Etiquetado: Dalí

Cincuenta ‘dalís’ inéditos ilustran ‘Les mil i una nits’

Cincuenta ‘dalís’ inéditos ilustran ‘Les mil i una nits’

Dos de las acuarelas que Dalí pintó para las 'Mil y una noches' y que recoge el volumen de Enciclopedia Catalana

En 1960 Giuseppe y Mara Albaretto iniciaron una amistad con Dalí que duró toda la vida y los convirtió en los principales coleccionistas del pintor, tras Reynolds Morse. Pero la relación entre el matrimonio italiano y el genio surrealista supuso, también, la edición ilustrada de varios clásicos de la literatura, como el QuijoteHamlet y laOdisea, además de dos textos religiosos: la Biblia Sacra y el Pater NosterEstos dos últimos, un intento de Albaretto, hombre extremadamente creyente, por acercar al artista al catolicismo. «El alma de Dalí corría peligro porque su mujer era una bruja. Ella lo tenía completamente dominado. Por eso hice todo lo que pude para llevarlo a meditar sobre la religión católica», confesó el coleccionista al escritor Ian Gibson. Pero el pintor, posiblemente deseoso de hacer algo más sensual que religioso, se autoencargó la ilustración de Las mil y una noches, una petición que Albaretto aceptó pero que nunca publicó. De manera que gran parte de las obras han permanecido inéditas en casa del coleccionista hasta ahora, cuando Enciclopèdia Catalana las ha recuperado para editar por primera vez Les Mil i una nits ilustradas por Dalí.


Dos de las acuarelas que Dalí pintó para las 'Mil y una noches' y que recoge el volumen de Enciclopedia Catalana.

Un libro de bibliófilo con una tirada de 999 ejemplares, y un precio de 2.950 euros, que reproduce a tamaño real y con una resolución impecable 50 de las 100 acuarelas que el genio ampurdanés realizó para el libro y cuenta con la participación de dos conocedores del clásico oriental, Margarida Castells y Manuel Forcano, y dos expertos en la obra de Dalí, Eduard Fornés y Ricard Mas. Las 50 acuarelas reunidas en el volumen están certificadas por la Fundació Dalí y Robert Descharnes y son las que se quedó Albaretto, pero Dalí -que firmó un contrato comprometiéndose a pintar 500 a cambio de un millón de euros- realizó un centenar. El resto, las 50 que no aparecen en el volumen, son las que custodió el editor Andrea Rizzoli y actualmente están dispersas por varias colecciones.

Las acuarelas, con un fuerte componente erótico -una razón más que posible para que Albaretto no las publicara-, comparten todas «la inspiración en la pintura orientalista de Fortuny, la composición y la paleta del simbolista Gustave Moreau y la presencia de elementos muy dalinianos como son los paisajes de Portlligat, los relojes y los elefantes con pies de insecto», explica Mas. Y ninguna lleva título, de manera que Castells y Forcano han tenido que investigar en las piezas y en el texto para poder asignar un cuento, de los que en el libro solo aparece un fragmento, a una acuarela. Las obras son inéditas como conjunto y la mayoría como unidad. Solo algunas se mostraron en una exposición de la colección Albaretto a finales de los 90.

Natàlia Farré, Barceloa: Cincuenta ‘dalís’ inéditos ilustran ‘Les mil i una nits’, El Períodico, 13 de diciembre de 2014
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«El grito», de Munch, vendido por 91 millones de euros

«El grito», de Munch, vendido por 91 millones de euros

Desde que Sotheby’s anunció que iba a subastar una versión de «El grito» de Edvard Munch, estuvo claro que el récord establecido por «Desnudo, hojas verdes y busto» de Pablo Picasso tenía los días contados. La icónica obra, la única de las cuatro versiones existentes que aún quedaba en manos privadas, destronó anoche a la obra del malagueño sin miramientos.

Imagen del cuadro «El grito» de Munch. AFP

Los 106,5 millones de dólares (81 millones de euros) que el mejor postor pagó en 2010 por el lienzo de Picasso fueron superados, y con creces, por los 119,9 millones de dólares, aproximadamente 91 millones de euros, que un coleccionista privado, anónimo y que pujó vía telefónica decidió que valía «El grito». «En un momento de interés crítico para el artista y con el 150 aniversario de su nacimiento que tendrá lugar en 2013, esta primavera resulta ser un momento particularmente propicio para que “El Grito” salga al mercado», había adelantado horas antes de la subasta Shaw, vicepresidente de Sotheby’s en Nueva York y el encargado de su departamento de Arte Impresionista y Moderno.

Este cuadro, datado en 1895 y procedente de la colección de Petter Olsen, fue el único de los 76 lotes que la casa americana sacó ayer a subasta sin un precio estimado público. «Dada la poca frecuencia con la que verdaderos iconos salen al mercado, resulta complicado anticipar el valor de “El Grito”», explicó Shaw, quien opina que el alcance de esta célebre obra es superado por pocas −una de ellas «La Mona Lisa» de Da Vinci− y que es «una de las pocas imágenes que trascienden la Historia del Arte».

«El grito» fue la atracción principal de la primera gran subasta de Sotheby’s de la primavera, dedicada plenamente a arte impresionista y moderno; y en la que se pudo pujar por otras creaciones de reconocido prestigio como una versión de «El beso» de Auguste Rodin, «Los enamorados» de Marc Chagall o piezas de Renoir, Manet, Gauguin o Matisse. Otras pinturas que consiguieron elevados precios de venta fueron «Mujer sentada en una butaca» de Picasso, «Primavera necrofílica» de Salvador Dalí y «Cabeza humana» de Joan Miró; adjudicadas por 29, 16 y 14 millones de dólares respectivamente. Aunque eclipsadas por el magnetismo de «El Grito», otras 5 obras de Munch también salieron a subasta durante la sesión de ayer con distinta suerte. La menos afortunada fue «Noche de verano», una pintura al óleo que no encontró postor. La noche se saldó con ventas por un valor total de 330 millones de dólares, más de 250 millones de euros.

