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Segovia: El Alcazar

Segovia: El Alcazar


Mis fotos del Alcazar de Segovia. Viaje de abril del 2006.
Palacio real. Estilo de transición románico-gótico con decoración
mudéjar en el interior. Existe desde el siglo XII pero fue restaurado en
varias ocasiones desde Alfonso X (XIII) hasta Felipe II (siglo XVI),
momento en el que adquirió la silueta actual.

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Patio del reloj:

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Torre del homenaje:

 

Patio de estilo herreriano:

Sala de la armería:



 

Decoración mudejar:

Techo mudéjar sala del trono:

Sala de la Chimenea:

Sala del Trono:

Sala de los Reyes:



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Segovia: iglesia de la Vera Cruz

Segovia: iglesia de la Vera Cruz


Mis fotos de la iglesia de la Vera Cruz en Segovia. Viaje de abril del 2006.

Construida en el siglo XIII en estilo románico de transición al gótico. Tradicionalmente se atribuye su construcción a los templarios, hoy se cree que en realidad es obra de la orden del Santo Sepulcro. Su característica más destacada es su planta circular, una rareza en los templos de su época.

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Segovia: Otros monumentos

Segovia: Otros monumentos


Mis fotos de monumentos de Segovia. Viaje de abril del 2006.
El renacimiento en Segovia, la antigua Sinagoga Mayor de Segovia y otros monumentos del barroco y del siglo XX. 

Renacimiento en Segovia
Casa de los picos. Estilo renacentista (siglo XV) actual sede de la Escuela de Arte:

Puertas de San Andrés. Reconstruidas en época de los Reyes Católicos (finales siglo del XV)

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 Alhóndiga de Segovia. Construida por los reyes católicos (siglo XV)
como almacén de grano. Hoy sede del archivo municipal de la ciudad. 

Palacio Episcopal de Segovia. Renacimiento (siglo XVI):

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Antigua Sinagoga Mayor de Segovia, hoy iglesia de Corpus Christi.
Construida en el siglo XII, reconstruida tras un incendio en el siglo
XXI:
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Otros monumentos:
Ayuntamiento de Segovia en la Plaza Mayor. Barroco, siglo XVII:

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Casa museo de Antonio Machado:

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Estatua de bronce de Juan Bravo (inicios del siglo XX)

Murallas de la ciudad (siglos XI y XII)

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Segovia: iglesias románicas

Segovia: iglesias románicas


Fotos de iglesias románicas en Segovia. Viaje de abril del 2006.
La característica común del románico segoviano es la existencia de galerías porticadas en el exterior de una de sus naves laterales. Se construyen durante los siglos XII y XIII.
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Iglesia de la Santísima Trinidad (siglo XII)
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Iglesia de San Millán (siglo XII)
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San Juan de los Caballeros (siglo XII)
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San Esteban (siglo XIII)
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Otras Iglesias:
San Clemente (siglo XIII):

El Salvador:
 
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San Andrés:

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San Quirce (siglo XIII). Hoy sede de la Academia de Historia y Arte de Segovia.
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San Martín (siglo XII)
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Un edificio de miedo

Un edificio de miedo

Fragmento de la Fachada  del Ayuntamiento

¿La Catedral? ¿Una iglesia? Pues no: estos bichejos viven en la fachada plateresca del Ayuntamiento de Sevilla. No, no es que hayan salido con el humo: su presencia allí tiene otras razones.

Sevilla está llena de monstruos, mejorando lo presente. La Catedral, por ejemplo, con sus gárgolas y sus demonios, sus bichejos de fantasía. Era muy propio salpicar de criaturitas absolutamente impresentables (en lo físico y en lo moral, por no hablar de los modales en la mesa) los templos medievales, para acongojar al feligrés y advertirle de la clase de estopa que lo esperaba si se descantillaba un pelo. Pero, ¿por qué llenar también de motivos aterradores los edificios civiles? ¿Acaso le aguarda algo similar a quien no pague el sello del coche?, podrá preguntarse cualquiera que se dé un garbeo por delante de la fachada plateresca del Ayuntamiento de Sevilla. Una joya de mediados del siglo XVI que ahora mismo debería de estar restaurándose por espacio de dos años (en verano dijeron que empezarían, y ya corre agosto que se las pela) y que de momento sigue como estaba. Quizá sea mejor no quejarse mucho del retraso, porque la cosa dicen que sale por unos 250.000 euros, sino centrarse en la contemplación de sus seres imposibles.

