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Fallece Lucian Freud, el pintor de los desnudos carnales

Fallece Lucian Freud, el pintor de los desnudos carnales

El nieto de Sigmund Freud fue, junto a Francis Bacon, uno de los más brillantes representantes de la Escuela de Londres

Nacido en Berlín el año 1922, Lucian Freud, que era nieto de Sigmund Freud, se instaló en Londres en 1932, llevado allí con solo 10 años por su familia, huyendo de la inmediata barbarie nacional socialista, y su presumible plan implacable de exterminio judío. Dada la corta edad con la que desembarcó en Reino Unido, se comprende que su formación artística y posteriormente su brillante desarrollo como pintor se llevase a cabo como si se hubiese tratado de un genuino artista británico. De hecho, adquirió la nueva nacionalidad en la temprana fecha de 1939. Por todo ello, aunque su origen germánico es indudable, se le ha considerado siempre como uno de los más brillantes representantes de la llamada Escuela de Londres, un grupo informal que aglutinó a un conjunto de artistas de primer rango, surgidos todos ellos tras la II Guerra Mundial, entre los que se contaron figuras tan prominentes como Francis Bacon o Frank Auerbach, los cuales se caracterizaron por estar de alguna manera vinculados a una figuración de estirpe expresionista.

Esta fotografía sin fechar, cedida por el Centro Pompidou de París, muestra al artista británico en su taller.- CENTRE POMPIDOU (EFE)

No se puede, sin embargo, tampoco negar la impronta artística alemana que configuró la personalidad de Lucian Freud. Hay que tener en cuenta que su padre, que era arquitecto, había sido asimismo un prometedor pintor, en la época de la Secesión de Viena, y que no solo Lucian Freud, sino el resto de los representantes de la Escuela de Londres, coquetearon en su juventud con el surrealismo y con los pintores alemanes de la llamada Nueva Objetividad, como Otto Dix o Georg Grosz. Al margen de estos precedentes artístico-culturales, Lucian Freud estudió en la Central School of Art y en el Goldsmiths’ College, antes de iniciar su carrera artística, hacia comienzos de 1940. Su primera exposición colectiva se produjo en 1944, pero la maduración de su estilo y el comienzo de su proyección pública no se produjo hasta una década después, a partir de 1951. Desde entonces, habiéndose librado de esas primeras influencias artísticas continentales, Freud se centró en una peculiar interpretación de la pintura realista, conectada en parte con el precedente británico de Stanley Spencer, pero también dejándose contagiar por el morboso sentido físico, carnal y existencial del primer Francis Bacon, con el que mantuvo siempre una relación dialéctica y artística muy vivaces. La pintura de Lucian Freud debe su original peculiaridad al modo con el que supo abordar la figura humana, fundamentalmente desnuda y haciendo siempre valer su turbadora densidad carnal. En su interpretación del desnudo, Freud unió la peculiar visión forzada con que Edgar Degas espiaba los desnudos femeninos, para obtener un punto de vista insólito, y un sentido matérico que les daba una fuerza táctil, muchas veces de efecto turbador. En realidad, como él mismo declaró, pretendía que la propia pintura tuviese una densidad elástica, como la de la carne: «Quiero que mi pintura funcione como carne. Para mí, la pintura es la persona. Que ejerce sobre mi mismo un idéntico efecto que la carne».

El pintor Lucian Freud, junto a su madre.- DAVID MONTGOMERY (GETTY)

Esta versión del desnudo tan directa y, valga la paradoja, descarnada, así como su independencia de juicio y de costumbres le valieron, en el siempre puritano mundo británico, una fama de alocado libertino, atravesándose con ello muchas veces la frontera del sensacionalismo barato. No hace muchos años, cuando Freud era ya un octogenario, causó malestar la exhibición pública de un autorretrato en el que él se mostraba de pie, pintando sobre un lienzo, mientras una joven desnuda se abrazaba a una de sus piernas. Tomar esta autorepresentación como un delirio exhibicionista, no solo es un error, sino que significa desconocer la historia de la pintura occidental, a la que este genial artista rindió un sagaz culto, plagando con citas inteligentes de grandes maestros del pasado muchos de sus mejores cuadros. En cualquier caso, no cabe la menor duda de que Lucian Freud ha sido no solo uno de los mejores pintores británicos del siglo XX, sino que, todavía más importante, uno de los artistas figurativos más originales y poderosos de la época contemporánea.

Autorretrato. Pintura titulada 'Autorretrato, reflexión', de Lucien Freud, expuesta en Londres. MATTHEW FEARN (AP)Autorretrato de Lucien Freud que muestra su ojo morado. SOTHEBY'S

Francisco Calvo Serraller: Fallece Lucian Freud, el pintor de los desnudos carnales, EL PAÍS, 21 de julio de 2011

La poderosa expresión de Lucian Freud

Lucian Freud: 88 años de hiperrealismo

Lucien Freud, el maestro del hiperrealismo británico se fue. Pero sus lienzos se quedan. Muchos de sus cuadros pertenecen a colecciones privadas de multimillonarios y coleccionistas que los adquirieron a través de subastas. Pero otros, repartidos por todo el mundo, pueden verse en los museos de arte moderno más importantes. Aquí están algunos:

  • «Supervisora de ganancias durmiendo» (1995). Este lienzo, en el que aparece una mujer obesa recostada sobre un sofá, convirtió a Freud en el pintor vivo más cotizado al vendérselo, en 2008, por 33,6 millones de dólares en la sede de Christie’s, en Nueva York, al empresario ruso Román Abramóvich.
  • «Retrato de Rose» (1978-1979). Pertenece a la colección privada de uno de los mayores coleccionistas de arte de Estados Unidos, Steven Cohen. En 2009 cedió el lienzo para una exposición en la casa de subastas inglesa Sotheby’s.
  • «Le docteur Robert Le Masle» (1946). Se trata de un retrato del doctor y coleccionista francés Robert Le Masle, amigo de pintores, escritores y músicos. Tras su muerte, en 1970, la familia donó el lienzo al centro Pompidou, en París, donde puede verse.
  • En España se pueden contemplar cuatro lienzos de Lucian Freud en el Museo Thyssen- Bornemisza de Madrid: «Reflejo con dos niños, autorretrato» (1965). «Gran interior. Paddington» (1968-1969), «Último retrato» (1976-1977) y «Retrato del Barón Thyssen Bornemisza» (1981-1982). Todos pertenecen a la colección permanente del museo desde los años 1979 al 1984.
  • Retrato de la Reina Isabel II (2001). En casos excepcionales, Freud realizaba retratos oficiales. Este lienzo, donde se ve a la monarca inglesa luciendo una corona de diamantes, causó un gran revuelo de opiniones entre críticos y público. Pertenece a la colección privada de la Casa Real británica.
  • «Girl with a Kitten» (1947). La primera esposa del pintor, Kitty Godley, fue su musa en las primeras pinturas de Freud. Esta, que representa la más importante, pertenece a una colección privada.
  • «Mujer sonriendo» (1958-1959). La protagonista esta vez Suzy Boyt, otra de las esposas del pintor. El cuadro, que estuvo algún tiempo en la colección de la viuda de Ian Fleming, el creador de James Bond, fue subastado el pasado 28 de junio.

Lucian Freud: 88 años de hiperrealismo, EL PAÍS, 22 de julio de 2011

[…]. En la Bienal veneciana de 1954, el Reino Unido presentó tres «jóvenes artistas»: dos relativamente curtidos, Francis Bacon y Ben Nicholson, y un casi novato, Lucian Freud. Por entonces, Freud mostraba aún, pese a su estricto realismo, fuertes influencias de Giacometti y Picasso (a quien conoció personalmente en 1947), y utilizaba pinceles de pelo de marta. Eran pinceles que le permitían regocijarse en los detalles, como las ventanas reflejadas en las pupilas de Retrato de una chica (la chica era su primera esposa, Kitty Epstein), y en plasmar con exactitud los frutos de su minuciosa observación.

La obsesión por observar y comprender le provocaba terribles dolores de cabeza, le impedía trabajar sentado (desde hace cuatro décadas pinta de pie) y amargaba, como sigue amargando hoy, a sus modelos, a los que somete a jornadas de ocho horas diarias durante semanas o meses ininterrumpidos.

William Feaver, un inglés tímido y desgarbado, amigo del artista y director de la exposición del Correr, define a Freud como «un pintor de expresión poderosa que se concentra en la realidad, en lo que deberíamos ver, y no en lo que vemos». Freud se empeña en captar y plasmar lo más auténtico de sus modelos y el resultado son figuras de carne mórbida, tocadas por una luz pálida y delicada y contempladas desde perspectivas académicamente imposibles. Es el resultado de la exploración que inició a finales de los cincuenta, armado con drásticos pinceles de pelo de cerda que le permiten infinitos trazos gruesos e infinitas correcciones.

Sus modelos suelen ser amigos y familiares. La niña curvada en el suelo, hostil y fatigada, de Interior grande se convirtió, años después, en la madre de otras dos pequeñas modelos, Frances y Alice Costelloe. La Rose Boyt de Retrato de Rose fue 20 años más tarde la figura central del desasosegante retrato de La familia Pearce, elaborado con tal lentitud que hubo que corregir las posiciones para hacer sitio a un niño nuevo nacido entretanto. «No es un ermitaño, ve con frecuencia a su gente y mantiene una cierta fidelidad en las relaciones», explica Feaver.

Su gente es muy variada y, pese a todos los esfuerzos de los críticos aficionados al psicoanálisis, no incluye al célebre abuelo, a quien conoció por poco tiempo y al que recuerda como «un señor comprensivo y muy divertido». Lucian Freud no ha leído la obra de Sigmund Freud. Según contó una vez él mismo, sólo leyó el libro sobre Manía y humor, en busca de chistes. Lucian fue hijo de Ernst, hijo menor de Sigmund, arquitecto afincado en Berlín, y emigró con su familia a Londres en 1933 para escapar del nazismo. No hubo escuela que le resistiera y tras una breve temporada en la remota East Anglian School of Painting se alistó, en 1941, en la Marina de guerra. Sólo soportó el primer viaje al mar del Norte, no por miedo a los buques enemigos, sino a sus propios compañeros. Volvió a Londres, pasó seis meses en París y la isla griega de Poros al concluir la guerra y en 1947 conoció a Francis Bacon, que fue su amigo, su principal influencia, su compañero de correrías y su modelo ocasional.

