Por nosotros. Verónica Almenta Camacho.

Autora: Verónica Almenta Camacho.

«Es curiosa la vida … ese misterioso arreglo de lógica implacable orientada hacia un objetivo fútil. Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo … que llega demasiado tarde… y una cosecha de remordimientos inextinguibles». (Joseph Conrad).

Continuación (Verónica Almenta):

Querido David, fue hace mucho que nos conocimos. Aún lo recuerdo como el primer día, yo tan tímida y nerviosa y tu tan tranquilo y atento; desde el primer momento me trataste con cariño y ternura. Fue ese día, rodeada de gente que no conocía, llena de nervios y sin saber que hacer, cuando empecé a beber. Recurrí a la bebida para evadirme de la timidez, fue la primera vez que me emborrachaba en mis 21 años de vida. Cogí la botella y empecé a beber sin control, esperando a que el alcohol hiciera efecto, pero este no llegaba y yo cada vez estaba más nerviosa, cada vez bebía más y más. Hasta que, tras unas horas, la bomba de relojería que yo tragaba incesantemente a la espera de resultados, se accionó. Yo estaba de pie sobre el césped de aquel lugar y entonces empecé a sentir un terrible mareo, solté la botella en la mesa y al instante mis piernas dejaron de sostenerme. Caí al suelo, pero ni siquiera lo sentí, tenía tanto alcohol en vena que ni siquiera había notado el impacto de mi cuerpo contra el césped. Tu te levantaste de inmediato de la silla en la que estabas sentado y viniste a ayudarme, yo apenas lograba moverme o hablar, de hecho esto que te escribo lo recordaba en fugaces escenas a las que tu tuviste que darles un sentido. Me llevaste al baño, y allí me sujetaste el pelo mientras salía de mi cuerpo una mezcla de bilis y alcohol. No te moviste de mi lado, permaneciste junto a mi acariciándome suavemente la espalda mientras la habitación daba mil vueltas ante mis ojos.

Pasó el tiempo y nos fuimos enamorando el uno del otro, intentamos tener una relación en varias ocasiones, pero todas mis dudas y complejos me pudieron más que el amor que sentía por ti. Cada vez que lo intentábamos y salía mal, tú te pasabas unos meses triste y las primeras semanas solías traer los ojos inyectados en sangre de haberte pasado la noche llorando. Yo, en cambio, ahogaba las penas en alcohol, más alcohol y rollos de una noche.

Después de un tiempo, no volvimos a intentarlo, tú ya estabas demasiado dañado y yo, bueno, yo había cambiado mucho. Rehiciste tu vida, te llevó un tiempo, pero la rehiciste. Encontraste a alguien y formaste una familia. Pero yo: yo me quedé estancada donde estaba.

Todas las noches cuando el nivel de alcohol en vena disminuía, lloraba pensando en que si me hubiera esforzado contigo quizás en ese momento nosotros estaríamos juntos, yo no estaría sola en la cama rodeada de botellas vacías de alcohol, habríamos formado una familia y tendríamos unos preciosos hijos.

Comencé mi adicción a la bebida por todo lo que llevaba dentro y acabé destruyéndome con ella porque no me quedaba nada fuera.

No todo el mundo tiene la suerte de conocer al amor de su vida. Yo, por el contrario, lo conocí, lo tuve y lo perdí. Y con él, perdí mi vida, perdí las ganas de vivir y las ganas de luchar.Veinte años después, uno de los camareros de una taberna en la que estaba bebiendo tuvo que llamar a urgencias porque me dio un coma etílico. Los médicos consiguieron estabilizarme y logré recuperarme. Tras eso, me hicieron bastantes pruebas, cuando llegó el resultado de las últimas el médico me llamó para que fuera a su consulta. Me habían diagnosticado un cáncer en el hígado.

Yo quedé en shock por mucho tiempo. Me hicieron más pruebas para determinar la gravedad. Había metastatizado y me encontraba en una fase crítica.

De inmediato empecé con todo tipo de tratamientos para el cáncer, pero este se
seguía extendiendo sin control. Yo pasaba las horas vomitando por la quimioterapia y apenas comía. Caí en fase terminal, los médicos no sabían cuánto me quedaba y yo tampoco quería luchar por seguir viviendo.

Hoy era mi último día de vida. No quería seguir, no tenía ganas de luchar, no me quedaba nada por lo que luchar. Así que he decidido acabar con esto. Me arrepiento de tantas cosas. Es increíble que hasta que no pierdes lo que más quieres en el mundo no te das cuenta de todo lo que significa para ti.
Para mi el mundo ya no guardaba nada, tan solo tristeza y desesperación. Quise
escribirte no con el fin de que te sintieras culpable, sino porque está enferma
necesitaba decirte todo lo que en su día no dijo. Necesitaba contarte todo lo que no te dije y de lo que hoy me arrepiento.