¿Qué hacen, por ejemplo, unas calaveras humanas en un consistorio? ¿Tienen algo que ver con la supresión del Plan Centro? Pues no, para su sorpresa. Es que eso es el Plateresco. De momento, los amantes de lo misterioso van a tener un día de campo. Quédense con un nombre: Diego de Riaño, el que esbozó el edificio. Un tipo singular con toda una historia a sus espaldas y un mar de dudas alrededor de su persona: ¿fue un soberbio arquitecto, tanto como para merecer una calle y el prestigio de firmar ciertas capillas de la Catedral, o apenas pasó de avezado cantero (probabilidad más cercana al parecer del arquitecto y profesor sevillano Ricardo Sierra) y no es obra suya todo lo que se dice? Menudo personaje. Tuvo que huir de Sevilla escopetado cuando descalabró de un mazazo a su colega Pedro de Rozas, y no pudo volver hasta ser perdonado por el hermano del muerto. Pero volvió, y acabó siendo (lo de acabó siendo es literal: murió mientras cumplía con su encargo) director de las obras de este palacio.

Ángeles y dragones, monstruos y calaveras, hombres aterrorizados, atrezzo funerario de civilizaciones antiguas y un bestiario moralizante mezclado con otros adornos más… cortesanos, por así decirlo, se asoman a la Plaza de San Francisco desde esos frisos y esas volutas renacentistas. Alfredo J. Morales, doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla, justifica esta imaginería en la vecindad existente entre el nuevo edificio y el Convento de San Francisco, que estaban pegados (de hecho, el Arquillo era el acceso al compás del convento); ello «explica la presencia de motivos religiosos en la ornamentación de un edificio civil».

No se sabe quién eligió esas esculturas y no otras, pero sí se conjetura que con ello también se quiso ensalzar el origen mítico de la ciudad, como señala Morales, así como la grandeza de sus héroes y el esplendor del presente.

Un constructor homicida, una época de tránsito entre los rescoldos de la Edad Media y los incipientes fulgores del Renacimiento, un entallador desconocido, un convento al lado y una disimulada galería de horrores que contempla al paseante. Ya tiene los mimbres para imaginarse su propia novela la próxima vez que pase por allí.

César Rufino: Un edificio de miedo, El Correo de Andalucía, 8 de agosto de 2011
Arturo Berned: «Detrás de la belleza, hay siempre un número»

Arturo Berned: «Detrás de la belleza, hay siempre un número»

Primero fue arquitecto, pero se decantó por la escultura porque le parece más sincera. Le apasiona la racionalidad y la belleza. Es Arturo Berned, que muestra su trabajo reciente en Madrid

Pieza de Arturo Berned perteneciente a la serie «Cabezas». ABC

¿Creatividad y matemáticas? Parece imposible, pero la respuesta es Arturo Berned. Este artista materializa la belleza formal y también la espiritual. Se considera una persona racional, pero hay pasión en su labor. Como escuchar Hoppípolla, de Sigur Rós. Comienza suave, va in crescendo, hasta que algo explota y no puedes dejar de escucharla, como una cadencia. Es una obra que se instala en tu cabeza sin permiso; que, en algún momento, reniega de sus ángulos rectos para curvarse y atraparte. Sus obras se encuentran en colecciones privadas como las de Fierro o Satrústegui, y en fundaciones como Loewe. Ahora, y hasta el 30 de septiembre, se puede disfrutar de su trabajo más reciente en el edificio Leitner, en Madrid.

