Museo de Historia Natural

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Sin duda que, para el visitante del Instituto de Martiricos –y para todos sus alumnos-, la joya de la corona patrimonial lo constituye el “museo de Ciencias Naturales”, en la práctica el primer museo de la historia de la ciudad. En un espacio recientemente habilitado se expone al visitante una atractiva colección de especies animales que fueron engrosando los fondos del llamado en sus orígenes Gabinete de Historia Natural, mediado el siglo XIX, cuando por disposición gubernamental se encomendaba a los catedráticos de Historia Natural la obligación de incorporar al mismo las especies propias de su ámbito provincia.  El centro dispuso durante años de su propio taxidermista hasta que a finales del mencionado siglo se suprimió su plaza. Su conservación desde entonces sólo la ha podido asegurar el buen hacer de algunos profesores del centro, en particular del catedrático Antonio Acosta y el trabajo inestimable del ornitólogo Manuel Garrido Sánchez que también ha publicado diversos estudios sobre su historia y contenidos. De cuáles eran sus fondos en el año 1882 conservamos referencia en un excelente catálogo relacionado por  el catedrático Cesáreo Martínez Aguirre, que luego completara el también catedrático y director del centro en los años anteriores a la Segunda República, Luis Muñoz-Cobo Arredondo.

Se trata, como bien dice Garrido, de un museo irrepetible no sólo por el carácter de sus fondos, sino por la imposibilidad de crear nuevos museos de Ciencias Naturales atendiendo a la legislación vigente en materia de especies protegidas. Si a ello añadimos la importancia de contar con ejemplares hoy en grave peligro de extinción, la excepcionalidad del museo queda confirmada. El grueso de la colección está formada por aves, pero algunos de los mamíferos incluidos, un caimán entre los reptiles y algunos peces exóticos completan las “estrellas” de una colección zoológica extraordinaria. Aunque, sin duda, que -para estrellas- el esqueleto articulado que parece querer confirmar la leyenda de algún conserje que quiso donar su cuerpo al Gabinete de Historia Natural. Volveremos necesariamente sobre este museo con algunas de estas estrellas.

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