Aún haciendo lo que voy a hacer, estoy contenta de, al menos, haber podido despedirme de quien lo ha significado todo para mí. Espero que algún día puedas perdonarme por haber dejado de luchar por ti, por mí y por nosotros.

Lo siento, Rosalyn.

Al acecho. Fátima Villarán Morales.

Autora: Fátima Villarán Morales.

«Sólo el hombre está solo. Es que se sabe
vivo y mortal. Es que se siente huir
-ese río del tiempo hacia la muerte-.
Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
subir, a contra muerte, hasta lo eterno.
Le da miedo mirar. Cierra los ojos
para dormir el sueño de los vivos» (Blas de Otero)

Continuación (Fátima Villarán Morales):

La muerte al acecho, la desembocadura del río
inquietante, aterradora. Aguas abrasadoras.
Silencioso lamento que anuncia su sentencia.

Lo efímero y lo eterno,
la tristeza y la alegría,
la compañía y la soledad,
la incertidumbre y la certeza.

Todo acaba. Cae el telón.
La catarsis del alma se acerca.
El ser palidece lánguidamente ante su destino,
cruel, impropio, trágico, desgarrador.
Impotente, horrorizado, ahoga su llanto
en unos inocuos intentos de salida de la realidad.

El conato, no es capaz de desatarlo
de sus cadenas.
La huida fracasa, el ser se sume
en un perpetuo mundo onírico,
del que no podrá escapar,
ni siquiera, abriendo los ojos.

Quiere permanecer. Marta Díaz Almenta.

Autora: Marta Díaz Almenta.

Continuación cuarto fragmento. (Blas de Otero, fragmento del poema «La Tierra»)
«Sólo el hombre está solo. Es que se sabe
vivo y mortal. Es que se siente huir
-ese río del tiempo hacia la muerte-.

Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
subir, a contra muerte, hasta lo eterno.
Le da miedo mirar. Cierra los ojos
para dormir el sueño de los vivos».

Es que quiere permanecer. Necesita del
recuerdo, vive por él. Perdurar en la mente
de quien le verá envejecer y morir.

Solo el hombre está solo. El egoísmo se lo lleva.
Sabe que su caudal se agotará y con él
en la mar dará; aunque no lo quiere ver.

Es que culmina sus días en soledad,
menguándose porque cuando no lo logró,
como si de un sueño se tratase,
su vida, su mayor afán, se esfumó.

Marta Díaz Almenta.

Eficacia, legitimidad, justificación. Normas jurídicas.

«Pues sin respaldo religioso o metafísico, el derecho coercitivo, cortado a la medida de un comportamiento al que no se exige sino que se ajuste a la ley, sólo puede conservar ya su fuerza de integración social haciendo que los destinatarios de esas normas jurídicas puedan a la vez entenderse en su totalidad como autores racionales de esas normas…» (Habermas, en IV Coloquio Sul-Americano de Realismo Jurídico)

Continuación (Ignacio Escañuela Romana):

Hay que distinguir entre eficacia de las normas jurídicas, legitimidad y justificación. La eficacia procede de la aplicación con amplia capacidad coercitiva: de generar sanciones para aquellas conductas que sean contrarias. Esta eficacia es propia de Estados modernos, cuyo monopolio de la fuerza se sustenta sobre amplias capacidades humanas y materiales. Fundamentalmente, la burocracia. Aquí las personas son objeto de aplicación de obligaciones.

La legitimidad provendría del carácter democrático del Estado, que, básicamente, precisa de derechos y libertades individuales y un procedimiento para que las actuaciones del Estado lo sean por mandato de la población. En general. Aquí las personas son sujetos o ciudadanos que generan las obligaciones sociales. Idealmente a través de un amplio debate racional.

Por último, la justificación dependería de la relación entre norma e ius cogens. El ius cogens es el conjunto de derechos y deberes que operan con carácter universal y no son disponibles. Cuya legitimidad procede del concepto de dignidad humana o, y, contrato justo social. De hecho, el conjunto de derechos individuales y libertades públicas tienen este carácter de ley imperativa. De este modo, una ley que atentase contra la dignidad humana no podría ser justificada ni aceptable democráticamente, incluso si es producto de amplias mayorías expresadas en una votación libre. Aquí las personas son sujetos de derechos no disponibles, en sentido kantiano. (Ignacio Escañuela Romana)

Ansia. Lucía Tello Bando.

Autora: Lucía Tello Bando.