Freud no quería que el primer retrato que le hizo a Bacon fuera recuperado para la exposición del Correr. Lo recordaba como un fracaso y prefería el segundo, inacabado porque el modelo se largó sin avisar y desapareció una temporada. El cuadro había permanecido en una residencia privada y William Feaver lo fotografió y se lo mostró al pintor. Freud examinó las imágenes, caviló durante un tiempo y finalmente accedió a que fuera expuesto en Venecia.

Doble retrato, de Lucian Freud-En 1947 conoció también a Picasso y colaboró brevemente con él. De pocos años después, 1953, es una obra extraña y de historia sugestiva. Se llama Bananas y muestra unos racimos de bananas trabajados con la habitual minuciosidad: son bananas platónicas. Esas bananas crecían en el jardín de Goldeneye, la finca del ex agente secreto británico Ian Fleming, que escribía en aquel momento, mientras alojaba a Freud (ambos se cayeron mal siempre, sólo les unía Ann, la esposa de Fleming), su primera novela, llamada Casino Royale, protagonizada por un agente con licencia para matar de nombre James Bond.

La mayor parte de lo que se expone en Venecia ya estaba incluido en la gran retrospectiva organizada en 2002 por la Tate de Londres, que pasó luego por la Fundación La Caixa de Barcelona y el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles. El máximo interés se concentra en las tres grandes novedades: Retrato de la reina Isabel II, El brigadier y El pintor sorprendido por una admiradora desnuda.

El retrato de Isabel II es el único en que Elizabeth Windsor es mostrada como una mujer anciana, afectada por un larguísimo reinado y por los abundantes desastres de su familia. Se trata de una pieza minúscula, que hubo que ampliar dos centímetros para que cupiera la corona. Nadie diría, mirando a poca distancia, que los montones de pasta de los que emerge el rostro costaron años de trabajo y largas sesiones de pose; hay que alejarse un poco para percibir la grandeza del resultado: las mejillas que cuelgan, la mirada apagada, los labios crispados de la primera funcionaria del reino. El retrato fue considerado insultante por buena parte de la opinión pública británica, pero figura en la colección personal de Isabel II y, por una vez, ha sido prestado a un museo.

El brigadier es el general Andrew Parker Bowles, compañero de Freud en las cabalgadas matutinas por Hyde Park (el pintor sigue montando sin silla a los 82 años) y protagonista de la más sonada historia de cuernos del siglo XX. El general luce todas sus medallas, calza botas impecablemente lustradas y con espuelas, cruza las piernas con elegancia sobre una butaca. Pero la guerrera está abierta, el cuello, desabotonado, y el abdomen abulta bajo la camisa.

Y la mirada lo dice todo. Se trata de un óleo de gran tamaño que, sin embargo, encierra la intimidad de una miniatura. Si por el retrato de la modelo Kate Moss embarazada, y piezas similares, se pagan cinco o seis millones de euros, resulta imposible calcular cuánto podría pagarse por una obra maestra como El brigadier. El pintor sorprendido por una admiradora desnuda viene a suponer el resumen final de la obra de Freud.

Con niños. Fotografía sin fechar cedida el 3 de febrero de 2010 por el Centro Pompidou de París. Muestra la pintura 'Reflejo con dos niños' (Autorretrato). CENTRE POMPIDOU (EFE) | 22-07-2011
Sonrisa femenina. Varios visitantes contemplan la pintura 'Mujer sonriendo', durante una presentación fotográfica en la sala Christie's, en Londres. AKIRA SUEMORI (AP)
Freud, hacia los años 90. Su carrera abarca casi medio siglo. Ha sido descrito como uno de los grandes pintores del siglo veinte, y una de sus pinturas más famosas es un gran desnudo de una mujer durmiendo en un sofá, que se vendió por la cifra récord de 33, 6 millones.DAVID MONTGOMERY (GETTY IMAGES)

Enric González, Venecia: La poderosa expresión de Lucian Freud, EL PAÍS, 10 de junio de 2005

Las distintas realidades pictóricas de Bombín y Vallejo

Las distintas realidades pictóricas de Bombín y Vallejo

La galería Fernando Pradilla (Madrid) presenta una doble exposición de dos jóvenes artistas, Alejandro Bombín y Diego Vallejo, que analizan nuestra forma de percibir la realidad


Alejandro Bombín: «La primera pantalla 2», 2011

Ambos han pasado por las aulas de pintura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Y ambos, en palabras de Víctor Zarza, Director del Departamento de Pintura de dicha facultad, «participan de la sensibilidad pictórica surgida a partir del modelo que ofrecen los medios audiovisuales de hoy, en la línea de pintores como Gerhard Richter, Luc Tuymans o Chuck Close». Ahora, por primera vez y de manera individual, la galería Fernando Pradilla otorga una oportunidad sin desperdicio a Alejandro Bombín y Diego Vallejo. La galería cumple así con su habitual tradición anual en los meses de julio y agosto, en los que realiza exposiciones de artistas más jóvenes.

Una obra para quitarse el bombín

La obra de Alejandro Bombín (Madrid, 1985), titulada Reprotipográfica, tiene, según el artista Luis Mayo, «una superficie irónica y juguetona». Y es que Bombín habla en sus obras de la paradoja de la sociedad de consumo, una paradoja que, según la socióloga Nathalie Heinich y que Mayo cita, se caracteriza por que se puede elegir lo que se quiera siempre que se elija lo que elige todo el mundo. Esta es la segunda exposición de Bombín y la primera en Madrid, y según él, se trata de «pintura pantalla». El artista elige fotografías y las divide en líneas horizontales. A continuación, pinta en un lienzo proporcional cada una de esas partes sin ver el resto de la obra. Su intención es crear una realidad subjetiva (las partes individuales de cada imagen), privada (porque es la visión del autor) y abstracta. Sin embargo, en conjunto se crea una imagen global que transmite una realidad objetiva, coherente y pública (es la visión que el espectador recibe). En definitiva, una imagen reconocible construida por muchas que no lo son.

