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Un galerista alemán descubre cuatro trabajos inéditos de Otto Dix

Un galerista alemán descubre cuatro trabajos inéditos de Otto Dix

Una mujer pasa por delante de la obra 'Vanitas', del pintor alemán Otto Dix, en el Museo de Arte Moderno de Passau (Alemania).- EFE (Archivo)Las nuevas obras se exhibirán en Düsseldorf en una muestra que una galería dedicará a los primeros años del artista. El valor de las piezas se estima en 200.000 euros.

El galerista alemán, Herber Remmert, ha anunciado en Düsseldorf el descubrimiento de cuatro pinturas del pintor expresionista alemán Otto Dix. Las obras inéditas pertenecían a la hija del matrimonio Koch, una pareja de coleccionistas de arte, y se han hallado en Bavaria, al sur de Alemanía, ciudad donde residía la propietaria.Según el galerista, el pintor creó estas obras en los años 1921 o 1922.

Los cuatro nuevos trabajos son tres acuarelas y un boceto del famoso retrato que el pintor dibujó al marchante Alfred Flechtheim. Todos pertenecen al periodo en el que Otto Dix vivió en Dusselford, ciudad a la que se desplazó en 1921 y residió hasta 1925. Algunas de las obras encontradas tienen un valor superior a los 200.000 euros, según ha calculado Remmert. Las nuevas pinturas del artista alemán se sumarán a la exposición que la galería ha programado sobre el pintor. La muestra tendrá lugar del 4 de septiembre al 2 de diciembre en Düsseldorf. En total se expondrán medio centenar de piezas que pertenecen a la primera etapa del pintor alemán. Este hallazgo se convierte en el segundo más importante del pintor expresionista en menos de un año. En 2010 se encontraron valiosos bocetos del pintor sobre su mayor trabajo perdido Winter Fairytale.

Las obras llevan el título de Nachtens (Noche), Soubrette (Doncella) y Strich III (Pincelada III), esta última muestra a un grupo de prostitutas. El cuarto trabajo consiste en un bocetos del artista que elaboró para preparar el retrato a Alfred Flechtheim, el cuadro que Dix pintó al famoso mecenas, a ambos les unía una estrecha relación.

Martha Koch conoció a Otto Dix en Düsseldorf cuando este se desplazó de Dresden a esta ciudad alemana en 1921. Dos años después, el pintor y la mujer contrajeron matrimonio. Dix puso punto y final a su etapa en la citada ciudad cuando, animado por el galerista Kark Nieredorf, se mudó a Berlín. El artista alcanzó la fama gracias a los desastres de la primera guerra mundial y sus retratos sobre la sociedad alemana del periodo de entreguerras.

Un galerista alemán descubre cuatro trabajos inéditos de Otto Dix, EL PAÍS, 30 de agosto de 2011

Sombras del Museo del Prado

Sombras del Museo del Prado

La ampliación de la principal pinacoteca española ha propiciado una desigual ordenación de la colección

'Rendición de Bailén', de Casado del Alisal.La ampliación del Museo del Prado sigue deparando sorpresas poco agradables. No se olvida aún la desfavorable impresión que produjeron las nuevas salas. Aunque este año se han redimido con la exposición de Chardin (el formato pequeño de los cuadros conjugaba bien con las dimensiones de las salas), permanece todavía el recuerdo de la muestra de Francis Bacon en la que los cuadros parecían, más que estorbarse, excluirse.

La ampliación del museo no se limita a las nuevas salas y al Claustro de los Jerónimos, sino que ha propiciado una reordenación de la colección cuya conclusión está prevista para el año próximo. Una parte de esa reordenación resulta cuando menos intrigante. Me refiero a las obras alojadas en la planta baja.