Continuación «Es curiosa la vida … ese misterioso arreglo de lógica implacable orientada hacia un objetivo fútil. Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo … que llega demasiado tarde… y una cosecha de remordimientos inextinguibles» (Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).

Somos insaciables. Los humanos, curiosos por naturaleza e inconformistas por experiencia, tenemos una mentalidad descubridora, perjudicial para nuestra experiencia de vida. Nuestra ansia es conocer todo aquello que somos incapaces de saber. El pensamiento de averiguar qué es lo que hay después de la vida nos abstrae de lo real, lo tangible, todo aquello de lo que tenemos completa certeza.

Tenemos tanto interés en descubrir qué hay más allá que se nos olvida el hecho de que, al menos en el plano sentimental o espiritual, ya conocemos un sentimiento similar. Antes de nacer, mucho antes de saber que íbamos a ser algo en el vasto universo, conocíamos la eternidad infinita. Ese sentimiento de no existir, no sentir, pero estar. Tal vez no estábamos nosotros, sino nuestro espíritu. Tal vez tampoco eso, sino que lo que estaba era nuestra esencia. O simplemente nada, pero la nada acaba siendo algo cuando antes del primer latido de nuestro corazón ha habido miles de millones de otros seres viviendo en el tiempo y espacio. Conformando así un lugar existente en alguna parte. Y todos estos corazones que algún día vivieron se encuentran ahora donde nosotros estábamos cuando ellos existían en la tierra.

Ese lugar puede ser el cielo, el infierno, el limbo, la nada. Pero lo es todo. Es hacia donde todos vamos y de donde todos procedemos. Es aquello que sin saberlo conocemos mejor que nuestra propia vida, la cual no nos preocupa descubrir. ¿Por qué tanto empeño en conocer el lugar inexistente de donde venimos, a dónde vamos al morir? Pues sencillamente porque nos aburre la vida. Buscamos más.

Y así, en una búsqueda interminable, acabaremos muriendo sin respuestas. Solo sabremos qué es la muerte y qué hay más allá cuando lleguemos a ella. Irónico qué a su vez, una vez encontremos la respuesta a lo que nos ha condicionado en vida, no seremos conscientes de ella. Así vuelve a nacer otra búsqueda nueva, la de la verdad siendo nosotros simplemente meros recuerdos que ya se han desvanecido.

Por eso, nuestra vida es la búsqueda infinita y la respuesta finita, la cual llega demasiado tarde.

Examen de Kant, Acceso. Solución.

Ignacio Escañuela Romana.

“Pereza y cobardía son las causas merced a las cuales tantos hombres continúan siendo con gusto menores de edad durante toda su vida, pese a que la Naturaleza los haya liberado hace ya tiempo de una conducción ajena (haciéndolos físicamente adultos); y por eso les ha resultado tan fácil a otros erigirse en tutores suyos. Es tan cómodo ser menor de edad. Basta con tener un libro que supla mi entendimiento, alguien que vele por mi alma y haga las veces de mi conciencia moral, a un médico que me prescriba la dieta, etc., para que yo no tenga que tomarme tales molestias. No me hace falta pensar, siempre que pueda pagar; otros asumirán por mí tan engorrosa tarea.”
Kant, I.: Contestación a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?
1. Describa el contexto filosófico-cultural que influye en el autor del texto.
2. Identifique y explique las ideas contenidas en el texto.
3. Justifique las ideas del texto en relación con la filosofía del autor.
4. Relacione el tema o el autor del texto con una posición filosófica de un período histórico diferente al del autor del texto elegido.

1. Contexto.

Resumen para extraer contextos histórico, filosófico y cultural de:

IMMANUEL KANT -1

  1. Identifique y explique.

Resuelvo la pregunta 2 en tres pasos: primero, localizo ideas y las ordeno; segundo, aclaro las ideas y lo que quiero decir; tercero, uno razonadamente para contestar.

Primero. Localizo las ideas y afirmaciones presentes:

Ideas claras en el texto:

Minoría de edad / Culpabilidad por la minoría de edad

Ideas que laten por detrás:

Racionalidad / Ilustración / Ilustración histórica frente a conceptual / La Ilustración es abandonar la minoría de edad / Razón pública y privada y libertad de expresión / Ciencia y arte: al Estado no le importa que las personas lo consigan / Religión: es el centro de la cuestión. (Kant afirma que el Estado favorece la minoría de edad en religión, pues dice que al Estado no le importa que se abandone en ciencia y artes) / Legislación (política): permitir el uso libre de la razón y la libertad de expresión.

 

Segundo. ¿Qué voy a decir de cada cuestión sin salirme de identificación y explicación?:

Racionalidad crítica:  Kant conceptúa a la racionalidad como un proyecto crítico que cuestiona las respuestas individuales y sociales sin fundamentos, dogmáticas. La crítica consiste en buscar las bases por las que afirmamos, debemos hacer y tenemos esperanzas o expectativas.