María G. Picatoste, Nueva York: «El grito», de Munch, vendido por 91 millones de euros, ABC, 3 de mayo de 2012

Dalí, Monet y Bacon salen al encuentro del Siglo de Oro holandés de la pintura

Dalí, Monet y Bacon salen al encuentro del Siglo de Oro holandés de la pintura

La sala Mauritshuis de La Haya confronta en la muestra ‘Dalí
encuentra a Vermeer’ una docena de obras modernas con cuadros de
maestros nacionales del XVII
 

Floris Verster (1861-1927), 'Roses after the Celebration', 1893. MAURITSHUIS MUSEUMLa sala Mauritshuis,
de La Haya, la galería de arte más selecta de Holanda, ha hecho una
apuesta arriesgada. Conocida sobre todo por su colección de maestros del
Siglo de Oro nacional, ha colgado once de estas obras junto a otras de
sendos colegas modernos. Así, piezas como Pareja con la cabeza llena de nubes, pintada por Salvador Dalí en 1936, mira a la Chica de la Perla, terminada en 1665 por Johannes Vermeer. El lienzo Partida de caza cerca del estanque mayor de La Haya, de Gerrit Berckheyde (1690), comparte rincón con Muelle del Louvre (1867), del impresionista galo Claude Monet. Y el casi fotográfico Mausoleo de Guillermo de Orange en la Iglesia Nueva de Delft (1660), de Gerrit Houckgeest, compite con la perspectiva geométrica Proun (1919), del ruso El Lissitzky.
Distribuidas por todo el edificio, situado en el corazón medieval de
la ciudad, las telas componen una muestra preciosista. La Mauritshuis es
un gabinete íntimo repleto de escenas costumbristas del siglo XVII
holandés. Los paisajes helados, las flores, calles y bodegones
brillantes asoman por todas partes. Sin embargo, lejos de desentonar, la
presencia de Dalí, del británico Francis Bacon, o bien de Cezanne y Van
Gogh, encaja en un entorno clásico. De Bacon han traído Fragmento de una crucifixión, una obra sobrecogedora de 1950. Su pareja es La lamentación de Cristo, de Rogier van der Weyden, una escena reverencial firmada hacia 1460.
«Hemos
armado unos dúos que tienen musicalidad propia. Queríamos que la
muestra sonara diferente y destacara, pero sin estridencias», ha dicho
Carel Blotkamp, conservador de la exposición. «No olvidemos que a Dalí,
Vermeer le parecía el mejor artista del mundo», añade. A Emilie
Gordenker, directora de la sala, la apuesta le parece una demostración
de que, en el arte, el tiempo no cuenta. «La perspectiva, la luz y el
rostro humano son temas recurrentes. Las parejas artísticas formadas son
una manera fresca y vibrante de mirar la pintura del siglo XVII»,
señala.
Dalí encuentra a Vermeer estará abierta hasta el
próximo 11 de diciembre en La Haya. Y un detalle significativo. Los
cuadros modernos, entre los que figura también Chirico, proceden
exclusivamente de museos holandeses.
Naturaleza muerta con reloj. Willem van Aelst (1627-c.1683), 'Flower Still Life with a Watch', 1663. MAURITSHUIS MUSEUM
Naturaleza muerta con botella y cuchillo. Juan Gris (1887-1927), Still Life with Bottles and Knife, 1912. MAURITSHUIS MUSEUM
Naturaleza muerta con libros y violín. Jan Davidsz de Heem (1606-1683/84), 'Still Life with Books and a Violin', 1628. MAURITSHUIS MUSEUM
Paisaje italiano. Jan Both (c.1618-1652), 'Italian Landscape', c.1645. MAURITSHUIS MUSEUM
La montaña Santa Victoria. Paul Cézanne (1839-1906), 'La Montagne Sainte-Victoire', c.1888. MAURITSHUIS MUSEUM
El Lissitzky (1890-1941), 'Proun P23', no. 6, 1919. MAURITSHUIS MUSEUM
El Mausoleo de Guillermo de Orange en la Iglesia Nueva de Delft. Gerard Houckgeest (1600-1661), 'The Tomb of William the Silent in the Nieuwe Kerk in Delft' (Holanda), 1651. MAURITSHUIS MUSEUM
Muelle del Louvre. Claude Monet (1840-1926), 'Quai du Louvre', c.1867. MAURITSHUIS MUSEUM
Partida de caza cerca del estanque mayor de La Haya. Gerrit Adriaensz Berckheyde (1638-1698), A Hunting Party near the Hofvijver in The Hague, Seen from the Plaats, c.1690.  MAURITSHUIS MUSEUM
Isabel Ferrer, La Haya: Dalí, Monet y Bacon salen al encuentro del
Siglo de Oro holandés de la pintura
, EL PAÍS, 13 de septiembre de 2011

El Dalí más grande en Moscú

El Dalí más grande en Moscú

La esposa del presidente Medvédev inaugura la mayor exposición del artista español celebrada en Rusia

