Pobreza infantil.

Ignacio Escañuela Romana 13/05/2019.

«UNICEF España pone en marcha una recogida de firmas para reclamar que se cumplan los compromisos adquiridos en la lucha contra la pobreza infantil en nuestro país

Las tasas de pobreza infantil en España son de las más altas de los países industrializados, sólo superadas por Letonia, Estados Unidos y Rumanía, según un estudio sobre bienestar infantil realizado en 29 países por la Oficina de Investigación de UNICEF con datos de la primera década del siglo XXI.

El informe Report Card nº 11mide la situación de la infancia en las 29 economías más avanzadas del mundo de acuerdo con cinco dimensiones clave de la vida de los niños: bienestar material, salud y seguridad, educación, conductas y riesgos, y vivienda y medio ambiente. La principal conclusión del estudio es que la pobreza infantil en estos países no es inevitable, sino que es sensible a las políticas y que determinados países protegen mejor que otros a los niños más vulnerables.

Los Países Bajos y cuatro países nórdicos —Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia— copan los primeros puestos de la clasificación general del bienestar infantil, mientras que cuatro países del sur de Europa —España, Grecia, Italia y Portugal— se encuentran en la mitad inferior de la tabla. En este análisis comparativo, España se encuentra además a la cola en el ámbito educativo, ocupando el puesto 26 de 29 países analizados.

(…)Según el estudio, no existe una relación directa entre el PIB per cápita y el bienestar general de los niños. Por ejemplo, Eslovenia está mejor clasificada que Canadá; la República Checa, mejor que Austria; y Portugal, mejor que los Estados Unidos.

Los niños con peores niveles de bienestar sufren las consecuencias el resto de sus vidas. Intentar atajar o mitigar el impacto de las secuelas en el futuro es más difícil, más costoso y tiene menos probabilidades de tener éxito. De ahí que las intervenciones en la primera infancia sean cruciales y deban ser apoyadas por medidas en la etapa escolar para no perder los avances hechos al principio.

El informe incluye una comparativa de datos entre 2000 y 2010 que muestra una continua mejora general en la mayoría de los indicadores de bienestar infantil. Muchas de estas tendencias positivas son el resultado de apuestas e inversiones a largo plazo en la vida de los niños asumidas por muchos Estados.

Por este motivo es crucial hacer un seguimiento muy cercano de la evolución del estado actual de los niños en los países industrializados, para prevenir los peores efectos de la recesión económica y evitar la pérdida de los progresos alcanzados en la pasada década.

El Report Card nº 11incluye además las opiniones de los niños respecto a su grado de satisfacción con su propia vida. Sus conclusiones se reflejan en la tabla clasificatoria de satisfacción vital y coinciden, en líneas generales, con las mediciones del bienestar a partir de datos, aunque hay excepciones notables: los niños de España, Estonia y Grecia otorgaron a sus países una clasificación mucho más alta, mientras que los de Alemania, Luxemburgo y Polonia puntuaron peor a los suyos (…)»

https://www.unicef.es/prensa/la-pobreza-infantil-en-espana-entre-las-mas-altas-de-los-paises-industrializados

Luego, planteo algunas preguntas interesantes:

¿Qué políticas o programas podrían reducir significativamente la pobreza infantil en España?. ¿Qué necesitan tales programas?.

Encuentra algún ejemplo de política o programa exitoso en la lucha contra la pobreza infantil.

¿Qué conseecuencias tiene la pobreza infantil?.

El debate ético sobre la eutanasia.

Ignacio Escañuela Romana. 13/05/2019.

La eutanasia en sus vertientes legal y ética es objeto de un intenso debate en España. Entre las muchas reflexiones sobre la eutanasia. se dio en prensa hace unos años un debate sobre este tema, entre personas de amplia cultura y capacidad de discutir racionalmente un tema. Extracto a continuación el debate:

«Mi opinión es que ninguna de estas, tres clases de eutanasia es éticamente correcta, porque, en sí, al margen de las responsabilidades subjetivas, el suicidio y el homicidio son siempre acciones intrínsecamente malas. Wittgenstein, a pesar de haber tenido en su vida momentos de perdición e indignidad en los que llegó a pensar en el suicidio, afirma que el suicidio -al que, en el mejor de los casos, se contrae la eutanasia- es la acción inmoral por antonomasia, pues en ella el hombre se reduce a la condición de objeto del. instinto. Y Kant, al que Peces-Barba recurre con frecuencia, juzga al suicida como un monstruo, negando que haya algún fin que justifique el suicidio. Yo no comparto, desde luego, el calificativo que Kant. adjudica al suicida porque pienso que el que llega a la decisión de quitarse la vida es digno de compasión. Pero comprender a la persona que incurre en error no es lo mismo que justificar la acción errónea. Por lo tanto, entiendo que la despenalización de la eutanasia no, es ética y menos lo es su legalización. La tolerancia del mal no puede llegara lo que conculca los derechos fundamentales del hombre.» RAFAEL TERMES, 4/12/95.

Se ve que la base es kantiana: no somos libres para disponer de nuestra vida, porque supone utilizarnos a nosotros mismos como medio para lograr un objetivo o interés. Mucho menos podemos pedir a otra persona que asista, ya que supone tratarla como un instrumento para un objetivo mío. Pero la ética kantiana defiende siempre que tratemos a todos, y a nosotros mismos, como fines en sí mismos.

Rafael Termes añadió: «Pero, en se gundo lugar, es más que verosímil sospechar que tras la «compasión» invocada puede ocultar se el propósito egoísta de liberar se de las molestias que ocasiona el enfermo o simplemente el viejo. De hecho, en los países en que está legalizada la eutanasia voluntaria son frecuentes los casos en los que se ha causado la muerte sin el consentimiento del enfermo e incluso en contra de su voluntad, lo que crea un estado de angustia entre la gente de avanzada edad, por el temor de que, en cualquier momento, puedan ser eliminadas para evitar las molestias que ocasionan a su alrededor».

Segundo argumento contrario: ¿cómo asegurarnos de que el consentimiento es realmente libre y la persona ha tenido todas las opciones y ninguna presión?.

Por contra, Peces Barbas defendía la eutanasia. «La vida que se protege es la vida humana, con todas las dimensiones, en que ésta se desarrolla, vinculadas a la salud que es condición para que los rasgos de la condición humana sean reales y efectivos. Por eso uno de los derechos claves es el de la protección de la salud que nos permite ser personas, en el sentido pleno del término: elegir, comunicarnos, construir conceptos generales». Para defender tales derechos, este autor acude a Stuart Mill: si una persona no molesta a otras y actúa según el propio criterio e inclinaciones «en cosas que sólo a él atañen», entonces debe haber libertad legal y social. Oponiendo a Stuart Mill a Kant: ser libre implica que nadie pida que no se sea libre, ni uno mismo.

En consecuencia, el argumento aducido por Peces Barbas: somos libres de actuar si no dañamos a otros, y el derecho a la vida es derecho a la vida digna, saludable, con todas las propiedades que consideramos vida humana. Ver si hay vida igna, clave para modular el derecho a la vida.

En consecuencia, Peces Barbas articula derechos en función de objetivos y resultados. En oposición a la ética kantiana desinteresada. 

¿Pueden extenderse estos fundamentos?. ¿Es necesario profundizar en las consecuencias?.

Referencias.

James Fieser. Applied Ethics: A Sourcebook

https://elpais.com/diario/1995/12/04/opinion/818031606_850215.html

ABC, 16/09/1995