Etiquetado: Museo del Prado

Las próximas exposiciones del Museo del Prado

Las próximas exposiciones del Museo del Prado

Jean Siméon Chardin, El joven Ribera e Imágenes en papel. Últimas adquisiciones 1996-2010 serán las tres próximas exposiciones del Museo del Prado durante el primer semestre de 2011 y las que tomarán el relevo de las muestras que actualmente vienen exponiéndose en la pinacoteca madrileña: Rubens (hasta el 23 de enero de 2011), Pintura de los Reinos. Identidades compartidas en el mundo hispánico (hasta el 30 de enero de 2011), Biblioteca Arthis. Tesoros de la Biblioteca del Museo del Prado (hasta el 30 de enero de 2011) y Pasión por Renoir. La colección del Sterling and Francine Clark Art Institute (hasta el 6 de febrero de 2011).

Chardin, por primera vez en España (del 1 de marzo al 28 de mayo de 2011)

A pesar de ser uno de los más relevantes exponentes de la pintura francesa del siglo XVIII, la obra de Chardin (1699-1779) nunca ha sido expuesta en España (en nuestro país solo hay tres de sus obras, todas ellas en el Thyssen), pero su producción será protagonista, por fin, de una exposición antológica realizada en colaboración con Ferrara Arte y el Museo del Louvre.
A Chardin se le considera uno de los pintores más importantes de todos los tiempos y ha tenido una influencia profunda y duradera en algunos de los principales maestros de la modernidad, de Cézanne o Manet a Matisse, Braque o Morandi.

Con 56 obras –11 provenientes del Louvre–, esta muestra, comisariada por Pierre Rosenberg, miembro de la Académie Française, director honorario del Museo del Louvre y, lo que es más importante, máximo experto en la figura de Chardin, dará a conocer al público español la visión poética y virtuosismo pictórico de este pintor especializado en el bodegón, la pintura de paisaje, las escenas domésticas, familiares y las imágenes de la infancia. Leer más

El joven Ribera (del 5 de abril al 31 de julio de 2011)

Alrededor de treinta pinturas realizadas por José de Ribera «El Españoleto» (Játiva, Valencia, 1591-Nápoles, 1652) en Roma en torno a los años 1610-1616 y durante los primeros años de su actividad en Nápoles se podrán ver en la exposición que prepara el Museo para el próximo mes de abril. Este nuevo proyecto dará a conocer uno de los sucesos más importantes que han tenido lugar recientemente en relación con un pintor español: la reconstrucción de la actividad de José de Ribera en Roma durante esta época de su vida, hasta hace poco apenas conocida. Los estudiosos han logrado establecer un catálogo de varias docenas de obras y definir con precisión la aportación del artista al caravaggismo local.

Un episodio destacado de ese proceso fue la adquisición por el Prado de La resurrección de Lázaro. Para dar a conocer esa actividad temprana del pintor y crear un contexto que permita entender mejor este cuadro, se ha organizado esta exposición que se podrá visitar desde el 5 de abril hasta el 31 de julio del próximo año en las salas de exposiciones temporales de la pinacoteca. Leer más

Imágenes en papel (del 12 de abril al 31 de julio de 2011)

Esta exposición mostrará una selección de las adquisiciones de obra sobre papel –dibujos, estampas y fotografías– realizadas por el Prado entre 1996 y 2010. Gracias a esta muestra, el público podrá admirar por primera vez las obras más singulares adquiridas durante estos años, conservadas habitualmente en el Gabinete de Dibujos y Estampas debido a sus frágiles peculiaridades materiales.

La exposición se articulará alrededor de cuatro grandes apartados: los dibujos españoles de los siglos XVII al XIX, con especial atención a la obra de Goya; la adquisición de colecciones españolas –familia Madrazo y José María Cervelló–; los cuadernos y álbumes de dibujos de artistas, y, finalmente, la fotografía, centrada en la reproducción de la obra de arte, desde las vistas de las ruinas romanas a las pinturas del Prado.

Las próximas exposiciones del Museo del Prado, hoyesarte.com, 8 de diciembre de 2010

El Museo del Prado dedicará una exposición al joven Ribera

El Museo del Prado dedicará una exposición al joven Ribera

Alrededor de treinta pinturas realizadas por José de Ribera «El Españoleto» (Játiva, Valencia, 1591-Nápoles, 1652) en Roma en torno a los años 1610-1616 y durante los primeros años de su actividad en Nápoles se podrán ver en la exposición que prepara el Museo del Prado para el próximo mes de abril. Este nuevo proyecto dará a conocer uno de los sucesos más importantes que han tenido lugar recientemente en relación con un pintor español: la reconstrucción de la actividad de José de Ribera en Roma durante esta época de su vida, hasta hace poco apenas conocida.

