Programación del Departamento de Ciencias Sociales para el curso 20/21.
Dic 09
Programación Didáctica EPVA 20/21
Programación Didáctica para el curso 2020-2021 del Departamento de Educación Plástica y Visual.
Dic 09
Programación Didáctica Matemáticas 20/21
Programación Didáctica del Departamento de Matemáticas para el curso 2020/2021.
Dic 09
Programación Didáctica LCL 20-21
Programación Didáctica del Departamento de Lengua Castellana y Literatura para el curso 2020/2021.
Sep 12
Organización 15/09
Organización del primer día de curso.
El autobús pasará a las siguientes horas por los distintos pueblos, recogiendo al alumnado en las paradas habituales:
Línea de Diezma-Darro
Diezma: 11:30
Darro: 11:45
Línea de Polícar-Beas de Guadix-Marchal
Polícar: 11:20.
Beas de Guadix: 11:30.
Marchal: 11:45.
En ambos casos, el alumnado llegará a Purullena a las 12:00 y cogerá el transporte de vuelta a casa a las 14:45.
Una vez en el instituto, el alumnado se dirigirá al patio, donde podrá consultar las listas de clase y los nombres de sus tutores. A las 12:30, entrarán al gimnasio, donde serán recibidos por el equipo directivo y por el resto del profesorado, y después se dirigirán a sus correspondientes aulas junto con sus correspondientes tutores. El alumnado de 1º de ESO permanecerá en el gimnasio un poco más, para que se les comenten algunas normas de convivencia y funcionamiento del centro con las que deben ir familiarizándose.
Es recomendable que para este primer día, el alumnado traiga una libreta y un bolígrafo, como mínimo, para poder tomar nota de horarios, nombres de profesores, etc.
A partir del 16 de septiembre, empezarán las clases en el horario habitual de 8:15 a 14:45.
¡Os esperamos!
May 19
Testimonio de dos alumnas participantes en la visita a Noruega
En nuestro viaje he podido comprobar que la vida en Noruega es totalmente diferente a la vida que conocemos.
Empezando por la casa, allí las casas no tienen nada que ver con las casas de nuestra comarca, son pequeñas y en su totalidad de madera, en vecindarios casi tan grandes como un pequeño pueblo, las relaciones entre vecinos es poca, todo lo contrario a aquí en donde nos conocemos todos.

El instituto, también es otro mundo, lo que más nos llamo la atención fue que en el centro andábamos descalzos. La responsabilidad e independencia de los alumnos ,es mucho mayor: ellos se encargan de la cafetería, pueden sacar el móvil con total libertad, tienen descansos en los que pueden salir del aula entre clase y clase… cierto es que la relación con los profesores es fría, algo que para nosotros es raro. La forma de dar clase también es diferente a la que conocemos, todo esta mucho más digitalizado.
Las comidas son más reducidas que en España, mientras que nosotros comemos cinco veces al día, ellos comen tres, a las 7:00 el desayuno, muy completo, a las 12:00 el almuerzo y a las 18:00 la cena. También, a veces, toman una pequeña merienda cerca de las nueve. La manera de preparar la comida, no aliñan la ensalada, la forma en la que compran los alimentos, me pareció bastante curiosa.
El ambiente es diferente, se puede apreciar mucha vegetación en todas partes, se utiliza mucho el transporte público. El aire, por decirlo así, se respira más limpio, aunque haya sol y la temperatura sea buena siempre hay sensación de frío. Es cierto que tampoco hacía tanto frío como esperábamos, ya que todo (en interior) estaba climatizado. Se podía ver el mar, de camino a la capital.
En resumen Noruega es un país increíble , que no nos llamaba mucho la atención, pero con tradiciones, historia y forma de vivir totalmente diferentes, más avanzados en todo también.
No me importaría volver algún día.
Todo empezó con una larga noche en un avión, después un soñoliento viaje, por parte del alumnado, en autobús y por ultimo una inquieta espera por volver a ver a nuestros queridos noruegos (Emma, Lea, Thea, Henrik,Oda) y por conocer a sus respectivas familias.
Los días transcurrieron entre actividades y actividades, risas, fotos y costumbres de allí.
En primer lugar cabe destacar esa costumbre de que cada vez que entras en una casa tienes que quitarte los zapatos y andar con calcetines, pasa lo mismo en el insti. Además también se podría destacar los horarios de las comidas, tan diferentes a los de aquí de España, desayuno a las 8:00, almuerzo a las 11:30-12:00 y cena a las 5:30- 6:00 de la tarde.
En segundo lugar hay que destacar las miles de actividades que hicimos durante una semana, primero visita a Oslo, después visita al museo del Nobel de la Paz, visita al museo de la Ciencia, visita al museo Vikingo, visita al Opera House… Tuvimos la oportunidad de ver a unos cuantos esquiadores practicando sky jump, deporte famoso allí en Noruega y de disfrutar de una gran guerra de bolas de nieve, acompañada de una buena hoguera donde hacer Marshmallow(nubes) o bien, calentar masa de pan para luego comértela.
