Etiquetado: Gran Bretaña

1914. EL AÑO DE LA CATÁSTROFE. Max Hastings

1914. EL AÑO DE LA CATÁSTROFE. Max Hastings

«La situación es de tablas a nuestro favor». Sir Jhon French, comandante de la B.E.F. Este es el libro del centenario. No se trata de otra obra de conjunto destinada a relatar toda la Primera Guerra Mundial. Es la historia del primer año de la gran guerra en Europa, contada con el estilo que Hastings ya ha convertido […]

La IGM: una guerra total

La IGM: una guerra total

Además de los aspectos ya citados en entradas anteriores, ¿qué otro aspecto puede diferenciar a la IGM de otras guerras anteriores? Su carácter de guerra total

Como ya hemos visto, al tratarse de un enfrentamiento entre países industriales con capacidades de lucha similares, la necesidad de utilizar todos los recursos disponibles para doblegar al enemigo fue esencial en este conflicto. De hecho, la victoria no se decidió por una gran victoria en el campo de batalla, sino por el agotamiento de una de las dos partes. Así, podemos observar estos diferentes aspectos:

– Una movilización militar general: la compleja organización de los Estados modernos permitió movilizar al mayor número posible de soldados que, excepto en el caso de Gran Bretaña al inicio, lo fueron a la fuerza. Así, 65 millones de soldados se incorporaron a la lucha, de los que más de 37 millones han de considerarse como bajas (muertos, heridos, desaparecidos y prisioneros).
– Un colosal esfuerzo económico: todas las energías y los recursos de los Estados quedan puestos al servicio de las necesidades bélicas. En el interior, hay que movilizar por completo a la retaguardia: nacionalización de industrias y transportes, potenciación de la industria bélica, racionamiento de alimentos y primeras materias, control de precios, etc. En el exterior, asfixiar mediante embargos y bloqueos la economía del enemigo.
– La forzada incorporación a filas de grandes sectores de la población masculina en edad productiva provocó una mayor presencia de las mujeres en actividades, hasta entonces, ajenas a ellas (transportes, fábricas pesadas, etc.)

– Un escenario cada vez mayor: la prolongación del conflicto obligó a cada uno de los bandos a buscar nuevos aliados, por lo que la incorporación de nuevos países a la guerra fue continua: Italia, imperio turco, Estados Unidos, Japón, Portugal, Grecia, etc.. A esto hay que añadir el hecho de que muchos de los países beligerantes fueran, además, imperios coloniales, lo que hizo que los frentes de guerra se extendieran no sólo por Europa y el Atlántico, sino también por Asia, África y Oceanía, y que tropas coloniales participaran activamente en la lucha, incluso en las trincheras francesas y belgas.
Estas estadísticas te permiten profundizar más en algunos de estos aspectos
La IGM: una guerra de posiciones

La IGM: una guerra de posiciones

Tal vez el elemento más característico de la Primera Guerra Mundial es la trinchera. Aunque su uso es muy antiguo, la construcción de líneas estáticas de fortificaciones bajo tierra y enfrentadas a las del enemigo llegó a su punto máximo en este conflicto.

La guerra comenzó con una fase llamada “de movimientos”: brigadas de caballería todavía con sus anticuadas lanzas, compañías de modernos ciclistas y divisiones de infantería con sus vistosos uniformes se enfrentaron a una cortina tal de balas, metralla y explosivos que sólo pudieron hacer una cosa: hacerse invisibles. Eso significó no moverse demasiado, mejorar el camuflaje, utilizar uniformes que te confundan con el terreno y, sobre todo, meterse bajo tierra: la guerra de trincheras fue la más importante en el frente occidental (entre Suiza y Bélgica) desde septiembre de 1914 hasta marzo de 1918. Y también encontramos este sistema en otros frentes, como el italiano o en Turquía (Gallípoli).

Dos referencias muy interesantes a la guerra de trincheras y la vida de los soldados allí protegidos, aquí y aquí. Un podcast de muy interesante, aquí

Un fragmento de “Senderos de gloria” (1957) del director Stanley Kubrik, donde se ve muy bien cómo es una trinchera francesa momentos antes de un ataque a las cercanas posiciones enemigas (el nombre original de la película es “Paths of glory”, y en otras zonas hispanohablantes fue traducida como “la patrulla infernal”). Por cierto, os suena esta escena a otra película más reciente, ambientada en otra época histórica? espero vuestros comentarios.