Construirse a sí mismo

Fue arquitecto durante 17 años, hasta 1989, año en que una burbuja –y no la inmobiliaria– explotó dentro de él y le hizo darse cuenta de que quería convertir la escultura en su amante exclusiva. «Con la escultura, a diferencia de con la arquitectura, consigues ver el efecto inmediato de tus decisiones», afirma Berned. Sus influencias como artista provienen de corrientes como el neoplasticismo holandés o el constructivismo ruso, que niegan el arte como copia de la naturaleza. Es decir, se caracterizan por eliminar los elementos reales y representar modelos, sensaciones. Algunas de las esculturas de Berned emulan bailarinas o soldados, otras son puro juego plástico con la intención de provocar impresiones placenteras en el espectador. ¿Cómo? Basándose en la proporción áurea (también conocida como número de oro, o número fi, nombre que da título a su actual exposición en Madrid). Se trata de una relación entre segmentos de rectas. Y es que, según Berned, la belleza se basa en esto: «Si algo no se acerca a la proporción, no es bello». Evidentemente, habla de la belleza formal, la objetiva. «La música, las pirámides o el caparazón de un caracol. Todo se basa en la proporción», añade. Luego está la belleza interior de la que hablan películas tan básicas como La Bella y la Bestia, de Walt Disney, o tan complejas y maravillosas como El hombre elefante, de David Lynch. Pero se trata de una belleza subjetiva.

Así, pues, y en la línea del famoso arquitecto francés Le Corbusier, muchas de las obras de este ex arquitecto converso se basan en proporciones del ser humano. «Son muy grandes, pero no asustan porque se fundamentan en medidas proporcionales antropomórficas», afirma Berned. Este tipo de arte le permite conseguir cosas que parecen imposibles, como congelar el movimiento de una bailarina a través de cuatro ángulos rectos, o explicar el funcionamiento del amor, de una pareja, con dos placas iguales que no llegan a tocarse, pero que están irremediablemente unidas.

Y no es todo. El crítico de arte y ex director del Reina Sofía, Juan Manuel Bonet (París, 1953), ha alabado el trabajo de Berned, del que ha dicho que «su estética contiene una mística de la belleza a la manera de Leonardo, Miguel Ángel u otros maestros». Y añade que el escultor ha conseguido sortear «el relativo desdén español hacia la geometría, liderando la lucha contra la alergia española hacia lo constructivo».

Racionalidad y pasión

Las obras de Arturo Berned han sufrido, sin duda, una evolución. Comenzó incorporando la peana a la pieza, hasta que se dio cuenta de que no le interesaba la base, sino la cabeza, la pieza en sí. «Quise profundizar en la actividad de escultor. Quitarle importancia a lo que no la tiene, y dársela a lo que sí», afirma el artista. De ahí surge la serie Cabezas, que no necesita soporte alguno.

El material de estas y de todas las piezas es, por lo general, acero corten (aunque abunda el aluminio), un material que, en contacto con el oxígeno, crea una película antioxidante. «La pieza se autoprotege», destaca Berned. «Además, es un material que dependiendo de la luz, adquiere unos colores, unos matices. Puede llegar a parecer incluso una lámpara deslumbrante», añade. Por otra parte, una de sus piezas favoritas es Disyuntiva. Dicha obra se basa en la idea de que en numerosas ocasiones nos encontramos ante la posibilidad de tomar un camino u otro totalmente opuestos. Sin embargo, tal y como afirma el escultor, «ambas decisiones están unidas, porque tan importante es el camino que eliges, como el que has decidido no escoger. Uno no existe sin el otro».

En definitiva, se podría decir que Arturo Berned muestra una obra aparentemente racional, en la que solo hay cabida para la belleza formal, matemática, numérica. Sin embargo, su obra va mucho más allá. Hay literatura, amor, amistad, familia, historias. Porque, como Berned afirma, «el arte es el traje de la sociedad».

Galeristas: relevo generacional

Galeristas: relevo generacional

Soledad Lorenzo: «Me retiro pronto; hacerlo a tiempo será una victoria»

Es una de las referencias indiscutibles del mercado del arte en España en el último cuarto de siglo. Su galería, una de las más respetadas, cumple 25 años. Durante este tiempo ha representado a nuestros mejores artistas y los ha promocionado por medio mundo. Es una de las grandes damas, con mayúsculas, del arte español. Hablar de Soledad Lorenzo es hablar de una mujer que se ha hecho a sí misma en este mundo tan duro y competitivo, es hablar de una señora que lleva sus ya casi 74 años (los cumple en septiembre) con un poderío y un estilo que ya los quisiera para sí cualquier treintañera. Pese a que confiesa ser muy poco de celebraciones, quiere festejar sus 25 años de profesión con una cena «entre amigos» en noviembre y una serie de exposiciones especiales de sus artistas en duetos. Pero también llegan rumores de que se retira. Se está yendo poco a poco, de puntillas, sin hacer ruido, como hacen los grandes, con la elegancia que le caracteriza.

