La vie quotidienne dans les villes de Mésopotamie
Vidéo: La vie quotidienne dans les villes de Mésopotamie – (durée: 3 mn 14) Images de synthèse Objectifs: – Appréhender certains aspects de la vie de tous les…
Enseñar y aprender Geografía e Historia
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El cerro Alanjón se eleva frente a nosotros al cruzar el Matachel, y a continuación seguimos aguas abajo, avanzando entre dos hábitats bien contrastados: a la izquierda los campos de cultivo, a la derecha el bosque de ribera. Este es un tramo de muy agradable paseo, y en el que es conveniente detenerse de cuando en cuando y otear el cielo en busca de alguna rapaz en vuelo, como el buitre leonado, las águilas perdicera y calzada o los milanos negro y real. Volvemos a cruzar el Matachel y en su margen derecha observaremos arrozales, donde seguramente podamos ver algunas garcillas bueyeras, y si es época de invernada, también avefrías y gaviotas. De nuevo, esta vez la última, cruzaremos el Matachel y enseguida tomaremos una estrecha senda a la derecha. A partir de aquí el camino ya está prohibido para los vehículos a motor. Superado el tramo estrecho en la zona de confluencia del Matachel y el Guadiana, el recorrido transcurre entre este último y la carretera que une Alange con Mérida. Esta proximidad permite acceder en vehículo desde la carretera hasta el camino en distintos puntos y, dado que el camino está asfaltado o encementado en la parte inicial de este tramo, es muy apropiado para su disfrute por personas con movilidad reducida. Por otra parte, conviene avisar de que, en caso de realizar el recorrido en bici, se debe circular con precaución, pues podemos cruzarnos con otras personas, y además si el pavimento está mojado es fácil resbalar.


El cerro Alanjón se eleva frente a nosotros al cruzar el Matachel, y a continuación seguimos aguas abajo, avanzando entre dos hábitats bien contrastados: a la izquierda los campos de cultivo, a la derecha el bosque de ribera. Este es un tramo de muy agradable paseo, y en el que es conveniente detenerse de cuando en cuando y otear el cielo en busca de alguna rapaz en vuelo, como el buitre leonado, las águilas perdicera y calzada o los milanos negro y real. Volvemos a cruzar el Matachel y en su margen derecha observaremos arrozales, donde seguramente podamos ver algunas garcillas bueyeras, y si es época de invernada, también avefrías y gaviotas. De nuevo, esta vez la última, cruzaremos el Matachel y enseguida tomaremos una estrecha senda a la derecha. A partir de aquí el camino ya está prohibido para los vehículos a motor. Superado el tramo estrecho en la zona de confluencia del Matachel y el Guadiana, el recorrido transcurre entre este último y la carretera que une Alange con Mérida. Esta proximidad permite acceder en vehículo desde la carretera hasta el camino en distintos puntos y, dado que el camino está asfaltado o encementado en la parte inicial de este tramo, es muy apropiado para su disfrute por personas con movilidad reducida. Por otra parte, conviene avisar de que, en caso de realizar el recorrido en bici, se debe circular con precaución, pues podemos cruzarnos con otras personas, y además si el pavimento está mojado es fácil resbalar.


A veces no es necesario trasladarse físicamente a un lugar para poder visitarlo. Gracias a las visitas virtuales es posible visitar museos, sitios de interés educativo y múltiples escenarios desde el ordenador.
Nerón pertenece a la estirpe de los grandes tiranos, su fiesta del chivo se ha prolongado a lo largo de los siglos. Pero existe una gran diferencia con los Ceausescu, Sadam Husein, Duvalier, Bokassa, Idi Amín Dadá o el Trujillo que noveló Vargas Llosa: en el caso del emperador romano del siglo I resulta imposible separar la realidad de la leyenda negra. Como escribió la catedrática de Latín de la Universidad de Cambridge Mary Beard: “La mayoría de los emperadores romanos no fueron depuestos porque fueran demonizados, sino que fueron demonizados porque fueron depuestos”. La tradición mantiene que Nerón fue condenado adamnatio memoriae, un castigo que consistía en enterrar todo el legado de un emperador para que su nombre fuese olvidado. En el caso del último miembro de la dinastía Julia Claudia, sus enemigos fracasaron: existen muy pocos personajes históricos sobre los que se hayan escrito tantos tebeos, novelas, óperas, películas o ensayos –el último, Dying Every Day (Muriendo cada día), un magnífico estudio del profesor de Clásicas del Bard College James Romm, en torno a su relación con su tutor, el filósofo estoico cordobés Séneca– y sobre cuya figura se siga debatiendo con tanta intensidad más de 2.000 años después de su desaparición. “¿Cómo no nos iba a fascinar?”, asegura Romm en una entrevista por correo electrónico. “Poder absoluto sobre la mayor parte del mundo conocido unido a los caprichos, la traición, la locura… ¿Puede ofrecer la historia un espectáculo más fascinante?”
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| ‘Vista del Guadalquivir’ (1854), con Sevilla al fondo y el ambiente que se vivía en la orilla del río/Museo Carmen Thyssen |
| La cueva del gato, óleo de 1860, Museo de Bellas Artes de Sevilla |
Aunque la efeméride de los dos siglos de su nacimiento casi no ha sido recordada en Sevilla, en la ciudad hay muestras de su obra especialmente en el Museo de Bellas Artes, donde cuelga La Cueva del Gato, de 1860. Asimismo está representado en el Museo del Romanticismo de Madrid, donde pude verse Contrabandistas en la Serranía de Ronda, de 1850. El Prado también tiene un par de obras, pero no están en la colección permanente de la pinacoteca madrileña. «Es un autor quizás menos conocido a nivel popular, suena más su obra que su propio nombre, pero fue muy apreciado en su época», como demuestra que la propia reina Isabel II adquirió una de sus obras. El homenaje de Málaga sirve así para paliar la falta de memoria en su ciudad natal.
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| Borrominio, autorretratado. GALERIA DEGLI UFFIZI |
El último escándalo de la egiptología ha acabado en una sonada ruptura. La misión de una universidad estadounidense, que lleva tres décadas horadando en la tierra de los faraones,