Categoría: TIC

Todo el arte en la palma de la mano

Todo el arte en la palma de la mano

Las
tecnologías de la comunicación lo inundan todo. En su cruzada por la
versatilidad, la ubicuidad y la consabida mejora de la “experiencia del
usuario”, las aplicaciones móviles -o apps para los amantes de
la economía lingüística- han desembarcado con toda su artillería en el
terreno de los museos. La simple y directa contemplación de una obra de
arte, sin más mediación que la de la luz entre el ojo y el objeto,
parece llegar a su fin.


Desde las fichas informativas, sobrias pero útiles, hasta juegos de
realidad aumentada para enganchar a aquellos que se aburren en los
museos, el catálogo se va ampliando poco a poco. Las hay de todo tipo:
oficiales y desarrolladas por terceros, gratuitas y de pago, mediocres y
excelentes. Casi todas son para iPhone y/o iPad, mientras que la oferta para el sistema operativo Android es muy limitada
-de las reseñadas aquí, sólo las del MoMA y la Biblioteca Británica
están disponibles para Android-, entre otras razones por los problemas
de compatibilidad entre los diferentes modelos de móvil que lo utilizan,
un número de usuarios menor que el del sistema de Apple y su
disponibilidad en un número menor de países.

Las aplicaciones móviles enriquecen la experiencia de los usuarios
antes, durante y después de su visita a los museos. Pero si la agenda,
el bolsillo o el miedo a volar impiden disfrutar de los templos del arte
in situ, algunas de las aplicaciones que detallamos a continuación pueden ser también un digno sucedáneo de la visita presencial.



Guggenheim Bilbao

De momento, los museos españoles no parecen haberle puesto mucho
interés al desarrollo de las aplicaciones para móvil, con la honrosa
excepción del Guggenheim.
Su aplicación oficial,
lanzada hace unos meses y desarrollada por TF Editores, supone el
complemento perfecto a la visita del museo bilbaíno, previo desembolso,
eso sí, de 2,99 € en la App Store de Apple. La aplicación incluye la
historia del museo, planos, una agenda con la programación artística y
las actividades culturales organizadas por el museo, además de imágenes e
información de la colección propia, así como información práctica
necesaria para visitar el museo. Además, desde la app se puede conectar directamente con los canales del museo en las diferentes redes sociales.



Museo Picasso


El Museo Picasso de Barcelona cuenta con una sencilla aplicación gratuita que muestra imágenes y la descripción de las 39 obras más destacadas de la colección-la
centésima parte, teniendo en cuenta que el fondo lo componen más de
3.800-. También incluye información sobre horarios, tarifas y acceso al
museo.



El Prado

El museo más importante de España no cuenta todavía con aplicación móvil propia. La única opción disponible es ‘Prado Museum Guide’,
desarrollada por una compañía de audioguías, que permite elegir entre
oír la información o leerla en la pantalla del móvil. La aplicación
tiene un precio de 3,99 € y contiene información detallada de cincuenta
obras de la colección. Existe también una versión gratuita, pero sólo
incluye siete obras.



Museo del Louvre


La casa de La Gioconda tiene una aplicación móvil gratuita en francés e inglés. Ofrece fotografías e información detallada de las 80 obras más importantes del museo,
así como información útil para el visitante: instrucciones para llegar,
horarios, tarifas y mapas. Además, incluye una sección con vídeos
explicativos de las dependencias del museo y de algunos de sus mayores
reclamos artísticos. La aplicación está producida con el apoyo de la
Secretaría de Estado para el Desarrollo de la Economía Digital de
Francia.



Tate Gallery


La red británica de museos Tate es bastante prolífica y original en el campo de las apps.
A medio camino entre la educación y el entretenimiento, sus
aplicaciones están dedicadas a exposiciones concretas. Es el caso de ‘Miró: The Ladder of Escape’
(2,39 €), creada con motivo de la retrospectiva que la Tate Modern
dedica al pintor catalán hasta el 11 de septiembre de 2011. Esta
completa aplicación incluye imágenes de una veintena de sus obras, una
galería con fotos del artista y amplia información sobre su vida. Se
puede escuchar a los comisarios de la Tate compartiendo su experta
visión sobre el trabajo Miró, así como al propio artista, ver vídeos e
incluso una línea temporal ilustrada para seguir paso a paso la
evolución del pintor.

De características muy similares e idéntico precio es la app ‘Gauguin: Maker of Myth’,
correspondiente a una exposición anterior a la de Miró. Aunque finalizó
en enero, esta aplicación permite disfrutar de forma perenne de la obra
del pintor postimpresionista que encontró el paraíso en la Polinesia.

Más cerca del juego que de la divulgación artística, la Tate Britain lanzó para la posteridad la aplicación gratuita ‘Muybridgizer’,
para promocionar/recordar la exhibición que dedicó a finales de 2010 al
precursor del cinematógrafo Eadweard Muybridge. Permite convertir tomas
de vídeo en series de fotogramas con tonos sepia que imitan la estética
de la célebre secuencia de El caballo en movimiento.

De carácter lúdico es también ‘Magritte your world’, la app
gratuita de la muestra dedicada actualmente a Magritte en la Tate
Liverpool, que permite superponer a un vídeo una animación que reproduce
una de las obras más famosas del pintor francés, Golconda.