Uno de los días, los alumnos Comenius, prepararon una fiesta de estudiantes con perritos calientes, bebidas, granizados, palomitas y todo tipo de comida que hay en una fiesta.
En tercer lugar se encuentra el insti, cada mañana cogías el autobús, llegabas, te quitabas tus zapatillas y podías explorar aquello. Un insti, con tres plantas, con taquillas y con mesas de pin pon. Una de las cosas que nos sorprendieron de aquel lugar fue lo de permitir el móvil tanto en clase como en los pasillos.
En las clases, los alumnos apenas utilizaban sus libretas o libros, todo se hacía desde el portátil, al igual que la profesora daba sus clases mediante Power Point. Por ello, los alumnos podían tener perfectamente el móvil encima de la mesa o incluso, cuando tenían que hacer actividades podían ponerse a escuchar música o irse a otra aula. Las aulas estaban comunicadas de una manera especial, había unos tubos por los cuales escuchabas lo que pasaba en la clase de al lado.
No solo en eso el insti es diferente al nuestro, sino también se diferenciaba en algunas de las asignaturas. Los alumnos tenían tres horas de cocina semanales, gracias a ellas, estos podían llevar la cantina del instituto. En la cantina comprabas lo que querías almorzar, siempre y cuando fuese comida sana, y podías comértelo en una gran sala que formaba parte de los inmensos pasillos del instituto, pero ¿qué pasa con esas ganancias? Todo lo invierten en pagarse sus excursiones, ya que allí el gobierno tiene terminantemente prohibido financiar excursiones o viajes a los institutos o colegios.
En cuarto lugar, pero no menos importante, se encuentra la gente noruega, aquella que es toda rubia con ojos claros y piel pálida, con saludos fríos, pero con pensamientos limpios y de difícil confianza.
Uno de los días más destacable y que más disfrutamos fue el día del mercadillo artesanal en el insti. Cada país tenía que hacer un puesto y vender cosas artesanales. Todos los países tenían algo que llamaba la atención pero claro, el producto no podía ser muy caro, si no no había manera de vender nada.Los españoles llevamos nuestros rabu-pets ( pinguinos y búhos hechos con papel reciclable), puru-purse (monederos con estampados de Granada) y rabu- soaps (jabones). Lo más vendido en nuestro stand fueron los rabu-pets, al ser algo tan novedoso.
Respecto a ese día, también hubo actuaciones de todos los países, las noruegas sacaron sus trajes típicos, las italianas bailaron una tarantela, las griegas bailaron varios sirtakis, los islandeses cantaron y cómo íbamos a ser menos los españoles, pues hicimos lo que mejor sabíamos hacer, bailar flamenco, triunfamos tanto con nuestras sevillanas, como con nuestros fandangos sobre el Albaicín acompañados por unas castañuelas y con nuestros trajes de flamenco rojos. Tanto fue nuestro éxito, que el profesor noruego nos dijo que si podíamos repetirlo y por supuesto que no íbamos a decirle que no.
No solo destacamos en esto, también fuimos el puesto que más vendió en el mercadillo artesanal, lo cual nos llena de orgullo, porque toda recompensa conlleva un gran esfuerzo, y el nuestro fue intentar vender en inglés, aunque también recibimos alguna ayudita por parte de uno de nuestros amigos noruegos, Henrik.
Después de todo esto, se encuentran otros temas no tan relevantes, entre ellos está el tiempo, que según nos decían habíamos tenido suerte porque la temperatura era buena comparada como normalmente es allí y sí, toda la semana hubo sol y no hacía mucho frío, además ¡no había nieve! Viajábamos de un lugar a otro mediante el tren, el metro, el tranvía, el autobús… Se cruzaron algunas historias de amor durante la semana, de las cuales el más favorecido fue Manu, ya que todas las chicas de todos los países estaban encantadas con él. Las tardes las pasábamos siempre juntos jugando a la Playstation en casa de Thea, dónde la actitud de querer ser el mejor salía a flote, también hubo tardes de compras, aprendiendo a pagar con la corona (moneda de allí) y una de estas tardes visitamos una crepería, de la que nos vinimos enamorados por sus crepes con nutella y fresas y su rica limonada.
Pero como todo viaje, este también tenía que acabar, el último día lo pasamos en Oslo, terminando de visitar lugares, terminando de sacar fotos, terminando de comprar regalos y preparándonos para la despedida.
La despedida no solo fue un adiós y me voy, fueron lágrimas, fotos, fueron: “I’m gonna miss you”, fueron abrazos y sobre todo fue un: “no sé cuando nos volveremos a ver, pero esta semana jamás la olvidaremos.”