La BBC realizó una serie documental sobre la vida en las trincheras. Si váis a esta página http://www.bbc.co.uk/history/worldwars/wwone y bajáis un poquito, veréis (the trenches: virtual tour) todo un conjunto de recreaciones virtuales de trincheras del frente occidental (exige unos determinados programas para visualizarlos).
La importancia de la propaganda

La importancia de la propaganda

Pasada la etapa inicial de entusiasmo patriótico, los gobiernos debieron crear poderosos mecanismos para mantener vivo el deseo combativo entre su población y su ejército.
Las campañas de propaganda funcionan con varios fines: el mantenimiento y reforzamiento del espíritu patriótico y bélico (destacando la justicia de las propias posiciones y la proximidad de la victoria), la canalización de emociones de amor y odio (resaltando los aspectos inhumanos del enemigo, por ejemplo), el impulso a organizaciones asistenciales y sanitarias o la implicación de todos los sectores de la población y la economía en la guerra (estímulo del esfuerzo laboral, ahorro en el consumo, compra de préstamos de guerra).
A esto hay que añadir el control absoluto de la información, con censura, tanto en la prensa, como en las cartas de los soldados desde el frente.

Un ejemplo de este tipo de campañas propagandísticas, en especial a través de la imagen (carteles, tarjetas postales, etc.), aquí. Corresponden a diferentes países implicados en la guerra.

Como podéis suponer, la realidad difería muchísimo de lo que defendía la propaganda. En este powerpoint inglés, podéis observar la diferencia entre la propaganda emitida por el gobierno británico (esencial para este país, ya que es un ejército de voluntarios hasta que se impone el servicio militar obligatorio en 1916) y la dura realidad de los frentes.

Reality o fwar

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También podéis ver estos vídeos que reflejan la dureza real de esta guerra (contienen imágenes de gran dureza, podéis no verlos si así lo deseáis). Aquí y aquí

Como actividad para esta entrada, os propongo que en «comentarios» expliquéis las dos imágenes que se os presentan. La fotografía es francesa, el cartel es austríaco (por cierto, esta última cayó en un examen el año pasado).

La IGM: una guerra total

La IGM: una guerra total

Además de los aspectos ya citados en entradas anteriores, ¿qué otro aspecto puede diferenciar a la IGM de otras guerras anteriores? Su carácter de guerra total

Como ya hemos visto, al tratarse de un enfrentamiento entre países industriales con capacidades de lucha similares, la necesidad de utilizar todos los recursos disponibles para doblegar al enemigo fue esencial en este conflicto. De hecho, la victoria no se decidió por una gran victoria en el campo de batalla, sino por el agotamiento de una de las dos partes. Así, podemos observar estos diferentes aspectos:

– Una movilización militar general: la compleja organización de los Estados modernos permitió movilizar al mayor número posible de soldados que, excepto en el caso de Gran Bretaña al inicio, lo fueron a la fuerza. Así, 65 millones de soldados se incorporaron a la lucha, de los que más de 37 millones han de considerarse como bajas (muertos, heridos, desaparecidos y prisioneros).
– Un colosal esfuerzo económico: todas las energías y los recursos de los Estados quedan puestos al servicio de las necesidades bélicas. En el interior, hay que movilizar por completo a la retaguardia: nacionalización de industrias y transportes, potenciación de la industria bélica, racionamiento de alimentos y primeras materias, control de precios, etc. En el exterior, asfixiar mediante embargos y bloqueos la economía del enemigo.
– La forzada incorporación a filas de grandes sectores de la población masculina en edad productiva provocó una mayor presencia de las mujeres en actividades, hasta entonces, ajenas a ellas (transportes, fábricas pesadas, etc.)