Los estudiosos han logrado establecer un catálogo de varias docenas de obras, y definir con precisión la aportación del artista al caravaggismo local. Un episodio destacado de ese proceso fue la adquisición por el Museo del Prado de La resurrección de Lázaro. Para dar a conocer esa actividad temprana del pintor y crear un contexto que permita entender mejor este cuadro, se ha organizado esta exposición que se podrá visitar desde el 5 de abril hasta el 31 de julio del próximo año en las salas de exposiciones temporales de la pinacoteca madrileña.

Tal y como explica Nicola Spinosa en la Enciclopedia del Prado, no se posee casi ningún testimonio o prueba documental de la infancia y primera formación artística de José de Ribera. Por algunas fuentes italianas de principios del siglo XVII se sabe que ya estaba activo en Italia en 1611, al servicio del duque Ranuccio Farnesio, y que justamente en la ciudad de Parma se afirmó como pintor de notables dotes, según se desprende de la realización, junto con otras pinturas, de un lienzo con San Martín y el pobre para la iglesia de San Andrés (perdido, pero conocido por un grabado y varias copias antiguas), y por la admiración que Ludovico ­Carracci manifestó hacia el artista.

Por consiguiente, es probable su traslado desde su tierra de origen a Italia ya antes de 1610, en un viaje que lo llevó primero a Nápoles, capital meridional del virreinato español, luego a Roma, y desde allí, y al servicio de los Farnesio, hasta Parma; o bien que le hizo llegar primero a Génova, y desde esta ciudad, siguiendo un itinerario de estudio por Lombardía, que por aquel entonces se hallaba bajo la tutela de Madrid, hasta la ciudad emiliana, donde pudo estudiar obras de Correggio, Parmigianino y el propio Tiziano que pertenecían a las colecciones farnesinas.

No obstante, ya en 1613, según datos documentales, aparece instalado establemente en Roma, con casa en Via Margutta compartida con su hermano Juan, también pintor, y relacionado con la Academia de San Lucas, lo que le permitía estar en estrecha relación con los numerosos artistas, procedentes, por lo general, de Francia y los Países Bajos, comprometidos entonces en la recuperación y desarrollo de los usos lumínicos de Caravaggio en clave de vigoroso naturalismo.

Algunas de sus primeras composiciones confirman esta juvenil adhesión a los aspectos del caravaggismo más intenso y de mayor impronta realista, señala­das en parte por el biógrafo Giulio Mancini en 1620, como la ­representación del Martirio de san Lorenzo (conocido a través de varias réplicas de dudosa autografía y de copias antiguas), el Entierro de Cristo (quizá identificable con la versión del Musée du Louvre), Los cinco sentidos y algunos Filósofos (Museos de Hartford, Pasadena, México d.f., y colecciones particulares de Madrid y Montecarlo).

En 1616, después de ser nombrado académico de San Lucas, se trasladó definitivamente a Nápoles, quizá en el séquito del virrey, el conde de Osuna. Allí se casó, en septiembre, con Caterina Azzolino, hija del pintor y marchante Giovan ­Bernardo Azzolino, y empezó a recibir importantes encargos, no solo del propio virrey y otros nobles españoles, sino también de ilustres comitentes y coleccionistas italianos, y también extranjeros.

Madrid. El joven Ribera. Museo Nacional del Prado. Del 5 de abril al 31 de julio de 2010.

Cultura adquiere el cuadro de Bruegel el Viejo

Cultura adquiere el cuadro de Bruegel el Viejo

La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, observa el bastidor de El vino en la fiesta de San Martín. DANI POZO Menos de un mes después de que el Ministerio de Cultura y El Prado hicieran público el descubrimiento de un Bruegel el Viejo y la opción de compra por el excepcional cuadro, se confirmó ayer que El vino en la fiesta de San Martín se queda en la pinacoteca nacional, después de la reunión del Patronato, presidida por primera vez por Rafael Moneo, en la que se tomó la decisión de la compra, con la ministra presente, por valor de 7 millones de euros.
El milagro tenía un coste: «Es una opción ventajosa, porque el precio de mercado podría haber llegado a los 30 millones de euros», como confirmaron fuentes de la dirección general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura. El director de El Prado, Miguel Zugaza, agradeció el esfuerzo a Cultura porque «es una cantidad de dinero muy importante, en un momento en el que la situación económica del país es difícil». «El importe está dentro de las previsiones de los presupuestos ordinarios que tiene la dirección general de Bellas Artes», reconocían las fuentes del ministerio a este periódico, que aclararon que no será un esfuerzo extraordinario para sus presupuestos. En septiembre, González-Sinde ya dejó claro públicamente que haría «el esfuerzo que tuviera que hacer».

Un desembolso importante

Finalmente la alegría del hallazgo no se agrió, a pesar del miedo que existía en la dirección general de Bellas Artes a una alarma pública por cerrar una operación de este calibre en el peor momento. Las negociaciones empezaron hace un año cuando los propietarios llevaron el cuadro al museo, venía con el marchamo de Bruegel: había sido mostrado a expertos del Louvre, que confirmaron la autoría. Entonces, se tasó por un precio de 7 millones, cantidad acordada en mantener en la venta del cuadro a El Prado, si el museo, una vez estudiado, decidía quedárselo.