Pero el mayor intento de la Tate para convertir el arte en una
experiencia cien por cien interactiva -y atractiva para las nuevas
generaciones- es la aplicación ‘Tate Trumps’,
un juego en el que los visitantes de la Tate Modern deben recorrer sus
salas y seleccionar sus obras preferidas para ponerlas a combatir entre
sí en un juego de naipes virtual.



Biblioteca Británica


Esta insigne institución permite consultar en la palma de la mano un centenar de piezas destacadas de su colección. ‘British Library: Treasures’ cuesta 2,99 € e incluye imágenes
en alta resolución de importantes documentos literarios, históricos,
musicales y científicos, tanto impresos como manuscritos
, entre
los que se encuentran una Carta Magna de 1215, partituras autógrafas de
Händel, Mozart o Schubert, la Biblia de Gutenberg o las teorías
cosmológicas de Galileo y Copérnico.



MoMA


La aplicación móvil
del Museo de Arte Moderno de Nueva York es una de las más punteras en
el panorama museístico. Ofrece información e imágenes de las
exhibiciones actuales, planear la visita, acceder online a miles de
obras de la colección, hacer recorridos multimedia y aprender sobre
artistas y términos especializados. Incluye una aplicación para
tomar fotos e incluso permite escoger canciones de la colección del
usuario para convertirlas en la banda sonora de su visita al museo
.
Además, desde la aplicación se pueden ver vídeos sobre el MoMA en
YouTube y buscar archivos relacionados con el museo en iTunes.



Museo Americano de Historia Natural


El prestigioso museo neoyorquino es, sin duda, el más
vanguardista en el campo de las visitas interactivas a través del
teléfono móvil
. Su aplicación ‘Explorer: The American Museum of Natural History’ ofrece múltiples posibilidades: cuenta con un mapa con GPS para orientarse dentro de sus vastas instalaciones, mostrando en tiempo real el camino hacia el punto deseado;
pone a disposición del usuario información detallada sobre las piezas
más relevantes; permite elegir entre un recorrido por las piezas
destacadas o uno en profundidad, así como diseñar una ruta propia.
Además, el visitante puede seleccionar aquello que le sea de especial interés para recibir por correo electrónico más información. Y lo más sorprendente es que la aplicación sólo ocupa 2 MB de memoria.

Además del explorador general, el museo ha lanzado hasta la fecha dos aplicaciones específicas. ‘Dinosaurs: The American Museum of Natural History Collections’
es un mosaico formado por mil fotografías que juntas crean la imagen de
un fósil de tiranosaurio. Al ser ampliadas, cada una de esas
fotografías ofrece información del lugar donde fue encontrado el fósil y
del paleontólogo que lo descubrió. Se puede escribir notas sobre cada
foto y leer los comentarios dejados por otros usuarios. También se
pueden compartir las fotos. En la sección de historia se puede leer
sobre la ciencia y las personalidades detrás de la renombrada colección
de fósiles del Museo. Además, sirve como guía para visitas in situ.

Al igual que la de los dinosaurios, la aplicación ‘Cosmic Discoveries’
aparece como un mosaico de imágenes que forman la imagen de Saturno y
sus anillos. Al hacer zoom en cada una de ellas, se puede acceder a la
información completa relacionada con los descubrimientos sobre el
espacio exterior.



Galería Uffizi y Galería de la Academia



Estas dos imprescindibles galerías florentinas cuentan con app oficial,
desarrollada por Giunti Editores y con un precio de 2,99 € cada una.
Ofrecen información (en cuatro idiomas, incluido el español) sobre sus
salas de exposición, períodos artísticos, biografía de los artistas, una
selección de obras maestras y el listado completo de las obras de la
colección. Además incluyen un mapa interactivo, la historia de ambos
museos e información útil sobre horarios, precios y rutas.



Rijksmuseum (Museo Nacional de Ámsterdam)


El “museo del reino” holandés cuenta con aplicación móvil oficial y
gratuita, aunque sencilla. Cada vez que se accede al ‘Rijkswidget’, que
sólo ocupa 3,1 Mb de memoria, el usuario podrá admirar una obra al azar de las 1.000 que componen la colección y leer una detallada ficha en inglés. A través de la aplicación se puede acceder a la web del museo para mayor información.



Centro Pompidou-Metz


El parisino Centro Pompidou no cuenta con aplicación propia, pero sí su
flamante centro adscrito de la vecina ciudad de Metz. A través de ella
se pueden conocer las exposiciones vigentes, acompañadas de
explicaciones en francés, inglés y alemán. La visita virtual está guiada por el director del centro y comisario de la exposición, Laurent Le Bon.



Archivo de la Bauhaus


La aplicación del archivo berlinés que recoge la historia y la
influencia de la escuela de arquitectura y diseño más importante del
siglo XX (1919-1933) ofrece información completa en formato acústico
(alemán e inglés), un centenar de imágenes de los artistas más
importantes de la Bauhaus e información útil para la visita.


Fernando Díaz de Quijano: Todo el arte en la palma de la mano, EL MUNDO / El Cultural, 24 de agosto de 2011

Educaplay. Plataforma para crear actividades on line.

Educaplay. Plataforma para crear actividades on line.