Entrando en esa planta desde el extenso hall de la ampliación, el visitante encuentra la pintura española de los siglos XII al XVI y pasa de inmediato a obras italianas de los siglos XV y XVI, expuestas en las salas más cercanas a la fachada del museo, mientras que las interiores alojan pintura flamenca y alemana de la misma 'Testamento de Isabel la Católica', de Eduardo Rosalesépoca. De las salas dedicadas a autores italianos, faltan los venecianos, que se han reunido todos en la planta superior, quizá para mostrarlos en torno a Tiziano, cuya relación con Velázquez tiene evidente sentido. Hasta ahí todo va bien, pero a partir de la Sala de las Musas comienzan los problemas. Esta segunda mitad de la planta baja la ocupa la pintura española del XIX. Sin duda hay obras excelentes, como las de Fortuny, por ejemplo, pero en general el contraste es casi hiriente. Las fantasías del Bosco, los límpidos paisajes de Patinir, la justeza de Fra Angelico o la sencilla fortaleza de Mantegna forman un mundo que de pronto se derrumba ante la poca frescura de algunas obras académicas o la sensualidad rebuscada de otras. Colocadas en un espacio independiente y destacando los cuadros de mayor interés (ahora desdibujados entre los demás), la colección del siglo XIX español adquiriría valor propio. Ahora, en la vecindad de italianos y flamencos posee un aura de correcta decadencia que en nada la favorece.

Hay algo más. Entre las obras del siglo XIX están los cuadros de historia, como La rendición de Bailén (Casado del Alisal), El testamento de Isabel la Católica (Rosales) o Los fusilamientos de Torrijos (Gisbert). Con cuadros como ésos se inauguraron las nuevas salas de la ampliación del museo y fueron al parecer un potente atractivo para el público que visitó aquella muestra. Tal vez por eso se han incluido ahora entre los cuadros expuestos. Sea o no por esa razón, lo cierto es que están ahí y que en una sala contigua se han colocado Los fusilamientos del tres de mayo y La carga de los mamelucos de Goya así como sus pinturas negras, separándolas del resto de su obra alojada en la planta primera.

'Duelo a garrotazos', de Goya. Si la ubicación de la pintura del XIX resulta, digamos, incómoda, la asociación entre las obras de Goya y los cuadros de historia es del todo inadecuada. La visión de Goya de los sucesos de mayo de 1808 significó una quiebra en la tradición de la pintura histórica: en sus cuadros no hay héroes sino víctimas, y a la figura del rey o el militar victoriosos opone la rebeldía de los sin nombre. Poco tiene que ver esta percepción de la historia, anticipo de la modernidad, con las concepciones académicas que subyacen a los cuadros de historia citados. Menos que ver tienen aún estos temas convencionales de la historia de España con las pinturas negras y su aguda visión de las tensiones del Trienio Liberal que habrían de persistir a lo largo de buena parte de nuestra historia. Tampoco hay razón alguna para separar estas obras de las demás de Goya que en buena medida las anticipan y explican.

Sólo parece haber dos razones para esta peculiar ordenación. Una podría ser el numeroso público que visitó la muestra inaugural de la ampliación del Prado donde se colgaron estos y otros cuadros de historia. La otra, un cierto afán de revivir glorias patrias. Si son ésas las razones, poca consistencia tienen. La primera no se sostiene porque el número de visitas no debe ser criterio de selección de obras de un museo. Carece de sentido que a un centro de estudios se le exija calidad y al museo cantidad, como si de un superventas se tratara. La segunda razón es aún más discutible, porque desprende cierto aroma nacionalista. Las obras de Goya sobre los sucesos del 2 y el 3 de mayo desbordan las fronteras de este país: señalan un umbral de las tensiones europeas del siglo XIX y parte del XX. Integrarlos con los cuadros de historia ya referidos es reducirlas a anécdotas en lo histórico y lo artístico. Esperemos que la sensibilidad del espectador separe lo que esta ordenación ha unido con tan poca fortuna.