Ahora, tal y como explicó Miguel Zugaza a Público, «hay que esperar a que se culmine la restauración con total tranquilidad», aproximadamente un año más. La pinacoteca todavía no ha diseñado cómo se colocará en sala, tal y como reconoce su director, pero «afectará a la sala debido a sus extraordinarias dimensiones». No hay que olvidar que se trata del cuadro más grande que existe de Bruegel. «Estará relacionado con El triunfo de la muerte, el otro Bruegel del Prado, y con sus precedentes Patinir y El Bosco», explicó ayer Zugaza.

Peio H. Riaño, Madrid: El Ministerio de Cultura compra la obra del pintor flamenco al Museo del Prado, Público, 21 de octubre de 2010
El Prado se mueve con Internet

El Prado se mueve con Internet

El Prado VirtualEl Museo del Prado se adentra en lo virtual con un portal multimedia y un canal YouTube

Hoy el Prado es más virtual que nunca. Si está claro que ver una obra de Velázquez o Goya en el museo no tiene precio, Internet sí que es un espacio para revitalizar, complementar y aumentar dicha experiencia. Con esta convicción el Museo Nacional del Prado ha anunciado hoy la creación y publicación en Internet de un nuevo portal multimedia del museo y un canal en el buscador de vídeos YouTube.

PradoMedia se ha llamado el portal en el que se presentan todos los contenidos multimedia de la web del Museo del Prado (http://www.museodelprado.es/pradomedia/) (videos de exposiciones, audioguías, audioguías infantiles, signoguías, infografías,…) e incluye 7 juegos con los que divulgar el extraordinario catálogo del museo. En el portal también se incluyen nuevas audioguías infantiles, un contenido que en estos momentos es uno de los que recibe más accesos de la web con más de 500.000 visitas en lo que va de año.

Al mismo tiempo, el museo acaba de lanzar también un canal en YouTube (http://www.youtube.com/user/museodelprado). En canal podrán ver conferencias, explicaciones, charlas y todo tipo de contenidos relacionados con el museo y la actualidad de sus exposiciones. Hasta ahora el museo no tenía presencia en este canal por lo que también se podrán ver todos los vídeos de producción propia del Museo.

Jordi Minguell, Madrid: El Prado se mueve con Internet, EL PAÍS, 30 de septiembre de 2010
El Prado identifica una obra desconocida de Bruegel ‘el Viejo’

El Prado identifica una obra desconocida de Bruegel ‘el Viejo’

'El vino en la fiesta de San Martín', de Peter Bruegel 'El Viejo'.- GORKA LEJARCEGI

La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, ha anunciado hoy el descubrimiento de El vino en la fiesta de San Martín (Colección particular. Sarga al temple de cola, 148×270,5cm.; h. 1565-1568), una obra hasta ahora desconocida de Pieter Bruegel ‘el Viejo’, figura capital de la pintura flamenca del siglo XVI, que ha sido atribuida al artista por el Museo del Prado tras varios meses de estudio y restauración en sus instalaciones. González Sinde, ha expresado su «voluntad de colaboración» para que la obra pueda ser adquirida por el Museo del Prado, informan fuentes del museo. «El museo tiene ahora una ventajosa opción de compra sobre la pintura», indica el Prado en un comunicado de prensa. «La aparición de este cuadro constituye un descubrimiento de trascendental importancia para la historia del arte», añade. El Museo cuenta con el informe favorable de la Comisión Permanente de su Real Patronato, así como el de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Artístico Español, para su adquisición, además del apoyo expresado hoy por la ministra.

Pieter Bruegel ‘el Viejo’, el “nuevo Bosco”, como se le consideraba en su época, es la figura más importante de la pintura flamenca del siglo XVI. Reconocido en vida, tras su temprana muerte en 1569, sus escasas obras (sólo se conservan pinturas de su mano fechadas entre 1557 y 1568, poco más de una década) fueron buscadas obsesivamente por los coleccionistas. La identificación de El vino en la fiesta de San Martín como obra de Pieter Bruegel ‘el Viejo’ es uno de los descubrimientos de mayor relevancia que se realiza en muchos años respecto a la obra de este gran pintor flamenco, cuya figura supera incluso a Quintin Massys y Joachim Patinir, artistas que, junto con él, conforman la triada de pintores flamencos más destacada de su centuria. Para la dirección del museo «se trata de un cuadro singular, tanto por su temática como por la forma en que Bruegel resolvió su composición, lo que sumado al hecho del escaso número de obras autógrafas del artista que se conservan (40 hasta el momento de esta identificación), concede a su descubrimiento un carácter de extraordinaria y excepcional importancia y de interés internacional«.