Para hablar de todo ello quedamos con Soledad Lorenzo. Va vestida de pies a cabeza de azul Klein. Lo de su retirada, dice, se debe a un malentendido: «Hablo demasiado o con demasiada naturalidad. Siempre he dicho que quiero retirarme con la mente lúcida, no estando gagá. Retirarme a tiempo será una victoria. Este año he decidido que me retiraré pronto. No sé si en un año, año y medio… Soy muy inteligente para la vida, sabiendo siempre lo que hago y previendo las cosas. Me queda poco tiempo en la galería, quiero retirarme a tiempo, bien. Tengo 73 años, en septiembre cumplo 74. A mi edad, el proyecto ya está hecho. Que vaya a una feria o a otra no va a cambiar nada. Le dije a Oliva Arauna (una galerista amiga suya) y al contable común que tenemos las dos: “Cuando veáis que empiezo a flaquear me lo tenéis que decir”. A los 75 lo normal es que ya lo deje, pero de forma natural, nada dramática». ¿Continuará la galería sin Soledad Lorenzo? «No, no quiero». Tenía claro que debía hablar con sus artistas y así lo ha hecho: «Lo han entendido perfectamente. Me han dicho que están conmigo. Si se quieren ir, pueden hacerlo, lo entendería. En esta profesión el trabajo es recíproco: sin artistas no existiríamos y los artistas nos necesitan».

La historia de amor con el arte de esta santanderina fue tardía y casual. Pese a que su padre —un empresario liberal, que estuvo cinco años en la cárcel y fue el único alcalde republicano que se libró de la pena de muerte— era coleccionista, nunca pensó dedicarse al mundo del arte. Creció en un ambiente intelectual —su padre era amigo de Alberti, Gerardo Diego, Solana, Sunyer, que la pintó tres veces…— y cuentan que Luis Rosales se quedó prendado de ella. Se casó a los 21 años y se fue a vivir a Londres por el trabajo de su marido. A los 40 años se quedó viuda. «Mi marido amaba la vida, yo le ponía muchas pegas. No era rebelde, sí inconformista». A través de Paloma Altolaguirre («sin ella yo no estaría hoy aquí») comenzó a trabajar con Fernando Guereta en su galería, después aterrizó en Théo (la galería de Elvira González) como recepcionista. «Mi hermano Ricardo me dijo: “no trabajes para nadie”. Pero yo necesitaba un tiempo para entenderme. Hasta que un día me di cuenta de que mi hermano tenía razón y que debía hacer algo por mí misma». Y así, en 1986 abrió su propia galería en la calle Orfila de Madrid. Aún permanece allí. Su primera exposición, recuerda, fue de Alfonso Fraile.

«Soy un chollo»

¿Cómo han sido estos 25 años? «No ha habido dramas, ni peligros de cierre. Vivo sola, no tengo gastos caros. Me gusta la moda y vestir bien, pero de Zara. Soy un chollo… Aunque siempre he trabajado mucho, necesito trabajar». Recuerda cómo comenzó su colaboración con Tàpies: «Schnabel quería conocerlo y le acompañé a su estudio. Julian le preguntó: “¿con qué galería trabaja en España?” “Con ninguna, porque a Soledad no le intereso”, respondió. Aquello me quitó el sueño. Pensé que mi galería no le podía interesar a alguien como él. “Me gusta estar con los jóvenes”, me dijo». Y también recuerda perfectamente el día que conoció a Louise Bourgeois: «La vida me juntó con ella. Vi una exposición de sus dibujos en el Pompidou y me dejó enamorada. Fui a Nueva York y quedé con Robert Miller, que la llevaba entonces. Fuimos a su casa en Chelsea. Allí estaba sentada con otras mujeres cosiendo, con sus pantalones azules de raso. Una imagen fantástica. “Me gustas mucho”, me dijo».