Dalí, a lo grande. Una visitante mira la proyección de una imagen de Salvador Dalí, durante la presentación de una nueva exposición de su obra en el Museo Pushkin de Moscú. SERGEI KARPUKHIN (REUTERS)
La mayor muestra antológica de la obra original de Salvador
Dalí celebrada en Rusia, con 25 óleos, 20 acuarelas, 70 dibujos y
numerosas fotografías, se ha inaugurado este viernes en el museo Pushkin
de Bellas Artes de Moscú en el marco del año dual Rusia-España. Al acto
asistió Svetlana Medvédva, la esposa del presidente Dmitri Medvédev,
que recorrió la muestra guiada por Joan Manuel Sevillano, el director
ejecutivo de la fundación Gala Dali de Figueres, de donde proceden todas
las obras. La primera dama rusa confirmó que a final de año se dispone a
visitar España por invitación del Rey Don Juan Carlos. Los Medvédev
clausurarán en Madrid el año dual de España y Rusia y devolverán la
visita que SSMM los reyes de España realizaron a San Petersburgo el
pasado febrero para inaugurar la muestra del museo del Prado en el
Hermitage.
La exposición dedicada a Dalí se abre al público el sábado 3 de
septiembre y son previsibles largas colas dada la popularidad de la que
goza en Rusia el surrealista español. La exhibición ha costado más de un
millón de dólares, según Román Thaker, director de la fundación The Link of Times que la ha financiado. The Link of Times
fue creada en 2004 por el oligarca del petróleo, Víctor Vekselberg,
para repatriar arte ruso vendido al extranjero. Su actividad más
conocida ha sido la compra de una colección de huevos realizados por el
joyero Carl Fabergé para la familia de los zares de Rusia. El museo
Pushkin, que colabora desde hace tiempo con Vekselberg, puso en contacto
a ambas fundaciones que negociaron la muestra inaugurada el viernes en
Moscú durante una exhibición de los huevos Fabergé en los museos del
Vaticano, manifestó Thaker.
Por nacionalidades, los rusos (tras
los españoles y los franceses) forman el tercer grupo de visitantes de
la fundación Gala-Salvador Dalí en Figueres, con un total de 130.000
visitantes por año, según Sevillano. La exposición en el museo Pushkin
culmina un proceso iniciado en el 2000 de captación de visitantes rusos
al Triángulo Daliniano, afirma el comunicado de prensa de la muestra de
la fundación.
Un vistazo al cuarto. Una imagen de la Mae West Room de Salvador Dalí. SERGEI KARPUKHIN (REUTERS)
Particularmente interesante para el público ruso son
los numerosos cuadros y dibujos dedicados a Gala, (nacida Diákonova),
que procedía de la ciudad de Kazán, en el Volga. Sevillano se refirió a
su «íntima y profunda» relación con Rusia de Dalí, ya que Gala fue «más
que su esposa, su amante, su amiga, su consejera y su musa». La
exposición, que concluye el 13 de noviembre, abarca un amplio periodo de
la actividad creativa del artista desde sus obras de adolescencia, e
incluye las ilustraciones de El Quijote, así como el sofá en forma de
labios de May West. La decoración ha corrido a cargo del pintor ruso
Boris Messerer, escenógrafo del teatro Bolshói, que quiso envolver la
muestra en un ambiente surrealista y, para ello, colgó, sobre la
escalera de acceso, grandes réplicas de los trajes diseñados por Dalí y
realizados por Christian Dior para el Baile de Máscaras de
Venecia en 1951. Messerer, que visitó el museo-teatro de Figueres, dijo
que ese espacio es «en si mismo un acto teatral aunque no se celebren
representaciones en él».
Impresionada por la muestra se mostró
Svetlana Medvédeva.»A veces intentamos entender qué es la eternidad y
cuando nos encontramos con un maestro tan grande, entonces comprendemos
que el arte es la eternidad», dijo la esposa del presidente, según la
agencia Ria-Nóvosti. Irina Antónova, la enérgica directora del Pushkin,
recordó que el museo que ella dirige ya celebró en 1988 una exposición
de gráficas y litografías con ayuda del editor Pierre Argillet. Según
Alexéi Petujóv, el comisario de la exposición actual, la diferencia
entre ésta y las que tuvieron lugar en el pasado en Moscú es que ahora
se pueden ver por primera vez cuadros y obra gráficos existente en un
único ejemplar y no en serie. Antónova, anunció que el 19 de septiembre
se abrirá al público en el museo del Prado de Madrid la exposición de un
cuadro de Picasso titulado La niña de la Bola que sólo ha salido
del Pushkin en una ocasión en los años setenta. En 2010, en marco de
año de Francia en Rusia, el Pushkin realizó una exposición dedicada a
Pablo Picasso que fue visitada por 300.000 personas. Al inauguración de
la muestra de Dalí asistió también el ministro de Cultura ruso, Alexandr
Avdéev. España estuvo representada por el nuevo embajador en Moscú,
Luís Felipe Fernández de la Peña.
En boca a Dalí. Un visitante, en la exposición dedicada a Salvador Dalí en el Museo Pushkin de Moscú. SERGEI KARPUKHIN (REUTERS)
Dos visitantes descansan sentados en unos bancos, en la exposición que el Museo Pushkin de Moscú dedica a Salvador Dalí. SERGEI KARPUKHIN (REUTERS)
La exposición se ha organizado en el marco de un acuerdo de intercambio cultural entre España y Rusia. SERGEI KARPUKHIN (REUTERS)
Pilar Bonet, Moscú: El Dalí más grande en Moscú, EL PAÍS, 2 de septiembre de 2011
Salvador Dalí, pionero del videoarte

Salvador Dalí, pionero del videoarte

Se proyecta en Bangkok la obra «Chaos and Creation», en la que el artista español parodia el arte de Piet Mondrian y El Bosco

Salvador Dalí, en una imagen sin fechar. ABC

Salvador Dalí ha sido reivindicado en Bangkok como el pionero del videoarte con la proyección de la obra «Chaos and Creation», en la que el artista español parodia el arte de Piet Mondrian y El Bosco. Reconocido como uno de los padres del surrealismo, Dalí también reclama de forma póstuma su lugar en la historia del videoarte con esta cinta que grabó en Nueva York hace 51 años junto al fotógrafo francés Philippe Halsman.

La pieza, rodada en blanco y negro y en inglés, forma parte de la muestra «Caras B del Videoarte en España», que se exhibe en el Centro de Arte y la Cultura de Bangkok (BACC) dentro del Festival de Vídeos y Cortos de Tailandia, que concluye el próximo domingo. «Traemos sesenta obras inéditas o poco conocidas del videoarte, pero la estrella es Dalí. Muy poca gente sabe que realizó en 1960 la primera obra de videoarte, que algunos piensan que nació cuatro años más tarde», indicó a Carlos Trigueros, comisario de «Caras B del Videoarte en España».

Según Trigueros, pocas guías de arte reconocen este mérito al pintor catalán y la mayoría de los manuales continúan señalando al alemán Wolf Vostell y al coreano Nam June Paik como los primeros videoartistas. «Chaos and Creation» (Caos y Creación), una parodia surrealista sobre el arte, apenas ha sido visionada desde su redescubrimiento en la década de los 90, aunque el museo MoMA de Nueva York la proyectó en 2008.

Un reducido grupo de personas tuvo la oportunidad de ver el vídeo de Dalí en el BACC dentro de «Caras B», que también se exhibirá en Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, antes de recalar en Latinoamérica. En la obra conjunta del pintor de Figueres y el fotógrafo francés, Dalí aparece en un estudio de televisión en el que reintrepreta de forma paródica y surrealista sendas pinturas de los holandeses Piet Mondrian y El Bosco.

La irreverencia de un genio

«Piet, Piet, Piet, Piet, ‘niet’, porque ‘niet’ en ruso es ‘nada’. Se le opone Dalí, Dalí, Dalí, Dalí, «da»: es ‘sí'», dice un irreverente Dalí ante dos periodistas estadounidenses. Una chica, varios cerdos y una moto se encuentran encerrados en distintos compartimentos que recrean los rectángulos geométricos de los lienzos de Mondrian, bajo una lluvia de palomitas.