Juan Bosco Díaz-Urmeneta: Sombras del Museo del Prado, El Día de Córdoba, 29 de agosto de 2011
«La acróbata de la bola», de Picasso, obra invitada en el Prado el próximo otoño

«La acróbata de la bola», de Picasso, obra invitada en el Prado el próximo otoño

«La acróbata de la bola», de Pablo Picasso. The State Pushkin Museum of Fine Arts, Moscow
«La acróbata de la bola», de Picasso, será «La obra invitada» en el Museo del Prado del 17 septiembre al 18 de diciembre, según ha informado la pinacoteca en un comunicado. Procedente del Museo Pushkin, esta pintura es una de las máximas expresiones del genio de Picasso durante su periodo rosa.
En
esta etapa el artista indagó sobre los aspectos constitutivos de la
forma, la línea y el volumen, en una búsqueda esencial. La oposición
entre la gracia y ligereza de la acróbata y el peso y la rotundidad del
atleta, situados ambos sobre sólidos geométricos ante un paisaje
depurado, se muestra con perfecto equilibrio, en una gama restringida de color.
A través de las simbólicas figuras del circo, que en esa época visitaba a menudo en París, Picasso realizó una reflexión sobre la propia vida del artista, vinculada con una investigación pura sobre los problemas fundamentales de la pintura.
La obra, adquirida por la norteamericana Gertrude Stein,
pasó luego a la Galería de Kahnweiler, que la vendió en 1913 al
coleccionista ruso I. A. Morosov. Tras la Revolución, pasó a formar
parte de las colecciones estatales, y solo en contadas ocasiones ha sido prestada por el Museo Pushkin de Moscú, en el que se conserva.
El último rollo de Steve McCurry

El último rollo de Steve McCurry

16 veces India, ocho veces Rabari Tribal, junio 2010.Nueva York, tres miradas de Robert de Niro, tres calles de Parsons (Kansas), y un señor de Estambul. Son las 31 fotografías que Steve McCurry, reportero gráfico de la legendaria agencia Magnum, ha sacado al último rollo Kodachrome de la Historia.

Porque la fotografía en papel está agonizando, y la de las diapositivas ya está en coma irreversible. Entre los profesionales, ya se ha celebrado el funeral: los carretes Kodachrome, que necesitan el caro y difícil proceso K-14 para su revelado, se dejaron de fabricar en 2009. Concretamente, el último rollo cayó de la cinta transportadora el 14 de julio de ese año. Y se lo pidió Steve McCurry, a punto de cumplir 60 años, la mitad de ellos viviendo de ese gesto mecánico que es cargar un rollo Kodachrome en la cámara antes de apuntar.

Algo que había hecho 20.000 veces: según la revista ‘Vanity Fair’, el fotógrafo llegó a disparar en su vida 800.000 diapositivas de esta marca, que alaba como la mejor, la de colores más naturales. Cree que aún no ha sido superada por la tecnología digital. Fue con este tipo de película que el reportero hizo su foto inmortal: la de la ‘chica afgana’ de 1984, una joven refugiada en Pakistán, la portada más famosa en la historia de la revista ‘National Geographic’.

Hoy, McCurry se ha pasado a la fotografia digital, pero recogió el último rollo de la película mítica ―inventada en 1935― para gastarlo en su país favorito: la India. Retratos de ancianos con melena naranja o barbas blancas, críos en los suburbios, bellezas de Bollywood, la Meca del cine indio… Otras ocho diapositivas retratan la patria chica del reportero: Nueva York. Desde arte callejero a personas anónimas en el parque… o un autorretrato ante un taxi amarillo. Robert de Niro mira a la cámara. Y para terminar el carrete, el fotógrafo viajó hacia el único sitio donde aún podía entregarlo para revelarlo: los estudios Dwayne, en la pequeña ciudad de Parsons en Kansas, en el centro geográfico exacto de Estados Unidos. Una habitación de hotel, un tipo en un banco, un cementerio. El cementerio cierra la exposición. Ya no hay más.