Ilustración: Es movimiento cultural e histórico del siglo XVIII, descrito en la pregunta anterior. Frente a este hecho histórico, Kant analiza la idea como la emergencia del hombre de su propia inmadurez: acceder al atrévete a conocer.

Kant defiende, por lo tanto, la razón, como la fuerza que nos hace libres. Uso público de la razón: El que hacemos como seres racionales, todos en la misma esfera, en igualdad. Uso privado de la razón: El empleado público o quien forma parte de una organización religiosa o privada no puede, en uso de sus funciones, más que cumplir con las obligaciones del cargo. Luego debe circunscribir sus opiniones a tales deberes mientras está en tal cargo. Es decir, una persona que trabaje para el Estado debe limitar su libertad de expresión a los límites del cargo, mientras trabaja en él, pero puede tener libertad completa como ciudadano, fuera del cargo.

Minoría de edad o inmadurez: Es la situación en que se encuentra la persona cuando no utiliza su propia razón para alcanzar sus propias conclusiones y decidir por sí misma su vida. En Kant, la causa es la falta de valor, el miedo a la libertad, a la posibilidad de equivocarse.

Autonomía frente a heteronomía. Kant defiende que debemos ser autónomos, crear nuestra propia norma, como seres racionales. Frente a la situación histórica y humana de heteronomía que describe: Que otros decidan por mí.

(En ciencia y en creación artística, la Ilustración, afirma Kant, habría avanzado. Porque al Estado no le preocupa dicha autonomía y la consecuente libertad de expresión. Kant defiende que la misma autonomía y libertades deben ser permitidas por el Estado en referencia a la religión y al sistema político y jurídico. Que es algo positivo socialmente y así debe entenderlo el poder político. Es particularmente claro en la necesidad de que el pensamiento libre supere los límites doctrinales de la religión como creencia.

Finalmente, este fragmento, al igual que el texto sobre la Ilustración al que pertenece, es una defensa de la libertad de pensamiento y de la libertad de expresión. Frente al miedo a la libertad de muchas personas, en general, y a las reticencias de los Estados de la época, o de cualquier momento. Identifica Ilustración como movimiento histórico, con esta defensa).

Tercero. Uno las ideas de forma razonada. Redacto.

Solución a la pregunta 2 (similar a otras prácticas en este mismo blog, pero varían algunos elementos):

Kant plantea en este texto el problema histórico, y filosófico, de la Ilustración como movimiento cultural, con amplias consecuencias en el pensamiento y la política del siglo XVIII. He descrito en la pregunta anterior, de forma sucinta, al movimiento ilustrado, que Kant analiza como el proceso de la superación del hombre de su propia inmadurez.

Es preciso aclarar esta idea, contenida en el texto, de la minoría de edad o inmadurez: es la situación en que se encuentra la persona cuando no utiliza su propia razón para alcanzar sus propias conclusiones y decidir por sí misma su vida. En Kant, la causa es la falta de valor, el miedo a la libertad, a la posibilidad de equivocarse. No logramos nuestra autonomía porque es más cómodo que otros decidan por mí. De esta manera, este autor está planteado los conceptos de autonomía frente a heteronomía. Kant defiende que debemos ser autónomos, crear nuestra propia norma, como seres racionales. Frente a la situación histórica y humana de heteronomía que describe: Que otros decidan por mí. Es el famoso lema kantiano del “sapere aude”: atrévete a saber, que se manifiesta a lo largo de todo el texto de este examen como la propuesta de las libertades de pensamiento y expresión.

A pesar de esta atribución en el texto que sitúa la minoría como producto de la pereza o la cobardía es necesario reseñar que en otras partes de “¿Qué es la Ilustración?” Kant sí discute las situaciones históricas en las que el gobernante ha restringido las libertades de pensamiento y expresión, o, al menos, ha promovido esos límites, por preocupación ante las posibles consecuencias de tales libertades. De forma que lo habría permitido en ciencia, pero no en religión ni en política. Kant señala, por lo tanto, a motivos internos al sujeto racional, pero también de carácter social o político.

Kant defiende, por lo tanto, la razón, como la fuerza que nos hace libres. Ahora bien, la razón kantiana es crítica. Es decir, es un proyecto que cuestiona las respuestas individuales y sociales sin fundamentos, dogmáticas. La crítica consiste en buscar las bases por las que afirmamos, debemos hacer y tenemos esperanzas o expectativas. En esto se distingue la Ilustración histórica como movimiento del siglo XVIII, de la Ilustración kantiana. Ambas están conectadas, pero la Ilustración concebida por Kant está necesariamente conectada a su proyecto de racionalidad crítica, que establecería los límites del conocimiento humano (como todo aquello cuyo objeto sea una experiencia posible).