– Un escenario cada vez mayor: la prolongación del conflicto obligó a cada uno de los bandos a buscar nuevos aliados, por lo que la incorporación de nuevos países a la guerra fue continua: Italia, imperio turco, Estados Unidos, Japón, Portugal, Grecia, etc.. A esto hay que añadir el hecho de que muchos de los países beligerantes fueran, además, imperios coloniales, lo que hizo que los frentes de guerra se extendieran no sólo por Europa y el Atlántico, sino también por Asia, África y Oceanía, y que tropas coloniales participaran activamente en la lucha, incluso en las trincheras francesas y belgas.
Estas estadísticas te permiten profundizar más en algunos de estos aspectos
La IGM: una guerra total

La IGM: una guerra total

Además de los aspectos ya citados en entradas anteriores, ¿qué otro aspecto puede diferenciar a la IGM de otras guerras anteriores? Su carácter de guerra total

Como ya hemos visto, al tratarse de un enfrentamiento entre países industriales con capacidades de lucha similares, la necesidad de utilizar todos los recursos disponibles para doblegar al enemigo fue esencial en este conflicto. De hecho, la victoria no se decidió por una gran victoria en el campo de batalla, sino por el agotamiento de una de las dos partes. Así, podemos observar estos diferentes aspectos:

– Una movilización militar general: la compleja organización de los Estados modernos permitió movilizar al mayor número posible de soldados que, excepto en el caso de Gran Bretaña al inicio, lo fueron a la fuerza. Así, 65 millones de soldados se incorporaron a la lucha, de los que más de 37 millones han de considerarse como bajas (muertos, heridos, desaparecidos y prisioneros).
– Un colosal esfuerzo económico: todas las energías y los recursos de los Estados quedan puestos al servicio de las necesidades bélicas. En el interior, hay que movilizar por completo a la retaguardia: nacionalización de industrias y transportes, potenciación de la industria bélica, racionamiento de alimentos y primeras materias, control de precios, etc. En el exterior, asfixiar mediante embargos y bloqueos la economía del enemigo.
– La forzada incorporación a filas de grandes sectores de la población masculina en edad productiva provocó una mayor presencia de las mujeres en actividades, hasta entonces, ajenas a ellas (transportes, fábricas pesadas, etc.)

– Un escenario cada vez mayor: la prolongación del conflicto obligó a cada uno de los bandos a buscar nuevos aliados, por lo que la incorporación de nuevos países a la guerra fue continua: Italia, imperio turco, Estados Unidos, Japón, Portugal, Grecia, etc.. A esto hay que añadir el hecho de que muchos de los países beligerantes fueran, además, imperios coloniales, lo que hizo que los frentes de guerra se extendieran no sólo por Europa y el Atlántico, sino también por Asia, África y Oceanía, y que tropas coloniales participaran activamente en la lucha, incluso en las trincheras francesas y belgas.
Estas estadísticas te permiten profundizar más en algunos de estos aspectos
La IGM: una guerra de posiciones

La IGM: una guerra de posiciones

Tal vez el elemento más característico de la Primera Guerra Mundial es la trinchera. Aunque su uso es muy antiguo, la construcción de líneas estáticas de fortificaciones bajo tierra y enfrentadas a las del enemigo llegó a su punto máximo en este conflicto.

La guerra comenzó con una fase llamada “de movimientos”: brigadas de caballería todavía con sus anticuadas lanzas, compañías de modernos ciclistas y divisiones de infantería con sus vistosos uniformes se enfrentaron a una cortina tal de balas, metralla y explosivos que sólo pudieron hacer una cosa: hacerse invisibles. Eso significó no moverse demasiado, mejorar el camuflaje, utilizar uniformes que te confundan con el terreno y, sobre todo, meterse bajo tierra: la guerra de trincheras fue la más importante en el frente occidental (entre Suiza y Bélgica) desde septiembre de 1914 hasta marzo de 1918. Y también encontramos este sistema en otros frentes, como el italiano o en Turquía (Gallípoli).

Dos referencias muy interesantes a la guerra de trincheras y la vida de los soldados allí protegidos, aquí y aquí. Un podcast de muy interesante, aquí

Un fragmento de “Senderos de gloria” (1957) del director Stanley Kubrik, donde se ve muy bien cómo es una trinchera francesa momentos antes de un ataque a las cercanas posiciones enemigas (el nombre original de la película es “Paths of glory”, y en otras zonas hispanohablantes fue traducida como “la patrulla infernal”). Por cierto, os suena esta escena a otra película más reciente, ambientada en otra época histórica? espero vuestros comentarios.

La BBC realizó una serie documental sobre la vida en las trincheras. Si váis a esta página http://www.bbc.co.uk/history/worldwars/wwone y bajáis un poquito, veréis (the trenches: virtual tour) todo un conjunto de recreaciones virtuales de trincheras del frente occidental (exige unos determinados programas para visualizarlos).
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