Los socialistas frente al antisemitismo a principios del siglo XX.

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Pogromo de Kishinev

Autor: Eduardo Montagut.

Fuente: Nueva Tribuna. 26/01/2019

En abril del año 1903 se produjo uno de los más sangrientos pogromos en el Imperio ruso, acontecido en Kishinev, un hecho que se repetiría en octubre de 1905. Los muertos y heridos fueron centenares como informó The New York Times. El antisemitismo ruso fue intenso y extremadamente violento, alentado por las autoridades zaristas por dos motivos. En primer lugar, tenía que ver con desarrollo de una intensa política de rusificación y, en segundo lugar, porque el odio hacia los judíos podía canalizar el creciente malestar popular campesino. Recordemos que en Rusia fue donde se publicaron en 1902 Los Protocolos de Sión, obra de la Orjana, un alegato en favor de la persecución de los judíos, habida cuenta de la supuesta conspiración judeo-masónica para dominar el mundo, una manipulación que tuvo un éxito considerable entre determinados sectores políticos e ideológicos del universo de la extrema derecha, el fascismo, el nazismo y el franquismo. El propio término de pogromo es ruso (“devastación”), y ha pasado al vocabulario general.

Pues bien, el socialismo internacional reaccionó contra este pogromo. El Socialista informaba de la extrema violencia desatada en su número 900 de 5 de junio de 1903, denunciando que no era concebible que en el siglo XX se produjeran hechos de dicha gravedad. Se achacaba al fanatismo religioso y a la instigación de las autoridades zaristas en lo que se consideraba la “última batalla” que estaba riñendo por mantenerse. Recordemos que en 1905 estallaría la primera Revolución Rusa. Los socialistas españoles consideraban que ante este hecho el socialismo internacional no podía dejar de alzar su voz.

La cuestión del antisemitismo en el seno del socialismo es compleja y evolucionó en el tiempo. El Congreso de la Segunda Internacional de Bruselas del año 1891 trató la cuestión en un debate intenso, y que se solucionó con una resolución donde se criticó tanto el antisemitismo como el filosemitismo porque fueron considerados como manejos que la clase capitalista y los gobiernos empleaban para desviar el movimiento socialista y dividir a los obreros. La resolución partía del hecho de que los partidos socialistas no contemplaban lucha alguna de tipo racial o nacional, sino solamente la lucha de clases de “los proletarios de todas las razas contra los capitalistas de todas las razas”.

La cuestión volvió a surgir en relación con el affaire Dreyfus en Francia. Los socialistas franceses comenzaron por no decantarse por ninguna de las dos partes, ya que consideraban que era un conflicto entre dos sectores de la burguesía, la más reaccionaria y la más progresista. Las cosas cambiaron a raíz del famoso artículo de Zola, y los socialistas decidieron abrazar la causa anticlerical. La tesis de la Segunda Internacional fue la empleada por Pablo Iglesias, sin citar la persecución en sí de los judíos, cuando opinó en 1899 sobre la conducta de los socialistas franceses en el caso de Dreyfus, y que hemos estudiado en un reciente artículo, al considerar que el asunto no era especialmente relevante para los trabajadores, aunque aludía a la evidente injusticia ejercida contra el militar.

El periódico obrero español publicó el manifiesto que había aprobado el Comité Socialista Internacional. En el mismo se resaltaban las atrocidades cometidas sin que las autoridades intervinieran para frenarlas, tan prontas a hacerlo cuando había manifestaciones obreras o de estudiantes o para reprimir al pueblo de Finlandia cuando reclamaba sus libertades. El zarismo no había hecho nada para defender a los judíos.

Los socialistas denunciaban el sistema zarista. Lo que había ocurrido era un ensayo de intimidación y una venganza contra los judíos por la acción revolucionaria del “proletariado israelita”. Excitando el odio racial y religioso se pretendía distraer el descontento social y aprovechar para reprimir a los que luchaban por la emancipación.

La Internacional condenaba los hechos y hacia un llamamiento general al “mundo civilizado” para que intentase impedir la repetición de los horrores, porque se temía que se extendiesen por otras zonas del Imperio ruso. El llamamiento era especial para los trabajadores por si los gobiernos no querían actuar. Se insistía que las acciones zaristas iban encaminadas a exterminar al “proletariado consciente”. Había que alzar la voz, protestar, en suma.

En este sentido, se organizaron actos de protesta en Alemania, Bélgica y Francia, además de abrirse suscripciones para socorrer a las víctimas, un recurso muy propio del principio de solidaridad socialista.

Hemos consultado el número 286 sobre el Congreso de Bruselas, y el 900 sobre la postura ante el pogromo de Kishinev de El Socialista.

Para el caso concreto del antisemitismo en España es conveniente consultar la obra de Gonzalo Álvarez Chillida, La imagen del judío en España (1812-2002), con prólogo de Juan Goytisolo, Madrid (2002). Interesa, para nuestro caso, el capítulo dedicado al antisemitismo de izquierdas. Sobre la postura de Pablo Iglesias podemos consultar el trabajo que hemos publicado en El Obrero (2017), y que lleva por título, “Pablo Iglesias Posse y el socialismo francés en 1899”.

 

La diputación foral y provincial en el ‘sexenio democrático’

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Autor: Edmundo Fayanas Escuer

Fuente: Nueva Tribuna, 20/01/2019

La Diputación provincial que gobierna Navarra antes de producirse la sublevación, del diecisiete de septiembre de 1868 en Cádiz, es el resultado de las elecciones del veinticinco al veintisiete de noviembre de 1866. Es una Diputación de marcado carácter político carlista y conservador, que representa perfectamente a las clases terratenientes y de propietarios.

En una sucinta revisión de sus componentes, podemos constatar lo anteriormente expuesto:

– Alberto Calatayud Irigoyen: del distrito de Aoiz, de familia noble, era abogado y próximo al neocatolicismo, en las elecciones de noviembre de 1866 obtuvo 257 votos de 2153 electores. En julio de 1874, rechazó ser miembro de la Diputación carlista de Navarra. En el año 1882 por despacho de Alfonso XII consiguió el título de marqués de Jaureguizar.

diputacion-1– Gonzalo Fernández de Arcaya Bustamante: representa al distrito de Estella, era terrateniente. Fue alcalde de Allo y políticamente era carlista, en las elecciones de noviembre de 1866 obtuvo 833 votos de los 1.107 emitidos de un censo de 2.277 electores. En la primavera de 1872, fue nombrado por el general carlista Teodoro Rada, presidente de la Junta Gubernativa de Navarra y formó parte de la Diputación carlista de 1874. Se exilió a Bayona (Francia) en el año1876.