En fin, una semana que quedará grabada en nuestras vidas con personas inolvidables y momentos fantásticos reflejados en fotos y archivados como confidenciales en nuestros recuerdos.
May 19
Testimonio de un alumno participante en la visita a Islandia
Yo en esta especie de carta no puedo ser objetivo, porque Islandia es mi vida; es mi sueño hecho realidad.
En mi primera experiencia en Islandia debo contar que yo ya venía preparado acerca de este país, porque siempre he tenido curiosidad por él. Me encanta el frío, y cuando me enteré de que se podía ir a Islandia dentro del proyecto Comenius de nuestro centro, yo me marqué como objetivo no desaprovechar la mejor oportunidad de mi vida. Estuve todo el año luchando por ir a Islandia, trabajando duro y esforzándome, pero por fin llegó aquel maravilloso día, cuando me dijeron que iba a ir a Islandia. Desde ese día llevé la cuenta atrás hasta ya aburrir a mi familia entera. Cuando sólo quedaba un día para irme a Islandia, me puse malo, pero hay un dicho que afirma que la fe mueve montañas y me puse bien. Cuando llego el gran día yo estaba nerviosísimo, porque nunca me había montado en un avión, y pensaba que no era realidad, pero llegó y cuando me di cuenta estábamos ya en Londres. Nos quedamos a dormir en un pueblo cercano muy bonito llamado Harley. ¡Yo ya estaba deseando irme para Islandia! Nos montamos en el avión y en casi cuatro horas llegamos y yo estaba flipando, porque cuando llegamos la acogida fue espectacular.
En esa maravillosa semana me di cuenta que mi lugar está en Islandia; mejoré un poco en inglés e hice bastantes amistades, gracias a las cuales yo este verano vuelvo a Islandia a aprender más del país y del idioma, y para asegurarme cien por cien de que ése es mi lugar. Como experiencia ha sido maravillosa y aconsejo realizarla, no sólo a Islandia, sino también a otros países, ya que cada uno tiene sus encantos, pero yo me he dado cuento que el mío está en Islandia.
Por Pascual Porcel García
May 19
Testimonio de una alumna participante en la visita a Sicilia
Testimonio de Cory Moreno Moreno, ex-alumna de nuestro centro que en 2014 participó en la visita Comenius a Capo d’Orlando (Sicilia, Italia).
¿Que qué ha sido el proyecto Comenius para mí? Pues bien, si tengo que responder a esta pregunta, lo tengo claro, ha sido LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA.
Recuerdo que todo empezó cuando, en el verano de 2013, nuestra profe Cecilia nos daba la noticia de que nuestra petición para participar en el proyecto Comenius había sido aprobada, por lo que trabajaríamos, durante dos años, con estudiantes de seis países de Europa… Al comienzo del curso 2013/2014, se creó el grupo de «Students participating in Hand in Hand for Future», mediante el cual pudimos agregar a los estudiantes que iban a participar en el proyecto y empezar a conocerlos.
Después de varios meses de espera entre planificación, preparativos, carteles y villancicos, ese 16 de marzo de 2014 llegaba. Es curioso pensar que la noche empezara ante una situación un tanto extraña, no sólo por el hecho de que estuviéramos en la puerta del instituto a las una de la madrugada, a oscuras, sin farolas y con un perro muerto en mitad de la carretera, sino porque, para empeorar la situación, la familia que acogía a Kostas (uno de los chicos griegos) no vino. Hay un dicho que dice que «lo que mal empieza, mal acaba», pero nosotros no estábamos dispuestos a que esos «pequeños» imprevistos nos arruinasen la semana, por lo que lo solucionamos rápido, mi papi nos alumbró con las luces del coche, el hermano de Bea quitó el perro muerto (bendito David), y Kostas se quedó en casa de Antonio. A pesar de que empezó
de una forma memorable, la semana que vivimos como anfitriones fue realmente maravillosa… transcurrió entre viajes, visitas y actividades, de los que caben destacar el taller de hacer pan en el que todo el mundo acabó con la cara blanca a causa de la harina, o ese «European Show» en el que cada país cantó o bailó alguna canción. Pero esos días no fueron inolvidables sólo por el hecho de que visitáramos monumentos tan importantes como la Alhambra o por ver ciudades tan bonitas como Salobreña, sino porque en todo momento estábamos disfrutando juntos, riendo, cantando, bromeando, jugando… , pero entonces, cuando no podíamos estar mejor, llegó la hora de que nuestros nuevos amigos se marcharan y les dijimos «adiós» entre lágrimas y llantos… los íbamos a echar mucho de menos, pero estábamos seguros de que volveríamos a vernos.