Finalmente, para concluir, este fragmento de Kant, al igual que el texto sobre la Ilustración al que pertenece, es una defensa de las libertades de pensamiento y de expresión. Frente al miedo a la libertad de muchas personas, en general, y frente a las reticencias de los Estados de la época, o de cualquier momento. Identifica Ilustración como el progreso individual y social basado en la racionalidad y la libertad.

  1. justifique las ideas del texto – Filosofía del autor.

Lo explico paso a paso y doy la respuesta a la pregunta al final. Es un esquema sobre cómo debo trabajar en el examen para llegar a responder a lo planteado.

Partimos de las ideas principales localizadas en la pregunta 2 y desde esa base montamos las ideas que sabemos están pendientes y se relacionan con lo anterior:

*Razones pública y privada y libertad de expresión.

*Tres ámbitos de abandono de la minoría de edad, en relación la Ilustración, pero también en general.  

*Ciencia y arte: al Estado no le importa que las personas lo consigan

*Religión: es el centro de la cuestión. Por exclusión: Kant afirma que el Estado favorece la minoría de edad en religión (ya que dice que al Estado no le importa que se abandone en ciencia y artes).

*Legislación (política): permitir el uso libre de la razón y la libertad de expresión.

*Ideas necesariamente a añadir, mencionadas en el texto y que precisan explicación: Ilustración y relación con la ética y la idea universal de Iluminismo.

*Usos público y privado. Lleva a hacer algunas consideraciones sobre los derechos en Kant.

*Avance de la ciencia en la Ilustración. Lleva a extender la respuesta hacia la epistemología.

*Religión. Sugiere ampliar el tema hacia el postulado de Dios en la ética.

Ordenar.

Debo tener claro el orden de exposición para evitar que sean ideas yuxtapuestas y parezca un telegrama. Decido, en este caso, pasar de ideas más concretas y relacionadas con el texto a ideas más generales y bases universales.

Extender.

Ideas concretas por debajo del texto y en relación directa con él.

Kant está defendiendo dos tesis, una general y otra histórica. Una relacionada con la racionalidad y sus consecuencias en cualquier tiempo y otra con la segunda mitad del siglo XVIII. Por un lado, que el hombre, como sujeto racional, abandone la subordinación a otras instancias de autoridad y que ejerza la libertad también en el ámbito público, en la libre expresión que deben ser admitida por el Estado en relación con la religión y el sistema político y jurídico. Por otra, en ciencia y en creación artística, la Ilustración, afirma Kant, habría avanzado porque al Estado no le preocupa ahí la libertad de expresión. Pero su aplicación general, propone, es algo positivo socialmente y así debe entenderlo el poder político de la época.

Esta libertad, propia del sujeto que alcanza la mayoría de edad, se entiende en Kant sobre la diferencia entre razón pública y privada y el impacto de esta distinción en el problema de la libertad de expresión. El uso público de la razón en Kant es el que hacemos como seres racionales, todos en la misma esfera, en igualdad. Mientras que el uso privado es el que corresponde a quien sea empleado público o quien forme parte de una organización religiosa o privada, quien está obligado, por ello, a cumplir con las obligaciones del cargo. Luego debe circunscribir sus opiniones a tales deberes mientras está en funciones. Es decir, una persona que trabaje para el Estado debe limitar su libertad de expresión a los límites del cargo, mientras trabaja, pero debe tener libertad como ciudadano, fuera del cargo.

Ilustración

Esta propuesta de la Ilustración como movimiento de liberación racional de toda y cada una de las personas, y el colectivo de ellas, que se apunta en este texto, ha de ser comprendido dentro de la influencia de Rousseau en Kant. Debido a este impacto intelectual, el autor de este texto reconoce como tema central la existencia de una subjetividad basada en la conciencia. Para alcanzarla, es necesario rechazar el miedo o la pereza frente a la libertad; admitir la autonomía racional y la defensa de una sociedad que admita y promueva las libertades de pensamiento y expresión. Todo lo cual se enmarca dentro del principio, que toma de Rousseau, de la independencia de la moralidad frente a las leyes que rigen el mundo objetivo. El sujeto racional es el ámbito de la libertad.