– Francisco Javier Baztán Goñi: representa al distrito de Estella, terrateniente y abogado, sale elegido de forma extraordinaria en las elecciones, del siete al nueve de agosto de 1868. Consiguió 168 votos de un censo de 2.133 electores. Tiene diversas publicaciones sobre Navarra y los Fueros. Era conservador foralista pero no carlista, el veinte de noviembre de 1871, fue nombrado secretario de la Diputación.

– Nicasio Zabalza Satrústegui: representa al distrito de Pamplona. Salió elegido en las elecciones del año 1866 formando candidatura conjunta con Juan José Barberena. Fue diputado a Cortes Constituyentes del año 1869 por el partido carlista. Votó a favor de la unidad católica, la confesionalidad del Estado, la indemnización y supresión de las regalías, en contra de la libertad religiosa y el mantenimiento del culto sólo para los católicos. Fue procesado por conspirar a favor de D. Carlos de Borbón. Participó en la Junta carlista de Vevey (Suiza) y fue miembro de la Diputación carlista del año 1874.

– Juan José Barberena Oyarzábal: representa al distrito de Pamplona, era terrateniente y prestamista. Próximo al neocatolicismo, formó parte de la candidatura con Zabalza, consiguiendo 1.163 votos de los 4.150 electores del distrito.

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– Demetrio Iribas Iriarte: del distrito de Tafalla. Aristócrata y carlista, salió elegido en las elecciones de noviembre de 1866, con 255 votos de 1250 electores. Participó en los sucesos de Tafalla de abril de 1869. Se exilió y participó en la Junta carlista de Vevey. Posteriormente amnistiado, se presentó a las elecciones de diputados a Cortes en marzo de 1871 y en abril de 1872, resultando elegidos en ambas por el partido carlista. En el año 1874 fue elegido secretario de la Diputación carlista de Navarra.

– Tomás Moreno Sola: del distrito de Tudela, abogado con buena posición económica, en las lecciones de 1866 obtuvo 260 votos de 1046 electores. Fue el que hizo las protestas más sonoras por la supresión de la Diputación por parte de la Junta gubernativa de Navarra, era de tendencia conservadora.

La Diputación, que afrontaba la septembrina, es pues de una tendencia carlista-conservadora, por lo que todo que suena a liberal, resulta peligroso.

El diecisiete de septiembre de 1868, se subleva el almirante Topete en Cádiz, bajo el lema ¡Viva España, con honra!

A lo largo de estos días se constituyen Juntas Gubernativas revolucionarias en cada provincia, Sevilla, Málaga etc. El veintisiete de noviembre, se produce la batalla de Alcolea, en el que las tropas sublevadas dirigidas por el general Serrano derrota a las fuerzas leales a Isabel II dirigidas por el marqués de Novaliches.

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Esta derrota origina el exilio de Isabel II que se encuentra de vacaciones con su Corte en San Sebastián, exiliándose en Francia.

Desde la sublevación del almirante Topete en Cádiz el diecisiete de septiembre, sucede que la Diputación ofrece su respeto y apoyo a la Reina Isabel II. Tanto el Gobernador militar como el Capitán General toman medidas para que se vigilen las líneas telegráficas y las vías férreas de Alsasua-Pamplona-Castejón-Zaragoza.

También es destacable que, el veintiocho de septiembre, una partida sublevada, provenientes de Logroño entran en Andosilla, llevándose los fondos del municipio y las contribuciones.

En Navarra, se constituye la Junta Suprema de Gobierno y en comunicación a la Diputación del treinta de septiembre, le comunica:

“Constituida en esta capital la Junta Suprema de Gobierno de Navarra que… ha sido elegida por la voluntad del pueblo para secundar y llevar a cumplimiento la gran revolución que con el lema de la Soberanía Nacional ha hecho casi toda España, ha acordado ponerlo en conocimiento de las autoridades por el presente oficio y del país entero en la alocución que esta redactando, esperando que desde luego la reconociera V.E. por tal poder Supremo en toda la provincia, dictando en su virtud las órdenes correspondientes, para el expuesto objeto. Pamplona treinta de septiembre de 1868”.

La Junta Suprema de Gobierno de Navarra estaba compuesta por: Domingo Moriones (presidente), Serafín Larrainza (vicepresidente), Agustín Sardá (secretario), todos los demás son vocales: Veremundo Ruiz de Galarreta, Francisco Azparren, Gregorio Zabalza, Baldomero Navascués, Tomás Azcaráte, José Martínez Morentin, Julio Ruiz, Lázaro Peruchena, Vicente Grados, Rafael Ripa, Anacleto Ardanaz, Tadeo Gandiaga, Antonio Corroza, Eusebio Martín. Gran parte de ellos tendrán un papel importante en el sexenio navarro.

La Diputación en la misma fecha contesta el escrito anterior:

“A la Junta Suprema de Gobierno de Navarra. Esta Diputación ha recibido el atento oficio que en esta fecha le ha dirigido esa Junta Suprema de Gobierno de Navarra en el que le participa las personas que la constituyen y en su virtud debe manifestarle que abriga la más profunda confianza de que todo cuanto se refiera a las atribuciones privativas y especiales de esta Corporación fundadas en sus antiguos y venerados fueros, continuarán en la misma integridad e independencia con que vienen ejerciéndose bajo tu Gobierno constituido”.

La Junta Suprema Gubernativa de Navarra decide, el dos de octubre, el cese de la Diputación, mediante la siguiente comunicación:

“Esta Junta atendiendo a las circunstancias anormales que atravesamos y en virtud de las extraordinarias facultades que posee, ha acordado por decreto de esta fecha que cesen en sus cargos los individuos que actualmente componen la Diputación Foral y Provincial de Navarra, disponiendo también que en interim se nombra otra nueva, se encargue de los negocios propios de las atribuciones de aquella, una comisión del seno de la Junta compuesta por los Señores: Anacleto Ardanaz. José Martínez de Morentin y Eusebio Martínez. Todo lo cual participo a V.E. a fin de que en debido cumplimiento de este asunto, decline las funciones que ejerce en la nombrada comisión, en cuanto se presente a tomar posesión de su cargo”.

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Nada más recibida esta comunicación en la Diputación, se convoca una sesión extraordinaria, mandando la siguiente contestación a la Junta Suprema de Gobierno de Navarra:

“Esta Diputación en vista de la comunicación que esa Junta le ha dirigido con esta fecha, debe manifestarla con verdadero sentimiento que los individuos que la constituyen no encuentran términos hábiles para someterse al acuerdo a que la misma se refiere, porque como diputados, juraron tomar posesión de sus puestos, defender los fueros de Navarra y creen que semejante medida los vulnera radicalmente”.

