¿Avanza la historia?.

Ignacio Escañuela Romana.

Para Hegel, la historia humana era el relato del avance de la razón, que, trabajando, haciendo cultura, construye el mundo y traza el reino de la libertad. El hombre, sujeto constituyente de lo que existe, despliega, como racionalidad un mundo nuevo dotado de sentido absoluto. Todo lo real es, al final, racional. Porque todo adquiere esa forma nueva.

De aquí partió Marx para construir el materialismo: no es la razón, es la acción física, material, de los hombres que transforman la naturaleza y la hacen suya. La cultura no son las ideas, sino la acción material y tecnológica. La construcción verdadera de un ser que sí, adquiere esa libertad como sociedad donde los hombres no se dominen unos a los otros.

Benjamin, filósofo de la primera mitad del XX, marxista, empezó a dudar acerca de si la historia no sería más bien una sucesión de catástrofes. Si no habría una serie de situaciones excepcionales que se irían repitiendo hasta evitar ese progreso, impedir la libertad. De ahí sólo había un paso para llegar al famoso dicho de Adorno (amigo de Benjamin): no es posible hacer poesía tras Auschwitz.

Más sobre la excepcionalidad en Benjamin:

https://camposdelsur-literaturablog.blogspot.com/2020/05/la-excepcionalidad-walter-benjamin.html

Ética e historia.

Ignacio Escañuela Romana.

El debate de Davos (por ejemplo: https://www.filosofitis.com.ar/2012/06/15/el-dia-que-dos-potencias-se-des-encontraron-heidegger-y-cassirer-rompian-lanzas-en-davos/) entre los filósofos Cassirer y Heidegger se centró en torno a la validez universal de lo que el hombre cree o afirma. Cassirer subrayó el esquematismo del conocimiento: todo lo que afirmemos como verdad, no tautológica, se centra en una experiencia posible. Luego no es una verdad absoluta, universal e incontrovertible. Pero lo contrapuso a la ética: donde hay imperativos de carácter absoluto o de validez erga homnes: que valga no sólo para los hombres, sino para todos los seres racionales. Porque el problema fundamental sería el de la libertad. ¿Cómo alcanzarla?.

Heidegger subraya: » Puesto que la filosofia llega a .la totalidad y a lo más pleno del hombre, precisamente por esto debe mostrarse en la filosofia la finitud de una manera totalmente radical». Es decir, no podemos transcender nuestra propia finitud, aunque lo intentamos. Las verdades de la ética serían todas particulares, sinitas. De validez limitada o relativa.

Más detalle sobre la ética y la razón histórica en el siguiente enlace, sobre las diferencias entre Kant y Hegel:

https://filosofaryescribir.blogspot.com/2020/06/etica-razon-historica.html

Eficacia, legitimidad, justificación. Normas jurídicas.

«Pues sin respaldo religioso o metafísico, el derecho coercitivo, cortado a la medida de un comportamiento al que no se exige sino que se ajuste a la ley, sólo puede conservar ya su fuerza de integración social haciendo que los destinatarios de esas normas jurídicas puedan a la vez entenderse en su totalidad como autores racionales de esas normas…» (Habermas, en IV Coloquio Sul-Americano de Realismo Jurídico)

Continuación (Ignacio Escañuela Romana):

Hay que distinguir entre eficacia de las normas jurídicas, legitimidad y justificación. La eficacia procede de la aplicación con amplia capacidad coercitiva: de generar sanciones para aquellas conductas que sean contrarias. Esta eficacia es propia de Estados modernos, cuyo monopolio de la fuerza se sustenta sobre amplias capacidades humanas y materiales. Fundamentalmente, la burocracia. Aquí las personas son objeto de aplicación de obligaciones.

La legitimidad provendría del carácter democrático del Estado, que, básicamente, precisa de derechos y libertades individuales y un procedimiento para que las actuaciones del Estado lo sean por mandato de la población. En general. Aquí las personas son sujetos o ciudadanos que generan las obligaciones sociales. Idealmente a través de un amplio debate racional.