Hombre admirando la obra de Steve McCurry.|Ilya U. Topper

La exposición se ha estrenado en el museo Modern de Estambul, donde permancerá abierta hasta el 4 de septiembre. Luego viajará a otras ciudades, aunque aún no se ha difundido el calendario.

Entre las 31 imágenes ―McCurry descartó 5 diapositivas fallidas o demasiado similares― hay también una dedicada a la ciudad del Bósforo. O más bien a quien lleva 60 años siendo el cronista gráfico de la metrópoli: Ara Güler, un fotógrafo de origen armenio que empezó a trabajar como reportero local el año que nació McCurry, en 1950. El norteamericano hizo escala en Turquía, al regresar de la India y fotografió a su amigo, al que también se conoce con el mote de ‘El ojo de Estambul’. Un ojo que mira a través de esta ventana de color que eran los marquitos de diapositivas Kodachrome. Ha sido Steve McCurry el encargado de echar el cerrojo.

Shekhar Kapur, director de cine.India, junio 2010

Robert de Niro en un teatro de Tribeca. Mayo 2010

Tienda de té en Dharavi, India. Junio 2010

Ilya U. Topper | Estambul: El último rollo de Steve McCurry, EL MUNDO, 24 de agosto de 2011

Un otoño entre Picasso y los tesoros del Hermitage

Un otoño entre Picasso y los tesoros del Hermitage

La temporada expositiva del nuevo curso que está a punto de comenzar traerá a España auténticas joyas de artistas como Rembrandt, Tiziano, Caravaggio o Rubens

'El almuerzo', de Velázquez, se exhibirá en el Museo del Prado.Los tesoros del Hermitage, Picasso, Muntadas, Yves Saint-Laurent o la presencia de la arquitectura en las pinturas desde el siglo XIV al XVIII, serán protagonistas de la variada oferta expositiva diseñada para el próximo otoño.

Picasso visitará el Museo del Prado, del 17 de septiembre al 18 de diciembre, con su obra La acróbata de la bola, procedente del Museo Pushkin, que se exhibirá dentro del programa La obra invitada patrocinado por la Fundación Amigos del Museo. La pintura pertenece al periodo rosa, en el que el artista indagó sobre los aspectos constitutivos de la forma, la línea y el volumen, en una búsqueda esencial. La oposición entre la gracia y ligereza de la acróbata y el peso y la rotundidad del atleta se muestra con perfecto equilibrio, en una gama restringida de color. Coincidiendo con la exhibición de esta obra, el museo mostrará otros tres lienzos del artista malagueño, entre ellos Mujer sentada y Bebedora de absenta que viajarán desde San Petersburgo para formar parte de la exposición Tesoros del Hermitage.

En noviembre, y dentro de la celebración del Año Dual España-Rusia 2011, se inaugurará esta muestra que permitirá al público contemplar 170 obras, entre piezas arqueológicas, objetos de artes decorativas, pinturas, esculturas y dibujos, del museo ruso. La exposición ocupará todas las salas de muestras temporales de la ampliación del Prado que, durante más de cuatro meses, pasará a convertirse en un pequeño Hermitage, en el que se podrán contemplar importantes pinturas como San Sebastián de Tiziano; Tocador de laúd de Caravaggio; San Sebastián de Ribera o Almuerzo de Velázquez. También viajarán a Madrid dos obras de la importante colección de Rembrandt que atesora el Hermitage, Retrato de un estudioso y Haman reconoce su suerte. Dibujos de Durero, Rubens, Watteau e Ingres o esculturas como el boceto en terracota de Bernini para el Extásis de Santa Teresa o la obra maestra en mármol Magdalena en meditación, de Antonio Canova, se exhibirán junto a pinturas de Monet, Cézanne, Renoir, Gauguin o Matisse. Kandinsky y Malevich también estarán en la muestra.

Antonio López seguirá siendo en el Museo Thyssen-Bornemisza la estrella del panorama expositivo hasta el 25 de septiembre, mes en el que la institución presentará la nueva instalación de los cinco grandes lienzos del ciclo El proscrito deslumbrante de Roberto Matta perteneciente a la colección del museo.