Alejandro Bombín: «Hipnosis», 2011
Alejandro Bombín: «Trabajo mental», 2011

Por su parte, Diego Vallejo (Salamanca, 1986) presenta su primera exposición individual titulada From a tree-house. Sobre este proyecto, Ana Pol Colmenares afirma que «en él aparece de nuevo el paisaje como protagonista frente a un ser humano desplazado de la imagen, al que solo se le intuye a través de ciertos rastros de luz». Así pues, la idea de Vallejo parte del inocente concepto de una casa de árbol, un espacio infantil y que invita a vigilar y también a observar. Por ello, en las piezas de Vallejo se muestran lugares donde lo humano ha sido borrado, casas, refugios, fragmentos de la naturaleza donde da la impresión de que algo va a pasar. Su obra proviene de pantallazos de escenas de películas y series de ciencia ficción, una exploración topográfica y humana de otros lugares que trasladan lo paranormal y extraño a la cotidinidad de manera que lo desconocido se convierte en conocido y familiar.

Diego Vallejo: «Sin título XXIV»
Diego Vallejo:  «Baumhaus 2»
Diego Vallejo: «Sin título II»
Diego Vallejo: «Sin título XVIII»

Bombín y Vallejo, dos jóvenes artistas que muestran sus obras en la galería Fernando Pradilla hasta el 9 de septiembre. Dos obras muy diferentes que a la vez convergen en el punto en que analizan la realidad, ya sea con partes (in)dependientes de una fotografía o con inescrutables pantallazos de películas y series.

Alejandro Bombín: «Reprotipográfica». Galería Fernando Pradilla Madrid. C/ Claudio Coello, 20. Hasta el 9 de septiembre. Http://www.galeriafernandopradilla.com

Noemí López Trujillo / Madrid: Las distintas realidades pictóricas de Bombín y Vallejo, ABC, 21 de julio de 2011

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Evidentemente este artículo lo debería redactar Ana, que es la que realmente sabe analizar la publicidad, pero intentaremos hacer algo digno. El otro día me sorprendió este gran cartel en un Gran Almacén madrileño Evidentemente no hay que ser un especialista en arte para descubrir su fuente de inspiración. Pues realmente no es una fuente […]

El silencio de Ai Weiwei

El silencio de Ai Weiwei

Portada del suplemento Cultura|s del miércoles 20 de julio de 2011 (La Vanguardia)Después de 81 días de reclusión, desde que el 3 de abril fue detenido por la policía en el aeropuerto de Pekín cuando se dirigía a Hong Kong, el artista, arquitecto, escritor y activista chino Ai Weiwei (Pekín, 1957) fue liberado bajo fianza el pasado 22 de junio. El clamor por la liberación de Ai Weiwei, que no ha dejado de manifestarse en todo el mundo, ha dado resultado. Otros disidentes, como el premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo y centenares de intelectuales, escritores, artistas y activistas, siguen en prisión. Pero, acusado de delito fiscal, Ai Weiwei no podrá abandonar Pekín y deberá guardar silencio ante los medios de comunicación al menos hasta que no se celebre el juicio.

Hijo de Ai Qing, uno de los más famosos poetas modernos chinos, que sufrió las purgas durante el maoísmo, Ai Weiwei empezó su práctica artística a finales de los años setenta como activo miembro del colectivo Stars. De 1981 a 1993 vivió en Nueva York, donde desarrolló diversos proyectos experimentales y profundizó su admiración por artistas como Duchamp y Warhol. De vuelta a Pekín, radicalizó su trabajo crítico con obras desafiantes ante los símbolos del poder y contra la falta de libertad en la sociedad china actual. Colaboró con los arquitectos Herzog & De Meuron en el diseño de la estructura exterior del Nido de pájaro, el conocido estadio olímpico de Pekín. Aunque, posteriormente, se mostró contrario a la utilización partidista de los Juegos Olímpicos de Pekín del 2008 por el poder político.

Algunos de sus proyectos le han reportado duros enfrentamientos con las autoridades chinas. Sus investigaciones sobre la muerte de más de 5.000 niños provocada por el derrumbamiento de las deficientes edificaciones en el terremoto de Sichuán le acarrearon graves consecuencias. En septiembre del 2009 tuvo que ser operado de urgencia en Munich de una hemorragia cerebral provocada por los golpes de la policía china en Chengdu (Sichuán).

Celebrado por diversas de sus intervenciones –como el proyecto Fairytale para la Documenta 12, de Kassel, en el 2007, o por su instalación Pipas de girasol, presentada en el 2010 en la sala de las turbinas de la Tate Modern de Londres–, Ai Weiwei, con más razón tras su detención, se ha convertido en el más conocido artista chino actual en todo el mundo y en uno de los disidentes más destacados. La publicación de una selección de su blog, clausurado por las autoridades chinas en el 2009, y otros textos (Ai Weiwei’s Blog. Writings, Interviews and Digital Rants, 2006- 2009), permite conocer el valor ético, estético y político de su obra intelectual y artística.