De la imprescindible página “wwwhatsnew” nos llega noticia de la existencia de una plataforma para crear o usar actividades didácticas on line. Se trata de Educaplay. Disponible en tres idiomas, inglés, francés y español, esta plataforma nos permite, previo registro gratuito, crear (o usar las ya creadas) actividades on line. Once tipos de actividades tales […]

Crear cuestionarios con vídeos e imágenes usando YAPPR.

Crear cuestionarios con vídeos e imágenes usando YAPPR.

Yappr es una aplicación on line que nos permite diseñar cuestionarios utilizando vídeos o imágenes de una forma muy sencilla. Muchas veces ponemos vídeos en clase o recomendamos la visualización de un vídeo pero, no siempre, lo trabajamos de forma adecuada. Con esta aplicación podemos diseñar una batería de preguntas sobre el vídeo que estamos viendo, de tal […]

Jornadas de Intercambio de Experiencias Didácticas en CC.SS. Balance.

Jornadas de Intercambio de Experiencias Didácticas en CC.SS. Balance.

En esta semana hemos llevado a cabo las III Jornadas de Intercambio de Experiencias Didácticas en Ciencias Sociales. Durante dos días hemos conocido algunas de las experiencias más innovadoras que se están llevando a cabo en las aulas cordobesas y, por invitación, también en las malagueñas. Hemos podido apreciar los esfuerzos, verdaderamente significativos, de varios […]

Betterworldflux.

Betterworldflux.

Hemos presentado ya, en otras ocasiones, diversas aplicaciones para comparar estadísticas económicas, sociales, etc., por países. Ahora me gustaría presentar otra de estas aplicaciones realmente interesantes. Se trata de Betterworldflux.  Hablamos de una aplicación que nos permite comparar indicadores de diferentes países y analizar su evolución con los años. Se puede seleccionar lo que queremos […]

Libertexto

Libertexto

Estou probando esta extensión do Mozilla Firefox. Permite traballar sobre unha páxina web subliñando textos e facendo anotacións. Cada texto marcado pode completarse con etiquetas, comentarios, unha imaxe, o enderezo dunha páxina web… Cos textos…

Testeando.

Testeando.

Hace algunas entradas presentamos la aplicación My studiyo para realizar cuestionarios muy completos, útiles para practicar con los alumnos, realizar exámenes on line, etc. Desde   wwwhat’s new tomo constancia de la existencia de la página Testeando , una plataformacon para alumnado de Secundaria y Bachillerato, con numerosos cuestionarios de diversas materias, entre ellas, todas […]

El ojo de Google entra en el museo

El ojo de Google entra en el museo

El buscador lanza un proyecto de ‘viajes’ virtuales por grandes santuarios del arte – Reina Sofía, Thyssen, Metropolitan, MoMA y Uffizi son algunos de los protagonistas

Imagen extraída de la web www.googleartproject.com: detalle de un ojo en Joven caballero en un paisaje, de Carpaccio, obra del museo Thyssen.- Está un poco descolorido pero es un número dos el que cierra la cifra de un año, el 1532, escrito en un trozo de papel, pegado a su vez con lacre en una pared forrada de madera y situado sobre la cabeza del mercader Georg Gisze en el retrato que le realizó Hans Holbein, el Joven, en las paredes de la Gemäldegalerie de Berlín. Esta obra maestra cuelga también, aunque virtualmente, en el llamado Proyecto Artístico del buscador Google, una iniciativa global, de raíz española, presentada ayer en Londres y que está llamada a cambiar la forma en que los ciudadanos se aproximan al arte. Este portal gratuito (www.googleartproject.com) tiene dos ejes: uno sirve para ver obras con un nivel de detalle inalcanzable con el ojo desnudo; otro, para pasearse por los salones de 17 museos (entre ellos los españoles Reina Sofía y Thyssen-Bornemisza) sin la molestia o el encanto de compartir sombras, miradas y prisas con los demás visitantes.

Saber qué pone en el misterioso papel de la obra de Holbein, o qué tipo de velero se adivina en el acuático punto de fuga del Joven caballero en un paisaje (Carpaccio, 1510) -en el Thyssen-Bornemisza-, solo es posible si se dispone de una imagen de 14.000 millones de píxeles, lo que equivale a más de mil veces el detalle que se conseguiría con una cámara de fotos normal. «Acabo de meterme y la resolución es increíble, es casi de restaurador», indica por teléfono Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía, institución que ha sometido al ojo de Google la obra La botella de Anís del Mono, de Juan Gris.

Para conseguir tal nivel de definición se han utilizado cámaras profesionales y una herramienta de la empresa española Madpixel que permite captar imágenes en alta resolución de sectores del lienzo. Cada cuadro ha sido fotografiado al milímetro de manera sincronizada. En el proceso se tomaron miles de imágenes individuales que luego se han unificado para formar de nuevo el cuadro usando la tecnología de los álbumes fotográficos virtuales Picasa.

