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REACCIONA, LA CRISIS ACTUAL Y SUS MITOS

REACCIONA, LA CRISIS ACTUAL Y SUS MITOS

 Textos de Juan Torres López, Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla “Cuando salvar a la banca (a los banqueros que habían provocado la crisis) no sólo resultó insuficiente sino que agravó el problema de falta de actividad y desempleo, los gobiernos no tuvieron más remedio que poner en marcha programans masivos de […]

David Hockney expondrá en el Guggenheim de Bilbao en 2012

David Hockney expondrá en el Guggenheim de Bilbao en 2012

El museo ha adquirido una escultura de Anish Kapoor por 3,5 millones de euros

David Hockney. EPA

El Museo Guggenheim de Bilbao incluirá en su programación para 2012 seis exposiciones temporales y una presentación de la Colección Permanente. A principios de año acogerá una selección de las obras más significativas de las colecciones de las Fundaciones «la Caixa» y MACBA, unidas en 2010 y compuestas por 4.450 obras de arte contemporáneo. En primavera se inaugurará «David Hockney: El cuadro más grande», un conjunto de obras recientes del artista británico, inspiradas en el paisaje del este de Yorkshire. Aproximadamente 150 trabajos, la mayoría de gran formato y realizados en los últimos seis años, que se expondrán junto con una selección de piezas creadas entre 1956 y 2000 que evidencian la continua investigación de este artista y su fascinación por el paisaje.

En el mismo periodo está prevista la apertura de una muestra dedicada a Pierre Bonnard, que acercará al visitante al universo maravilloso de esta destacada figura del arte europeo. Por medio de sesenta obras, provenientes de museos y colecciones internacionales, la exposición explora la evolución de la trayectoria del artista desde sus inicios, a finales del siglo XIX, hasta llegar a su obra tardía de la década de los cuarenta del siglo pasado, pasando por su período influenciado por el Simbolismo y el Impresionismo.

Ya en otoño, el museo albergará dos exposiciones temporales más: «Bauhaus: arte como vida», un recorrido por la interdisciplinaridad y modernidad de este laboratorio de ideas que marcó un punto de inflexión en la historia del arte; y una antológica de Claes Oldenburg, centrada en la obra de los años 60 y 70 de este artista que ha influido significativamente en el desarrollo del arte contemporáneo.

«Entre el cielo y la tierra» es una muestra que presenta la obra de madurez de la artista Cristina García Rodero. Se inaugurará en el inicio del periodo estival. Un centenar de fotografías, entre las más representativas de los últimos veinte años de trayectoria, mostrarán la evolución de su carrera y ofrecerán una oportunidad única para contemplar sus intereses estéticos, temáticos y existenciales.

Además, tendrá lugar la tercera muestra de un ciclo de exposiciones programado para los años 2009-2012 en torno a los fondos de la Colección del Museo Guggenheim Bilbao, que se presentará en septiembre. En esta ocasión la exposición profundiza en el debate artístico de las décadas de 1980 y 1990 por parte de una generación de artistas europeos y americanos que iniciaron su trayectoria a finales de los años setenta.

Anish Kapoor: «Ël gran árbol y el ojo»Sorprendente equilibrio

Por otra parte, el Patronato del museo ha aprobado la adquisición de la escultura «El gran árbol y el ojo (Tall Tree & The Eye)», de Anish Kapoor. Esta pieza, de 2009, fue instalada en uno de los estanques del museo como parte de la retrospectiva que la institución dedicó al artista en 2010. Compuesta por ochenta esferas de acero inoxidable reflectante, colocadas de forma casi aleatoria, en un equilibrio sorprendente, e instaladas sobre tres ejes, la escultura genera un juego de reflejos donde la compleja utilización de la luz y las sombras, del volumen y del espacio, hacen pensar en la inestabilidad del mundo visible; el tiempo y el espacio se suspenden y alteran.