El diputado foral por Tudela, Tomás Moreno Sol, pide que se consignase en el acta la siguiente manifestación:

“El diputado que suscribe aceptó el cargo que desempeña como puramente administrativa y como tal ha procurado desempeñarlo. Protesta de la manera más solemne contra el acuerdo antiforal tomado en esta fecha por la Junta Suprema de Gobierno de Navarra y cediendo a la fuerza de las circunstancias anormales que atravesamos y declinando la responsabilidad, se retira tranquilo a la vida privada, haciendo fervientes votos por la verdadera libertad de la Nación y por los venerados Fueros de esta provincia”.

A esta manifestación se adhieren los diputados forales, Alberto Calatayud Irigoyen y Francisco Baztán Goñi, todos de tendencia conservadora. Merece destacar que los miembros reconocidos del partido carlista en esta Diputación no lo hicieron ¿Por qué?

El tres de octubre, la Junta Suprema de Gobierno de Navarra manda a la Diputación el siguiente escrito:

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“Con profundo disgusto ha visto esta Junta el contenido de la comunicación que V.E. le dirige, invocando para no someterse al acuerdo de aquella, la idea de que con su ejecución se vulneran radicalmente los fueros de Navarra.

Aún prescindiendo de la singularidad de las formas en que se desenvuelve esa comunicación, la manifiesta inexactitud de lo afirmado en ella, y el resultado práctico de no darse efectiva realización a una medida decretada por el Supremo y único orden que en Navarra existe, en virtud de una revolución unánime en toda España imprimen la necesidad de hacer entender a V.E. y de consignar muy alto que en manera alguna se afecta a la integridad de los Fueros provinciales, al adoptar una determinación solo concerniente a las personas de los Diputados sometidas como tales a las disposiciones del Poder Supremo en la organización, atribuciones y demás, análogo al ejercicio de su encargo, quedando luego al de los que les sustituyan el guardar en la vía administrativa al tenor de los verdaderos derechos de Navarra.

En su virtud y teniendo en cuenta que se hace innecesaria la intervención de la Comisión designada por haberse nombrado por decreto de este día una Diputación compuesta de los Sres.: Tomás Azcárate, Beltrán Azpárren, Julían Ruiz, Jose Javier Colmenares, Leonardo Urbiola, Manuel Pérez Colmenares. Rafael Ripa, de los cuales se hallan presentes los cuatro primeros, prevengo a V.E. que si para la hora de las diez de la mañana no manifiesta explícitamente que reconoce al Supremo Poder de Gobierno que reside en esta Junta y además no procede a resignar sus funciones en dichos diputados presentes, se adoptarán la medidas conducentes a la dación de posesión referida, quedando sujeto a las penas a que se hacen acreedores los que embarazan y resisten las acciones del Supremo Poder de esta Junta”.

Está claro el ultimátum que se da a la Diputación, la cual contesta el mismo día:

“Esta Diputación en vista de la comunicación que con esta fecha la ha dirigido esa Junta y teniendo en cuenta lo que final de la misma se previene la manifiesta explícitamente que reconoce el Supremo Poder del Gobierno que en ella reside y resigna en este momento sus funciones declinando toda responsabilidad. Lo que se participa a esa Junta para su conocimiento y efectos oportunos”.

2° LA NUEVA DIPUTACIÓN PROVINCIAL Y FORAL DE NAVARRA

El cinco de octubre, jura la nueva Diputación ante el gobernador civil, Antonio Corroza, jurando solamente José Javier Colmenares, Tomás Azcarate, Julían Ruiz, Beltrán Azparren. El día seis lo hacen Leonardo Urbiola y Manuel Colmenares y el siete Rafael Ripa.

diputacion-4En sucinta recensión de los componentes de la nueva Diputación podemos constatar:

– Julián Ruiz Sanzol (distrito electoral de Aoiz), abogado, de convicciones liberales. Fue vocal del Comité electoral del Partido Liberal Fuerista Monárquico. No tuvo una gran participación en la misma. Consiguió el acta de diputado por el distrito de Aoiz en las elecciones a Cortes, de 2.448 electores obtuvo el 33% de los votos. Era fuerista.

– Leonardo Urbiola Garin (distrito electoral de Estella), presenta una buena posición económica.

– Manuel Pérez Colmenares (distrito electoral de Estella), buena posición económica. Era liberal, se presentó a diputado a Cortes por Estella en las Constituyentes, no obteniéndola. Tuvo poca participación en la Diputación.

– Rafael Ripa Larrondo (del distrito de Pamplona), buena posición económica. S e presentó a diputado a Cortes Constituyentes de 1869, no obteniéndolo. Era de tendencia liberal republicana. Volvió posteriormente a la Diputación en el año 1874. A finales de ese año se ausentó de España para ir a América.

– Beltrán Azparren Iturria (distrito de Pamplona), comerciante, fue también concejal de Pamplona en 1873. Era liberal.

– José Javier Colmenares Vidarte (distrito de Tafalla), pertenecía a una de las familias más acaudaladas de Navarra. Fue vocal del Comité electoral del partido liberal, fuerista monárquico.

– Tomás Azcárate Fernández (distrito de Tudela), no era de familia acomodada. Fue gobernador interino de Navarra del cinco al veintidós de febrero de 1869. Era liberal.

– Antonio Morales Gómez de Segura (distrito de Tudela), fue diputado del 3 de julio de 1861 hasta el 22 de abril de 1864, posteriormente fue del 17 de diciembre de 1882 al 23 de febrero de 1883 que dimitió. En 1876 fue elegido diputado a Cortes por el distrito de Olza con sólo 77 votos, pues buena parte del territorio del distrito estaba bajo control carlista. Era abogado fue Decano del Colegio de Abogados de Pamplona. Académico de la Academia de Jurisprudencia de Madrid. Entre sus actividades destaca el informe elaborado sobre la Real Orden del 30 de abril de 1862, sobre el régimen de los montes de Navarra, considerando que atentaba sustancialmente a la ley de Modificación de Fueros de 1841.

Como podemos comprobar, la composición de esta Diputación es claramente liberal con algún elemento republicano, lo que hace que los acuerdos se tomen, en todo su periodo, prácticamente por unanimidad.

El diez de octubre, la Junta Suprema comunica a la Diputación que ha recibido una carta remitida por el exdiputado Antonio Morales en la que expresa su conformidad con la actuación de la Junta Suprema de destituir a la anterior Diputación y rebate las opiniones que la consideraban antiforal.

El 27 de enero de 1869, se presenta un escrito firmado por treinta y cinco notables entre ellos, Antonio Morales Gómez de Segura. Solicitan que las Cortes tuvieran en cuenta su protesta porque en Navarra una parte del Clero había influido en la población para que no votasen a los candidatos liberales, a los que presentaban como enemigos de la religión católica.