Imagen de la pintura completa Joven caballero en un paisaje, de Carpaccio.-La idea seminal parte de la madrileña Clara Rivera (quien trabajaba en Google España cuando se le ocurrió enfocar sobre el arte aplicaciones populares del buscador). Ella estaba detrás de un plan presentado en 2009 que permite ver en altísima resolución varias obras del Museo del Prado, pinacoteca ausente en el proyecto definitivo: «Estaríamos encantados de que se unieran y la puerta está abierta», señala desde Londres. Fuentes de la dirección del Prado explicaron ayer que no consideraban este proyecto afín a su línea de trabajo en cuanto a presencia y presentación de las colecciones. «Eso no implica que estemos cerrados a volver a colaborar con Google en el futuro en este u otros proyectos que consideremos de interés», señalaron las mismas fuentes.

Las cifras del Proyecto Artístico de Google, todavía en fase inicial, hablan por ahora de 17 museos, 11 ciudades en nueve países, 17 pinturas en gigapíxeles, más de 6.000 panoramas de pasillos de pinacotecas, 1.061 imágenes de obras de arte en alta resolución, 486 artistas y 385 salas.

Pero lo que ayer se presentó es algo más que imágenes en alta resolución. Es un escaparate de lujo para Google, que ha metido en una coctelera sus herramientas más conocidas y durante año y medio las ha consagrado al arte, un objetivo para el que, en principio, no fueron diseñadas. Google Earth, su aplicación para volar por el globo terráqueo, ahora sirve para acercarse a escasos milímetros del lienzo; Street View, su servicio para caminar virtualmente por las calles de las ciudades, ahora se mete dentro de los pasillos de pinacotecas como la Galería de los Uffizi, de Florencia, el MoMA, de Nueva York o el Hermitage, de San Petersburgo. Además, se pueden obtener otros datos sobre la obras acudiendo a las aplicaciones de Google Académico (buscador de bibliografía especializada), Google Docs (servicio para compartir la redacción de documentos) y el portal de vídeos YouTube.

Los usuarios pueden incluso convertirse en comisarios de una selección personal de obras, comentarlas y compartir su experiencia con amigos. Para ello hay que registrarse con una cuenta de Gmail, el servicio de correo electrónico de Google.

¿Convertirá esta experiencia en innecesarias las visitas al museo? Habla Borja-Villel: «Es justo lo contrario. Toda obra de arte tiene algo de físico, incluso el arte más conceptual. La experiencia de hacer un recorrido en un museo es insustituible». Clara Rivera coincide en esta idea: «Lo que hace este proyecto es invitar a los usuarios a desplazarse para ver los cuadros, pero no todos tenemos la oportunidad de viajar a Nueva York o a Moscú. Ahora podemos acceder a las obras de arte desde nuestra casa».

Antonio Fraguas, Madrid: El ojo de Google entra en el museo, EL PAÍS, 2 de febrero de 2011


GOOGLE ART PROJECT. Google lanza su Proyecto de Arte, en el que los internautas pueden pasear virtualmente por 17 prestigiosos museos del mundo y ver en súper alta resolución algunas
de sus obras más emblemáticas


Paseo virtual por las salas vacías

Seguramente muchos dirán que es mil veces mejor un paseo real. Y seguramente tendrán razón. Pero las cosas están cambiando tan deprisa que la visita virtual que plantea Google Art Project no parece del todo descabellada. Porque no se trata del paseo virtual al que nos tienen acostumbrados los museos mismos. La idea en esta propuesta es organizar un paseo a la carta, bien recorriendo las salas, bien seleccionando la zona que se quiere visitar o la obra que se quiere mirar -y que se puede observar en sus mínimos detalles a través de un zoom, detalles que, desde luego, y pese a que la obra física permite percibir la textura de la superficie, la seguridad de los museos y su prohibición de acercarse demasiado a los cuadros no permite jamás ni atisbar siquiera-.
Así que, tal vez, esto no es ni mejor ni peor que darse una vuelta física por las instituciones artísticas: es otra cosa, algo con bastante de ocio, como buena parte de lo que plantea Internet, y con los consabidos links a las redes sociales -comparta sus obras favoritas-. ¿Por qué ir hasta un museo en una época en la cual mandamos nuestra vida a punto de ser privada a los tres mil íntimos con los cuales ya ni hablamos por el móvil?
De todos modos, es muy interesante que este tipo de planteamiento prospere justo en un tiempo en el que la contemplación, que ha regido el gran arte desde siempre, ha sido sustituida por el análisis, como prueban las obras de los últimos treinta años. Y no sólo. Ocurre en un momento que propicia el turismo, los museos abarrotados, las visitas guiadas; en un momento, en suma, que ha perdido los viejos valores del museo en cuyas salas era posible tropezarse con la bella enlutada de Baudelaire. En un tiempo de vulgaridad y exceso como éste, me he sentido más tranquila dando el paseo desde mi pantalla, rememorando esas salas que, hace tiempo, visité, incluso sin números obscenos de turistas que se agolpan frente a la Gioconda.
Por cierto, una cosa me intriga del entramado: ¿por qué faltarán instituciones de enorme importancia como el Louvre o el Prado y el Pompidou? La cuestión ha despertado mis sospechas… En fin, ya se verá dónde acaba este paseo virtual por las salas vacías.
Estrella de Diego, Paseo virtual por las salas vacías, EL PAÍS, 2 de febrero de 2011
El arte de «bloguear»

El arte de «bloguear»

La crítica de arte también se refleja en internet, donde se reflexiona en los «blogs» y se gestan tendencias

Página del «blog» «Round Trip NY», de Eva Mendoza

La revolución tecnológica llegó al mundo del arte hace más de una década. Hoy, toda galería que se tercie tiene su sitioweb, su cuenta en Facebook y Twitter, y hasta su blog. Vivimos en un mundo interactivo, que necesita de esos feedbacks. Porque la información fluye a velocidad de vértigo. Cualquier artista que quiera difundir sus trabajos utiliza canales de vídeo como Youtube o Vimeo. Sin embargo, existe una senda aún por explorar en la difusión del arte por la red: los géneros periodísticos se acercan al mundo web, reciclándose y ajustándose a su lenguaje.