A pesar de ser una escultura de grandes dimensiones y cuya estructura es matemáticamente compleja, se presenta como algo ingrávido y efímero. Ha sido adquirida por 3.500.000 euros. En los próximos meses, aprovechando que el museo va a desmontar la escultura con el fin de sustituir y reforzar el pedestal para su instalación permanente en el estanque junto a la Ría, el artista llevará a cabo un tratamiento que garantice su perfecta conservación, dadas las condiciones medioambientales en las que va a ser expuesta.

David Hockney expondrá en el Guggenheim de Bilbao en 2012, ABC, 20 de junio de 2011

La ciudad metamórfica

La ciudad metamórfica

YO TAMBIÉN SOY 15M

YO TAMBIÉN SOY 15M

Si estás de acuerdo, aprópiate del texto y divúlgalo: Como parte del #15m me declaro una persona pacífica y condeno radicalmente todo tipo de violencia: la de los violentos infiltrados en nuestras manifestaciones, y la del Estado, que ha causado más dolor y heridos. Además, condeno la manipulación mediática que enfatiza la información sesgada, parcial […]

Velázquez, Goya, Picasso… Semprún

Velázquez, Goya, Picasso… Semprún

Jorge SemprúnCualquier lector de Jorge Semprún conoce su pasión por la pintura. Cualquiera que accediera a su intimidad conocía asimismo su amistad con los artistas. Amigo, pues, de los artistas vivos y muertos, no es extraño que Jorge Semprún encontrase su ágora en los museos y, en particular, en el Museo del Prado, donde, según escribió, fue feliz. Es comprensible que allí se sintiese feliz porque, desde la infancia, cuando vivía en la cercana calle Alfonso XI, guiaba visitas familiares al Museo del Prado, con lo que, aproximadamente medio siglo después, como ministro de Cultura, es lógico que se reencontrase con el placer de la revalidación de una pasión.

¿Y entre medias? Pues también, porque, como escribió, no faltó a su cita con el Prado ni siquiera en los apurados tiempos de la clandestinidad, cuando se camuflaba en España con diversos nombres falsos, como, por ejemplo, el de Federico Sánchez. Con este antifaz vivió, entre otras cosas, un emocionante encuentro anónimo con el pintor ruso-francés Nicolas de Staël, del que se quedó prendado con motivo de lo que casualmente le oyó decir frente a Las meninas de Velázquez.

Una y otra vez sobre el Prado, clandestino o ministro, perseguido, odiado o amado, se comprende que quisiera hacer su propia interpretación del Prado, y de la forma con que lo hiciera un ser como él impelido y volcado en la acción. En Federico Sánchez se despide de ustedes (1993), donde resume su experiencia ministerial, cuenta esta interpretación, ocupando la misma curiosamente casi la mitad de un libro aparentemente político y conflictivo. Por de pronto, no deja de ser sorprendente que en ese libro memorialista, donde todo el mundo esperaba solo un ajuste de cuentas político y, de alguna manera, moral, Jorge Semprún dedicase a sus ensoñaciones en y sobre el Prado casi la mitad de lo escrito.

Estas ensoñaciones que se le fueron ocurriendo mientras acompañaba a ilustres visitantes extranjeros en visita oficial, los cuales indefectiblemente deseaban pasar por el Museo del Prado, le llevaron al corazón de la identidad histórica española. Da igual que fueran Isabel II de Inglaterra o Raisa Gorbachov, porque a Semprún, al hilo de estas protocolarias visitas, se le encendía la mente y las emociones, que te llevan hacia atrás y hacia delante. En una de ellas recordó, justificadamente airado por la entonces mala ubicación del Guernica en el Casón del Buen Retiro, las conversaciones que había tenido al respecto con Picasso y lo que éste le dijo sobre su deseo e ilusión personales de que su gran obra estuviera en el edificio central del Prado, museo del que, no lo olvidemos, fue director desde fines de 1936, cargo del que nunca dimitió ni del que fue oficialmente cesado.