Por último, la justificación dependería de la relación entre norma e ius cogens. El ius cogens es el conjunto de derechos y deberes que operan con carácter universal y no son disponibles. Cuya legitimidad procede del concepto de dignidad humana o, y, contrato justo social. De hecho, el conjunto de derechos individuales y libertades públicas tienen este carácter de ley imperativa. De este modo, una ley que atentase contra la dignidad humana no podría ser justificada ni aceptable democráticamente, incluso si es producto de amplias mayorías expresadas en una votación libre. Aquí las personas son sujetos de derechos no disponibles, en sentido kantiano. (Ignacio Escañuela Romana)

Voluntad: Tomás, Kant, Hegel, Nietzsche.

Ignacio Escañuela Romana.

Una breve reflexión sobre la voluntad en cuatro filósofos.

  • La voluntad en Tomás de Aquino es el querer aproximarse, de una forma u otra, transcendiendo o acercándose a la propia naturaleza, a Dios. Dios como sentido de nuestra voluntad. En realidad, como productor de ese querer. Tenemos el problema de compatibilizar a un Dios omnipotente con la voluntad libre humana. 
  • La voluntad en Kant es querer utilizar la propia razón en función de sus propias condiciones de verdad. Estas condiciones son universales, luego nos lleva a la condición ética: actuar conforme a normas de transcendencia universal. Actúa como si tu propio deber sirviese como propuesta para todos los seres racionales. ¿No recuerda al intelecto activo aristotélico: de naturaleza no personal?.
  • La voluntad en Hegel  actúa a través del desarrollo de determinaciones objetivas, esto es por objetivaciones e interacción. Tiene un carácter «público»: lleva hacia la acción político/jurídica. El Estado (https://pensamientoycultura.unisabana.edu.co/index.php/pyc/article/view/3108/3281).
  • La voluntad en Nietzsche carece de otra motivación más que sí misma, la acción como tal. Su motivación no es racional: sólo se basa en sí misma (p.ej., José Jara. «Nietzsche, un pensador póstumo: el cuerpo como centro de gravedad»).

Foucault, Kant y la Ilustración.

Ignacio Escañuela Romana.

En esta entrada discuto las consideraciones que hace Foucault sobre la Ilustración y sobre lo que Kant opina de la Ilustración. Foucault parte de un análsis de famoso texto kantiano acerca de qué sea la Ilustración. No quiero extenderme mucho sobre esta parte, pero sí es preciso señalar que considera que Kant toma a la Ilustración (recordemos que, a veces, se le llama Iluminismo) como el momento en que la humanidad va a utilizar su propia razón, sin sujeción a ninguna autoridad. Se configura, diría Kant, como fenómeno y como obligación: como descripción de hechos y como obligación personal y colectiva. 

El campo de obediencia, sigue Kant, que corresponde a la razón privada , cuando tenemos un papel en empresas privadas o instituciones públicas, en función del cargo. El ámbito de la libertad  de la razón pública: el uso por sí misma, por voluntad de verdad. El lema lo conocemos: «Sapere Aude»: atrévete, ten el coraje de, razonar por ti mismo.

Foucault señala con mucho acierto el enfoque global de Kant: realizar una crítica de la razón, es decir fijar los elementos que hacen legítimo el uso de la razón. El uso ilegítimo de la razón da lugar al dogmatismo y la heteronomía. El pensamiento debe ampliar su autonomía, determinando aquello en lo que no puede llegar a conclusiones sin fundamento.

Foucault pasa a definir la idea de modernidad:

  • La consciencia de estar realizando un cambio, una ruptura.
  • Una actividad incesante de duda acerca de lo que somos y de la relación con la historia.
  • Que se caracteriza por su libertad.
  • El hombre moderno  es aquel que intenta inventarse a sí mismo. Que trata de producirse a sí mismo desde su autonomía.

La modernidad comparte con la Ilustración el impulso de criticar permanentemente el momento histórico y construir en esa crítica el ser histórico del hombre. Pero no comparten cuestiones doctrinales positivas.

Foucault apoya la continuidad de lo que denomina «a historical ontology of ourselves». La diferencia clave entre Kant y Foucault es que el primero busca las condiciones universales de fundamentación del conocimiento y, por lo tanto, los límites constitutivos o estructurales de nuestra comprensión («crítica transcendental»). Mientras el segundo plantea la investigación genealógica o histórica del hombre y su conocimiento en una especie de historicismo:  «historical investigation into the events that have led us to constitute ourselves
and to recognize ourselves as subjects of what we are doing, thinking, saying».