El blog sirve así de plataforma de difusión. Utiliza los modelos narrativos del periodismo y de la teoría crítica para adentrarse en un nuevo terreno aún por perfilar, pero que hereda la forma del cuaderno de viaje, de la bitácora personal, solo que buscando abrir nuevas vías de difusión. Manteniéndose al margen, rozando lo underground, lo alternativo. El blog se aúpa como una fuente de información especializada que muestra lo que los grandes medios callan, obvian o ignoran. Ya solo por eso su existencia está justificada.

La crítica y los blogueros son unánimes a la hora de lamentar que la información sobre arte se limite a críticas breves o a la mera reproducción de notas de prensa. Existe una «necesidad imperiosa de una crítica solvente de corte filosófico porque el ámbito artístico está falto de críticas profundas», comenta Javier González Panizo, autor de Blogearte. Él considera que el blog «tiene una increíble capacidad para, al tiempo que genera debates alternativos, sumarse a la necesidad de crear un discurso siempre en proceso»: «Debe aportar un alto grado de novedad, de frescura. La inmediatez y la interactuación son sus dos aportaciones fundamentales, junto al altísimo potencial que tiene para proponerse como verdadera alternativa».

Carlos Jiménez, del blog El arte de husmear, asegura que este medio «permite la máxima libertad de expresión», porque aporta independencia de criterio y oportunidad: «Los blogs son una buena respuesta a la creciente homogenización de la información, los análisis y los debates en los medios, cada día más ceñidos a una agenda definida por el pensamiento único».

Eva Mendoza Chandas es artista, comisaria y autora del blog Round Trip NY, para promocionar el arte español en la ciudad de los rascacielos. Piensa que en esta urbe hay una relación con el arte mucho más fluida que en España, porque convive de manera más desenfadada con los ciudadanos. Esto genera una respuesta que se traduce en mayor interés general. Mendoza pretende establecer con su blog «un diálogo mediante la confluencia de las diferentes opiniones, que permita la construcción de un mejor panorama futuro». Por eso observa un gran pontencial si se unen esfuerzos en crear, aunque sea virtualmente una marca de arte español: «Pese a que los agentes culturales rechacen esa etiqueta, es un paso imprescindible para tener más presencia en el ámbito internacional y así poder ir más allá».

Algunos artistas rechazan el blog como elemento discursivo en torno al arte. Otros se muestran a favor, como es el caso de Paco y Manolo, fotógrafos. «Como medio, el blog podría ser un foro mediante el que debatir y analizar todo lo que está ocurriendo, aunque rara vez se utiliza de esa manera. También tiene algo de galería inmediata, hace que tu trabajo lo puedan seguir desde cualquier punto del planeta. La relación entre arte/artista y el ciudadano se hace más estrecha, algo que está dentro de tu día a día».

Gran dispersión

Ángel Pascual Rodrigo, artista plástico y miembro directivo de la Asociación de Artistas Visuales de Islas Baleares, nos comenta que a pesar de la gran difusión de los blogs, hay una excesiva contrapartida de dispersión. Por eso, «no acaban de ser fiables». Aunque el blog tiene mucha audiencia, resultan superficiales y efimeros; las páginas web tienen un carácter exponencial mucho más importante y efectivo. «Uno de los grandes problemas de la cultura actual es su poca permanencia».

Pere Vicenç, artista, comisario, profesor y blogero apunta que lo más destacado del blog es su «impacto y dinamismo, la accesibilidad, gratuidad e inmediatez. Aunque el blog ya ha quedado atrás, tiran del carro las nuevas interfaces, conocidas como redes sociales. Dos con las que yo puedo encontrarme más relacionados, hoy por hoy son tumblr y Facebook».

Tres destacados críticos de arte hablan también sobre el tema. Fernando Castro Flórez considera el blog como «una herramienta, un espacio magnífico para plantear crítica de arte o, para hacer que circule la información». Un blog «debe contener humor y pasionalidad para enganchar. Los blogs son lugares de paso obligado»: «A veces tengo la impresión de que los medios de comunicación tradicionales montan blogs muy encorsetados, mera prolongación de sus páginas. Un material comunicativo y crítico debe ser parcial, apasionado y político. Un blog debe tener una pizca de sabor: sutileza, rapidez, multiplicidad, destellos de lucidez, compromiso, tolerancia y deseo renovador».