Como exposición de la temporada, el Thyssen en colaboración con Caja Madrid ha organizado Arquitecturas pintadas, una de las opciones elegidas por muchos artistas para resaltar las escenas y los episodios representados en sus cuadros. Estos fondos arquitectónicos son el hilo conductor de la exposición, que abarcará desde el siglo XIV al XVIII. Ciudades para vivir o soñar, urbes reales, imaginarias, sorprendentes, de ensueño o de pesadilla ocuparán las salas del Museo Thyssen-Bornemisza, mientras que los espacios de Caja Madrid se dedicarán a la Veduta: vistas de ciudades, en su mayoría italianas, en las que se percibe un fuerte componente topográfico.

En la amplia oferta expositiva que el Museo Reina Sofía propone para la próxima temporada destaca la retrospectiva que se dedicará a Muntadas (Barcelona, 1942), en la que se recorrerá a lo largo de más de 40 años los proyectos e ideas que fundamentan la obra del artista. En un cruce entre vídeo, fotografía, texto e instalación, Muntadas desarrolla investigaciones sobre la naturaleza de las instituciones artísticas y su ecosistema de producción-recepción, las relaciones cambiantes entre lo público y lo privado y el poder de la circulación de la información en el paisaje contemporáneo de los medios.

Soledad Sevilla, en el Palacio de Cristal; Andreas Fogarasi, Alighiero e Boetti, René Daniels y Raymond Roussel serán también protagonistas en las exposiciones del Reina Sofía.

La Fundación Mapfre dedicará los espacios de su Sala Recoletos a Yves Saint-Laurent, con una muestra que se vio el pasado año en el Petit Palais de París y en la que se propone una visión completa de los cuarenta años de creación del diseñador francés. La exposición se desarrollará en once espacios y en ella se presentará una selección de cerca de 150 modelos de alta costura y pret-a-porter, más de 80 dibujos, fotografías y películas.

La Sala Azca albergará la próxima temporada dos exposiciones. En la primera de ellas se presentará por primera vez en España la obra del fotógrafo Gotthard Schuh, y en diciembre está previsto inaugurar la exposición de retratos realizados por E.O. Hoppé (Munich 1878-Londres 1972) en la que se redescubrirá la obra de este autor como figura esencial de la fotografía en la era eduardiana.

Efe / Madrid: Un otoño entre Picasso y los tesoros del Hermitage, El Día de Córdoba, 30 de agosto de 2011

Benidorm: Grecia clásica en Terra Mítica

Benidorm: Grecia clásica en Terra Mítica


Mis fotos de monumentos egipcios en Terra Mítica. Visita de agosto del 2011.
Terra
Mítica (Benidorm) es un parque de atracciones que tiene un
peculiaridad. En torno a sus atracciones podemos encontrar magnificas
reconstrucciones de famosos monumentos de la antigüedad.

Pulse encima para agrandar:
Templo de Zeus en Olimpia.
Modelo de templo orden dórico, es períptero (rodeado de columnas por
todos sus lados) y hexástilo (con 6 columnas en la parte delantera).
Construido por Libón en la primera mitad del siglo V ac. En el frontón
(oriental) se representa una carrera de carruajes presidida por Zeus.


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Estatua sedente de Zeus en Olimpia.
Una de las Site Maravillas del Mundo Antiguo. Fue elaboradas por Fidias
en la segunda mitad del siglo V ac con marfil y oro (estatua
crisoelefantina). La estatua era colosal con 13 metros de altura.
Cuentan que los griegos que visitaban el monumento tenían una queja.
Decían que si algún día Zeus se levantara de su trono, se golpearía la
cabeza contra el techo del templo. Pervivió hasta que Constantino I
ordenó la demolición de los símbolos paganos en la segunda mitad del
siglo IV dc, entonces se trasladó a Bizancio donde un incendio la
destruyó:  

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Koré,
es decir, estatua femenina con rigidez corporal característica del
periodo arcaico griego, siglos VII y VI. Esta es una reproducción de la Koré Peplos, que estaba en la acrópolis de Atenas y actualmente se puede ver en el Museo de la Acrópolis:  

  

Kouros es
el equivalente en masculino, es  decir, es decir, estatua masculina con
rigidez corporal característica del periodo arcaico griego, siglos VII y
VI:

 .