Es decir, Kant estudia las estructuras universales del conocimiento y de toda ética. Foucault investiga las condiciones históricas de lo que conocemos y somos. Kant analiza la universalidad. Foucault plantea los orígenes histórico-sociales.

Foucault concluye que:

  • Quizá el hombre, la humanidad, nunca alcance la madurez. La Ilustración histórica no lo logró.
  • La razón crítica kantiana, como pregunta sobre los límites y fundamentos del conocimiento y, por lo tanto, sobre lo que somos, ha sido históricamente importante. Foucault entiende que es preciso seguir con este trabajo. 
  • Esa pregunta crítica acerca de nosotros mismos debe ser aplicada a una serie de investigaciones actuales: el análisis de la racionalidad tecnológica o instrumental (utilizar las cosas, poner medios para fines, innovando en esos procedimientos) y el análisis de las condiciones de libertad de nuestra sociedades (la relación entre las personas y los grupos, la constitución de derechos y obligaciones).

Para entender qué nos quiere decir Foucault, tomo una serie de afirmaciones que realiza en este texto. Nos dice, prefiero los pequeños avances realizados en torno al uso de la autoridad, la relación entre sexos, la aceptación de la enfermedad, etc,; que los grandes avances de la promesa de un nuevo hombre y una mejor humanidad. Es decir, «I shall thus characterize the philosophical ethos appropriate to the critical ontology of ourselves as a historico-practical test of the limits that we may go beyond, and thus as work carried out by ourselves upon ourselves as free beings». Lo explico: la filosofía crítica debe ser el continuado progreso hacia los ámbito de libertad, logrado a partir del análisis de los orígenes de nuestros conocimientos y de las condiciones sociales y culturales.

Kant y Foucault no están muy lejos en la crítica, pero sí en las afirmaciones. Kant apoya una ética universal. Foucault una «ética» histórica. 

¿Qué significa «minoría/ mayoría de edad»?. Kant y Foucault están de acuerdo en que la mayoría de edad es la capacidad y el hecho de decidir por uno mismo, de manera autónoma. La aplicación de una razón crítica.

¿Tienen estos términos el mismo significado que en Kant?. Sí. En los detalles de la crítica es donde difieren. Kant apoya una crítica racional que logre llegar a fundamentos universales, válidos para todo tiempo y lugar, del conocimiento y la ética. Foucault la entiende como una investigación de los orígenes históricos y sociales de nuestra forma de ser y conocer. No habla de condiciones universales, sino particulares a la evolución se un ser histórico.

¿Está de acuerdo Foucault con la tesis fundamental de Kant referente a la minoría de edad?. Sí. Sólo que Foucault duda que nunca seamos capaces, como humanidad, de salir de la minoría de edad. 

¿Cuál es la visión que tiene Foucault de la reflexión de Kant sobre la Ilustración?. Cree que Kant no retrata a la Ilustración histórica, sino que propone un programa crítico-filosófico. Foucault apoya el programa de la modernidad, tal y como se ha expuesto, pero circunscribe la Ilustración a un movimiento histórico que no se identifica con esa modernidad como tal.

¿Estás de acuerdo con la posición de Foucault?.

Opinión personal: Foucault apoya una crítica histórica que nos lleva a afirmaciones de dudosa validez para todo tiempo y lugar. Esta crítica histórica sería incapaz de fundamentar ideas universales. De esta forma, parece vayamos a caer nuevamente en el relativismo de aceptar cada opción en función de sus fundamentos temporales. ¿Cómo basar las nociones de verdad y deber sobre ese relativismo?. Foucault caería en un nuevo historicismo en el que el mismo concepto de libertad que apoya podría ser interpretado de maneras diferentes, en contextos distintos.

Teseo y el minotauro. Reinterpretar los mitos universales.

Ignacio Escañuela Romana. 16/01/2020.

Veamos la historia/ mito de Teseo y el minotauro.