Antonio Morales Gómez de Segura fue uno de los cuatro asesores de la Diputación que dictaminó que la contribución de dos millones impuesta a los carlistas navarros por el gobernador, conculcaba la ley de Modificación de Fueros. Era un fuerista acérrimo. Tuvo una dilatada vida intelectual.

Una vez tomado el poder por el liberalismo, el Gobierno Provisional decide por Decreto, del trece de octubre, la supresión de los Consejos Provinciales.

El Consejo Provincial de Navarra es desde su creación bastante problemática, pues las atribuciones que le otorgan la ley del dos de abril de 1845, y el Real Decreto de uno de octubre de 1845, hacen peligrar el régimen específico de Navarra, proveniente de la ley de Modificación de Fueros de 1841.

La ley de Fueros de 1841 establece un acuerdo entre la Diputación y el Gobierno, con algunas discrepancias en lo relativo a las aduanas y sobre todo en el disgusto que produjo el nombramiento de su Consejo Provincial, que supuso un nuevo foco de conflicto al reciente equilibrio logrado con la ley de Fueros de 1841.

El Consejo Provincial de Navarra está compuesto por el jefe político que ejerce la presidencia y de tres a cinco vocales nombrados por el Rey, siendo dos al menos letrados. Había un vicepresidente nombrado por el Gobierno de entre los vocales. Los consejeros gozan de una gratificación que oscila entre los 8.000-12.000 reales anuales y deben ser abonados por los fondos provinciales.

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Las atribuciones que le otorga la ley, además de órgano consultivo tienen facultad decisoria y actúa en asuntos contencioso-administrativos. Sus competencias son:

. Uso y disfrute de los bienes y aprovechamientos provinciales y comunales.

. Repartimiento y exacción individual de cargas municipales y provinciales cuya cobranza no vaya unida a la de las contribuciones del Estado.

. Cumplimiento o rescisión de contratos y subastas de la administración civil.

. Sobre la insalubridad de las fábricas, talleres u otros establecimientos.

. El deslinde y amojamiento de los montes que pertenecen al Estado, a los Ayuntamientos o a establecimientos públicos.

. Sobre el curso, navegación y flote de ríos y canales, así como de obras hechas en su cauce y márgenes.

. En todo lo contencioso de los diferentes ramos de la administración civil, para los cuales no establezcan las leyes juzgadas especiales.

. No pueden elevar ni apoyar petición alguna al Gobierno ni a las Cortes, ni publicar sus acuerdos sin permiso del jefe político o del Gobierno.

. Los consejeros celebran siempre sus sesiones a puerta cerrada, pero cuando tienen que actuar como tribunal, el proceso siempre es público.

Para poder tomar un acuerdo, deben estar presentes la mayoría de los vocales o al menos un letrado de los dos que obligatoriamente forman parte del Consejo.

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En los cuatro meses de 1868 de gobierno de la nueva Diputación, cabe destacar como principales realizaciones:

. La solicitud al Gobierno de la nación del restablecimiento de la Capitanía General de Navarra, que ha sido suprimida en 1866. A su entender contraviene la ley de Modificación de Fueros de 1841. Propone para el cargo al general Domingo Moriones, en este tema se vería también apoyada por el Ayuntamiento de Pamplona.

Destaca la importancia que da a la educación, entre las medidas más destacadas:

La declaración del Instituto de Pamplona de segunda clase, que significa un paso importante para su mejora.

Decreto sobre el nuevo régimen de la enseñanza en Navarra.

Se organiza la educación secundaria y el pago a los maestros por parte de los Ayuntamientos, así como los nombramientos del profesorado de la Escuela Normal de Magisterio de Pamplona.

Se nombra la Junta de Instrucción Pública de Navarra de la Escuela Normal de Magisterio de Pamplona.

Como principales medidas económicas que se toman destacan:

– La participación en el empréstito, que el Gobierno de España ha solicitado por la cantidad de doscientos millones de escudos y cuya finalidad es poder hacer frente a la desastrosa situación financiera de la Hacienda. La Diputación acuerda participar en la compra de bonos de ese empréstito por la cantidad de quinientos mil escudos; destacando que también se solicita a los Ayuntamientos navarros su participación, el Ayuntamiento de Pamplona participa con la compra de 150 bonos.

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El Gobierno anula en todo el país el gravoso impuesto de consumos. Se recuerda que ha sido suprimido porque todavía se sigue cobrando. Esta es una de las medidas más populares del nuevo gobierno.

La Junta Suprema de Gobierno de Navarra cesa al gobernador civil, Manuel Moreno y nombra de forma provisional, el tres de septiembre, con carácter honorífico y sin sueldo a Antonio Corroza.

El veintiocho de octubre de 1868, se nombra gobernador civil de Navarra a Ramón Castejón, tomando posesión, el treinta y uno de octubre, de la presidencia de la Diputación. El dos de diciembre, presenta su dimisión, siendo nombrado gobernador interino, José Javier Colmenares. El veintitrés de diciembre, es nombrado gobernador José Gómez.

El carlismo antes del pronunciamiento liberal es la fuerza mayoritaria en Navarra con amplios apoyos en el mundo económico, la nobleza, iglesia etc., dirigiendo todas las instituciones navarras importantes.

El golpe militar le supone la perdida del poder institucional, por ello, lleva a cabo un debate de cómo enfrentarse al liberalismo, si por medio de la lucha armada como ya ha ocurrido anteriormente, o entrar en la lucha política contra el liberalismo, mediante los procesos electorales.

Triunfa la línea carlista que defiende la línea política. Sin embargo, en estos cuatro meses ya asistimos a continuas acciones desestabilizadoras, provocadas por elementos carlistas.

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Dentro de su acción política, definen su programa electoral, que se basa en una serie de valores tradicionales como son:

Rey. La salida de Isabel II, deja a España sin monarca. Teniendo en cuenta que amplios sectores del liberalismo español no cuestionan el sistema monárquico, proponen como alternativa a D. Carlos de Borbón, que a su modo de entender tiene dos ventajas, sigue la línea borbónica y soluciona las querellas dinásticas producidas desde Fernando VII.

Iglesia. Se presentan como defensores de las instituciones y doctrinas católicas, presentando al liberalismo como una doctrina laica, alejada del tradicionalismo católico del Estado.

Respecto al orden público en ese momento histórico, se producen alteraciones en algunos pueblos navarros provocados por el carlismo, como los sucesos de Sanguesa que origina que tengan que intervenir los voluntarios de la libertad de Sos del Rey Católico (Zaragoza).

De este período destacan dos alocuciones dirigidas a todos los navarros. La primera es del nueve de diciembre y en ella la Diputación liberal intenta contrarrestar el programa carlista haciendo:

. Profesión de fe del liberalismo navarro que siempre mantendrá el sistema foral como sistema político y la defensa de la ley de Modificación de Fueros de 1841.