Racionalidad

No nos es posible comprender toda la discusión de la Ilustración, la autonomía y libertad y las libertades colectivas, en el autor que nos ocupa, sin referirlo a toda su filosofía crítica, centrada en comprender la posibilidad y los límites de la razón, en sus aspectos teórico y práctico. Es preciso recordar que este texto se enmarca dentro de las preguntas fundamentales esbozadas por Kant como objetivo de la filosofía. Dentro de su estudio de esa razón, centro del texto planteado en este examen y principio que nos configura como personas, primero establecer los principios y límites del conocimiento científico, necesario para responder a la pregunta “¿qué puedo conocer?”. Segundo, justificar los principios racionales de la acción y las condiciones de la libertad, para responder a “¿qué debo hacer?”. Tercero, plantear el destino último del hombre con la cuestión “¿qué me cabe esperar?”.

Ética y derechos.

Para comprender este texto, por fin, necesitamos algunas ideas básicas de la ética kantiana, como propuesta de libertad. Responder a la pregunta acerca de qué deba hacer depende, para Kant, de la libertad y la racionalidad. La razón que no puede estar afectada por otros (heteronomía), ni por preferencias o por intereses. La ética consiste, pues, en que yo mismo trazo mi obligación.

Por fin, afirma la existencia de derechos humanos fundamentales que nacen de esa dignidad intrínseca a los seres racionales. No son disponibles y no pueden cederse. Ni yo mismo podría quitar mis derechos. De ahí el rechazo al miedo a la libertad o a la imposición de otros que podemos ver claramente en el texto que nos ocupa. Es el imperativo categórico, que tiene tres formulaciones en Kant. Primero, haz de tu conducta un modelo de comportamiento universal. Segundo, trata a los demás como fines en sí mismo. Y a ti. Es decir, que un ser racional no sea nunca un instrumento para tu acción. Tercero, actúa con autonomía.

En definitiva, la ética y política kantianas son una defensa de la libertad, la racionalidad y la consciencia. En consecuencia, de la humanidad en su conjunto. Por lo tanto, este autor quiere dar fundamento a derechos y libertades inalienables.

 

Respuesta final a la pregunta.

(Uno las ideas de forma razonada. Limo algunas consideraciones. Añado alguna cuestión si es necesario).

Kant, en este fragmento y en el texto al que pertenece, está defendiendo dos tesis, una general y otra histórica. Una relacionada con la racionalidad y sus consecuencias en cualquier tiempo y otra con la segunda mitad del siglo XVIII. Por un lado, que el hombre, como sujeto racional, abandone la subordinación a otras instancias de autoridad y que ejerza la libertad también en el ámbito público, en la libre expresión que deben ser admitida por el Estado en relación con la religión y el sistema político y jurídico. Por otra, en ciencia y en creación artística, la Ilustración, afirma Kant, habría avanzado porque al Estado no le preocupa ahí la libertad de expresión. Pero su aplicación general, propone, es algo positivo socialmente y así debe entenderlo el poder político de la época.

Esta libertad, propia del sujeto que alcanza la mayoría de edad, se entiende en Kant sobre la diferencia entre razón pública y privada y el impacto de esta distinción en el problema de la libertad de expresión. El uso público de la razón en Kant es el que hacemos como seres racionales, todos en la misma esfera, en igualdad. Mientras que el uso privado es el que corresponde a quien sea empleado público o quien forme parte de una organización religiosa o privada, quien está obligado, por ello, a cumplir con las obligaciones del cargo. Luego debe circunscribir sus opiniones a tales deberes mientras está en funciones. Es decir, una persona que trabaje para el Estado, en su cargo, debe limitar su libertad de expresión por deberes del puesto; pero debe tener libertad plena como ciudadano. A esa libertad accederá, además, señala el texto, si supera su propia pereza y cobardía.

Esta propuesta de la Ilustración como movimiento de liberación racional de toda y cada una de las personas, y el colectivo de ellas, que se apunta en este texto, ha de ser comprendido dentro de la influencia de Rousseau en Kant. Debido a este impacto intelectual, el autor de este texto reconoce como tema central la existencia de una subjetividad basada en la conciencia. Para alcanzarla, es necesario rechazar el miedo o la pereza frente a la libertad; admitir la autonomía racional y la defensa de una sociedad que admita y promueva las libertades de pensamiento y expresión. Todo lo cual se enmarca dentro del principio, que toma de Rousseau, de la independencia de la moralidad frente a las leyes que rigen el mundo objetivo. El sujeto racional es el ámbito de la libertad.

No nos es posible comprender la anterior discusión de la mayoría de edad, al superar miedos y comodidades, la idea de la Ilustración, la autonomía y las libertades colectivas, en el autor que nos ocupa, sin referirlo a toda su filosofía crítica, centrada en comprender la posibilidad y los límites de la razón, en sus aspectos teórico y práctico. Es preciso recordar que este texto se enmarca dentro de las preguntas fundamentales esbozadas por Kant como objetivo de la filosofía. Dentro de su estudio de esa razón, centro del texto planteado en este examen y principio que nos configura como personas, primero establecer los principios y límites del conocimiento científico, necesario para responder a la pregunta “¿qué puedo conocer?”. Segundo, justificar los principios racionales de la acción y las condiciones de la libertad, para responder a “¿qué debo hacer?”. Tercero, plantear el destino último del hombre con la cuestión “¿qué me cabe esperar?”.