En estas páginas, recuperamos dos de sus proyectos recientes. La escultura pública itinerante Circle of Animals / Zodiac Heads, en su presentación en Somerset House, este mayo en Londres. Y la intervención With Milk… find something everybody can use, en el Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona, que Ai Weiwei realizó en diciembre del 2009. También publicamos –Documental, página 12– el homenaje a Ai de su amigo el artista chileno Alfredo Jaar. Pese al obligado silencio, Ai Weiwei es hoy un emblema de la lucha por la dignidad humana, por la libertad del arte en la era de internet.

Manuel Guerrero: El silencio de Ai Weiwei, La Vanguardia, 20 de julio de 2011

El Prado exhibe dos meses ‘El descendimiento’ de Caravaggio

El Prado exhibe dos meses ‘El descendimiento’ de Caravaggio

’El Descendimiento’ (1602-1604). Michelangelo Merisi da Caravaggio. Óleo sobre lienzo.Ciudad del Vaticano, Museos Vaticanos
El Papa ya ha enviado a Madrid su tarjeta de visita previa a su estancia en la capital con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2011, que se celebra del 16 al 21 de agosto: El descendimiento de Caravaggio, una de las obras maestras del genio del barroco, que se exhibirá en el Museo del Prado desde este 21 de julio al 18 de septiembre.

Según la pinacoteca madrileña, se trata de «una especialísima aportación de Benedicto XVI«, ya que la obra procede de los Museos Vaticanos. El cuadro se exhibirá dentro del programa expositivo «La obra invitada», que cuenta con el patrocinio de la Fundación Amigos del Museo del Prado, y se incluirá en el recorrido temático «La Palabra hecha imagen. Pinturas de Cristo en el Museo del Prado«, junto a otras 13 obras, organizado también por la JMJ.

Pese a la controversia y las duras críticas con la que siempre eran recibidas las obras de Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610), que escandalizaban a la Iglesia por el realismo de sus figuras religiosas y por tomar a sus modelos de los bajos fondos, El Descendimiento (1602-1604) fue recibida con unánime admiración y aprobación de los críticos contemporáneos del artista.
Este monumental cuadro, de tres por dos metros y que se verá por primera vez en España, es una de las obras cumbres del maestro del tenebrismo, ejecutada probablemente por encargo de Girolamo Vittrice, para que se exhibiera en el altar mayor de la capilla de la familia en la iglesia romana de la Vallicella, o Chiesa Nuova, de la congregación de San Felipe Neri. La obra fue requisada en 1797 por las tropas de Napoleón para llevar al museo napoleónico de París y se restituyó a Roma en 1817, momento en el que entró en los Museos Vaticanos.

El modelo de La Piedad

En El Descendimiento las figuras están dispuestas en un esquema compositivo compacto, con un grupo construido en línea diagonal y en el que destacan en primer plano Nicodemo, que mira al espectador, y San Juan Evangelista, que portan el cuerpo de Cristo, que se basa en el Cristo de La Piedad de Miguel Ángel, un motivo recurrente en su obra. Detrás se sitúa la Madre de Cristo, con serena actitud, María Magdalena, que seca sus lágrimas, y Mar´´ia de Cleofás, que alza sus brazos al cielo desolada; distintas formas todas ellas de demostrar el dolor.

El que la mano de Cristo apenas roce la losa donde debía ser lavado, ungido y perfumado se entiende como una alusión al propio Cristo como piedra angular y fundamento de la Iglesia.
Se trata de un cuadro de altar de fuerte impacto monumental y dramático, acentuado por el violento claroscuro en el que Caravaggio envuelve la acción, según señala el Prado, que añade que se trata de una obra totalmente nueva tanto desde el punto de vista iconográfico como religioso.

’Cristo crucificado’ (hacia 1632). Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Óleo sobre lienzo.Museo Nacional del Prado, MadridLas pinturas de Cristo

Junto a la obra de Caravaggio, los visitantes podrán ver otras 13 obras del Prado, de entre los siglos XV y XVII, en el recorrido temático «La Palabra hecha imagen. Pinturas de Cristo en el Museo del Prado», de artistas como El Greco, Rubens, Velázquez, Ribera, Murillo o Tintoretto.

El recorrido, especialmente diseñado por la JMJ, propone una forma distinta de ver estas obras «profundizando sobre el contenido religioso», a la vez que se incide en las soluciones artísticas que los pintores han empleado a lo largo de los siglos para superar problemas iconográficos específicos. El objetivo es permitir al visitante reflexionar a la par sobre cuestiones religiosas y artísticas, para lo que el itinerario dará «forma visual a algunas de las descripciones metafóricas que de Cristo se dan en los evangelios, sobre todo el de san Juan (El Buen Pastor; La Luz del Mundo; Camino, verdad y vida; y también Agnus Dei, Rex maiestatis, y Salvator mundi)». Las obras incluidas en este recorrido, al que puede accederse interactivamente a través de la web del Prado, son, además de El descendimiento: La Anunciación; de Fra Angelico; El Descendimiento de la Cruz, de Roger van der Weyden; La última Cena, de Juan de Juanes; El Pantocrátor sostenido por cuatro ángeles, obra anónima del siglo XVII; Descenso de Cristo a los Infiernos, de Sebastiano del Piombo; La Adoración de los Reyes Magos, de Pedro Pablo Rubens; El Buen Pastor, de Bartolomé Esteban Murillo; La disputa con los doctores en el Templo, de Paolo Veronés; El lavatorio, de Tintoretto; Cristo crucificado, de Diego Velázquez; Agnus Dei, de Francisco de Zurbarán; La Trinidad, de José de Ribera; y La Resurrección, de El Greco.