. Intenta el liberalismo que el sistema foral navarro no sea utilizado como elemento de lucha política entre partidos, sino que el sistema foral es el unificador de la sociedad navarra.

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. Los liberales navarros ensalzan el derecho que todos los navarros tienen de ejercer su libertad, pero espera que no se sirvan de esta para sembrar la semilla de una nueva guerra civil. Entendiendo que entrar en esta dinámica, lleva a Navarra a una aventura política de difícil encauzamiento y en consecuencia debilita la defensa de sus derechos forales, poniendo en peligro su autonomía administrativa.

El veintidós de diciembre, la Diputación redacta un nuevo manifiesto a todos los navarros como consecuencia de los hechos ocurridos en la provincia y especialmente en Sangüesa.

Este manifiesto presenta tres características:

1° La preocupación que provoca en el liberalismo el orden público en la provincia, pues hay revueltas originadas por algunos sectores del carlismo.

2° Su reafirmación en la ley de Modificación de Fueros de 1841, proclamándose defensora del sistema foral.

3° El recuerdo de las consecuencias de las anteriores guerras carlistas y sus consecuencias, tanto a nivel personal como que del sistema foral se pueden originar.

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A lo largo de 1869, varios son los temas que aparecen de forma reiterada en la labor de la Diputación:

1° El orden público

Como veremos a lo largo del sexenio este es uno de los temas que más preocupan a los liberales, cuyos hechos más reseñables son:

– A finales de enero es asesinado el gobernador civil de Burgos.

– El diecisiete de febrero se produce un fuerte incendio en Orbaiceta, quemándose 17 casas y cinco graneros.

– A finales de abril hay graves disturbios en Tafalla. En febrero se había constituido una compañía de voluntarios de la libertad, que hacían un desfile diario. El 28 de abril numerosos carlistas increpan en el desfile a los voluntarios de la libertad.

Al día siguiente, se producen intercambios de disparos, ocasionando la muerte de un voluntario de la libertad; tras estos incidentes en el que toma parte el conocido carlista Radica, provoca la intervención del ejército liberal, a cargo del regimiento que manda el coronel Lagunero, produciéndose varios muertos y muchísimas detenciones en los participantes carlistas.

Hay que tener en cuenta que Tafalla es una plaza estratégica para los liberales, pues permitía la comunicación ferroviaria entre Pamplona-Tudela-Zaragoza. El gobernador civil, Serafín Larrainzar destituye al Ayuntamiento tafallés que ha salido del proceso electoral municipal, al considerarlo responsable de los sucesos por su poca beligerancia con los elementos carlistas del pueblo y restituye al anterior Ayuntamiento que había salido del movimiento revolucionario.

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– El veinticinco de julio, se produce un intento de sublevación carlista intentando la conquista de la Ciudadela, produciéndose varias muertos y numerosos heridos.

Este suceso hay que atribuírselo al sector carlista que veía la confrontación militar como única salida. La Diputación manda una carta, el veintiséis de noviembre, al Regente del Reino, para que cuando se produzcan las sentencias del Consejo de Guerra aplique medidas de gracia, fundamentalmente en los condenados a muerte:

“…..Por eso mismo, la Diputación de Navarra que ve en los sucesos de la abortada conspiración a hombres que no han convertido en hecho sus propósitos, a quienes considera absorbidos por una idea que se juzgó su espíritu y mira bajo el prisma del amor y de la humanidad, no puede menos de decir a V.A ¡Clemencia para los comprometidos en la conspiración de Pamplona! ¡Clemencia para los que fascinados quizá por la exaltación política intentaron perturbar el orden público!¡ Clemencia, en fin, para los que no se han manchado en la sangre de sus hermanos y para los que , si aparecen criminales políticos no aparecerán delincuentes de pervertido corazón!¡ Ah. Señor!: en las contiendas civiles que divorcian a los individuos de una misma familia, en las que se libran batallas entre padres e hijos y luchan quienes se profesan entrañable amor, es donde los crímenes se disipase con la victoria, es donde el vencedor los borra con su perdón y donde se provocan los más nobles sentimientos………… No, no se vence a los enemigos con el plomo, ni el acero, porque dominar tan solo por la fuerza es entronizar la tiranía, se les vence con la idea y la razón y aún se les vence más con el mágico e irresistible poder del sentimiento”.

Tras la aprobación de la Constitución de 1869, donde se declara la Monarquía como forma de estado, hubo una fuerte oposición de los republicanos que no acataron el acuerdo mayoritario de la coalición revolucionaria.

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Este desacuerdo origina numerosas protestas y algaradas, que llegaron a su máxima expresión en Tarragona, cuando el gobernador civil reprimió una manifestación republicana que se había organizado para recibir al general Pierrad, en la que se enarbolaron banderas republicanas. Los manifestantes, entre los que había numerosos voluntarios de la libertad, provocaron la muerte del secretario del Gobierno Civil.

El ministro de la Gobernación, Práxedes Mateo Sagasta ordenó el apresamiento del general Pierrad y la disolución de los voluntarios de la libertad de Tarragona y Tortosa. Estas medidas fueron consideradas muy duras, produciendo un fuerte malestar en el republicanismo, ocasionando airadas protestas de los diputados republicanos. Se desarrollaron manifestaciones de protestas en Barcelona, también siendo duramente reprimidas.

Este movimiento republicano, fue alcanzando mayor extensión, lo que provocó que el Gobierno provisional presentase en las Cortes Generales, un proyecto de Ley que declarase en suspenso las garantías constitucionales, mientras durase la insurrección y se le autorizase a declarar el estado de guerra en aquellos lugares del país, en los que se requiriese una intervención armada para restablecer el orden.

Esta ley fue aprobada, el cinco de octubre, con la oposición de los diputados republicanos. Mediante su aplicación, el general Prim, pudo reprimir los brotes republicanos en Zaragoza, Alicante, Valencia y Andalucía. A finales de noviembre, una vez restablecida la tranquilidad, la ley fue derogada y pudieron ser restablecidas las garantías constitucionales.

Algunos elementos carlistas de estas zonas también participaron en los incidentes y sublevaciones con la finalidad de debilitar al Gobierno provisional. Como consecuencia de ello, Sagasta recurre al decreto de 17 de noviembre de 1868 que supone el desarme y desaparición prácticamente de los voluntarios de la libertad.

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Se acoge a la regulación de la disolución de la fuerza ciudadana, cuando se dieran ”circunstancias graves”. Esto en Navarra no tuvo repercusión, es más, se fomento la creación de los voluntarios de la libertad, como una forma efectiva de lucha contra el carlismo y para favorecer el orden público. Se comunica en oficio de 28 de agosto que estas fuerzas de voluntarios dependerán de los establecimientos militares.