Sea como sea, Semprún atestiguó que la voluntad de Picasso «no era que su obra se expusiera en el Prado de esta manera oblicua, puramente administrativa. Para él, el Prado no era una entidad burocrática, solo era el lugar ideal de un intercambio, de una confrontación. De un enfrentamiento, incluso, ¿por qué no? Él quería estar en el Prado para verse confrontado con Velázquez y con Goya, ese era su violento deseo. Que por fin se supiera a qué atenerse, que se viera de dónde venía. Que se comprendiera hacia dónde había tan obstinadamente caminado esa tradición, cómo su pintura era en su ruptura misma la culminación de aquella. Enfrentarse con Las Meninas de Velázquez no había sido para él cosa de risa ni de juego; semejante encarnizamiento pictórico encerraba una apuesta de extrema gravedad». Aun a este testimonio Semprún añadía que lo había escuchado de los propios labios de Pablo Picasso «porque me habló de ello larga y explícitamente una vez, en una conversación en La Californie, poco antes de la celebración de su 80 cumpleaños».

Con estos antecedentes se entiende que Jorge Semprún, siendo ministro de Cultura, idease llevar a cabo, aunque provisionalmente, no solo ese violento deseo manifestado por Pablo Picasso, sino su interpretación del mismo. Se permitió soñar la posibilidad de exhibir el Guernica en el marco de una exposición temporal, junto a Los Fusilamientos del 3 de mayo, de Goya. Pero todavía más: ¿tal vez, cito lo escrito por Semprún, deberíamos cumplir el deseo de Picasso organizando su encuentro con Velázquez y Goya? Organizándolo aquí mismo, en esta sala del Buen Retiro, puesto que parece imposible hacerlo en el Prado. Tal vez convenga traer a la sala del Buen Retiro telas de Velázquez y Goya. El Guernica impone la elección que habría que traer aquí en un primer momento: La Rendición de Breda de Velázquez y Los Fusilamientos del 3 de mayo, de Goya. Con todo lo dicho, se comprende que, en 2006, con motivo del 25 aniversario de la llegada del Guernica a España, y a 15 años de haber propuesto Semprún este encuentro entre Velázquez, Goya y Picasso, se celebrase conjuntamente, en el Prado y en el Reina Sofía, la exposición titulada Picasso. Tradición y vanguardia. El texto principal en el catálogo lo escribió Semprún y llevaba por título: Ahora empieza la pintura moderna.

F. Calvo-Serraller: Velázquez, Goya, Picasso… Semprún, EL PAÍS, 9 de junio de 2011

Historia de una Alhambra escondida

Historia de una Alhambra escondida

Pasadizos, torres, aljibes, escaleras y patios… el ‘subsuelo’ secreto del monumento más visitado de España podrá conocerse gracias a unas nuevas guías interactivas

Vistas del barrio del Albaicín desde El Peinador de la Reina, uno de los lugares cerrados al público de la Alhambra de Granada.- PEPE MARÍN ZARZA

Perdido sin capacidad de respuesta entre los recovecos que van a dar a los baños árabes del palacio de Comares, donde el sultán Yusuf I -seguro que extraordinariamente acompañado- debía de dejarse llevar por los efluvios del agua y de los vapores redentores del hammam, uno se hace preguntas. Preguntas como: ¿no fueron estos sultanes nazaríes de Granada quienes de verdad inventaron el Estado de bienestar? Otra: ¿en qué pensarían el tal Yusuf, y luego Mohammed V, y más tarde Isma’ il II, mientras sus ilustrísimos cuerpos y almas de reyes al servicio de Alá iban desmayándose bajo los efectos mareantes del bayt al-wastani, para entendernos, la versión spa del siglo XIV?

Esas sombras poblando desde hace 700 años las escaleras y los pasadizos, esos misteriosos tragaluces en forma de estrella salpicando las bóvedas de piedra y dejando entrar como lluvia de oro los haces de sol, y sobre todo ese silencio de siglos incrustado entre los arrayanes y las acequias, van conformando, a medida que avanzamos por las estancias y los patios de qalat al-Hamra (el Castillo Rojo), la versión más embriagadora de la Alhambra.

También la menos convencional: aquella que permanece prohibida a la mayoría de los millones de mortales (tres millones al año para ser exactos) que ascienden la colina de la Sabika para contemplar el monumento más visitado de España. Lugares misteriosos que yacen en el subsuelo de los palacios nazaríes. Lugares vedados o muy restringidos debido a problemas de conservación o de acceso que ahora, gracias a los mil y un milagros de las nuevas tecnologías, que corren más que un galgo, podrán ser visitados por los turistas de todo el mundo. Perdón, «visitados».