Reproducción del Erecteión,
templo dedicado a Atenea que se encuentra en la Acrópolis de Atenas y
que fue contruido a finales del siglo V. De planta irregular, cuenta con
tres pórticos. El principal es de orden jónico, hexástilo (6 columnas):
Otro pórtico (el norte) es también de orden dórico pero tetrástilo (cuatro columnas). El portico sur es el más famosos, es el pórtico de las Cariátides
(estatuas de mujeres que hacen de columnas). Representan a las mujeres
de la ciudad de Cariátide. Atenas atacó a la ciudad en represalia por
ayudar al invasor persa y como castigo ejemplar vendió a sus mujeres
como esclavas:   

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Esfinge de Naxos.
Esculpida en la primera mitad del siglo V.  Cabeza de Koré, cuerpo de
león y alas de pájaro. Originalmente estaba sobre una columna jónica
exenta cerca del templo de Apolo en Naxos, al que debía proteger.
Cuentan que proponía acertijos a los visitantes y si no sabían
resolverlos, los mataba. Actualmente está en el templo de Delfos:

Estatua de Bronce Atenea Lemmia realizada por Fidias en el siglo V ac que estaba situada en la Acrópolis de Atenas:

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Un artista entre la tierra y el cielo

Un artista entre la tierra y el cielo

Jan Fabre provoca en Venecia con su interpretación de la Piedad de Miguel Ángel, de rostro cadavérico, y a la vez revisa su trayectoria en una gran exposición en Holanda

Merciful dream (Pietà V), escultura en mármol de Jan Fabre presentada en la 54ª Bienal de Venecia.- ANGELOSJan Fabre (Amberes, 1958) ha decidido provocar el ambiente políticamente correcto y a veces incluso aburrido de la 54ª Bienal de Venecia con su macabra y autobiográfica (o quizás egocéntrica) reinterpretación de la Piedad de Miguel Ángel. «Utilicé el mismo purísimo mármol de Carrara», indica Fabre, que ha prestado al Cristo yacente su rostro y ha sustituido el de la Virgen con una calavera. «Las calaveras son vanitas, simbolizan la celebración de la metamorfosis, el cambio, la evolución. La muerte forma parte del ciclo de la vida», indica el artista. Su fascinación por el más allá le viene desde lejos. Era poco más que adolescente cuando coqueteó con el lado oscuro. «Estuve dos veces en coma y si salí, no del coma, sino del atolladero en que me estaba metiendo, fue gracias al arte: cambió mi vida», asegura tajante.

Pietàs es la tercera presencia consecutiva de Fabre en la Bienal de Venecia. En 2007 presentó una antológica encabezada por la exuberante eyaculación de Fountain of the world (as a young artist), donde el artista reivindica su poder creador rodeado de lápidas. En 2009 sorprendió con la instalación-denuncia del colonialismo belga en Congo, realizada con millones de élitros de diversas especies de escarabajos. Ambas piezas se exhiben ahora en la antológica que le dedica el Museo Kröller-Müller de Otterlo, una localidad a menos de una hora de Ámsterdam. Aunque de lejos parece que un hombre, subido al techo del sobrio edificio de Henry van de Velde, esté midiendo con una regla las nubes algodonosas en el azul impresionista del cielo holandés, se trata de la escultura que abre el recorrido de la exposición de Fabre, Hortus-Corpus. Más que una escultura, The man who measure the clouds es una declaración de intenciones, el símbolo de la voluntad del artista flamenco de equilibrar posible e imposible, combinando hiperrealismo y surrealismo en obras que unen los universos vivos y aquellos inanimados.