Estos hechos no tuvieron repercusión alguna en Navarra por la poca implantación del movimiento republicano y la no participación de los carlistas navarros. La Diputación dirigió el veintisiete de septiembre un telegrama al presidente del Gobierno diciendo:

“La Diputación de Navarra se lamenta profundamente de los sucesos de Tarragona y Barcelona, felicitándose de que el orden se hay restablecido y ofreciendo al Gobierno su más decidido apoyo para sostener el principio de autoridad y el respeto a la ley”.

Ante el aumento de la actividad subversiva del carlismo en Navarra el Gobierno provisional comunicó a la Diputación que se iba a proceder a un aumento de las fuerzas militares desplegadas en ella.

¿Eric Hobsbawm era un peligroso comunista?

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Eric Hobsbawm: probablemente el historiador más conocido del mundo. Fotografía: Karen Robinson para el observador

Autor: 

Fuente: The Guardian, 17/01/2019.

(Original en ingles, traducción directa de Google)

Lo calificaron de estalinista, y fue espiado durante décadas por el MI5, pero ¿era el famoso historiador una persona de línea dura y renegada? Sus papeles privados cuentan una historia diferente.

El historiador Eric Hobsbawm , quien nació en 1917, el año de la Revolución Rusa, y murió en 2012 a la edad de 95 años, fue considerado como un estalinista impenitente, un hombre que, a diferencia de otros historiadores marxistas como EP Thompson y Christopher Hill , nunca renunció a su pertenencia al partido comunista, y nunca expresó ningún arrepentimiento por su compromiso con la causa comunista.

En la última parte de su larga vida, probablemente fue el historiador más conocido del mundo, sus libros se tradujeron a más de 50 idiomas y vendieron millones de copias en todo el mundo (alrededor de un millón solo en Brasil, por ejemplo). Sin embargo, cuando la BBC lo invitó al programa de radio Desert Island Discs en 1995, la presentadora Sue Lawley se dirigió a él de manera distante como «Profesor Hobsbawm», dejó sus libros más o menos sin mencionar y centró su atención en su compromiso permanente con el comunismo. que el programa pasó de la conversación cómoda habitual a una interrogación hostil.

Muchas de las críticas de su exitosa historia del siglo XX, The Age of Extremes, una obra traducida a 30 idiomas, lo acusaron de minimizar los males del estalinismo, y los influyentes historiadores franceses anticomunistas Pierre Nora y François Furet fueron tan logró impedir su publicación en Francia que finalmente fue traducido al francés por una oscura editorial con sede en Bélgica.

Los problemas de Hobsbawm con la BBC resurgieron después de su transmisión en 1971 sobre por qué Estados Unidos estaba perdiendo la guerra de Vietnam.
 Los problemas de Hobsbawm con la BBC resurgieron después de su transmisión en 1971 sobre por qué Estados Unidos estaba perdiendo la guerra de Vietnam. Fotografía: Archivo Bettmann

La etiqueta «Stalinista» persiguió a Hobsbawm a lo largo de su vida adulta y afectó su carrera de muchas maneras. Incluso antes de que la guerra fría hubiera comenzado adecuadamente, le impedía conseguir un trabajo en la BBC. En 1945, solicitó un puesto de tiempo completo haciendo transmisiones educativas para ayudar a los militares a adaptarse a la vida civil después de un largo período en las fuerzas. La BBC lo encontró «un candidato más adecuado», pero el MI5 vetó rápidamente el nombramiento. Hobsbawm advirtió que «no es probable que pierda ninguna oportunidad para difundir propaganda y obtener reclutas para el partido comunista».

Para 1947, había logrado obtener un empleo como profesor de historia en el Birkbeck College de Londres, algo así como un refugio para los izquierdistas cuyas carreras académicas habían tenido dificultades debido a sus puntos de vista políticos. Aunque había producido algunos artículos académicos especializados, sus otros planes de publicación se habían visto frustrados por el mismo tipo de sospecha que había bloqueado su carrera en la BBC. En 1955, su libro The Rise of the Wage-Worker fue rechazado por recomendación de dos revisores académicos anónimos que consideraron que carecía de objetividad porque era marxista. El libro permanece inédito hasta el día de hoy.

A pesar de su creciente reputación como historiador económico, Hobsbawm no pudo obtener un ascenso en Birkbeck durante mucho tiempo. Sus solicitudes para cargos académicos en historia económica en Oxford y Cambridge fueron rechazadas por motivos políticos. En 1972, sus problemas con la BBC resurgieron después de su transmisión sobre por qué Estados Unidos estaba perdiendo la guerra de Vietnam, como parte de una serie llamada A Personal View., se metió en problemas debido a su apoyo a la causa vietnamita. Los estadounidenses presionaron a la BBC para comisionar una refutación por parte de un ex oficial de inteligencia británico, quien argumentó de forma poco plausible que Estados Unidos no estaba perdiendo la guerra en absoluto. Por supuesto, la hostilidad al comunismo fue, como lo señaló el propio Hobsbawm, mucho más suave en Gran Bretaña de lo que era, digamos, en los Estados Unidos. Aún así, tuvo un efecto claramente discernible en su carrera.

¿Era Hobsbawm realmente el peligroso comunista, el apologista estalinista, el marxista de línea dura impenitente que tantos han asumido que es? Una lectura cuidadosa de su autobiografía, Interesting Times , publicada en 2002, así como de su otro trabajo publicado, hará mucho para disipar esta visión simplista. Pero es en la vasta masa de documentos privados, incluidos diarios, cartas y reminiscencias personales no publicadas, donde se encuentran las respuestas reales. Pueden complementarse con otras fuentes, incluidos los muchos archivos que el MI5 conservó durante varias décadas. ¿Cuál es la historia que cuenta este material?

Algunos de los prejuicios contra Hobsbawm se basaban claramente en la sensación de que, de alguna manera, no era del todo británico (en contraste con los enemigos reales del país, como los espías de Cambridge, graduados de escuelas públicas y, por lo tanto, por encima de toda sospecha). Nacido en Alejandría, había pasado su infancia en Viena. Esto despertó sospechas en los círculos del establecimiento. También era judío por origen, una marca negra adicional contra su reputación (un informe de la Sección Especial describía a su tío Harry, con quien vivió durante su adolescencia, como “una persona burlona y crítica, con lenguaje severo, mitad De apariencia judía, nariz larga, cabello fino y ojos azules ”).