«El orden cartesiano de los cerdos», afirma el artista catalán mientras riegan la recreación del cuadro abstracto. «Ahora estamos en el ‘Jardín de las delicias’, del abuelo del surrealismo y el precursor de Dalí. Sí, el Bosco. ¿No parecen gusanos esas personas?», señala mientras la cámara enfoca el cuadro del pintor del siglo XV. El clímax llega con la pintura de una sábana desplegada sobre la modelo, los cerdos y la moto, tras lo que Dalí hace una llamada delirante a un museo de Nueva York para venderlo.

Aunque con una historia de 40 años, poca gente conoce exactamente en qué consiste el videoarte, que son grabaciones artísticas en medios electrónicos al margen de la formalidad narrativa del cine o la televisión. «Caras B» incluye además una colección de obras de videoartistas españoles como Iván Zulueta, Juan Bufill, Chus Domínguez o Nuria Canal, que han sido digitalizadas para evitar su degradación o destrucción. Realizadas entre 1976 y 2010, la mayor parte dura entre uno y 14 minutos.

En «C Regeneraciones», el artista catalán Antoni Pinent utiliza un 50 segundos de un vídeo familiar para realizar una analogía entre la pérdida de memoria y la decadencia de los antiguos vídeos VHS a causa del uso. Grabó la pieza progresivamente hasta 25 veces y las montó desde la más distorsionada (25 grabaciones) con las típicas líneas grises, seguida de otra algo menos (24 grabaciones), hasta que llega a la pieza que sólo ha sido grabada una vez con imagen y voz en perfecto estado. «Son imágenes desde su bautizo hasta su comunión ordenadas de manera inversa. La suma de ruidos simbolizan la pérdida progresiva de la memoria. Quería demostrar que se puede hacer arte con escaso presupuesto», indicó Pinent, residente en Suiza.

EFE, Bangkok: Salvador Dalí, pionero del videoarte, ABC, 26 de agosto de 2011
El álbum perdido de Salvador Dalí

El álbum perdido de Salvador Dalí

El gran masturbador (1929, C.A. Reina Sofía). La cara del masturbador se inspira en una roca del Cap de Creus. Lo pintó tras conocer a Gala y refleja sus pulsiones onanistas.

El poeta J. V. Foix, con su habitual pseudónimo de Focius, explicaba en un artículo publicado en La Publicitat el 22 de diciembre de 1931 que en las Éditions Surréalistes de París “ha aparecido un álbum de seis fotografías de las pinturas de Dalí”. Ese mismo mes un anuncio en la revista Le Surréalisme au service de la Révolution daba cuenta de las tres últimas novedades de dicha editorial: el poema L’amour et la mémoire, de Dalí; el ensayo Dalí ou l’anti-obscurantisme, de René Crevel, y el citado Album photographique. Las dos primeras obras son de sobras conocidas, pero del álbum con reproducción de obras de Dalí nunca se ha sabido nada y se daba por hecho que era un proyecto del pintor catalán que no se había llegado a publicar. Sin embargo, dicha obra existió y La Vanguardia reproduce por primera vez las distintas páginas de este misterioso libro.

El álbum ahora conocido es el que Dalí dedicó a su amigo Josep Puig Pujades (1883-1949), político republicano federal y activista cultural de Figueres, que pasa por ser su descubridor ya que fue el primero en escribir en las páginas de un periódico local sobre el prometedor futuro del joven pintor tras su debut en una exposición colectiva en 1919. Dalí estampó en la segunda página de este álbum su firma y la inscripción 10/125, lo que indica, cuando se trata de ediciones seriadas, que era el número 10 de un tiraje total de 125 ejemplares.

La vejez de Guillermo Tell (c.1931, col. privada). Una pareja (Gala-Dalí) se aleja avergonzada, lo que según Dalí refleja el repudio hacia su padre por su comportamiento

Puig Pujades, que fue también un gran coleccionista de arte y murió en el exilio, conservó siempre este álbum, que se salvó del saqueo del que fue objeto su casa de Figueres al finalizar la guerra civil. Tras su muerte, en 1949, pasó a su familia, que lo mantuvo hasta que recientemente fue adquirido por el coleccionista Pere Vehí, de Cadaqués.

Gracias al anuncio de la revista surrealista, así como por el catálogo del editor José Corti, por un folleto suelto y varias referencias periodísticas, redactadas seguramente a instancias de Dalí, se conocían otros detalles de la edición. Se trataba de un álbum con seis reproducciones de pinturas de Dalí, fotografiadas por André Caillet y tiradas sobre papel oro pálido con unas dimensiones de 23 x 29 cm. El precio era de 150 francos y se podía adquirir en tres puntos de París: en la propia casa de Dalí, en el número 7 de la calle Becquerel; en la galería Pierre Colle, calle Cambacérès, 29: y en la librería de José Corti, impulsor a su vez de Éditions Surréalistes, calle Clichy, 6. Estos datos ya fueron recogidos en un pormenorizado estudio de Georges Sebbag, de 1993, sobre Les Éditions Surréalistes 1926-1968, en el que situaba el mencionado álbum como el volumen número 24 de la editorial. Pero a continuación indicaba que pese a sus pesquisas “no hemos podido encontrar ningún ejemplar”, de lo que deducía que “es posible que la obra no hubiese visto nunca la luz”. En concreto se basaba en las consultas a Robert Descharnes, antiguo secretario de Dalí y considerado durante años como el mayor experto en su obra. Sebbag llegó a pensar que pudo ser “un bluf deliberado para poner en valor los otros dos títulos de las Éditions Surréalistes, el ensayo de Crevel y el poema de Dalí” que aparecen a la vez, a finales de 1931.

El Centro de Estudios de la Fundación Gala-Salvador Dalí asegura no haber poseído nunca en sus archivos este álbum, ni tiene más noticias de su existencia. Tampoco es mencionado en la obra completa de Dalí publicada por Destino. Vicent Santamaria, autor de El pensament de Salvador Dalí en el llindar dels anys trenta, afirma que tampoco ha visto otros ejemplares y lo ha considerado siempre un libro “enigmático”. Santamaría está a punto de publicar una reedición de La Femme visible (1930) de Dalí con una amplia introducción.