Las comillas se deben a que no se tratará de visitas digamos de carne y hueso, perdón, de estuco y piedra: la nueva accesibilidad a las zonas prohibidas de la Alhambra llegará más o menos dentro de un año en forma de un proyecto que, bajo el título de La Alhambra oculta, permitirá entrar virtualmente en los paraísos escondidos del monumento. Unas guías interactivas de ultimísima generación (aún está por definir el modelo, pero es posible que se parezca a un iPod que el visitante podrá llevar colgado del cuello) harán que el usuario, previo pago de cinco o seis euros por su alquiler, pueda situarse delante de las puertas o ventanas de esas estancias clausuradas al turismo y recrearlas de manera virtual. También de jugar con ellas: reconstruir, por ejemplo, los colores de la policromía de los artesonados árabes borrada por el paso de los siglos y modificarlos a su antojo, o cambiar las fascinantes formas geométricas (verdaderos tratados de matemáticas al servicio de Dios) de los azulejos ejecutados por los artesanos del sultán, o recolocar como a uno le venga en gana esos auténticos laberintos de estalactitas de piedra y yeso en que consiste la técnica del mozárabe.

El acuerdo entre el Patronato de la Alhambra y Generalife, la sociedad sin ánimo de lucro World Monuments Fund y la Fundación American Express se enmarca en un proyecto de turismo sostenible encaminado no solo a reforzar y mejorar las posibilidades de visita del monumento, sino a descargar de tensión el colapso provocado por cerca de 9.000 visitas diarias. Otras formas de visitar, otras formas de ver y otras formas de entender la historia; y, sobre todo, la ambición, como reconoce la directora del Patronato, María del Mar Villafranca, «de captar públicos jóvenes con un proyecto novedoso que permitirá disfrutar de zonas que actualmente no se visitan, haciéndolas más accesibles a través de las nuevas tecnologías». La Fundación American Express colabora en La Alhambra oculta con 200.000 dólares, y la WMF, con sede en Nueva York, aportará además otros 300.000 (cantidad que será igualada por el propio Patronato de la Alhambra) para la restauracion de una de esas joyas hasta ahora no visitables debido a su mal estado de conservación: el Oratorio del Partal.

Pero volvamos a al-Hamra y sus misterios. Hoy, cuando el sol ha venido a aplastar como una plancha de acero la colina donde se yergue el ancestral castillo rojo de los monarcas nazaríes, se agradece el frescor de las umbrías escondidas. Por ejemplo, las que encierran las paredes de la Torre de las Damas, un prodigio erigido por los superdotados alarifes del siglo XIV en la muralla del recinto de la Alhambra, y cerrado a las visitas.

Nada más atravesar el portón después de que un vigilante haya descorrido la vieja cerradura, es fácil comprobar cómo el aire penetra por los cuatro costados, y el calor sofocante se torna aire acondicionado de origen natural: queda claro que, además de enamorados de la estética, los sultanes y sus arquitectos eran el colmo del pragmatismo.

«Es aquí donde se encuentran los únicos azulejos de color púrpura de toda la Alhambra», explica con orgullo María del Mar Villafranca, una mujer que lleva las riendas del Patronato desde hace siete años y que ha sabido no solo conservar en todo su esplendor el monumento Patrimonio de la Humanidad, sino actualizarlo sin cesar y lograr que genere noticias: la complejísima restauración del Patio de los Leones (los 12 leones de mármol blanco de Macael volverán a su emplazamiento original a finales de año), el hallazgo reciente de pinturas antropomorfas en el Mirador de Lindaraja, la nueva puerta de acceso al recinto que construirá Álvaro Siza, la reciente y apoteósica exposición Matisse y la Alhambra…

Una del mediodía. El vértigo invade al privilegiado visitante cuando se asoma a la balconada del llamado Peinador de la Reina, donde el emperador Carlos V quiso instalar su estudio privado y que acabó convertido en prisión para nobles con espectaculares vistas al barrio del Albaicín. Es uno de los enclaves más subyugantes de todo el recinto… y el que más impresionó a Michelle Obama durante su visita a Granada el pasado verano. Sin embargo, está cerrado al público debido a la estrechez de su acceso: es otro de esos lugares prohibidos de la Alhambra escondida. Pasadizos, torres, aljibes, patios, escaleras. Un mundo oculto que dejará de serlo gracias a la tecnología.