Una manifestación nacionalsocialista en berlin, 1931.
Una manifestación nacionalsocialista en Berlín, 1931. Fotografía: Imagno / Getty Images

Se pensó, y aún se cree, que Hobsbawm era un refugiado que huyó con su familia de Alemania a Inglaterra en 1933 para escapar de Hitler. De hecho, su padre era británico, y por eso era un ciudadano británico de nacimiento. Su madre, una apasionada traductora anglófila y profesional, insistió en que se hablara inglés en su casa de Viena. Fue conocido por sus compañeros en la escuela como «el niño inglés». Sin embargo, no hay duda sobre su compromiso inicial con la causa comunista. En 1931, cuando fue enviado a vivir a Berlín con un tío y una tía después de la muerte prematura de sus padres (su padre de un ataque cardíaco, su madre de tuberculosis), se encontró con un ambiente político sobrecalentado que presentó a los jóvenes una cruda La elección entre el comunismo y el nazismo. Como un niño inglés de una familia judía liberal,

Pero había otras razones más personales para su elección, razones que ayudan a explicar por qué nunca abandonó los ideales comunistas que adquirió en Berlín. La pobreza refinada en la que creció en Viena y la miserable situación financiera de su tío en Berlín, que perdió su empleo en la Depresión como resultado de las leyes que restringen el número de empleados extranjeros en las empresas alemanas, contrastaron fuertemente con el La relativa prosperidad de sus compañeros en su escuela secundaria. Se sintió avergonzado de su aspecto lamentable y las circunstancias tensas en que vivió. «Solo cambiando esto completamente», confesó a su diario, «y sintiéndome orgulloso de ello, conquisté la vergüenza». La verdadera atracción de los comunistas era que convertían la pobreza en una virtud.

En estos, sus años de adolescencia, luego de la muerte de sus padres, Hobsbawm estaba involucrado en una búsqueda desesperada de un sentido de familia y pertenencia que solo estaba parcialmente satisfecho por vivir con su tío y su tía. Por un corto tiempo lo encontró en la forma improbable de los Scouts, pero fue el movimiento comunista el que realmente satisfizo todas estas necesidades emocionales profundas. Leyó algunos textos marxistas básicos, se involucró en las actividades de la Liga de Estudiantes de la Escuela Socialista y participó en la última gran manifestación del partido comunista en Berlín, el 25 de enero de 1933. Unos días después, Hitler fue nombrado canciller.. La vida se volvió cada vez más peligrosa para los comunistas y los judíos. Pero fue por razones económicas más que políticas que el tío Sidney de Hobsbawm decidió mudar a su familia a Gran Bretaña, luego del fracaso de otra empresa comercial, esta vez en Barcelona. Tantos de los parientes de Hobsbawm eran hombres de negocios fallidos que no es sorprendente que viera poco futuro en el capitalismo.

El partido comunista alemán había continuado creciendo incluso cuando, hacia fines de 1932, los nazis empezaban a perder apoyo. Aquí había un movimiento que tenía 100 representantes en la legislatura nacional. Cuando Hobsbawm se encontró con el partido comunista de Gran Bretaña, el contraste no podría haber sido mayor. Con no un solo MP en Westminster hasta 1935, y una membresía que lo convirtió en poco más que una secta, no impresionó a Hobsbawm en lo más mínimo. Además, era una organización de clase trabajadora agresiva que no tenía tiempo para intelectuales. Escribiendo sus diarios en casa, en alemán, todos los días, Hobsbawm concluyó que no era para él. Ya había decidido de manera bastante consciente de que, como decía, «soy un intelectual en todos los aspectos». Comenzaba a darse cuenta de que era inusualmente inteligente, pero ya estaba obsesionado por la sensación de que físicamente no era atractivo. Su primo Denis le dijo brutalmente que él era «feo como el pecado, pero tienes una mente». Hobsbawm comenzó a leer vorazmente, semana tras semana, todos los principales textos marxistas. «Ahógate en el leninismo», fue su nota para sí mismo. «Que se convierta en tu segunda naturaleza». Después de leer 12 páginas de Lenin, anotó en su diario: «Sorprende cómo eso me anima y aclara mi mente. Estuve de buen humor total después «. Esta no es la sensación que la mayoría de la gente tiene después de analizar trabajos como «Después de leer 12 páginas de Lenin, anotó en su diario:» Sorprendente cómo eso me anima y aclara mi mente. Estuve de buen humor total después «. Esta no es la sensación que la mayoría de la gente tiene después de analizar trabajos como «Después de leer 12 páginas de Lenin, anotó en su diario:» Sorprendente cómo eso me anima y aclara mi mente. Estuve de buen humor total después «. Esta no es la sensación que la mayoría de la gente tiene después de analizar trabajos comoMaterialismo y crítica empírica . En cuanto a Stalin, Hobsbawm apenas lo menciona.

También fue un realista político. El único movimiento de masas de la izquierda en Gran Bretaña en la década de 1930 fue el Partido Laborista, por lo que Hobsbawm rechazó a los comunistas y se ofreció como voluntario para ayudar al Trabajo en las elecciones locales de 1934 (como hizo en las elecciones generales de 1945). Y estaba lejos de limitar sus intereses, visitando las principales galerías y museos de Londres, y leyendo numerosas obras (en inglés, francés y alemán) de ficción, poesía y drama, además de desarrollar un entusiasmo por el jazz, en un momento en que Fue anatematizado por la política cultural oficial del partido comunista.

¿Una necesidad trágica?  ... La invasión de Hungría por la URSS en 1956 fue respaldada por el partido comunista británico
¿Una necesidad trágica? … La invasión de Hungría por la URSS en 1956 fue respaldada por el partido comunista británico. Fotografía: AP

Esta amplitud de actividades solo aumentó después de graduarse en King’s College, Cambridge, en 1936. Llegó a este punto, encontrando un número creciente de estudiantes comprometidos con el comunismo como resultado del fracaso del Partido Laborista en apoyar a la república en el Guerra civil española, que finalmente se unió al partido comunista, en la forma del Club Socialista de la universidad. Pero rápidamente se aburrió con el dogmatismo político del club. Encontró sus actividades y especialmente su Boletín regular, que se le encargó de editar, «estéril», por lo que lo abandonó por el periódico estudiantil no político El Granta, que se convirtió en su editor también. Aquí tenía posibilidades de escribir sobre cine, una pasión particular, pero también producir perfiles de personajes destacados de Cambridge y políticos visitantes.

Después de la guerra, continuó como miembro del partido e hizo algunos trabajos para apoyar a los partidos hermanos en Europa central, al menos hasta que comenzaron a ser víctimas de un proceso despiadado de estalinización a fines de los años cuarenta. Pero en verdad, Hobsbawm nunca se comportó como se suponía que era un comunista. No era un activista, no vendía literatura del partido comunista en la esquina y escribía regularmente para publicaciones no comunistas («burguesas»), ganando la desaprobación del partido. Se confesó un «forastero en el movimiento». Se centró principalmente en el trabajo del Grupo de Historiadores del Partido Comunista (CPHG), una organización de vida relativamente corta de finales de los años cuarenta y principios de los 50, en gran parte limitada a las «discusiones teóricas». Operarios del MI5, que monitorean conversaciones con errores en la sede del Partido Comunista en Londres,

Con lo que Hobsbawm estaba comprometido era con un ideal de comunismo con una pequeña «C», un ideal que había tomado como adolescente más leyendo los clásicos marxistas que tomando parte activa en la política real del movimiento. También se mantuvo convencido, como lo había estado en la década de 1930, de que los comunistas tendrían que cooperar con otros partidos de izquierda en la lucha por el poder: de ahí su entusiasmo por el Frente Popular francés, que estableció un gobierno socialista y liberal en 1936 con el apoyo del partido comunista.