Facilidades para los peregrinos

Para facilitar que los participantes en la JMJ pueden disfrutar de este recorrido temático, el Museo del Prado abrirá las dos plantas principales de su colección las noches de los días 16, 17 y 18 de agosto, de 20:30 a 0.00 horas de forma gratuita (se amplía el habitual horario gratuito fijado de 18.00 a 20.00). Además, los peregrinos que muestren su acreditación individual expedida por la JMJ 2011 podrán acceder gratuitamente a la colección permanente entre el 16 y el 21 de agosto durante todo el día. También se han organizado visitas guiadas al recorrido de la Pintura de Cristo durante el mes de agosto.

UN TEXTO ANTIGUO PARA PROBLEMAS MODERNOS

UN TEXTO ANTIGUO PARA PROBLEMAS MODERNOS

Y luego tratamos de ahorro bajándonos a pocas cosas, a indignidades y miserias, a que se ahorre una onza de cera (…); apretar al Palacio y a los criados hasta hacerles derramar sangre, y derramar millones en obras deslucidas, y a las que no se les ve el fin, no más porque sepan que quiero […]

10.000 dólares por la primera obra de arte «no visible

10.000 dólares por la primera obra de arte «no visible

El Museo del Arte No-Visible (MONA), apoyado por el actor James Franco, exhibe y vende descripciones de obras imaginadas por los artistas

Son muchas las personas que reaccionan con desconfianza ante una obra de arte abstracto, reconociendo también que es un estilo artístico de difícil comprensión. Es habitual la pregunta de «¿realmente alguien paga por esto?» o las afirmaciones como «esto es una tomadura de pelo» ante un lienzo abstracto. Pero el arte conceptual mueve millones en todo el mundo.

Hace unos días, el siempre polifacético actor James Franco daba su apoyo a un proyecto artístico nuevo y realmente extraño denominado Museo del Arte No-Visible (MONA), que lleva el arte conceptual a un nivel completamente nuevo. La idea del museo es que las obras de arte no existan físicamente, sino que sean imaginadas por el artista y descritas en una tarjeta. Así, cuando un coleccionista compra una de estas obras, obtiene esta tarjeta para colgarla en la pared vacía y «describir la obra a su audiencia». La magia creativa se produce durante el proceso que lleva a la obra imaginada por el artista y su descripción, hasta la imaginación del espectador, tras la descripción del coleccionista.

Extravagante e imaginativo, el propio museo nos recuerda que «vivimos en dos mundos: el mundo físico de la vista y el mundo no visible de la imaginación». Compuesto por ideas, el MONA redefine el concepto de lo que es real. «Las descripciones de las obras mezclan imágenes y palabras en la mente del espectador. Este mundo no es visible, pero es real, quizá más real que el mundo de la materia, y también está a la venta», aseguran.

Con precios que van desde los 1.000 a los 10.000 dólares, el museo acaba de hacer su primera venta. Aimee Davidson, productora digital, experta en medio sociales, además de actriz y modelo, pagó 10.000 dólares por la obra Aire Fresco, que se describe como: «Una pieza única. El aire que está comprando es como comprar un tanque de oxígeno infinito. No importa donde estés, siempre tienes la posibilidad de tomar una bocanada del más delicioso y limpio aire que la tierra puede producir. Cada vez que respiras te da una paz y salud infinita. Esta obra de arte es algo que puedes llevar contigo, porque donde quiera que estés te puedes imaginar que estás respirando el aire más fresco de la cima de una montaña, de un campo abierto o la brisa del mar. Es una fuente inagotable«.

Davidson aseguró en una entrevista a The Huffington Post que compró la obra porque se sentía «identificaba» con la ideología del proyecto. «Sentí que el acto de comprar Aire Fresco servía para las propias tesis que predico sobre la utilización de los medios sociales. Básicamente, quería poner mi dinero donde están mis pensamientos. Algunos pueden llamarlo una estafa, pero yo lo llamo patrocinio artístico«.

Pablo Oliveira y Silva, Madrid: 10.000 dólares por la primera obra de arte «no visible», Público, 20 de julio de 2011

Las luces y sombras de Goya visitarán Barcelona en marzo de 2012

Las luces y sombras de Goya visitarán Barcelona en marzo de 2012

La Obra Social «la Caixa» se convierte en Benefactor del Museo del Prado y financiará la organización y producción de cuatro exposiciones compuestas por fondos de la pinacoteca

«La maja vestida» será una de las obras que podrá verse en Caixaforum

El Presidente de «la Caixa» y de la Fundación «la Caixa», Isidro Fainé, el presidente del Real Patronato del Museo del Prado, Plácido Arango, y el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, han firmado esta tarde en Madrid un acuerdo de colaboración por el que la Obra Social “la Caixa” se convierte en Benefactor del Museo del Prado.