Esto es lo que hace Fabre: crear a través de dibujos, esculturas, películas e instalaciones un universo paralelo, poblado de insectos relucientes, cerebros pulsantes y sus múltiples alter ego. Asombra la capacidad de Fabre para doblegar a su voluntad elementos tan rígidos como los clavos o las chinchetas para que vayan moldeando el pliegue de un pantalón o la postura entre natural y forzada del pie del Colgado (The hanged), una de sus piezas más célebres. «Estudié el cuerpo humano en la academia durante mis años de formación, pero aprendí sus secretos luego, a través de la danza y la performance», indica. Desde los dibujos con sangre, lágrimas, orina y esperma de finales de los años setenta hasta sus esculturas más recientes, realizadas ensamblando delgadas secciones de hueso humano, Fabre quiere involucrar el espectador en su exploración del cuerpo en todas sus componentes. «Todo empieza con el dibujo, además el uso de sangre y otros humores para pintar forma parte de la tradición flamenca», asegura el artista. Sin embargo, su nombre es sinónimo de grandes esculturas e instalaciones, en especial aquellas que realiza aprovechando la textura y los asombrosos colores de las alas de los escarabajos, que en sus manos pierden la componente orgánica para convertirse en un material más. Fabre cuenta que los élitros se lo proporcionan los restaurantes del sureste asiático, donde los escarabajos se sirven como aperitivo. ¿Cuántos se necesitan para una instalación como la que le encargó Paola de Bélgica para el palacio real? Millones. Aquella obra, que contiene una clara crítica social y política y evoca las páginas más lamentables de la historia colonial belga, le valió el estigma de traidor a la tierra, todo un logro para un artista que solo habla flamenco. «No existe un nacionalismo positivo», asegura. Sin embargo, la política no le interesa tanto como la búsqueda de la armonía entre el ser humano y la naturaleza, la estética y la ética: «Aquella es la verdadera belleza».

Pietàs. Scuola Grande di santa Maria della Misericordia. Cannareggio. Venecia (Italia). www.janfabre.be. Hasta el 16 de octubre. Hortus / Corpus. Museo Kröller-Müller. Otterlo (Holanda) www.kmm.nl. Hasta el 4 de septiembre.

Roberta Bosco: Un artista entre la tierra y el cielo, EL PAÍS, 13 de agosto de 2011

Benidorm: civilización minoica en Terra Mítica

Benidorm: civilización minoica en Terra Mítica


Mis fotos de monumentos minoicos en Terra Mítica. Visita de agosto del 2011.

Terra Mítica (Benidorm) es un parque de atracciones que tiene un
peculiaridad. En torno a sus atracciones podemos encontrar magnificas
reconstrucciones de famosos monumentos de la antigüedad. Están
policromados, lo que nos acerca al aspecto que debieron tener en un
principio. La atacción «El Laberinto del Minotauro» se alberga en una reproducción del Palacio de Cnosos. Los pasillos y habitaciones que dan acceso a la atracción se decoran con reproducciones de las pinturas al fresco que se encontraban en el palacio.
El Palacio de Cnosos (Creta) es el resto arqueológico más importante de la cultura minoica. Se construyó hacia el siglo XX ac, en el 1700 ac fue destruido por un terremoto, dos siglos después sería abandonado definitivamente. Estaba compuesto por una yuxtaposición de habitaciones y corredores. Si unimos a esto los murales con escenas de tauromaquia, entendemos su relación con la leyenda del Minotauro.  Elementos característicos de su estilo son las columnas invertidas (más anchas en las partes altas que en la inferior) pintadas de rojo o el remate decorativo del edificio en forma de cuernos.

Pulse encima para agrandar:
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Pintura mural al fresco joven saltando sobre un toro (siglo XV ac)  

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Pintura mural al fresco con portadores de ofrendas:

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Pintura mural al fresco con boxeadores:

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