Según Javier Rubio Nomblot, la aportación del blog es que incluye «informaciones que no pueden ser ofrecidas por otros medios por diversas causas. Permite una mezcla (palabra, imagen y sonido), que no se da en ningún otro medio. Sin limitaciones de espacio, ni condicionantes de ninguna clase. En teoría, las estructuras actuales –galerías, museos, revistas– están optimizadas; pero, al mismo tiempo, están contaminadas. Por eso el blog debería contribuir a la desaparición del modelo piramidal de información».

Contra la noticia dura

Los medios tradicionales buscan cada vez más la noticia dura o la espectacularidad. Por tanto, los blogs se han convertido en un elemento imprescindible de la conversación, la herramienta más adecuada para difundir un tipo de reflexión crítica», subraya José Manuel Costa.«Aún existe el fetichismo del papel, pero en según qué prácticas emergentes, los blogs o páginas web independientes son la única vía. En el lenguaje del blog no hay reglas, encontramos posts que son puros flashes con links interesantes y hasta sesudos. Tratan temas que interesan y utilizan un lenguaje diferente y adecuado a sus realidades. El objetivo del blog, como diría Eluard, sería hablar de aquello que le ayuda a vivir al escribiente. Y que se note».

Andrés Castaño, Madrid: El arte de «bloguear», ABC, 22 de enero de 2011

El lento e inexorable camino de los museos hacia los medios digitale

El lento e inexorable camino de los museos hacia los medios digitale

amdm_1-EKPA «En los últimos años, los grandes museos e instituciones de arte se han movido dentro del mundo de la tecnología y han hecho grandes progresos en su adaptación a la era digital, pero necesitan ir mucho más lejos para adecuar sus contenidos a los nuevos requerimientos de sus visitantes».

Esta es la tesis que defiende András Szántó, editor asociado de The Art Newspaper, en un reciente artículo titulado Time to loose control (Es hora de perder el control), que, por su interés, reproducimos a continuación:

Una serie de números se desplaza a lo largo de la pantalla mientras una música etérea impregna el aire. A continuación, un flash de imágenes de diversas ciudades: Nueva York, Hong Kong, Venecia, San Francisco… Calles y horizontes se sumergen en la luz dorada del sol. Pero en todas ellas hay algo que no cuadra: en el corazón de cada ciudad aparece siempre el mismo rascacielos futurista. Sus tres brillantes torres están encerradas en una espiral entrelazada. Sus formas onduladas y blanquecinas surgieron de la imaginación del arquitecto italiano Filippo Innocenti, uno de los socios de Zaha Hadid.

Bienvenidos al Museo de Medios Digitales de Adobe (AMDM). Situado en ninguna parte y en todos lados, abrió de forma on line el pasado mes de octubre (adobemuseum.com). Cuenta con un comisario, Tom Eccles, y con una exposición inaugural del artista Tony Oursler. Una especie de personaje de Pixar, un pez con un solo ojo dentro de una burbuja de jabón con aletas hace de introductor y guía a través de la página a través de una serie de locuciones en inglés con un leve acento francés.

¿Es este el futuro digital de los museos? De momento parece que no. El AMDM es un paseo virtual fascinante pero tiene bastante poco parecido con el modo en que los museos tradicionales están usando las herramientas digitales e incluso con lo que queda por delante una vez estos se integren plenamente en los nuevos medios.

1.0

Con algunas pocas excepciones, los museos han llegado tarde a la fiesta digital. Hasta hace muy poco, la mayoría han utilizado sus páginas web como una prolongación on line de sus folletos, limitándose a ofrecer información práctica y datos sobre sus exposiciones en curso. La digitalización y subida a la red de la amplia colección de un museo es una tarea costosa, lenta y complicada, especialmente en lo relativo a piezas de arte contemporáneo, donde las restricciones de derechos de autor están aún vigentes.

En cuanto a vídeos, aplicaciones, redes sociales y software wiki (creación de contenidos de forma colaborativa que pueden ser visitados y editados por cualquier persona), apenas han empezado a aparecer en las páginas de los museos.

Pero para ser justos, los museos están más adelantados en sus proyectos de nuevos medios que otros tipos de instituciones relacionadas con el arte. Y tienen más conocimientos digitales que la mayoría de galerías comerciales. «El mundo del arte es reacio por norma a comprometerse a una presencia digital seria, sea cual sea la plataforma», comenta Kevin Conley, un ex escritor de Nueva York que ha creado la aplicación The Exhibitionist, una especie de galería para móviles «porque gran parte del valor en el negocio del arte se basa en el control de la información. Los reducidos presupuestos y la moda del diseño minimalista contribuyen sin duda a una aburrida uniformidad en la promoción on line del arte».

Aún así, hay, por supuesto, atisbos de innovación prometedores en el entorno del mundo del arte. El sitio web de la galería Lehmann Maupin (lehmannmaupin.com) ofrece unos elegantes y bien realizados vídeos mostrando a sus artistas y exposiciones. El proyecto de Jen Bekman llamado 20×200 (20×200.com) ha demostrado que las ventas a través de una galería on line pueden ser un éxito. Pace Gallery, además de su página web y suwww20x200.com archivo, muy ricos en contenidos, está publicando catálogos razonados digitales a través de Artifex Press (artifexpress.com).

Algunos distribuidores de arte activos, como Ed Winkleman, son muy conocidos en el mundo de los bloggers (edwardwinkleman.com). Las casas de subastas están subiendo a la red catálogos, vídeos y herramientas de visualización que ayudan a los clientes a examinar las obras y hacer ofertas. Algunas, incluso, están «twiteando» sus ventas.