El vino en la fiesta de San Martín, propiedad de una colección particular española, podría incorporarse próximamente a las colecciones del Museo del Prado tras el anuncio de su descubrimiento formalizado hoy por la ministra de Cultura y el inicio de los trámites para poder optar al ejercicio del derecho de opción de compra acordado por el Museo al prestarse al estudio y restauración de la obra por mediación de Sotheby’s. Con esta adquisición, el Museo del Prado sumaría a la única pintura del artista que se conserva en España, El triunfo de la muerte (cat. 1393, Museo Nacional del Prado. Óleo sobre tabla, 117x162cm.; h. 1562), obra maestra del pintor procedente de la Colección Real, la que a partir de este momento pasa a formar parte del restringido conjunto de pinturas autógrafas de Brueghel ‘el Viejo’–la mayoría firmadas- que se aceptaban hasta ahora como tales (monografía Bruegel: The complete paintings, drawings and prints, Manfred Sellink, 2007).

Lea aquí el informe técnico del Museo del Prado sobre la nueva obra de Bruegel ‘El Viejo’

El Prado expondrá su espectacular colección de Rubens

El Prado expondrá su espectacular colección de Rubens

El Museo del Prado cerrará su año expositivo 2010 con la inauguración el próximo 3 de noviembre de una exposición dedicada a su colección de Rubens (1577-1640), la más importante del artista que se conserva reunida en una única institución. Coincidiendo con la clausura de las actuales salas dedicadas a estas obras, el Prado realizará una presentación especial, comisariada por Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte, del casi centenar de obras del prolífico pintor flamenco y su taller que atesora la pinacoteca con el propósito de recordar la importancia, amplitud y variedad de esta colección.

El Prado cuenta con muchas de las mejores obras maestras de Rubens, como Lucha de San Jorge y el dragón (h. 1607), San Pablo (h. 1611), El jardín del Amor (h. 1633), Las tres Gracias (h. 1635), Ninfas y sátiros (h. 1635), Hércules y el Cancerbero (h. 1636), Saturno devorando a su hijo (1636-1638), Danza de aldeanos (1636-1640), Diana y sus ninfas sorprendidas por sátiros (1638-1640) o Diana y Calisto (1638-1640). La muestra permitirá llamar especialmente la atención sobre la desbordante y singularísima expresión creadora del que fue pintor favorito de Felipe IV hasta su muerte y uno de los grandes genios de la pintura de todos los tiempos.

Pedro Pablo Rubens (1577-1640) fue el artista más admirado de su época en Europa. Su arte emana de una creatividad portentosa, y se caracteriza por su retórica expresiva y sus poderosas formas. Su objetivo era transmitir una visión exaltada de la vida que ayudara a acercarse a un ideal de excelencia humano. Rubens también trabajó como diplomático al servicio de la Monarquía Española y fue un gran conocedor de la cultura clásica, lo cual nos da una medida de la grandeza del personaje. Por ser natural de los Países Bajos meridionales (la actual Bélgica), Rubens tuvo una fuerte vinculación con la familia real española, que gobernaba la región. La infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, le utilizó como consejero y apoyó su carrera artística. La posterior predilección de de Felipe IV por el artista, al que le encargó decenas de cuadros para decorar sus palacios madrileños, es la razón principal por la que el Museo del Prado conserva la mayor colección de sus obras.

Con motivo de esta exposición, el Prado presentará un documental dedicado al pintor que se ha venido realizando durante los últimos años en co-producción con el Centro de Estudios Europa Hispánica y con Angular Producciones, bajo la dirección de Miguel Angel Trujillo.

Madrid. Rubens. Museo Nacional del Prado. Del 3 de noviembre de 2010 al 23 de enero de 2011. Comisario: Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado.

El Prado expondrá su espectacular colección de Rubens, hoyesarte.com, 9 de Septiembre de 2010
Los impresionistas, contra Mario Testino

Los impresionistas, contra Mario Testino

La pintura impresionista volverá a ser protagonista de la temporada expositiva en Madrid con las muestras programadas para el próximo otoño por el Museo del Prado, «Pasión por Renoir», y por el Museo Thyssen Bornemisza, «Jardines impresionistas».
«Palco en el teatro», de Renoir. Sterling & Francine Clark Institute
Antes de dedicar esa exposición a Renoir, el Prado sacará a la luz, a partir del 5 de octubre, algunos de los tesoros de su biblioteca en «Bibliotheca Artis: Tesoros de la biblioteca del Museo del Prado». Cuarenta libros y manuscritos fechados entre 1500 y 1750 y un conjunto de ocho cuadros del Museo del Prado, entre ellos obras de Tiziano, El Greco o Velázquez, revelarán correspondencias entre el fondo bibliográfico y la colección de pinturas en la exposición.