El ejemplar que fue de Puig Pujades consta de unas cubiertas en cartón negro (30,5 x 40 cm.), en cuya portada se reproduce un fragmento de La vejez de Guillermo Tell. En el reverso, Dalí hizo su dedicatoria en tinta blanca. En el interior hay seis hojas también de cartón negro con sendas reproducciones (de 23 x 29 cm., tal como rezaba la publicidad) de óleos (imágenes adjuntas). Los cuadros reproducidos responden a una cuidada selección: El gran masturbador –que el pintor conservó toda su vida–, El Sueño, Guillermo Tell –que fue comprado por André Breton–, La vejez de Guillermo Tell, Guillermo Tell y Gradiva y La memoria de la mujer-niña. Seis obras cruciales del periodo surrealista, tres ya presentadas en exposiciones y tres inéditas hasta entonces, pintadas en momentos en que la pasión amorosa de Dalí por Gala recibe los embates castradores de su padre. La importancia del álbum radica en que Dalí escoge los óleos para este book surrealista que le debía ayudar a presentarse en sociedad. Y prueba de ello es que incluso se plantea pedir consejo a su admirado Picasso.

Guillermo Tell y Gradiva (c.1931, Teatro-Museo Dalí). Uno de los óleos más explícitos: Guillermo Tell envejecido, con el pene en erección bajo la axila de Andrómeda/Gradiva, metáfora del deseo reprimido

El fotógrafo Pep Parer, experto en fotografía antigua, asegura que las imágenes se basan en una técnica muy inusual. “Las copias son sobre un papel fotográfico especial de gelatino bromuro de plata, de revelado, con una base de tono dorado, que consiste en una capa de un material de aspecto metálico (quizás a base de aluminio con un tono de oro), que el fabricante dispuso entre la base de papel y la capa de gelatina donde está la imagen final”. Según Parer, “el resultado es que las partes claras, que en una copia normal serían el blanco del papel, aquí se ven de color de oro, con aspecto metálico, brillante y una apariencia muy exclusiva”. También observa que son copias a partir de negativos de vidrio de la misma medida que el papel.

Este complejo proceso de reproducción explica que el precio del libro fuese de 150 francos, cuando la edición normal de L’Amour et la memoire costaba 7 francos. Y esta pudo ser también la causa del fracaso de la edición. El editor José Corti se quejaba en sus memorias de las escasas ventas de muchos libros surrealistas y decía que de La femme visible sólo se llegaron a imprimir cien ejemplares, pese a que se anunciaron 200.

La pregunta lógica es por qué no se han hallado hasta ahora otros ejemplares, ni tan siquiera en bibliotecas de personajes tan próximos a Dalí en aquellos momentos como Breton o Éluard. La respuesta podríamos encontrarla quizás en que no hubo demanda de esta obra y se optó por frenar la impresión o adaptarla a la demanda. Ahora sabemos al menos que Dalí envió un ejemplar a Puig Pujades, que coincide exactamente con la descripción en contenidos y formatos con la publicidad del álbum. Otra hipótesis es que se tratara de una prueba de impresión –lo que vendría avalado por la ausencia de título en la portada– que Dalí aprovecha para regalar a su amigo. En los archivos de Breton se encontraba también un ejemplar de La Femme visible no encuadernado y sin cubierta, con una última página con indicaciones manuscritas para los pies de foto.

Pocas noticias se tienen por otra parte del fotógrafo André Caillet. Trabajó con los surrealistas, especialmente con Dalí y Éluard. Y esta puede ser una vía futura para obtener más información sobre el Album Photographique de Dalí.

La memoria de la mujer niña (c.1932, Museo Dalí, S. Petersburg). El rostro del padre/Guillermo Tell con senos llevó a Ian Gibson a decir que Dalí sugirió que su padre no escapó a los atractivos de Gala

Josep Playà: El álbum perdido de Salvador Dalí, EL PAÍS, 17 de abril de 2011

La Fundación Dalí presenta su última adquisición

La Fundación Dalí presenta su última adquisición

Se trata de un estudio para «La miel es más dulce que la sangre», adquirido en una subasta por 4,8 millones de euros

El director del Museo Dalí, Antoni Pitxot, durante la presentación del óleo, «La miel es mas dulce que la sangre» (1926), de Salvador Dalí

La Fundación Gala-Salvador Dalí ha presentado hoy en la Sala de las Loggias del Teatro-Museo Dalí de Figueras su última adquisición del artista: un estudio para «La miel es más dulce que la sangre», que podrá admirarse a partir de mañana. Se trata de la obra que la fundación adquirió en febrero en una subasta celebrada en Christie’s de Londres y por la que pagó 4 millones de libras (4,8 millones de euros), estableciendo entonces un nuevo récord para el artista español. La obra, realizada en 1926, duplicó las estimaciones (2-3 millones de libras). Es una de las primeras obras surrealistas de Dalí. En su autobiografía, éste califica la masturbación como «más dulce que la miel», mientras que para su amigo Lorca las relaciones sexuales eran como «una selva de sangre». Además, en esta obra figuran elementos fetichistas como un burro muerto rodeado de moscas, agujas clavadas en la arena, un cadáver decapitado de mujer y una cabeza con los ojos cerrados que podría ser la de Lorca. Pero muy poco duró ese récord. Un día después, su «Retrato de Paul Éluard», pintado en 1929, se vendió por 13,5 millones de libras (15,9 millones de euros).

La nueva obra que ahora se incorpora a los fondos de la Fundación Gala-Dalí presenta un gran interés también por ser el estudio para una pintura hoy desaparecida, «La miel es más dulce que la sangre», de 1927. En el estudio podemos destacar los mismos elementos iconográficos que hacen tan especial la obra ya acabada: los aparatos, la cabeza cortada, la sangre, el burro putrefacto..., elementos que nos remiten a la «nueva estética» del pintor y en los que podemos observar las primeras referencias claras al surrealismo. Esta «nueva estética» es la que el propio Dalí anuncia formalmente en algunos de sus textos publicados en «L’Amic de les Arts», como «Sant Sebastià» o «La meva amiga i la platja», y que también comenta a su amigo, el poeta García Lorca, en las cartas que ambos intercambian durante este período.

Sabemos, asimismo, que la obra pictórica de Dalí no se puede separar de su producción escrita. Este rasgo característico en la trayectoria artística del pintor comienza precisamente en este momento, mientras se está gestando «La miel es más dulce que la sangre» y, por tanto, su estudio. Tanto estas pinturas como el texto indican un punto de inflexión en el arte de Dalí tras un período de diversos años durante los cuales experimenta con gran diversidad de estilos modernos y contemporáneos.