«Teseo era hijo de Egeo, rey de Atenas, y de Etra. Egeo había matado al hijo de Minos, por lo que Creta sitió Atenas, que se vio rápidamente asolada por el hambre y las enfermedades, por lo que Egeo tuvo que aceptar las condiciones de Minos.

La ciudad de Atenas debía entregar cada año un tributo a Minos, rey de Creta. Debían entregar cada año 14 jóvenes de las familias más nobles de la ciudad, siete chicas y siete chicos, que serían entregados al Minotauro que se encontraba en el laberinto de la ciudad.

Teseo, al tener conocimiento de esto, decidió ofrecerse como tributo anual … para lograr terminar con la bestia …

Al llegar a Creta … Teseo, al encontrarse en la corte, conoció a la hija de éste, Ariadna, de quien se enamoró perdidamente.

Ella se enteró del objetivo que tenía Teseo y, habiéndose enamorado también de él, decidió ayudarle, ya que a pesar de que lograse matar al Minotauro, salir del laberinto era tarea imposible. Por ello, le entregó un ovillo de hilo de oro.

Cuando entró en el laberinto, Teseo fue desenrollando el ovillo para después encontrar la salida. Cuando por fin encontró al Minotauro» tras una lucha larga, Teseo mata al Minotauro, liberando a Atenas.

[https://redhistoria.com/mitologia-griega-teseo-y-el-minotauro/]

Julio Cortázar, literato argentino, reinterpreta completamente en una pequeña obra con formato de teatro el mito.

Teseo es ahora el hombre de orden, de normas, que descalificando la humanidad del Minotauro, le asesina. Mata, pues, al hombre diferente, creativo, artista, libre. Esclavitud frente a libertad. Repetición contra creación. Normas frente a arte.

¿Te atreves a buscar un mito reinterpretado en un filósofo, pensador o literato?.

Razón, duda y risa.

Ignacio Escañuela Romana.

En la literatura, a menudo, nos encontramos reflexiones filosóficas. Por ejemplo, Umberto Eco en su novela El Nombre de la Rosa:  “El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.” Esto afirma Guillermo en discusión con Jorge.

Eco nos dice que la creencia fanática en una sola verdad, sin asomo de duda, sin mayor reflexión, condenando a toda otra opinión por principio, es algo profundamente negativo. Que si pensamos racionalmente haber hallado verdades finales y rechazamos dudas y opiniones, podemos estar imponiendo y borrando la libertad. Hay que recordar que Robespierre llegó finalmente a decir: «Mi razón, no mi corazón, está a punto de dudar de esta República virtuosa que yo había imaginado».

Karl Popper, filósofo del siglo XX, solía decir que la duda es algo esencial al hombre en el sentido de que nunca podemos tener absoluta certeza de lo que afirmamos. El principio de falsabilidad de Popper apoyaba metodológicamente que lo crucial en lo que creemos es establecer un posible procedimiento que nos demuestre, en algún caso, la falsedad. Recuerda que Descartes establecía como única verdad indubitable a la percepción de la propia existencia, conforme estoy pensando. Todo lo demás podría ser falso.

La risa, nos dirá Eco, es esencial al hombre y al conocimiento. Habría que reírse un poco más de uno mismo. ayuda a dudar y ver en perspectiva.

 ¿Conoces otro fragmento literario con reflexión filosófica?. ¿Quieres introducirlo en el blog?. Puedes escribirlo en un comentario. Anímate.

La contingencia. Lo efímero.

Ignacio Escañuela Romana.

29 de octubre de 2018.

Camarón, Viejo Mundo:

https://youtu.be/Tt0FsXqmrs8

Un cante que nos transmite una de las Rubbaiyat, y nos habla de lo efímero del mundo y de la existencia humana.

«Cuando muera, ¿no seré como Enkidu? El espanto ha entrado en mi
vientre . Temeroso de la muerte , recorro sin tino el llano», dice Gilgamesh en el primer libro registrado, en la epopeya de Gilgamesh. La literatura nació como una reflexión de la muerte como realidad humana.