Renoir, en el Prado

Para el día 19 está prevista la muestra «Pasión por Renoir», con la exhibición de las 31 obras de Pierre-Auguste Renoir (1841-1919) reunidas por el coleccionista norteamericano Robert Sterling Clark (1877-1956), fundador del Sterling & Francine Clark Art Institute (Williamstown, Massachussets, EEUU). Esta será la primera exposición monográfica en España de Renoir, uno de los artistas más destacados del Impresionismo, que trabajó durante su vida con una absorbente pasión por la pintura. La muestra permitirá apreciar la amplitud y el interés de las propuestas de Renoir a través de sus etapas de mayor interés, entre 1874 y 1900, en los principales géneros que cultivó: el retrato, la figura femenina, el desnudo, el paisaje, la naturaleza muerta y las flores.

Los «Jardines Impresionistas» del Thyssen

El artista francés estará también presente en la gran exposición de la temporada del Museo Thyssen-Bornemisza, la dedicada a los «Jardines Impresionistas», que se podrá contemplar a partir del 16 de noviembre en las salas del museo y en las de la Fundación Caja Madrid. Junto a Pierre-Auguste Renoir, otros nombres de la exposición serán los de Pissarro, Manet, Singer Sargent, Monet, Gauguin, Sisley, Cézanne, Morisot, Bonnard o Vincent van Gogh.

«Jardines Impresionistas» trazará el desarrollo de la pintura impresionista de jardines incluyendo, no sólo obras de todas las grandes figuras del Impresionismo, sino de sus precursores -Delacroix, Corot o Courbet- y de artistas posteriores, entre ellos Klimt o Sargent. Con su gusto por el color, los efectos al aire libre y los temas de la vida moderna, los pintores impresionistas y sus seguidores no fueron ajenos a la popularidad de la que gozaron en Francia los jardines desde la década de 1860, y volvieron su mirada hacia ellos en busca de inspiración.

Natalia Vodianova fotografiada por Mario Testino Anteriormente a esta muestra, el Thyssen presentará por primera vez en España, y a partir del 21 de septiembre, la obra del fotógrafo peruano Mario Testino. Cincuenta y cuatro obras mostrarán su faceta como fotógrafo de moda -con imágenes realizadas para revistas como Vogue o Vanity Fair- y sus fotografías más personales, incluidas algunas inéditas realizadas para esta exposición. Combinando la fotografía analógica con los últimos avances en tecnología digital, el artista muestra el proceso y todas las implicaciones que supone el viaje desde la alta costura al desnudo, recogiendo el proceso intermedio de desnudar la forma.

Feldmann y Val del Omar, en el Reina

En la programación del Museo Reina Sofía figuran, entre otras, las exposiciones dedicadas a Hans Peter Feldmann (Dusseldorf 1941), a partir del 22 de septiembre, y a José Val del Omar (Granada 1904-Madrid 1982) desde el 5 de octubre. Feldmann empezó su trabajo como artista a finales de los años 60. Sus primeras obras fueron una serie de pequeños libritos titulados «Bilders» (Imágenes) en los que reproducía una o más imágenes de algún objeto cotidiano.

Desde entonces su interés por la imagen fotográfica, que colecciona obsesivamente, le ha llevado a producir numerosas series de fotografías. Algunas tan conocidas como sus «Time Series», en las que retrata, en las 36 imágenes de un carrete analógico, un hecho insignificante, como un barco que pasa o una mujer limpiando una ventana.

«Desbordamiento de Val del Omar» abordará el «sin fin» de José Val del Omar, con una obra fragmentaria e inconclusa que hoy se ha convertido en un referente que empieza a traspasar fronteras. Una obra inmersa en un quehacer continuo en torno a la imagen y su rebosamiento en aquello que Val del Omar expresó mediante la sigla PLAT, de Picto-Lumínica-Audio-Tactil.

Compuesta por 140 obras entre óleos, dibujos y grabados, la Fundación Juan March inaugurará el 1 de octubre la primera exposición monográfica de Asher B. Durand (1796-1886) que se exhibe fuera de Estados Unidos, donde es considerado uno de los paisajistas más influyentes y pionero del grabado.

EFE, Madrid: Los impresionistas, contra Mario Testino, ABC, 19 de agosto de 2010

El Prado oculto. La vida secreta de un museo

El Prado oculto. La vida secreta de un museo

Entre el 5 y 9 del mes de julio de 2010, el auditorio del Museo del Prado y sus talleres de restauración de pintura, escultura y dibujo se convertirán en aula de trabajo para todos aquellos estudiantes, profesionales o público que participen en el curso de verano El Prado oculto. La vida secreta del museo: conservación, restauración, replicación, organizado por la Fundación de Amigos del Museo, la Universidad Complutense de Madrid y la propia pinacoteca.

El curso, dirigido por Francisco Calvo Serraller, pretende mostrar el trabajo de conservación, cuidado y restauración de las obras maestras que conserva la pinacoteca: «Ha llegado el momento en que lo oculto de los museos –y, sobre todo, lo oculto en el Museo del Prado– resplandezca en su superficie, pudiéndose descubrir, la ‘belleza de sus fantasmas’: cuáles son los fondos de almacén y su función; cómo estos fondos son conservados, restaurados, estudiados y difundidos; cómo y en qué trabajan los que trabajan en el Prado, que, en sus diversos niveles y especialidades, suman el medio millar de especialistas y, finalmente, qué cantidad de inversión en esfuerzo físico e intelectual hace posible el milagro de que un museo abra sus puertas».