«A mí me nutren mis artistas, soy egoísta —comenta Soledad Lorenzo—. Esto es un clan. Decimos: “Es mi galerista, es mi artista”. Hay algo de posesión. Pero son tus artistas, no tus amigos, ni tus niños». ¿Qué legado le gustaría dejar? «Que la gente me respete y me quiera. Soy una afortunada. Samuel Keller (exdirector de Art Basel) me preguntó un día: “¿y qué pasará cuando Juana, Elvira, Helga y tú no estéis? Representáis el tesón, la actitud de una época…” Le respondí: “Pues que vendrán otros”». Cierto, pero Keller se refería a si será una generación tan increíble como la de estas cuatro grandes mujeres, que han seguido amando el arte en presente, nunca en pasado. «Pese a mi escepticismo radical, creo en todo», concluye Soledad Lorenzo.

Natividad Pulido: Galeristas: relevo generacional, ABC, 27 de julio de 2011

Las próximas exposiciones del MACBA

Las próximas exposiciones del MACBA

1395_Days_Without_Red_still_5_500x345La instalación Between the Frames: The Forum, del artista catalán Antoni Muntadas; la exposición 1395 días sin rojo, de Šejla Kamerić y Anri Sala con la colaboración de Ari Benjamin Meyers; una nueva interpretación de la colección MACBA en términos de cambio de paradigma material, sensorial y programático del arte; y el nuevo proyecto de Nasrin Tabatai y Babak Afrassiabi, Two archives, basado en dos archivos relacionados con la construcción de la modernidad y la modernización en el siglo XX, son las propuestas que, tras el verano, ofrecerá el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.

Between the Frames: The Forum (Barcelona). 1983-1993 (2011). Del 28 de septiembre de 2011 al 6 de mayo de 2012

La obra de Muntadas Between the Frames: The Forum (1983-1993) se presentará en el marco de la exposición Volumen. El artista la definió con las siguientes palabras: «Una visión extensiva del sistema artístico de los años ochenta». Se trata de una gran instalación, muy representativa de su trabajo, que se integra en la Colección MACBA. Este proyecto, que se realizó a lo largo de diez años, pone de manifiesto las preocupaciones centrales del trabajo de Muntadas de los años ochenta del siglo XX: las relaciones entre el arte y la sociedad; la representación, la interpretación y los valores del arte; la relación del arte con la cultura popular; y los medios de comunicación y la arquitectura como fenómenos contemporáneos. Between the Frames: The Forum es un claro referente de la serie ‘On Translation’, un trabajo abierto y todavía en proceso.

Muntadas_406x500 La instalación Between the Frames: The Forum se articula en torno a una serie de entrevistas a artistas, agentes artísticos y otros mediadores y se divide en ocho apartados: los marchantes, los coleccionistas, las galerías, los museos, los guías, los críticos, los medios de comunicación y un epílogo (los artistas). Cada apartado funciona de manera independiente y, al mismo tiempo, como parte integrante de la serie completa, y examina los roles de las personas y de las instituciones que actúan como intermediarios entre artistas y público. Las imágenes (vídeo) funcionan como contrapunto metafórico de los comentarios (audio) que conforman la instalación. Todos los apartados presentan una estructura similar, es decir, una yuxtaposición de material de audio para las entrevistas a las personas y de material de vídeo con un sistema de imágenes abiertas. Todos empiezan con el texto siguiente: «El arte forma parte de nuestro tiempo, de nuestra cultura y de nuestra sociedad, comparte y es afectado por reglas, estructuras y tics, así como por otros sistemas económicos, sociales y políticos». Between the Frames es un retrato del mundo del arte en los años ochenta del siglo pasado. Muchas de las personas entrevistadas han desaparecido. Así, la obra ha adquirido un evidente carácter histórico.