«La miel es más dulce que la sangre» y su estudio son, por tanto, obras que marcan un proceso de cambio estilístico en el que aparecen elementos de la etapa anterior, como las cabezas cortadas que nos revelan la huella de su nuevo clasicismo y, sobre todo, la influencia de Picasso. En ellas se detectan también las primeras influencias de otros artistas contemporáneos, como Joan Miró, Yves Tanguy y, sobre todo, Giorgio de Chirico.

ABC / Figueras: La Fundación Dalí presenta su última adquisición, ABC, 11 de abril de 2011

Gala acaba con la musa de Dali

Gala acaba con la musa de Dali

La publicación del diario íntimo e inédito de la compañera de Salvador Dalí termina con el cliché de modelo y descubre una fuerte vocación literaria desde su infancia

En la imagen, una Gala joven y desconocida. fotos: Fundació Gala-Salvador Dalí Una foto de Gala con un gato en brazos. Joven y desconocida. En realidad, es Elena Ivánovna Diákonova (Kazan, 1894-Port Lligat, Girona, 1982), verdadero nombre de la musa, amante y esposa de Salvador Dalí. Es la protagonista de Gala Dalí. La vida secreta. Diario íntimo (Galaxia Gutenberg), un texto autobiográfico y manuscrito en la década de los cincuenta, recordando sus andanzas infantiles y adolescentes y los primeros años con Dalí. La mujer que conoció todos los secretos de los surrealistas descubre en estos diarios una época oculta hasta el momento y revela una fuerte vocación literaria ya en su infancia, en Rusia, antes de trasladarse a Suiza y conocer a su primer esposo, el poeta francés Paul Éluard (al que ha eliminado de estas memorias).

Gala nunca escribió en vida o eso se creía hasta el descubrimiento del pequeño cuaderno en 2005. «Decía que no lo hacía, pero estos textos parecen indicar lo contrario», apuntó ayer, Ignacio Vidal Folch, traductor de la obra y responsable de la reconstrucción del manuscrito. Para Montserrat Aguer, directora del Centre d’Estudis Dalinians Fundació Gala-Salvador Dalí, el texto descubre a una literata oculta: «Considero que es una buena escritora, poética, incluso», comentó.

Musa con mano para la literatura

«Tantos fantasmas para mí, un bichito que sólo buscaba un rinconcito en la tierra, el abrigo mínimo para alojar a dos cuerpos delgados, dos guijarros de cabezas atormentadas»

«Imagínese a un muchacho alto, muy alto, como uno de esos árboles de California que crecen airosamente sobre tierra buena y abundante y en el espacio abierto, sin límites»

«Desde que está lejos, y Dios mío, qué lejos está, desde que le añoro, cada instante que transcurre desde entonces ya no he podido ver el cielo profundamente azul, el cielo estrellado de la noche, ¡cuántas noches nos abrigaron, cuántas estrellas nos iluminaron!»

«Contra el peligro que corren los hombres más admirables, contra su angustia, su hambre, su ruina, la absorción de su tiempo, contra la mortal angustia de la juventud aniquilada, contra el bienestar de la vejez, contra la guerra, la peste, la miseria, la estupidez… lo único que tengo es la simple y penosa magia del trébol de cuatro hojas. ¡Qué desproporción! ¿Verdad?»

«¿Qué es el amor? En primer lugar es la pérdida del peso, luego la ascensión ligera, segura, de un vuelo directo; es el tormento que lo invade y cubre todo como una cúpula gigantesca; es detestar las separaciones; es un estrecho sobre cerrado, es una angustia infinita junto a una generosidad ilimitada; es la velocidad incalculable de un bólido y la inmovilidad de un muerto; la fijeza, la desesperación, la duda, la decadencia, la alegría extrema, sin lindes, la alegría que te hiere y te clava en tu sitio, alegría inmensa. Fe sin verificación, admiración vivificante»

El cuaderno había permanecido escondido entre papeles, en un baúl en el castillo que Dalí regaló a Gala en Púbol, donde ella vivió sus últimos años. En el año 2005 se clasificaron todos los documentos y legajos, con motivo del centenario del nacimiento del pintor (1904-1989). Inmediatamente se descubrió que los escritos de aquel cuaderno eran inéditos y en 2008 se empezó a trabajar en ellos, labores que culminan con la edición de este libro.

Fuera tópicos

Los responsables de la edición coinciden en este punto. Vidal Folch destacó que el manuscrito «muestra una voluntad de explicar por parte de la autora». El traductor también hizo hincapié en que el cuaderno presenta múltiples correcciones: «Lo que también certifica que su intención no era simplemente tomar notas». Joan Tarrida, director editorial de Galaxia-Gutenberg, insistió en que en estos escritos la autora «deja claras sus primeras ideas de escribir».

El cuaderno consta de 106 páginas escritas en tinta negra y azul, repleto de correcciones y anotaciones. Dos terceras partes de las mismas hacen referencia a la época menos conocida de la vida de Gala: «Rompe tópicos sobre su figura», aseguró Aguer. Aparece en ellos una Gala alejada del cliché de mujer fría, distante y, hasta cierto punto, inalcanzable: «Vemos a una persona atormentada, fascinada y vulnerable», dice.

Así aparece en episodios concretos, como cuando escribe sobre las fogosas visitas nocturnas, «oscuras y obsesivas», que le hacía su hermano. O en las referencias iniciales al nacimiento de su hermana pequeña: «Un pedazo de carne roja, congestionada, abotargada, aullante. Verla me producía gran repugnancia», escribe.

A pesar de que en las páginas del diario se detecta un sentido trágico de la vida, que es «un sentimiento muy ruso», Gala aparece feliz en las playas de Crimea: «Juega con sus hermanos y asiste a la popular y tradicional feria de los pájaros en la Plaza Roja de Moscú», comentó Montse Aguer.

Las ideas claras

Estrella de Diego, autora del incisivo prólogo del libro en el que reclama un papel destacado en la creación del personaje Salvador Dalí, considera que en el libro se aprecia la intención de la autora de independizarse, de separarse de ese tópico creado en torno a ella: «Si es verdad que Gala se representa a menudo como la modelo de Dalí y hasta su musa, no es menos cierto que esa puesta en escena tiene bastante de estrategia de camuflaje», cuenta la profesora de Historia del Arte en la Universidad Complutense y experta en Gala y Dalí. Aguer considera que a Gala le iba bien ese papel de musa, ese mantenerse en segundo plano: «¿Lo hacía por timidez?, ¿por no restar protagonismo a Dalí? Creo que, al escribirlo, ella sabe que alguien lo leería algún día«, considera con cierta ingenuidad Aguer.