Algunos conservadores y restauradores del Museo, encabezados por Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación, Manuela Mena, Javier Portús o Leticia Ruiz; parte del equipo del taller de restauración, como Pilar Sedano, Enrique Quintana o José de la Fuente, mostrarán de primera mano las diferentes técnicas y equipos de última generación con los que cuenta el Prado, así como la utilidad de los mismos en el conocimiento de la obra de arte en profundidad.

Expertos de la casa y de fuera

A los protagonistas del Prado se sumarán las aportaciones de especialistas de Francia o Estados Unidos, como son el conservador del Centre de recherche et de restauration des musées de France (C2RMF), Pierre Curie, y el restaurador del Metropolitan, George Bisacca.

Por último, la intervención en el curso de Adam Lowe –director y fundador de Factum Arte–, permitirá profundizar en el mundo de la réplica, la copia o el facsímil en dos y tres dimensiones, a través ejemplos en los que se está trabajando y que suponen una revolución en la manera de entender la idea de originalidad, además de replantear el papel en la difusión de las obras de arte.

Un total de nueve ponencias, además de una visita guiada al Área de Restauración (talleres de pintura, escultura y dibujo, laboratorio y gabinete técnico) del Museo del Prado, así como un acceso a museo cerrado a la recolocación de las nuevas salas de Velázquez, descubrirán desde dentro todo su engranaje y trabajo de conservación, permitiendo el acercamiento a sus obras maestras desde otros puntos de vista.

Madrid. El Prado oculto. La vida secreta del museo: conservación, restauración, replicación. Auditorio del Museo Nacional del Prado. Del lunes 5, al viernes 9 de julio. Aforo: 350 plazas. Se requiere matrícula. Becas: 20 de la UCM y 10 becas Patronos Internacionales para estudiantes Iberoamericanos. Más información: Fundación Amigos del Museo del Prado. Tel. 91 40 20 46 ext. 213 o 217. act.culturales2@amigosmuseoprado.org

El Prado oculto. La vida secreta de un museo, hoyesarte.com, 29 de Junio de 2010
El Prado recibe a Turner

El Prado recibe a Turner

El 22 de junio de 2010 abre sus puertas en el Museo Nacional del Prado de Madrid la exposición Turner y los maestros, la primera gran muestra dedicada en nuestro país al pintor británico y a los vínculos que mantuvo con otros artistas de gran relevancia histórica y al original modo en que asimiló su influencia. Tras su exitoso paso por Londres y París, esta exposición, organizada por la Tate Britain de Londres en colaboración con la Réunion des Musées Nationaux de Francia, el Musée du Louvre de París y el Museo del Prado, llega a Madrid, donde podrá ser visitada hasta el 19 de septiembre. Se da la circunstancia de que la obra de este gran paisajista es muy poco conocida en España, vacío que se intentará subsanar con una muestra que incluirá algunos de sus cuadros de mayor relevancia.

La muestra pone de manifiesto como J.M.W. Turner realizó su obra con perfecta conciencia de la pintura de los maestros antiguos, a los que estudió en profundidad, sin dejar de prestar atención a la aportación de algunos de sus contemporáneos. De esta forma, se plantea por primera vez un diálogo entre las obras más relevantes del artista, las de los maestros de otras épocas y los de la suya propia. La exposición arrojará luz sobre un aspecto menos conocido de Turner: su obsesión por demostrar que era tan bueno, si no mejor, que los viejos maestros a los que tanto admiraba.

Turner nació en una familia de clase trabajadora y luchó sin descanso desde los diez años para ver cumplida su ambición de convertirse en un gran artista: «Yo soy el gran león del día», problamó en una ocasión. Durante su trayectoria entró en feroz competencia con los artistas que él consideraba como rivales dignos de su propia fama, ya fueran del pasado o de su época. Los trabajos de investigación realizados en las últimas décadas, fundamentalmente por el equipo de expertos de la Tate Britain, la pinacoteca que alberga el mayor número de sus obras y las de mayor calidad, han puesto de relieve que, si bien Turner no se sintió directamente influido por aquellos maestros antiguos, sí que tomó en consideración su obra para sobresalir sobre ella, buscando con energía su lugar prominente en la historia del arte.

En el Museo del Prado, donde se expondrán un total de 80 obras procedentes de instituciones y colecciones europeas y estadounidenes, la mitad de ellas de Turner, se incluirán algunas novedades con respecto a las muestras de Londres y París, como Sombra y oscuridad: la tarde del Diluvio; Luz y color (la teoría de Goethe): la mañana siguiente al Diluvio y Paz. Entierro en el mar, tres obras maestras que el pintor británico realizó al final de su carrera. La muestra incluirá también la obra de Claude de Lorraine Puerto con el embarque de la Reina de Saba (1648), con la que el pintor afirmó haber llorado la primera vez que lo contempló porque «jamás sería capaz de pintar nada parecido».