Borja Hermoso, Granada; Historia de una Alhambra escondida, EL PAÍS, 19 de junio de 2011
Otra herida abierta del expolio nazi

Otra herida abierta del expolio nazi

El Museo Albertina, obligado por el ministerio austriaco a restituir cinco obras de Egon Schiele, que pertenecían a un marchante judío que murió en el campo de Lodz

Lejos de cicatrizar, ciertas y grotescas heridas del expolio nazi aún siguen abiertas. Así ha quedado claro en Austria, donde esta semana se ha desatado una tormenta político-cultural tan siniestra como la estética de su protagonista: Egon Schiele, pintor de aquella gran Viena finisecular y retratista del claroscuro como estado mental. La ministra austriaca de Cultura, la socialdemócrata Claudia Schmied, anunció ayer que acepta la recomendación del Consejo de Restitución de obras de arte expoliadas por el III Reich e instará al Museo Albertina de Viena a devolver cinco dibujos del artista a la heredera de su antiguo propietario, Karl Mayländer, marchante judío, deportado y asesinado en el campo nazi de Lodz (Polonia) en 1941.

Joven proletario, Chica con gafas de sol y Joven desnudo: tres de los cinco dibujos de Egon Schiele que deberán ser devueltos a la heredera de Karl Mayländer.-

La decisión vinculante de Schmied es polémica. Para resistirse a la devolución, el museo esgrime fuentes que señalan que Mayländer «regaló o dejó en depósito las láminas del maestro austriaco, por su precaria situación personal durante el nacionalsocialismo, a su amante, Etelka Hofmann», según declaró a este diario la portavoz de la institución, Verena Dahlitz. «Se trataba de una mujer con la que no se pudo casar por su condición de aria. De ser así, ni fueron expoliadas, ni por tanto deberían ser objeto de restitución». Estas teorías fueron comunicadas esta semana por carta a la ministra por el director del Museo Albertina, Klaus Albrecht Schröder.

Una portavoz del ministerio aseguró ayer que tras recibir la misiva, la titular pidió al presidente de la Comisión, Clemens Jabloner, que tuviera en cuenta esas informaciones antes de llegar a una conclusión definitiva. El veredicto, lejos de cambiar, se mantuvo tras una revisión de los documentos y hasta una amenaza de Jabloner de abandonar su puesto debido a este desacuerdo, según el diario austriaco Der Standard.

Su portavoz subrayó que el Albertina, que cuenta con la mayor colección de obra gráfica del mundo, «no va a contravenir oficialmente la decisión de la ministra porque es nuestra superior». «Aunque no estemos de acuerdo, las obras serán devueltas muy pronto, este mismo año». La heredera es una mujer estadounidense, sin relación sanguínea con Mayländer. Porque sí, la peripecia vital de los dibujos es digna del muy convulso siglo XX. El marchante murió sin dejar descendencia. Los heredó su sobrino, que tampoco tuvo descendencia tras dos matrimonios. La destinataria de los dibujos de Schiele es la hija de la viuda de este.

El Albertina compró en 1949 cuatro de las cinco piezas. La quinta la adquirió en un trueque con otra institución en 1952. Si los dibujos se subastaran podrían alcanzar un precio que oscilaría entre los tres y los cinco millones de euros, según analistas del mercado del arte.

La decisión (y la tormenta subsiguiente) llega pocos meses después de que otra comisión recomendase devolver a la heredera de Mayländer otros cinco dibujos de Schiele expuestos en el Museo Leopold de Viena. Esta institución, de momento, no ha aceptado ese consejo, en un gesto que ha sido violentamente criticado. Entre las razones aducidas por el Museo Leopold está que la heredera de Mayländer no las ha reclamado.