La aplicación para smartphones Art Basel’s 3D, lanzada el pasado junio, ha resuelto alguno de los problemas clásicos de las ferias, como encontrar el stand de una galería o sencillamente saber dónde comer un sándwich a mediodía (artbasel.com/go/id/lre). Incluso existe ya una feria de arte on line, la VIP Art Fair (vipartfair.com), que celebrará su primera edición entre los días 22 y 30 de enero de 2011, permitiendo comprar arte de una forma mucho más cercana y desde cualquier lugar del mundo.

Los museos están mirando de cerca estos acontecimientos. Saben que ellos también deben conquistar los nuevos medios de comunicación y responder a los hábitos cambiantes de sus visitantes o por el contrario arriesgarse a perder su relevancia.

Pero los museos de arte son, por esencia, conservadores. Están comprensiblemente preocupados por la posibilidad de invertir en una tecnología que podría llegar a estar obsoleta en un plazo muy corto. Tampoco quieren dar la sensación de “subirse al carro”. Dominar el futuro digital requiere tiempo, recursos y una cierta voluntad para probar zonas de confort, incluso para las instituciones más abiertas de mente.

2.0

A pesar de estos obstáculos, los museos más ampliamente reconocidos como innovadores en EE.UU. –MOMA, Museo de Arte de Indianápolis, Walker Art Center, Brooklyn Museum, Tate, LACMA (Los Angeles County Museum of Art), entre otros– han ido ampliando progresivamente sus contenidos digitales. En los últimos 18 meses se han producido importantes cambios y mejoras en las páginas del Metropolitan Museum y otras instituciones de referencia. El progreso se está acelerando.

En primer lugar, la tecnología está cambiando la relación entre obras, comisarios y visitantes. El punto clave está en la opción de búsqueda dentro de las colecciones, que ha mejorado muy considerablemente en los últimos años. La completa página del Victoria and Albert Museum (collections.vam.ac.uk), que permite buscar entre un millón de objetos con la ayuda de una interfaz de usuario muy intuitiva, es un buen ejemplo.

Los avances en la llamada “semantic web” o “semántica de datos”, que analiza todo tipo de preguntas complejas, significarán de hecho una gran ayuda en este sentido. Las herramientas digitales están permitiendo a los visitantes experimentar con las obras de arte de nuevas maneras. En la página del Louvre (louvre.fr), los visitantes pueden hacer zoom sobre las obras maestras y realizar un tour digital por sus galerías.

Algunos museos, incluido el MoMA, invitan a sus visitantes virtuales a comisariar su propia selección de arte con un botón «añadir a mi colección». Y en cuanto al tradicional mecanismo de búsqueda para especialistas, el catálogo, los expertos predicen una rotunda sustitución por la edición electrónica en los próximos cinco años.collectionsvamacuk

En segundo lugar, gran parte de esta innovación se ha visto estimulada por la profusión en el uso de dispositivos móviles. Los museos están desarrollando versiones de sus sitios web para smartphones y tabletas. Se está pasando de las antiguas audio-guías a tecnologías móviles más baratas y flexibles, que pueden personalizarse de forma inteligente. En el Brooklyn Museum (brooklynmuseum.org) los visitantes pueden entrar en la llamada “gallery tag”, para realizar la búsqueda de obras a partir de ciertos atributos de la pieza e incluso ganar puntos y premios si conectan vía móvil con su propio número de acceso personalizado.

De hecho, no pasa una semana sin que tengamos la novedad de una nueva aplicación lanzada por algún museo. Pero todavía es un trabajo lento. Algunos museos disponen en sus páginas web de menos información incluso que la que ofrecen las cartelas de pared en sus galerías. Pero el progreso y la economía están de su lado y antes o después deberán cambiar.

En tercer lugar, los museos se están aventurando más allá de los materiales tradicionales. Sus páginas están empezando a parecerse a las de las revistas, con canales de noticias, contenidos de tipo streaming y diálogo con el público. Los blogs, escritos por empleados o profesionales, a menudo contribuyen a generar más tráfico en sus sitios web.

Algunas instituciones están experimentando con contenidos generados por usuarios. El National September 11 Memorial and Museum está recopilando fotos y vídeos de testigos y familiares de víctimas (makehistory.national911memorial.org). El Victoria and Albert está pidiendo la opinión del público sobre la forma de administrar ciento cuarenta mil fotografías digitalizadas (collections.vam.ac.uk/crowdsourcing). Nuevas plataformas de distribución, como ArtBabble (artbabble.org), una especie de YouTube para vídeos de arte promovida por un consorcio de instituciones, están haciendo que los museos entren en el negocio de las comunicaciones.

En cuarto lugar, la tecnología está revitalizando la tradicional educación a través de un museo. Los medios digitales abren nuevas vías para el intercambio entre expertos y visitantes y están haciendo posible que los miembros del público aprendan unos de otros. Las iniciativas digitales logran hacer el aprendizaje más divertido. El juego multimedia “Ghost of a Chance”, del Smithsonian, en el que los jugadores, a través de textos, mensajes de correo electrónico y búsquedas en la web, deben encontrar un tesoro escondido en el museo, ha generado la nada despreciable cifra de 3.000 participantes.