Con voluntad de totalidad, Turner y los Maestros pretende que el visitante pueda percibir el alcance de los vínculos de artista con otros pintores muy destacados como Rembrandt, Rubens o Claudio de Lorena, entre otros, y el modo profundamente original en que asimiló su influencia desde el período inicial de su carrera a sus últimas composiciones.

Madrid. Turner y los maestros. Museo del Prado. Del 22 de junio al 19 de septiembre de 2010. Comisario: Javier Barón.

El Prado recibe a Turner, hoyesarte.com, 20 de Junio de 2010
La originalidad como proceso

La originalidad como proceso

Un asombroso taller renacentista en Madrid realiza copias perfectas de obras de arte mediante alta tecnología. Por otro lado, en el Metropolitan de Nueva York una pintura de autor desconocido ha resultado ser un velázquez. ¿Dónde quedan las certezas?

Retrato de un hombre, de Velázquez.- METROPOLITAN MUSEUM DE NUEVA YORKQué pasaría si, poco a poco, ciertas obras maestras fueran siendo reemplazadas por sus clones perfectos, indistinguibles del original? Según Adam Lowe, fundador de Factum Arte, se daría un paso de gigante en la preservación del patrimonio artístico e histórico. Él califica a su empresa de «taller renacentista» porque con este británico residente en Madrid trabajan unas cuarenta personas, entre informáticos y artistas especializados en diversas técnicas, que crean réplicas perfectas de todo tipo de obra de arte. «El mito del genio independiente no se da. Somos un equipo que incorpora a especialistas cada vez que es necesario. La gran diferencia es que la tecnología se va desarrollando en un sentido; la restauración o conservación, en otro; la práctica del arte, en otro, y en cierto sentido Factum conjuga todas ellas a la vez. Cuando necesitamos un nuevo escáner láser vemos si existe uno adecuado. Si lo hay, lo usamos; si no, lo inventamos».

Si la página web es un ejemplo de diseño y elegancia, las oficinas parecen un atiborrado gabinete de maravillas donde se amontonan esculturas como la Dama de Elche (al presentar la copia tuvieron que ponerle una marca para no confundirla), la Kate Moss (también trabaja con artistas contemporáneos) contorsionista de Marc Quinn, La Última Cena de Leonardo o parte del recinto de una tumba egipcia. Cuando entramos se estaba terminando de imprimir en un gran escáner una copia asombrosamente exacta -con los craquelados y desgaste de la pintura, con los relieves de las pinceladas- de la pintura San Mateo y el ángel, de Caravaggio.

«Todo empezó en 2000 cuando me preguntaron si era posible hacer una copia exacta de la tumba de Seti I, en el Valle de los Reyes (Egipto), con una exactitud de 100 micrones (una décima de milímetro), relieve y textura. Entre 2001 y 2002, el artista español Manuel Franquelo y yo hicimos una prueba de 16 metros cuadrados, con todas sus fases, para probar que era posible hacerlo con una combinación de nuevas tecnologías y una labor artesanal. Hicimos una copia que, puesta al lado del original, era indistinguible de él», explica Lowe. Lo hicieron por su cuenta y riesgo, y la prueba funcionó. «En realidad, el gran desafío para los museos y toda la gente a cargo del patrimonio cultural, responsables de preservarlo en lugar de diseminarlo es que encuentran hoy un gran problema porque hace 150 o 200 años, cuando los museos se crearon, era muy escasa la gente que los visitaba. La galería principal del Louvre, de París, recibe actualmente nueve millones de visitantes al año. La gran mayoría de ellos no tiene interés en profundizar en el arte, solo van como una forma de pasar el día en su visita a París. Algo así sucede con el Prado. Las razones que tiene la gente hoy para ir a los museos han cambiado de forma dramática. Y eso significa también que las personas que realmente quieren ver y estudiar el arte en los museos se encuentran con grandes dificultades para hacerlo, en medio de toda esa gente, su movimiento y ruido».

Justamente en el Louvre sucede parte de la historia de otro de sus trabajos. Uno que ha sentado un precedente para el uso de la duplicación de una famosa pintura. La monumental obra de Veronese Las bodas de Caná cuelga en París desde que las tropas de Napoleón la arrancaran de su sitio original en el refectorio del monasterio de San Giorgio Maggiore de Venecia, en 1797. La Fundación Giorgio Cini estaba terminando la restauración del monasterio construido por el arquitecto Palladio en colaboración con Veronese, en Venecia, en 1563, y llamaron a Lowe para crear una réplica que debía ocupar su sitio original. «La gran pintura del refectorio fue diseñada por Veronese para establecer un diálogo con la arquitectura del lugar», explica. «Cuando nos encargaron este trabajo el refectorio no tenía el cuadro, por tanto, el diálogo estaba roto. El recinto no era más que un fantasma de sí mismo».