«Parece absurdo decir que la auténtica biografía de Gala comienza en el momento de conocer al poeta Éluard, como tan frecuentemente se hace», sostiene Estrella de Diego. El diario empieza con recuerdos a los siete años de edad. «Aquellos días moscovitas son el indudable comienzo del relato, la decisión de ser Gala, de construirse; la conciencia de una vida propia», sentencia De Diego.

La última parte del diario aborda ya la época de los años cuarenta, en Hampton Manor, en EEUU, cuando el pintor catalán escribió, junto a ella, La vida secreta de Salvador Dalí. El título que se ha puesto a este diario, casi idéntico a las memorias del pintor, no es ninguna casualidad: «Se ha preferido la ambigüedad precisamente porque ambos personajes forman una unidad, un universo compartido y, a la vez, muy diferente», especificó Aguer.

Estas últimas páginas del diario no esconden la presencia de un amante sin nombre al que cita con la inicial A. Con la figura del amante aprovecha para reflexionar sobre la experiencia traumática del amor: «Gala asocia el amor con el dolor», dice Aguer. «Es el dolor de lo incomparable, es el dolor de la división, la desesperación del paso del tiempo, la conciencia amarga de la imposibilidad de fijar la instantaneidad suprema«, escribe Gala Dalí en su diario.

Edición e interpretación

A pesar de que Dalí es citado de pasada en sus anotaciones, la influencia del artista catalán es innegable: «Se refiere al amante como un árbol que la abraza con sus ramas», recuerda la directora de la Fundación, y habla de su propio cuerpo en términos arquitectónicos, como hacía su esposo. «En el fondo, no sabes dónde acaba Gala y empieza Dalí», dijo.

En el libro se incluyen algunas postales y cartas en ruso que enviaba a su hermana. Pero Dalí no es el único ausente: tampoco cita a su primer marido, el poeta Paul Éluard, ni a la hija de ambos, Cécile. Ni hace referencia a su vida en Francia o a su relación con el grupo Surrealista.

Queda la duda de si Gala escribió algo más en su vida. Dalí comenta en sus memorias que su pareja tenía la intención de escribir una novela, pero no hay constancia de ello. No hay nada anterior (ni posterior) a este diario, lo que supone una dificultad añadida a las tareas de edición. «No ha habido ninguna referencia a la hora de interpretar los escritos«, subraya Tarrida.

La editorial ha lanzado una primera edición de 8.000 ejemplares (5.000 en castellano y 3.000 en catalán) y en breve empezarán las gestiones para traducirla. No faltarán ofertas: «No hemos podido adelantar nada a otros países, porque lo que teníamos era el cuaderno puro y duro», explica Tarrida. «Ha habido que esperar a la interpretación y recomposición, pero hay mucho interés, sobre todo en Francia y en EEUU». Cuenta que probablemente otros países, como Italia o Alemania, se sumarán al descubrimiento de la musa que tomó partido en los escritos y pinturas de su artista.


Toni Polo, Barcelona, Gala acaba con la musa de Dali, Público, 8 de abril de 2011
Las juventudes cruzadas de Picasso

Las juventudes cruzadas de Picasso

Florencia expone las influencias y encuentros entre los tres artistas

Brazos levantados. Pablo Picasso, Study for Girl with Raised Arms: Nudes with Raised Arms, Full-frontal Cahier 7, May-June 1907 pen and ink on paper, 220 x 170 mm Malaga, Collection of the Pablo Ruiz Picasso Foundation - Birthplace Museum, FPCN: 2037, c. 11r Picasso apareció en la escena artística en la primera década del siglo XX, Miró en la década de 1910, y Dalí a comienzos de los años veinte. La modernidad fueron ellos. Les separaba la edad, pero les unían muchas cosas. Sobre todas, la idea de que el arte genuinamente moderno no puede renunciar a las raíces y a la tierra. Picasso y Dalí vivieron su etapa madrileña. Y aunque Miró fue quizá el más catalán, los otros también se empaparon de ese aroma. Picasso fue maestro, pionero; Miró y Dalí le siguieron por los ismos y vanguardias hasta el más allá, los sueños y el surrealismo. Los tres fueron grandes buscadores de lenguajes nuevos. Sus encuentros e influencias cruzadas, a menudo invisibles o inconscientes, son el centro de la exposición Picasso, Miró, Dalí: tres jóvenes airados y los orígenes de la modernidad, que se puede ver en el palacio Strozzi de Florencia desde el sábado próximo hasta el 17 de julio.

La interacción entre los tres artistas españoles se explica a través de más de 60 pinturas de los tres protagonistas y más de 100 dibujos de Picasso. La exposición ha requerido dos años de trabajo, y se detiene sobre todo en las producciones juveniles de Picasso, Miró y Dalí para explicar cómo contribuyeron a la transformación creativa de su tiempo.

Eugenio Carmona, catedrático de la Universidad de Málaga, ha preparado la muestra con el suizo Christof Vitali, y sitúa la entrada definitiva de Picasso en la modernidad en 1907. La de Miró a partir de 1923. Y la de Dalí en 1929. Con anterioridad, sus «búsquedas, hallazgos y experimentaciones fueron continuas y comunes», explicaba ayer el comisario durante una visita con periodistas españoles. «Necesitaron muchas veces dar un paso atrás para luego dar el gran salto hacia delante».

La exposición comienza en abril de 1926 y luego va retrocediendo en el tiempo salteada en cuatro ideas, episodios o pensamientos. El primer La compañía de Arlequín. Pablo Picasso, The Two Saltimbanques (Harlequin and his Companion) [Les deux saltimbanques (Arlequin etsa compagne)], September-October 1901oil on canvas. Moscow, The State Pushkin Museum of Fine Arts.acto final detiene el tiempo en el año en que Dalí viaja a París y visita a Picasso en su casa, o al menos eso contó en su biografía La vida secreta de Salvador Dalí. Ese encuentro real o supuesto, que Carmona define como psicomaquia, muestra las obras de un Dalí mestizo, neoclásico, neocubista y freudiano, que acaba de dejar atrás el clasicismo y se debate entre dos mundos, el vicio de lo clásico y la virtud de lo moderno que luchan en Composición con tres figuras. Academia neocubista .