Frente al temor de la muerte, la filosofía helenística dio algunos consejos, para procurar una vida feliz. «Acostúmbrate a considerar que la muerte no es nada en relación a nosotros. Porque todo bien y todo mal está en la sensación; ahora bien, la muerte es privación de sensación» (Carta a Meneceo). La muerte no produce temor, dice Epicuro, porque cuando llega perdemos toda percepción.

«¿Qué es la muerte? Porque si se la mira a ella exclusivamente y se abstraen, por división de su concepto, los fantasmas que la recubren, ya no sugerirá otra cosa sino que es obra de la naturaleza. Y si alguien teme la acción de la naturaleza, es un chiquillo. Pero no sólo es la muerte acción de la naturaleza, sino también acción útil a la naturaleza. Cómo el hombre entra en contacto con Dios y por qué parte de sí mismo, y, en suma, cómo está dispuesta esa pequeña parte del hombre», dice Marco Aurelio en sus Meditaciones.

De la misma forma, la literatura recoge esa realidad sin más, como un hecho ineluctable, como un acontecimiento más de la vida. «En Cien años de soledad la muerte está desdramatizada y es narrada como otro acontecimiento más de la vida; cuando se trata de los personajes queridos del autor, esa muerte está enmarcada en una ceremonia de lo real maravilloso que conmociona al lector» (Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: ttps://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/1/la-muerte-y-su-ritual-maravilloso). 

Pero, quizá, como señala el poema de Goytisolo, ese hecho real, un paso más, sí nos deja a los vivos en la soledad: 

«Porque escucho el sonido falso de mi moneda
al chocar contra el mármol
de tu terrible ausencia».

 

Símbolos y alejamiento del ser.

Ignacio Escañuela Romana.

El hombre como ser simbólico. La libertad y el alejamiento del ser.

La primera pregunta de la filosofía y, por lo tanto, del pensamiento racional se dirigió al ser. ¿Qué es la realidad?, ¿Cómo es la realidad?. Más radicalmente, ¿por qué el ser y no la nada?. ¿Qué hace que existamos y existan los demás y todas las cosas?.

El hombre se enfrenta a lo que es, y conscientemente comprende, o cree entender, que hay una unidad que reúne la multiplicidad de los hechos que percibe. Debe haber algún primer principio que justifica lo existente.

Parménides luchó apasionadamente por esa unidad, cuestionando la multiplicidad y el cambio perceptivos. Si lo real es el ser, no puede no ser, por lo que ni lo que es, no es; ni lo que no es, es. Hay una constancia en el ser.

Heráclito comprendió, por su parte, que el tiempo es inevitable, como el agua de un río, pero afirmó la regla que unifica ese fluir. Todo fluye, menos la regla, la función. Universal.

Platón intentó dar un significado al ser, un sentido a la existencia. Que, por fin, se concretaba en esas Ideas universales y eternas que reúnen las características del ser de Parménides.

Aristóteles, amigo y discípulo de Platón, pero filósofo, reprochó un dualismo que multiplica sin solucionar. Lo real sería cada una de las cosas individuales, lo que existe por sí mismo, y no precisa de lo demás. O bien, de la misma forma, de lo que se dice y no sirve como predicado.

Dando un salto en la historia de la filosofía, el idealismo da énfasis al concepto o símbolo. En sentido neokantiano. El hombre crea los conceptos y construye enunciados universales. Para explicar y para predecir. Pero los conceptos son una creación y el ámbito de la libertad. Podríamos construir infinitos mundos simbólicos, de posibilidades, frente a los hechos únicos pero que nunca podríamos comprender totalmente.

¿Cuántas interpretaciones caben?. ¿Cuántas versiones tiene el ser?. La libertad está en dar el sentido, el significado o valor. Pero entonces tanto valen ciencia, como mito y religión. Cada uno en el ámbito de sus principios diferenciados. Con criterios distintos.

Serían formas del ser, todas admisibles. Interpretaciones producto de la libertad humana. Pero el ser se nos escaparía. Porque los conceptos no logran expresar la esencia de lo real. Sólo aproximarla.

Entonces, la libertad humana tendría como coste un alejamiento irremediable del ser.

El hombre es un ser simbólico, decía Cassirer. El animal que crea significado. Quizá el ser que da el valor a lo real. Al mismo tiempo, el ser que es consciente de su alejamiento o ruptura del ser.