Muntadas diseñó una estructura modular para presentar esta obra en 1994 en el Wexner Center for the Arts de la Ohio State University. La estructura arquitectónica crea un espacio físico de discusión, un»foro» en el que se escuchan las diferentes voces de los protagonistas. Ese mismo año, la obra se presentó en el MoMA de Nueva York y en el CAPC – Musée d’Art Contemporain de Burdeos, y posteriormente se ha expuesto en la Fundación Tàpies de Barcelona y en el Witte the With – Center for Contemporary Art de Rotterdam, entre otros.

Šejla Kamerić y Anri Sala. 1395 días sin rojo. Del 19 de octubre de 2011 al 09 de enero de 2012

En el marco de su Colección, el MACBA ofrecerá 1395 días sin rojo (2011), un proyecto colaborativo de los los artistas Šejla Kamerić y Anri Sala, con la colaboración de Ari Benjamin Meyers. La presentación comprende dos películas, coproducidas por la Fundación MACBA y Artangel (Londres) junto a ocho destacadas entidades internacionales.

Mil tres cientos noventa y cinco son los días que duró el sitio de Sarajevo. Entre 1992 y 1996, miles de ciudadanos tuvieron que cruzar a diario calles amenazadas por francotiradores para ir al trabajo, comprar comida o visitar a la familia. La cámara sigue a una mujer en su ruta diaria. La ciudad es la de hoy. El tiempo de la filmación es a la vez presente y pasado. En cada esquina la mujer está expuesta a las balas y cada intersección supone un nuevo cálculo antes de caminar.

1395_Days_Without_Red_still_1_500x345 La geografía de la ciudad dibuja una topografía de exposición y protección, relieve y miedo. El ritmo de la película depende de la velocidad de la caminata, acompañada de una música. La mujer revive la experiencia de otras personas en el preciso lugar donde ocurrió el drama. Es su desplazamiento individual en el pasado colectivo. Lo que ocurrió entonces vuelve a suceder de nuevo en el presente.

La artista Šejla Kamerić (Sarajevo, 1976) pertenece al círculo de creadores balcánicos que reflejan en su trabajo el proceso dramático de desintegración de los regímenes comunistas y la consecuente y dolorosa búsqueda de identidad nacional y social. La acentuación del conflicto entre las tradiciones pertenecientes a la cultura local y los elementos del estilo de vida globalizada es característica de esta generación de artistas. Kamerić ha adoptado una postura de presencia artística activa. A partir de elementos o acontecimientos aparentemente triviales realiza todo un proceso de identificación de defectos y necesidades sociales.

Las obras del artista albanés Anri Sala (Tirana, 1974) son meditaciones sobre la lentitud, con una casi ausencia de movimientos de cámara. En contraste con la velocidad de las imágenes de los medios de comunicación, a menudo congela escenas en imágenes fijas para realzar detalles aparentemente nimios.

Volumen. Del 11 de noviembre de 2011 al 23 de abril de 2012

latifa3El Museu presentará en otoño de 2011 y en todas sus salas la primera de las exposiciones en que mostrará el potencial de la colección, fruto del acuerdo entre la Fundació MACBA y la Fundación «la Caixa».

La Colección MACBA está concebida como eje vertebrador del programa del museo. Fuera de las lecturas cronológicas y lineales, se proponen nuevas narraciones que se interrelacionan, a través del presente, conectando el pasado con el futuro. Junto a los núcleos temáticos alrededor de los que se articula la Colección (la crítica de la representación, el juego y el placer, la crítica institucional y a los medios de comunicación, la experiencia poética, el lenguaje y su capacidad de expresión el teatro, el cine, la danza y sus hibridaciones como lenguajes transformadores del arte, etc.) se inscriben ahora obras que incorporan el sonido y la voz humana como materiales de creación prioritarios.

Volumen propone una interpretación del paso del siglo XX al XXI en términos de cambio de paradigma material, sensorial y programático del arte. La exposición pone en duda los clichés que identifican los años 80 con la supremacía de la pintura y sitúa en el centro del cambio de siglo, la preeminencia de la escultura y la fotografía. Volumen lee en el cambio de siglo la consolidación del sonido y la propia voz del artista como materiales principales de la producción artística de hoy. Haciéndose eco de las innovaciones formales y materiales de las vanguardias históricas de principios del siglo XX, la práctica del arte contemporáneo ha destronado al ojo como sentido «rey» y ha reinstaurado el oído en un cuerpo real y contingente. El espectador, recorporeizado, ha adquirido una cualidad casi coreográfica. La tridimensionalidad del volumen euclidiano (de la física clásica) deja paso al volumen de sonidos y voces. Este cambio de materia opera profundos cambios en el sistema perceptivo y en el comportamiento: a partir de la convención dominada por lo visual narraremos una historia del arte polisensorial.