Austria ha devuelto unas 10.000 obras de arte expoliadas por el régimen nazi desde que entró en vigor en 1998 una normativa destinada a reparar tal oprobio. Esta será la tercera ocasión en que el Albertina se desprenda de obras por restitución tras haber devuelto varios dibujos de Schiele en 1999, así como una serie de carteles de la colección Paul, en 2009.

Gloria Torrijos, Viena: Otra herida abierta del expolio nazi, EL PAÍS, 18 de junio de 2011

La Madonna que enamoró a Nabokov

La Madonna que enamoró a Nabokov

El restaurador Lorenzo Pérez del Campo presenta el resultado final. | Conchitina Ojos luinescos, los llamó Nabokov. La mirada suave y un poco estrábica, los ojos almendrados y separados, las telas de colores suaves y rodeadas por una niebla. Las madonnas de Bernardino Luini, discípulo de Leonardo da Vinci, inspiraron un cuento de Nabokov, La Veneziana, en el que un personaje lograba entrar dentro de un lienzo. Allí, confundido entre el paisaje y los personajes del óleo, se enamora de las madonnas, sobre todo, de una de Luini: «El niño levanta hacia ella una manzana pálida, y ella la mira bajando sus ojos alargados y suaves… Ojos luinescos… Dios mío, cómo los he besado».

En el Museo de Bellas Artes de Sevilla se puede ver uno de esos cuadros que fascinaron a Nabokov y que representan bien la escuela lombarda del Cuatrocento: Madonna con el Niño, San Roque y San Sebastián. El lienzo, recién restaurado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), se incluirá hasta el próximo 17 de julio en el ciclo «Obra Invitada» de la pinacoteca.
'La Virgen con el Niño'.
La obra ahora restaurada pertenece desde 1679 a la Iglesia de Santa María de la Mesa en Utrera, pero se desconoce cómo llegó hasta allí, ya que Luini pintó el cuadro en torno a 1521. En dos siglos, nada se sabe de su historia. Hay quien asegura que la obra llegó al pueblo sevillano porque perteneció a la familia Montes de Oca, linaje muy poderoso en el siglo XVII que mantenía relaciones comerciales con Italia.

El cuadro es un ejemplo muy ilustrativo del arte de Luini, uno de los discípulos de Leonardo da Vinci, cuya huella también se aprecia en la delicadeza de los tejidos, el uso de los colores y la dulzura de las escenas. Sin embargo, en la Madonna representada se adivina la mirada que enamoró al personaje de Nabokov, porque Luini era «el más delicado de los maestros», según el inquietante personaje que al internarse en otra tabla religiosa oye decir algo a la Virgen «en lengua flamenca».

Tradición lombarda

Bernardino Scapi, más conocido como Bernardino Luini nació en Dumenza, cerca de Luini -localidad de la que toma el nombre-, en el norte de Italia en 1480 y falleció en Milán en 1532. Este artista del círculo de Da Vinci simboliza bien la tradición lombarda cuatrocentista con sus habilidosos juegos de luces y sombras y cierto estatismo en las figuras.

La restauración del lienzo salvado de los azotes del tiempo ha sido compleja, ya que la obra llegó en muy malas condiciones. Según Lorenzo Pérez del Campo, técnico del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, la obra sufría «pérdida de la película pictórica», además del deterioro provocado por los insectos. Faltaban partes que habían sido suprimidas con una sierra y malas intervenciones realizadas en el siglo XIX como limpiezas abrasivas.

Luini tiene obras en los principales museos del mundo como La Virgen con el Niño y San Juanito del Museo del Prado; Virgen con el Niño, San Sebastián y San Roque del Museo de Sarasota, Estados Unidos; Sagrada Familia, Santa Isabel y San Juanito de la Pinacoteca Ambrosiana en Milán, o Virgen con el Niño, San Sinisio y San Martín, que pertenece a una colección privada de Turín. Las mismas madonnas que enamoraron al personaje literario de Nabokov.

Eva Díaz Pérez| Sevilla: La Madonna que enamoró a Nabokov, EL MUNDO, 15 de junio de 2011

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