Tras la partida de nuestros huéspedes, nos pondríamos manos a la obra y pasaríamos las entrevistas para el viaje a Sicilia. El tiempo pasó volando y cuando menos nos lo esperábamos , ese día tan esperado había llegado, estábamos dispuestos a viajar para repetir la experiencia, pero esta vez, los papeles serían invertidos, y en lugar de ser anfitriones, seríamos los huéspedes.
Aún no eran las dos de la madrugada cuando emprendíamos el viaje a Madrid para coger nuestro avión con destino a Sicilia. Una vez sentada en el autobús, mirando por la ventanilla y viendo la mirada de mi papi, que reflejaba una mezcla de inseguridad y preocupación, no podía creer lo que me estaba pasando. Después de cinco meses intentando convencer a mi padre, me había dejado viajar a Italia para realizar un intercambio durante ocho días, me habían dejado a mí, que pensaba que nunca sería capaz de conseguir algo así …, pero si lo conseguí fue gracias a el poder de convicción de mis profesores (os quiero, lo sabéis, ¿no?) y mis dotes de niña consentida (en parte también se lo debo a la peli de Buscando a Nemo). Fuera como fuese, estaba allí, ya no había marcha atrás, ese sería el comienzo de la que sería la semana más increíble de mi vida (junto a la del meeting en España).
Aunque el viaje fue cansado, pudimos combinar sueño, risas y ronquidos durante toda la noche. Tras pasar algunos imprevistos con la facturación de maletas y una inolvidable anécdota con un café bombón y un guapísimo camarero, subimos en el avión y todos pudimos experimentar el tiovivo de emociones que se sienten al volar por primera vez… En el avión tuve la suerte de conocer a un simpático matrimonio de Alicante, con los que sigo manteniendo el contacto. Tras un vuelo perfecto, llegamos a Catania y desde allí nos dirigimos a nuestro querido Capo d’Orlando.
Nuestro gran momento se acercaba, estábamos impacientes y nerviosos, pero la bienvenida que nos dieron los italianos fue muy bonita. ¿Y qué puedo decir de esa semana? Pues que fue increíblemente PERFECTA … desde ese primer día en el que todo el estadio gritaba «Cory, Cory…» obligándome a participar en un partido de voléibol del que salí con dos balonazos (luego me preguntáis que por qué odio el deporte…), mi inolvidable 16 cumpleaños que pasamos visitando las preciosas islas de Lipari y Vulcano… hasta ese último día en el que Antonio acabó lesionado tras un partido de fútbol y todos los niños nos perseguían al hospital recordándonos a los ratoncitos del Flautista de Hamelín… Tras una semana única, de nuevo teníamos que despedirnos de nuestros amigos (hermanos, mejor dicho), estábamos tristes, pero también felices de haberlos conocido. Ese día fue la última vez que nos vimos, pero hoy (más de un año después), seguimos en contacto con la misma ilusión que el primer día…
Giulia (la niña que me acogía, «my supersister«) y yo hicimos una promesa, tenemos que volver a vernos y cumplir nuestra promesa, esa promesa que hicimos la última noche que dormimos juntas, volveremos a compartir un proyecto COMENIUS, pero no como alumnas, sino como profesoras.
Miles de momentos inolvidables, cientos de personas irrepetibles, amistades únicas, lugares preciosos, amores platónicos, anécdotas graciosas, una gastronomía deliciosa… todo ello ha formado parte de una misma experiencia, la experiencia COMENIUS, mi experiencia COMENIUS, esa que me permitió conocer a las personas más increíbles que existen sobre la faz de la tierra, ese proyecto con el cuál pude practicar y mejorar mi Inglés (también aprendí un poco de italiano), ese que me hizo capaz de compartir y entender mejor las culturas de otros países, el mismo que hizo posible que consiguiera cosas que nunca pensé que conseguiría, ese intercambio que hizo que a día de hoy, yo tenga una hermana en Italia y otra en Grecia, ése que me hizo sacar una sonrisa tras otra, el cual compartí con los mejores compañeros y profesores, ése que me hizo vivir momentos inolvidables… ese proyecto que me hizo FELIZ.
Siempre recordaré cada uno de los días vividos en los meetings, todos y cada uno de los momentos compartidos, cada hora, cada minuto, cada segundo, cada instante perdurarán en mi mente y corazón hasta la eternidad. En definitiva, el proyecto COMENIUS me ha cambiado la vida, por eso recomiendo a todos los alumnos y estudiantes del mundo (y a los profesores también) a que participen cuando tengan la oportunidad, porque realmente MERECE LA PENA.
Gracias a este magnífico proyecto europeo, gracias a todas las personas que lo hacen posible, gracias a todos los alumnos, padres y profesores, gracias a mi familia de acogida, y gracias a ti Cecilia, por TODO, mil gracias y un millón de gracias más.