Two Archives. Del 3 de mayo al 2 de septiembre de 2012

twoarchives_375x500Desde el año 2004, Nasrin Tabatai y Babak Afrassiabi han estado trabajando en proyectos conjuntos y publicando una revista bilingüe en persa e inglés titulada Pages. Sus proyectos y la línea editorial de la revista están estrechamente vinculados, ambos son intentos de articular el espacio de indecisión entre el arte y su condición histórica.

Su proyecto para el MACBA significará una elaboración más amplia de su nuevo proyecto Two Archives (Dos archivos), expuesto en la Badischer Kunstverein de Karlsruhe, Alemania hasta el 19 de junio de 2011. Junto con su exposición, la 10ª edición de la revista Pages será producida y distribuida a finales del 2012.

Tabatai y Afrassiabi desarrollan su interés por las características históricamente no resueltas de la modernidad. El proyecto se basa en dos archivos relacionados con la construcción de la modernidad y la modernización en el siglo XX. Uno de ellos es la colección de arte occidental moderno del Museo de Arte Contemporáneo de Teherán –una gran colección que se inauguró en el año 1977 junto con la apertura del museo como parte del proyecto del gobierno para una rápida modernización del país–. El otro es el archivo de British Petroleum (BP), relacionado con el origen de la compañía en Irán desde 1901 hasta 1951, cuando se hallaron las primeras bolsas de petróleo en Oriente Próximo. Este archivo fue creado a la vez que tenía lugar el rápido crecimiento de la compañía en Irán, considerado el activo extranjero más importante de Gran Bretaña, así como la construcción de la ciudad de Abadán para sus empleados. Abadán fue en su momento la quinta ciudad más grande de Irán y el modelo de ciudad industrial moderna en Oriente Próximo.

La formación de estos dos archivos intenta satisfacer la voluntad de universalización de la modernidad o el crecimiento industrial. No obstante, fueron creados sin considerar la situación histórica en la que fueron constituidos, y por ello se vieron interrumpidos por los cambios derivados de los acontecimientos que tuvieron lugar inmediatamente después –de hecho, sendos archivos se volvieron contemporáneos cuando se vieron superados por tales acontecimientos–. La sección del archivo de BP correspondiente a Irán se detiene en 1951. En 1951, la compañía petrolera británica tuvo que cesar sus operaciones y evacuar a su personal a consecuencia de la nacionalización de la industria petrolera. Con la revolución islámica de 1979, la relación del museo con su colección occidental también se vio amenazada, una situación que aún perdura en la actualidad. En muchos aspectos, ambos archivos han favorecido un recuerdo erróneo de la modernidad.

Este proyecto no se limita a presentar los materiales de los dos archivos, sino que integra algunas de sus características en objetos e imágenes. Al volver a trabajar sobre estos archivos, los artistas intentan recrear retroactivamente una historiografía indeterminada e indecisa de la modernidad.

Las obras de Nasrin Tabatai y Afrassiabi Bababk han sido presentadas en exposiciones individuales y colectivas en Latinoamérica, Estados Unidos, Oriente Próximo y en toda Europa. Su exposición en el MACBA será su primera exposición individual en España, en donde ya han participado en The Unhomely, en la 2ª Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla.

Las próximas exposiciones del MACBA, hoyesarte.com, 8 de Agosto de 2011

La herencia budista de Pakistán se muestra en Nueva York

La herencia budista de Pakistán se muestra en Nueva York

gandharaLa herencia budista de Pakistán: El arte de Gandhara es el nombre de la exposición que acoge la Asia Society desde hoy y hasta el 30 de octubre en su sede neoyorquina. Se trata de una muestra sin precedentes que brinda la oportunidad de conocer el rico patrimonio artístico, heredado de la tradición budista, de la región pakistaní de Gandhara. La muestra comprende tanto ejemplos de escultura monumental, como relieves y pequeñas piezas de oro y bronce, objetos muchos de ellos nunca expuestos con anterioridad en Estados Unidos.