De esta manera, “la Caixa”, a través de su Obra Social, pasa a formar parte del grupo de instituciones “benefactoras” del Museo, al comprometerse a realizar una aportación de 2,5 millones de euros distribuida a lo largo de los próximos cuatro años, con el objetivo de fomentar un mayor conocimiento de las colecciones artísticas de la pinacoteca en nuestro país.

Además, en virtud del acuerdo, la Obra Social “la Caixa” se compromete a participar en la organización y producción de exposiciones, concebidas a partir de los fondos del Museo del Prado. La primera será «Goya: Luces y Sombras», una gran retrospectiva del creador aragonés que podrá visitarse en CaixaForum Barcelona del 15 de marzo al 24 de junio de 2012. La muestra estará comisariada por Manuela Mena y José Manuel Matilla, Jefe de Conservación de Goya y Pintura del siglo XVIII y Jefe del Departamento de Dibujos y Estampas del Museo, respectivamente.

Una valiosa colección


Compuesta por casi un centenar de obras -con ejemplos tan destacados como «La maja vestida», «El quitasol», «Vuelo de brujas» o «Aún aprendo»– la exposición acercará por primera vez a los ciudadanos y visitantes de Cataluña una nutrida e importantísima selección de la colección del genial maestro que atesora el Prado, considerada la más importante del mundo. Durante su estancia en Barcelona, la exposición sobre Goya convivirá con la primera gran retrospectiva en España sobre el maestro de la pintura romántica francesa Eugène Delacroix, con fondos procedentes del Museo del Louvre.

Asimismo, la Obra Social “la Caixa” y el Museo del Prado coproducirán tres proyectos expositivos de contenido por definir a razón de uno por año durante los ejercicios 2013, 2014 y 2015. Cada uno de dichos proyectos será presentado en un mínimo de tres sedes previamente consensuadas por las dos instituciones.

Las joyas de los archivos gallegos

Las joyas de los archivos gallegos

El Tumbo A, la otra joya de la catedral compostelana, sobre los privilegios a esta iglesia.«Pues claro que se han extremado las medidas, como es lógico», afirma María José Juste, la directora del Archivo Histórico Universitario de Santiago que conserva uno de los documentos más antiguos de Galicia, un legajo religioso del siglo IX. Una opinión que también comparten la directora de la Biblioteca Xeral de la USC, Mabela Casal, y el canónigo archivero del Archivo de la Catedral de Tui, Avelino Bouzón. Todos ellos lamentan el robo del Códice Calixtino de la Catedral de Santiago y aseguran, resignados, que ningún archivo o biblioteca está a salvo de los expoliadores de la cultura.

«Las precauciones son muchas pero nunca puedes evitar que pasen cosas como ésta. Es como una persona que tiene muchas propiedades y se le quema una», comenta Bouzón sobre el gran patrimonio documental de la Iglesia. «Por muchas medidas de seguridad que haya, quien te la quiera hacer, te la hace», añade Mabela Casal. Y eso, que tanto el Archivo Histórico Universitario o la Biblioteca Xeral cuentan con grandes medidas de seguridad entre cámaras, sensores o vigilancia privada. También el Archivo de la catedral de Tui es, quizás, el más seguro de la catedrales gallegas y cuenta, a diferencia de lo que ocurre con el de Santiago, con sensores de movimiento y un control estricto de los documentos.

Otras joyas de la catedral de Santiago

Sin embargo y a pesar de todo, el robo del Códice Calixtino ha provocado que, ahora, se mimen más que nunca el resto de joyas literarias que tiene Galicia, que no son pocas. Y es que, diseminados en varios archivos civiles, religiosos e institucionales, y también por bibliotecas públicas y privadas, se encuentran cientos, quizás miles –nadie se pone de acuerdo en dar una cifra-, de documentos de gran valor histórico y patrimonial.

La 'Historia Compostelana'. | XacobeoLos más importantes siguen estando en la Catedral de Santiago. Allí se conserva el Tumbo A y el Breviario de Miranda que, curiosamente, estaban en el mismo cajón que el Códice Calixtino y que el ladrón o ladrones que se lo llevaron, decidieron no tocarlos. También están la Historia Compostelana y la Cróncia de Santa María de Iria.

El Tumbo A es una obra de los siglos XII y XIII que mandó realizar el arzobispo de Santiago, desde 1120, Diego Gelmírez para archivar en un único volumen la documentación regia de los siglos IX al XIII, con una galería de miniaturas de reyes, reínas e infantas de Castilla y León. También Gelmírez es el protagonista de otra de las grandes obras conservadas en la Catedral; la Historia compostelana, que es una crónica del siglo XII (hacia 1139) escrita en latín que recoge las empresas de Gelmírez.

El archivo de la catedral también conserva el Breviario de Miranda, que es del tercer cuarto del siglo XV y contiene un valiosísimo ciclo litúrgico con numerosas escenas neotestamentarias de filiación flamenca que combinan el texto y la iconografía y en el que se representan numerosas fiestas religiosas. Y la Crónica de Santa María de Iria, del siglo XV, que es un relato de historias de esta diócesis –cercana a Santiago y precursora de ésta-, que pretendía abarcar desde el comienzo de los tiempos hasta el momento de su composición pero que se detuvo en la época de Gelmírez.

