Mirar. María Rodríguez Espina.

Cuarto fragmento.
«Sólo el hombre está solo. Es que se sabe vivo y mortal. Es que se siente huir
-ese río del tiempo hacia la muerte-.
Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
subir, a contra muerte, hasta lo eterno.
Le da miedo mirar. Cierra los ojos
para dormir el sueño de los vivos». Blas de Otero, fragmento del poema «La Tierra»

 (¿continuación?) María Rodríguez Espina
Y cuando los abre,
se olvida de saborear,
de mirar lo que tiene,
lo que la vida le da.
Malgasta su turno sin cesar,
buscando ganancias, en lo terrenal. Afronta sus logros con vanidad,
sus derrotas con frialdad,
nada le complace,
todo le da igual.
Piensa que debe ganar,
que debe conseguir más,
que debe avanzar,
que debe al resto mutilar
para subir más arriba
casi al pedestal.
De repente llega el final,
llega la partida espiritual,
todo se queda, y el partirá,
buscando lo que abajo no pudo encontrar, aquello donde dejó su libertad,
aquello donde manchó
el amor sin piedad,
aquello donde dejó su dignidad,
aquello que ya nadie le reprochará.
El tiempo se fue, no volverá,
pasó rápido y fugaz,
pasó ligero y audaz,
sin dejar rastro, ya que todo se olvidará,
volviendo de nuevo a empezar
con su llegada en el más allá.
Por ello, “NO VIVAS PENSANDO EN LO DE ALLÁ, SI SINTIENDO EL MÁS ACÁ”

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