de juventud, pero que apunta el compromiso del autor con su entorno, algo que marcará la vida y obra de George Orwell.
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