Adam Lowe (a la derecha) y uno de sus colaboradores revisan en el escáner la copia impresa de San Mateo y el ángel, de Caravaggio.- LUIS SEVILLANOMediante un sistema no invasivo de escaneado vertical a color sin contacto con la tela, se grabó toda la superficie del cuadro en el Louvre. Se encargó tejer un lienzo con el mismo tramado del original, se creó una superficie que reproduce hasta los costurones de la tela, producto de los cortes en su azarosa historia de traslados durante siglos, y hasta las pinceladas. «Ambas pinturas son casi indistinguibles. Y no soy yo el que dice eso, lo han certificado los estudiosos del Louvre y los expertos en Veronese», comenta Lowe. «Pero lo que sucedió una vez que el cuadro quedó instalado en el refectorio es algo que impactó a todos, incluidos a nosotros. En la inauguración había cerca de mil personas esperando verlo. A los pocos segundos de caer el telón que desveló el cuadro, se hizo un silencio impresionante y casi todos los presentes enjugaron lágrimas de sus ojos. Estaban ahí, ante algo que sabían que era una copia, pero hubo una respuesta emocional. Y esa es una de las cosas que se ha argumentado en contra de las copias, que no consiguen la misma respuesta emocional que un original».

«Se entiende poco y mal lo que constituye la originalidad. ¿Por qué alabamos la originalidad en una pintura como La Última Cena, de Leonardo, cuando él no aplicó más del 10% o 15% de la pintura sobre el muro que vemos actualmente? La mayor parte de la pintura proviene de restauraciones posteriores. ¿Dónde queda la originalidad? Fue una de las preguntas que la gente que vio el facsímil de Veronese se hacía. No hay duda de que el que está en el Louvre es más original que el que hicimos, pero ¿cuál te proporciona una experiencia más auténtica? El de san Giorgio está en su lugar original, a la altura que decidió el artista, con la luz para el que fue planificado».

«Nadie quiere ver Venecia invadida por copias», prosigue Lowe. «El sentido del clon es algo muy sexy ahora, y gusta mucho. Y tiene un lado positivo porque la gente empieza a preguntarse por la originalidad desde una perspectiva humana. Ni siquiera uno mismo es original. ¿Qué es original en una pintura? ¿Es la originalidad un proceso más que un estado del ser? Esa es una de las cosas que creemos en Factum: que la originalidad es un proceso. Entendemos las cosas de una manera distinta».

Lo cierto es que la duda está unida a muchas obras de arte y los museos tienen aún secretos por descubrir. Michael Gallagher, conservador en el Metropolitan Museum de Nueva York, ha tenido la experiencia que sueñan todos los de su especialidad: descubrir una obra maestra escondida. Nada menos que un velázquez. Retrato de un hombre llevaba en el museo desde 1949 con una cartela que lo atribuía a un discípulo del pintor de Las meninas. En septiembre de 2009 se dio a conocer el hallazgo y desde entonces pasa casi a diario delante del cuadro, colgado en un destacado lugar, se detiene y se extasía con la fuerza de su expresión. «Hicimos una pequeña prueba de limpieza en una esquina inferior del cuadro para hacernos una idea de lo que habían causado las restauraciones previas», explica Gallagher. «Nos llevamos una gran sorpresa porque vimos que el barniz aplicado había distorsionado el color enormemente, y que hubo incluso una intención de cambiar al personaje. Decidimos que valía la pena llevar a cabo una limpieza completa para recuperar el cuadro, juzgarlo con mayor certeza y revisar la atribución y autoría».

Keith Christiansen, responsable de pintura europea del Metropolitan, y Gallagher llamaron al mayor experto en Velázquez, Jonathan Brown, que no tardó ni cinco segundos en certificar la autoría. Ahora Gallagher está trabajando en un Felipe IV, también atribuido al taller del pintor sevillano, y está casi seguro de que finalmente se reconocerá como salido de la mano de Velázquez. «Hay mucho que decir respecto a lo que se ha considerado en diversas épocas como proveniente del taller de ciertos pintores. Ha habido muchos copistas, encargos de copias y en su momento era algo común. Creo que el Museo del Prado haría bien en preparar una exposición o un amplio trabajo de investigación sobre este tema. Sería una exposición muy interesante tanto para el público como para los estudiosos», opina el conservador.

Tanto Lowe como Gallagher participarán del 5 al 9 de julio en un curso en el Museo del Prado, titulado El Prado oculto. La vida secreta del museo: conservación, restauración, replicación, dirigido por Francisco Calvo Serraller, con sendas conferencias sobre sus investigaciones y hallazgos.

Feitta Jarque, La originalidad como proceso, EL PAÍS / Babelia, 19 de junio de 2010
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