Algunos museos están entrando incluso en el campo de la educación on line. El portal educativo del MoMA (moma.org/learn/courses/courses) incluye una oferta de 20 cursos a partir de 220 dólares (170 euros), dirigidos a la audiencia general, con títulos tan atractivos como «La década de los 60: Arte y Vida».

En quinto lugar, la web es, por supuesto, la herramienta de marketing por excelencia. Las iniciativas de medios sociales son una mezcla de educación y marketing. Un evento web internacional realizado en septiembre pasado llamado «Pregúntale a un conservador» (askacurator.com) reunió a expertos de 340 museos dispuestos a responder a las preguntas de los participantes, generando un elevado número de nuevas visitas.

La bienal de vídeo creativo del Guggenheim «YouTube Play» (youtube.com/play), una colaboración con YouTube, HP e Intel, consiguió este otoño pasado la asombrosa cifra de 23.000 envíos. Desde el Museo del Prado con su herramienta de Google Earth que permite hace un zoom desde el espacio en las pinturas más emblemáticas de su colección (google.com/intl/en/landing/prado), hasta el MoCA con su tour virtual por la casa de Jeffrey Deitch en el barrio de Los Feliz en Los Ángeles, los museos están descubriendo nuevas e ingeniosas formas de ampliar sus audiencias.momaorglearncoursescourses

Por último, pero no por ello menos importante, la tecnología está transformando la práctica profesional de los museos. La sección “Dashboard” (Tablero de instrumentos), desarrollada por el Museo de Arte de Indianápolis ha llevado la transparencia de esa institución a un nuevo y desconocido nivel, proporcionando información en tiempo real de todo lo relativo al museo, desde el número de visitantes diarios al volumen de las dotaciones de las obras en cesión, pasando por el consumo diario de luz (dashboard.imamuseum.org).

Algunas de las mejoras más significativas o no se ven desde fuera o resultan poco atractivas porque están aplicadas a normas de régimen interno, pero lo cierto es que las herramientas digitales están ayudando a los museos de recopilar datos muy útiles sobre visitantes, gestión de colecciones y, sobre todo, están contribuyendo muy eficazmente a manejar sus presupuestos y recursos humanos del mejor modo posible.

3.0

Una vez convencidos de la necesidad de abrirse camino hacia un futuro digital, los museos deberían pensar profundamente acerca de lo que esto representa: hasta dónde están dispuestos a sacrificarse por el bien de la evolución y dónde van a situar el límite de la evolución tecnológica. Tienen también que resolver algunos dilemas de tipo práctico. ¿Pueden recuperar los costos de sus operaciones digitales? ¿Cómo van a hacer frente a las restricciones de copyright? ¿Qué hacer con las protecciones de la privacidad o las intrusiones comerciales no deseadas?

Y además, están los intangibles: ¿cuál es el equilibrio ideal entre las obras reales y la experiencia virtual? ¿Debe la tecnología convertir un museo en algo más que un espacio comunitario o facilitar encuentros de un carácter personal? ¿Las páginas de los museos deberían llegar a contener esos frenéticos e hiperrealistas videojuegos que tanto gustan a las nuevas generaciones o ese tipo de cosas deben quedar en manos de los proveedores de entretenimiento?

En privado, algunos directores y conservadores están preocupados por las consecuencias no deseadas. A muchos visitantes de mayor edad les gustan sus museos tal y como son. En el fondo consideran un museo como una especie de zona libre de gadgets, un último baluarte contra la informatización. Un teléfono inteligente es una manera fresca y rápida de encontrar la gran ballena azul o El Jardín de las Delicias, pero ¿qué hay de malo en perderse en un museo?

En cualquier caso, el cambio tecnológico no ha recorrido aún todo el camino posible en las más íntimas estructuras y actitudes de los museos. Cuando lo haga, los museos se verán muy diferentes. La innovación digital no sólo permitirá a las instituciones realizar las funciones tradicionales de nuevas formas sino que también les obligará a una serie de reajustes fundamentales y a menudo dolorosos.

Para las instituciones de arte de todo tipo, el hecho de abarcar nuevos medios de comunicación significa «no sólo un montón de tecnología punta, sino un replanteamiento de la relación con el público», comentaba hace poco Douglas McLennan, el fundador de artsjournal.com.

Es necesario adoptar una nueva forma de acercamiento a la información de todos los departamentos. Hace una década, el Departamento de Informática de un museo estaba cercano a los almacenes. Hoy en día está situado junto a la oficina del director. La idea de que la tecnología no es tanto una herramienta como una mentalidad no encaja de forma natural con los expertos y estudiosos sumidos durante años en la práctica diaria orientada a la propia obra física. Es la parte más difícil, que todavía está por llegar.

Los museos cuentan con una larga historia ejerciendo un control total sobre sus contenidos. Pero eso se ha acabado. «En el futuro los museos seguirán siendo unas fuentes de información de confianza y un comisario seguirá siendo una autoridad en una determinada obra de arte», comenta sobre este tema Rob Stein, director de Información del Museo de Arte de Indianápolis. «Pero no controlaremos los canales de información».

hoyesarte.com, 12 de enero de 2011
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