Para comprender este texto, por fin, necesitamos algunas ideas básicas de la ética kantiana, que es una propuesta de libertad, de esa libertad que nos da miedo, nos dice. Responder a la pregunta acerca de qué deba hacer depende, para Kant, de la libertad y la racionalidad. La razón que no puede estar afectada por otros (heteronomía), ni por preferencias o por intereses. La ética consiste, pues, en que yo mismo trazo mi obligación.

Por fin, afirma la existencia de derechos humanos fundamentales que nacen de esa dignidad intrínseca a los seres racionales. No son disponibles y no pueden cederse. Ni yo mismo podría quitar mis derechos. De ahí el rechazo al miedo a la libertad, en el texto, o a las situaciones de heteronomía. Es el imperativo categórico, que tiene tres formulaciones en Kant. Primero, haz de tu conducta un modelo de comportamiento universal. Segundo, trata a los demás como fines en sí mismo. Y a ti. Es decir, que un ser racional no sea nunca un instrumento para tu acción. Tercero, actúa con autonomía.

En definitiva, este texto se entiende dentro de la ética y política kantianas como defensa de la libertad, la racionalidad y la consciencia. En consecuencia, de la humanidad en su conjunto. Por lo tanto, este autor quiere dar fundamento a derechos y libertades inalienables.

 

  1. Relación del tema del texto o del autor del texto – una posición filosófica histórica.

Explicación razonada de (Sacamos sólo la comparación entre Kant y Rawls y quitamos, por lo tanto, todo lo que tenga que ver con Tomás de Aquino):

Comparación: Tomás de Aquino, Kant y Rawls. Propuesta para la Prueba Acceso Universidad.

O bien de:

Foucault, Kant y la Ilustración.

 

 

Intentar contar. Lydia González Escudero.

Lydia González Escudero.

«Es imposible comunicar la sensación de vida de una época determinada de la propia existencia, lo que constituye su verdad, su sentido, su sutil y penetrante esencia. Es imposible. Vivimos como soñamos… solos.” (Joseph Conrad)

Continuación:

Porque a pesar del esfuerzo que ponemos en ello, en intentar contar nuestra vida, en reflejar nuestros sentimientos y emociones, nuestras vivencias y experiencias y nuestros pensamientos más profundos, nadie podrá nunca llegar a comprenderlos como lo hacemos nosotros mismos. Porque al fin y al cabo, son solo palabras lo que está saliendo de nuestra boca. Y eso no es la vida. Para llegar a entenderla realmente, se tiene que vivir. Y solo nosotros mismos vivimos nuestra vida, construyendo nuestra propia historia a base de pequeños detalles. Pero esos pequeños detalles nos diferencian del resto. Solo nosotros somos conscientes de esas sensaciones que en algún momento experimentamos. Exactamente igual que los sueños. Porque cuando nos despertamos a media noche debido a una pesadilla es imposible expresar con palabras la angustia que hemos sentido en ese momento. Y por mucho empeño que pongamos en describirla con todo lujo de adjetivos y de detalles, ninguna persona sentirá lo mismo que nosotros ni la vivirá de igual manera. Estamos solos en esto. Pero no debemos tener miedo a esa soledad. Porque cada decisión que hemos tomado ha ido marcando nuestro propio destino, de nadie más. Cada vida, cada sensación que la compone, es única e inimitable; y eso hace que sea especial.

Una vida que. Pablo Ortega Salas.

Autor: Pablo Ortega Salas.

Segundo fragmento. «Es curiosa la vida … ese misterioso arreglo de lógica implacable orientada hacia un objetivo fútil. Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo … que llega demasiado tarde… y una cosecha de remordimientos inextinguibles» (Joseph Conrad)

Continuación:

Una vida que se va, al igual que viene… En instantes, en segundos… Sin saber el porqué, sin percatarnos de la importancia que tienen esos pensamientos, esos recuerdos y esos actos… Nos acabamos dando cuenta tarde y aún así , sin saberlo, seguimos desaprovechando el tiempo y esos segundos que pueden marcar la diferencia. No hay nadie que escape del final.. pues la vida es una dulce mentira y la muerte una amarga verdad.

¿Cómo seguiría el fragmento?. ¡Haz literatura o filosofía!