Poca seguridad desde 1572

Alfonso VII en la Historia Compostelana La Catedral de Santiago ha extremado la seguridad de estas cuatro obras, junto con los Tombos B y C, tras el robo del códice. Una seguridad que, según fuentes policiales, era muy inapropiada para proteger obras de este calibre. En 1572, en un recuento encargado por el obispo Luján, se decía que el estado de los libros la la catedral compostelana era «lamentable». «Tienen tan poco cuidado –los monjes y obispos- que, habiéndoseles dejado una gran librería en un testamento, la vendieron», aseguraba el licenciado Molina de Málaga, autor del catálogo.

Así, describe que sólo tiene dos libros; la Historia Compostelana, «mal escrita, en papel, con muchas hojas faltas y otras rotas» y el otro, «más entero» pero «fuera harto mejor que no lo estuviera», dice en relación al Códice Calixtino, «el libro de los Milagros del apóstol Santiago, que dicen escribió el papa Calixto II».

Sin embargo, no siempre era así y el mimo con el que se cuidaban unos y otros libros era diferente. Así ocurrió por ejemplo en la catedral de Tui, donde en 1809, y para evitar el saqueo de las tropas francesas, el obispo mandó esconder todo el archivo que se salvó «gracias a los escondites que se realizaron en sitios inverosímiles», apunta el archivero canónigo de esta catedral Avelino Bouzón en declaraciones a ELMUNDO.es. De esta forma, se pudieron salvar documentos tan importantes como la carta de refundación de la villa que realizó doña Urraca en 1071, o los documentos con la firma de varios reyes portugueses del siglo XII y XIV.

Documentos únicos sobre la independencia latinoamericana

También en la Biblioteca Xeral de la USC se guarda otra joya literaria, el Libro de Horas de Fernando I de León, escrito un siglo antes que el Códice Calixtino, en 1055, por Pedro Fructuoso. Es un devocionario laico que contine rezos y plegarias para todos los días del año y los distintos momentos del día. «Pero también tenemos incunables, importantes colecciones de libros desde el XVI al XVIII y biblias visigóticas del siglo XIII al XIV», apunta Mabela Casal, su directora.

Pero, de lo que más presume es de la conocida como Biblioteca América, un espacio en el que se guardan cientos de volúmenes dedicados a los países latinoaméricanos y que guarda algunos documentos, libros y panfletos únicos de la época de las independencias. «Causa mucho impacto, sobre todo a gente que viene de estos países, cuando ven documentos de la independencia de sus países que no encuentran allí«, afirma.

Pero no sólo los grandes archivos guardan documentos importantes. En archivos como el de Pontevedra o el de la Diputación de esta provincia se encuentran también «cosas muy interesantes». «El Museo de Pontevedra tiene uno de los mejores archivos de la Baja Edad Media de Galicia que te hace entender la importancia que tuvo esta ciudad en esa época», señala Jorge García, archivero y documentalista que ha investigado y trabajado en estos dos archivos.

Privilegio rodado de Fernando II (1159), uno de los documentos más antiguos del Museo de Pontevedra.En el archivo de la Diputación, menor en importancia aunque no en cantidad –ya que cada día se sigue nutriendo de documentos— se guardan obras desde el siglo XVI. «Es material que llegó a través de donaciones particulares», afirma Jorge García quien, sin embargo, destaca que la colección más importante de legajos que tiene corresponde a partir del XIX, con la creación de las diputaciones. «Es material muy valioso para aquellos investigadores que estudian la historia contemporánea», añade.

Protocolos estrictos

Tras el robo del Códice, la gran mayoría de los archivos y bibliotecas han revisado sus protocolos de seguridad. En algunos de ellos ya no se permite la consulta del documento si existe copia digital, como es el caso del Archivo Histórico de Santiago o de la Biblioteca Xeral de la USC, donde, prácticamente, todas las obras más valiosas están digitalizadas o cuentan con un facsimil «Tiene que ser un petición muy fundamentada para que le dejemos acceder a estas obras», asegura María José Juste, del Archivo Histórico de Santiago.

«Tenemos una doble tarea; preservar las obras pero, a la vez, el deber de divulgarlas», dice Mabela Casal, quien destaca la satisfacción que le produce que ese tipo de documentación sea estudiada para, después, ser divulgada.

Los controles de accesos a estos archivos suelen ser rigurosos, ya que los investigadores que acceden a ellos deben cubrir unas fichas con sus datos personales. Y, en la mayor parte de los casos, las estancias están «bien vigiladas». Además, en todos los archivos la sala de investigación está separada de la sala donde se encuentran las obras.

Lo ocurrido en la catedral de Santiago no es una excepción. En muchas bibliotecas o archivos se ha intentado sustraer algo, aunque nunca tan valioso como el Códice Calixtino. «En todos los archivos se roba siempre algo, me decía un profesor alemán. Y es cierto», recuerda Avelino Bouzón. En su archivo de Tui no es la primera vez que han tenido correr por las calles aledañas a la catedral para llamar la atención a alguna persona que se quería llevar algo.

A pesar del ‘robo del siglo’ en la catedral de Santiago, los archivos y bibliotecas de Galicia siguen conservando una gran cantidad de joyas literarias. Manuscritos, pergaminos, incunables, documentos notariales y obras que van desde el siglo IX hasta nuestros días. Todos ellos se guardan celosamente en cámaras de seguridad y más custodiados que hace un mes, quizás, por el miedo que les ha entrado a muchos archiveros tras la sustracción del Códice Calixtino.

Xurxo Salgado | Santiago de Compostela: Las joyas de los archivos gallegos, EL MUNDO, 19 de julio de 2011
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