Dalí es aún muy joven -nació en 1904- pero ya refelxiona sobre Picasso y habla de Miró, que andan todavía en sus propias luchas. El segundo pensamiento se titula Miró-Dalí, genius loci, y resume la vivencia madrileña-catalana-parisina de los dos pintores catalanes entre 1915 y 1924. Épocas de ismos, de paisajes, retratos y bodegones (entre ellos, dos magníficas naturalezas muertas de Miró), en las que ambos, según Cardona, reflexionan sobre «la exigencia de la identidad, la pervivencia del clasicismo, el arte figurativo y la relación entre el arte nuevo y el arte de los museos».

El penúltimo salto atrás se llama «Cuando Miró se cruzó con Picasso. Barcelona, 1917». El genio malagueño ha vuelto de un viaje a Roma, Nápoles y Florencia impresionado por las esculturas de Miguel Ángel en la Capilla de los Medici de la capital toscana, y se dispone a hacer la escenografía para Parade, de Los ballets rusos de Dhiagilev. Picasso tiene 36 años, y Miró 24. El primero es cubista y neoclásico a la vez; Miró está empezando a ser, pero pinta su Autorretrato y unos estupendos paisajes catalanes.

El cuarto pensiero se decía al joven Picasso y tiene dos partes. La primera muestra el Álbum 7, con los bocetos para Les demoiselles d’Avignon procedentes de la colección de la Fundación Picasso de Málaga. La segunda son quince pinturas adolescentes que muestran su evolución desde que tenía 14 años hasta el año 1906.

El marinero de Dalí. Salvador Dalí, Neocubist Academy (Composition with Three Figures. The Sailor) [Acadèmia neocubista.(Composició amb tres figures. El marinero)], 1926, oil on canvas, 90 x 200 cm, Museu de Montserrat, Donated by Josefina Cusí, R. N. 201.390

Desnudez, según Dalí. Salvador Dalí, Nude [Desnudo], 1924. Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, DE01566.

Bodegón con cuchillo. Joan Miró, Still Life with Knife [Nature morte au couteau], 1916. Switzerland, Nahmad Collection.

Lampara y naturaleza muerta, por Miró. Joan Miró, Still Life II (The Carbide Lamp) [Nature morte II (La Lampe à carbure)] Mont-roig and Paris 1922-3. New York, The Museum of Modern Art Purchase, 1939.

Miguel Mora, Florencia: Las juventudes cruzadas de Picasso, Miró y Dalí, EL PAÍS, 10 de marzo de 2011

La Fundación Gala-Salvador Dalí adquiere el cuadro más caro del pintor surrealista

La Fundación Gala-Salvador Dalí adquiere el cuadro más caro del pintor surrealista

El lienzo preparatorio de la obra ‘La miel es más dulce que la sangre’ ha sido vendido en Christie’s por casi cinco millones de euros- Hoy Sotheby’s pone a la venta un óleo del artista que puede superar esta cifra

Un empleado de Christie's señala un detalle del estudio de Dalí 'La miel es más dulce que la sangre'.- EFELa Fundación Gala-Salvador Dalí de Figueras ha adquirido un estudio para La miel es más dulce que la sangre«, una de las creaciones de Salvador Dalí de gran valor histórico. El lienzo batió anoche un récord de venta para el artista al ser subastada en Christie’s de Londres por 4.794.215 euros. El cuadro homónimo, de 1927, supuestamente inspirado en la relación del creador español con su compatriota el poeta Federico García Lorca, está desaparecido, pero se conserva el lienzo preparatorio, cuyo precio se había estimado en 3,4 millones de euros. En la puja celebrada anoche, esta obra superó un récord mundial para Dalí, según un portavoz de Christie’s.

Pero estos casi cinco millones de euros de rércord pueden ser superados hoy en la venta de otra obra de Dalí en Sotheby’s, en Londres. La casa de subastas pone hoy a la venta Retrato de Paul Eduard, un óleo pintado en 1929. El valor estimado de esta obra está entre 4,18 y 5,97 millones de euros.

La miel es más dulce que la sangre es una de las primeras obras surrealistas de Dalí y refleja la influencia de otras destacadas figuras de ese movimiento, entre ellas Yves Tanguy, además de incluir imágenes, como el cadáver de un burro rodeado de moscas, que resultan familiares por otras creaciones, como la película El perro andaluz, en el que el pintor colaboró con el cineasta Luis Buñuel.

La frase del título parece haber obsesionado al genio español toda su vida y aparece citada en su autobiografía La Vida Secreta de Salvador Dalí, donde califica el placer solitario de la masturbación como «más dulce que la miel» mientras que para su amigo Lorca las relaciones sexuales eran como «una selva de sangre». El temor al sexo y a la mujer son constantes en el arte daliniano de esos años, que culminan en los cuadros titulados El gran Masturbador y El Juego Lúgubre.

En la pieza vendida por Christie’s, esos motivos fetichistas surgen sobre una playa que corta en diagonal el cuadro y en la que aparecen, además del burro muerto y agujas clavadas en la arena, un cadáver decapitado de mujer y una cabeza con los ojos cerrados que podría ser la de García Lorca.

Se quedó, en cambio, sin comprador, pese al gran interés suscitado, otra de las obras de Dalí, de mayor tamaño -146,5 por 124 centímetros- Las llamas, llaman, pintada en 1942 en Estados Unidos, a donde el artista se había trasladado con su esposa, Gala, huyendo de la guerra en Europa. Esa obra había partido con un precio estimado de 4,5 millones de euros.

Otro cuadro del pintor, de mucho menor tamaño que el anterior -58,5 por 76,5 centímetros-, y titulado Port Lligat al atardecer, fue comprado por la cantidad de 1.493.460 euros. Esa obra muestra el modesto puerto de pescadores de Cataluña donde se establecieron Dalí y Gala en 1930 y junto a la bahía, aparecen varias figuras entre mitológicas y religiosas, como un par de ángeles, además de una barca.

EFE / EL PAÍS – Londres / Barcelona: La Fundación Gala-Salvador Dalí adquiere el cuadro más caro del pintor surrealista, EL PAÍS, 10 de febrero de 2011
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