Os propongo cuatro fragmentos, uno de filosofía, dos de una novela y el último de poesía. Se os propone darle una continuidad. La continuación es libre, es decir el tema, el estilo, si es literatura o ensayo: todo esto es libre. Anímate y pon tu continuación como comentario de esta entrada. ¡Crea filosofía o literatura! Las continuaciones seleccionadas se colocarán en entradas del blog.

Primer fragmento. «Es imposible comunicar la sensación de vida de una época determinada de la propia existencia, lo que constituye su verdad, su sentido, su sutil y penetrante esencia. Es imposible. Vivimos como soñamos … solos.» (Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).

………. (¿continuación?)

Segundo fragmento. «Es curiosa la vida … ese misterioso arreglo de lógica implacable orientada hacia un objetivo fútil. Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo … que llega demasiado tarde… y una cosecha de remordimientos inextinguibles» (Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).

………. (¿continuación?)

Tercer fragmento. «Pues sin respaldo religioso o metafísico, el derecho coercitivo, cortado a la medida de un comportamiento al que no se exige sino que se ajuste a la ley, sólo puede conservar ya su fuerza de integración social haciendo que los destinatarios de esas normas jurídicas puedan a la vez entenderse en su totalidad como autores racionales de esas normas. Por este lado el derecho moderno se nutre de una solidaridad que se concentra en el papel de ciudadano y en ultima instancia proviene de la acción comunicativa» (Habermas, en IV Coloquio Sul-Americano de Realismo Jurídico, LAS BASES MORALES PREPOLÍTICAS DEL ESTADO LIBERAL, El debate Habermas-Ratzinger, p.6)

………. (¿continuación?)

Cuarto fragmento. 

«Sólo el hombre está solo. Es que se sabe
vivo y mortal. Es que se siente huir
-ese río del tiempo hacia la muerte-.

Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
subir, a contra muerte, hasta lo eterno.
Le da miedo mirar. Cierra los ojos
para dormir el sueño de los vivos». Blas de Otero, fragmento del poema «La Tierra»

………. (¿continuación?)

Yo pienso. Descartes.

Ignacio Escañuela Romana.

21/05/2020.

Descartes: «pienso luego existo» («cogito ergo sum»). ¿Qué quiere decirnos Descartes exactamente?. ¿Para qué va a utilizar esta primera verdad?.

Descartes parte de la duda metódica o universal: voy a aceptar como verdadero sólo aquello acerca de lo cual tenga absoluta certeza. La certeza es la sensación subjetiva de que algo es obligatoriamente verdadero y procede de una investigación que considero exhaustiva acerca de los fundamentos. Es decir, cuando aplico esa duda debo desestimar cualquier creencia que, desde algún punto de vista, podría ser falsa. Existe aquí un problema escondido: ¿cómo podré estar seguro de algo si no puedo demostrar que he aplicado todas las posibilidades para considerar a algo como falso?.

Descartes llega al «pienso. existo»: como verdad indubitable. Cierta. Ahora bien: ¿Por qué sé que «pienso, existo» es verdadero?. No puede ser un razonamiento o inferencia, pues aplicaría una regla cuya verdad no he demostrado. No puedo, pues, derivarlo de una creencia o enunciado anterior. ¿Entonces?. La respuesta es: no procede de un razonamiento, sino que es una intuición. La intuición es una percepción interna directa de algo. Sería absolutamente cierto que existo, pensando, porque tengo una percepción interna absolutamente indubitable. Dicho de otro modo: podría dudar de que este lápiz es azul, pero no podría dudar de que lo veo azul. Es el punto de partida de la filosofía moderna: fundamentar la verdad a partir del sujeto.

¿De qué nos sirve esta primera verdad?. Se suele decir que Descartes fundamenta la existencia de yo como sujeto y de los objetos a partir del mismo hecho del pensamiento. Que pienso. No es así, el «cogito» sólo nos dice que sé que existo conforme pienso. Pero no puedo afirmar nada de la existencia como «sustancia»: no puedo saber, de ningún modo, si existen las cosas, si el pensamiento es anterior o posterior a esa existencia.

Por lo tanto, Descartes no deriva la existencia de sustancias, ni el carácter previo o fundacional de una cosa sobre otra. Simplemente encuentra una primera verdad y ésta le enseña qué criterio debería utilizar para construir mi conocimiento: la percepción clara y distinta.  Si percibo algo («x») sin ninguna confusión y puedo distinguir esa percepción de otras, sin ninguna duda, entonces es verdadero el enunciado que describe a «x». 

Más tarde, al acudir a la idea de Dios, entrará en el problema de las sustancias y la existencia fundacional. Pero en ese momento, abandonará el criterio del «cogito» como fundamento de verdad.