La herencia budista de Pakistán refleja la coyuntura histórica y cultural que vivió Gandhara en la antigüedad, llegando incluso a desarrollar un estilo de arte totalmente original e independiente, fruto de un complejo entramado de influencias.

Tradiciones como la escita, la persa o la grecorromana alimentaron la extraordinaria producción artística de esta región del siglo I a.C. hasta el V d.C. «A pesar de la idea actual de Pakistán como un lugar de un violento extremismo, la región tiene una antigua tradición de tolerancia y pluralismo, como pone de manifiesto la supervivencia de estos espectaculares ejemplos de arte de Gandhara», explica Melissa Chiu, directora del Asia Society Museum.

El budismo y el arte Gandhara

En su época de esplendor, el reino de Gandhara ocupaba un vasto territorio que abarcaba desde Bamiyán en Afganistán–, Bactria y el Hindu Kush, hasta la región india del Punjab. Prácticamente todo el arte legado por esa dilatada región es de origen budista.

El budismo llegó a Gandhara por primera vez en el siglo III a.C., gracias sobre todo a la Ruta de la Seda, que conectaba las culturas del Mediterráneo con China, y que a través de sus largos recorridos expandió esta novedosa religión.

asia_society_new_york_Standing_bodhisattva_MaitreyaSin embargo, fue entre los siglos II y IV d.C., bajo el dominio de la dinastía Kushana, cuando Gandhara vivió su época dorada y el arte alcanzó su mayor esplendor. Los Kushana eran un pueblo procedente de las estepas de Asia Oriental que invadieron Bactria y posteriormente el noroeste de la India y lo que hoy es Pakistán. Si bien no eran inicialmente seguidores del budismo, Kanishka, monarca del siglo II, se convirtió en uno de los mayores mecenas y patrocinadores de esta filosofía. Como consecuencia, fue también una región de gran importancia para el desarrollo de las imágenes de Buda y de su vida, así como por su novedoso concepto de bodhisattvas, que finalmente se convirtió en un componente esencial de la tradición budista Mahayana.

Organización de la exposición

La exposición está organizada en tres secciones atendiendo a su temática. Conexiones con lo clásico, la primera sección, examina los tempranos vínculos con el mundo clásico, en contraste con el arte budista procedente de la India. La influencia de la cultura grecorromana en la región se inició con su conquista por Alejandro Magno, aunque los indo-griegos que ocupaban Gandhara alrededor de 180 a.C. fueron los responsables de la influencia helenística evidente en los primeros trabajos artísticos. Decoración de temática mitológica de Grecia y elementos arquitectónicos occidentales, como capiteles corintios, se pueden admirar en esta sección.

La segunda sección, Narrativa y contexto arquitectónico, examina la combinación de las características locales con elementos derivados tanto de India como de occidente encontrados en la arquitectura de Gandhara. Ejemplo de ello es un estupa característico del arte de Gandhara. Esta sección también incluye relieves narrativos que representan escenas de la vida de Buda, y que proceden de estupas y otros monumentos. Los relatos muestran las grandes diferencias estilísticas entre la obra de artistas de Gandhara con representaciones procedentes de artistas del norte de India.

La tercera sección de la muestra, Budas y Bodhisattvas, explora la diversidad visual de la imaginería de Budas y bodhisattvas en Gandhara y cómo esto se relaciona con el carácter polifacético del budismo en la región. En este apartado encontramos la llamada estela de Mohammed Neri, una enorme talla considerada una de las obras maestras del arte de Gandhara.

Nueva York. La herencia budista de Pakistán: El arte de Gandhara. Asia Society. Del 9 de agosto al 30 de octubre de 2011. Comisaria: Adriana Proser.

Carmen Fernández-Daza: La herencia budista de Pakistán se muestra en Nueva York, hoyesarte.com, 9 de Agosto de 2011

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