En los años 50, sin embargo, las posibilidades de colaboración eran mínimas. El partido comunista británico era estalinista y sin apoyo de masas. Con el paso del tiempo, la desilusión de Hobsbawm con ella creció constantemente. ¿Cómo podría él, por ejemplo, apoyar las políticas de Stalin cuando estos involucraron juicios de «cosmopolitas», o en otras palabras, miembros judíos en Checoslovaquia y otros países dominados por los comunistas en Europa del Este? Después de todo, conocía a un buen número de ellos, y era consciente de que eran inocentes de los cargos presentados en su contra.

Poco después de la muerte de Stalin en 1953, el movimiento comunista internacional se vio sumido en una profunda crisis. El 25 de febrero de 1956, en el vigésimo congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, Nikita Khrushchev denunció a Stalin por el «culto a la personalidad» que había crecido a su alrededor y por los innumerables asesinatos y atrocidades que había cometido. Cuando el contenido del discurso llegó al oeste, la dirección del partido británico intentó ignorarlos. Pero en abril de 1956, el grupo de historiadores, liderado por Hobsbawm, Thompson y Hill, reprendió al partido por su incapacidad para expresar su pesar por su «pasado apoyo sin crítica a todas las políticas y opiniones soviéticas». Un debate apasionado estalló en el periódico World News del partido, con Hobsbawm en particular pidiendo una confrontación abierta con el pasado del partido, Sus errores y sus mentiras. Exigió que debía estar abierto al cambio democrático desde abajo; simplemente imponer una «línea de partido» desde arriba era inaceptable. Se encontró con tácticas dilatorias y ofuscación por parte de los líderes.

La crisis se intensificó en octubre de 1956, cuando un gobierno comunista liberal llegó al poder en Hungría a raíz de manifestaciones populares masivas después de meses de obstaculización del régimen estalinista en Budapest. El 4 de noviembre, Moscú respondió con una invasión militar, suprimiendo el nuevo régimen y matando al menos a 2.500 húngaros que habían tratado de resistir. Estos eventos, declaró Hobsbawm, sorprendieron a los intelectuales del partido y «traspasaron el núcleo de su fe y esperanza». Intentando evitar una confrontación abierta con el liderazgo en Londres, que había respaldado la invasión, reconoció que la invasión era «una necesidad trágica» en vista de la amenaza de un gobierno reaccionario de derechas que tomaba el poder, pero exigió que «la URSS debería retirarse». Sus tropas en cuanto sea posible ”.

Tony Blair, a quien Hobsbawm llamó 'Thatcher en pantalones'.
Tony Blair, a quien Hobsbawm llamó ‘Thatcher en pantalones’. Fotografía: Jane Bown para el observador.
 

Un debate furioso estalló dentro del partido cuando los líderes se negaron a ceder. «Hobsbawm», una conversación telefónica monitoreada por el MI5 registró a un miembro diciendo: «quiere pedir el derrocamiento del liderazgo y una nueva política». Su actitud hacia los líderes del partido fue descrita como «belicosa». Como los principales historiadores, como Thompson, renunciaron a la CPGB en su desesperación, Hobsbawm exigió el derecho a formar una oposición interna del partido. Una figura destacada en la fiesta lo llamó «un personaje peligroso». Él y los otros historiadores, dijo otro, eran «una gran cantidad de desdichas, potencialmente muy peligrosas». Las «libertades» que exigían conducirían a la «anarquía del partido». Hobsbawm respondió atacando la «complacencia monumental» de la CPGB. El partido se negó a ceder. Él y los otros historiadores eran «intelectuales sin espinas y sin espinas».

Hobsbawm los acompañó en muchos aspectos, contribuyendo a su periódico The New Reasoner y uniéndose a ellos en el New Left Club, fuera del partido. George Matthews, editor del periódico del partido, el Daily Worker, declaró que «en su opinión, sería algo bueno» si «provocaran a Hobsbawm a abandonar la fiesta». En todo caso fue un «forastero». Hobsbawm fue convocado al cuartel general de la fiesta y le dijo que «querían que permaneciera en la fiesta y no hiciera cosas que pudieran sacarlo de ella». Hobsbawm «, informó el monitor MI5,» había estado terriblemente molesto, jurando que nunca quiso irse «.

El intercambio fue revelador. Una vez más, el profundo compromiso emocional de Hobsbawm con los ideales del comunismo, simbolizado por él por su membresía continua en el partido, había llegado a primer plano. Si bien la mayoría de los intelectuales en el partido se habían convertido en comunistas como parte de la lucha contra el fascismo en la década de 1930, y así, una vez que se ganó la lucha, no le fue difícil salir, el compromiso de Hobsbawm fue mucho más profundo. Sin embargo, el obstinado estalinismo del partido británico ahora lo dejó afuera en el frío.

Antonio Gramsci, el teórico y político marxista italiano.
Antonio Gramsci, el teórico y político marxista italiano. Fotografía: Laski Diffusion / Getty Images
 

Después de mediados de la década de los 50, gravitó hacia un modelo muy diferente que fue forjado por los partidos «eurocomunistas» orientados hacia la reforma de España e Italia. Por los años 80, siguiendo las ideas de Antonio Gramsci., llegó a creer que el Partido Laborista británico tenía que llegar a una alianza con elementos de las clases medias, ya que la vieja clase trabajadora en la que había apoyado durante tanto tiempo ahora estaba en decadencia; de lo contrario, la democracia en Gran Bretaña estaba condenada. Lejos de ser un estalinista, ahora se había convertido en el profeta del Nuevo Laborismo. Neil Kinnock retomó sus ideas cuando se convirtió en líder del Partido Laborista, y Tony Blair lo puso en acción, aunque más tarde lamentó que Blair no haya desentrañado las políticas neoliberales implementadas por los conservadores en los años 80 («Thatcher en pantalones «Fue su veredicto sobre Blair).

¿Cómo afectó todo esto su práctica como historiador? ¿Hay alguna conexión entre el comunismo de Hobsbawm y la fama mundial y el éxito de sus escritos históricos?

Lo primero y quizás lo más importante a destacar es que su obra histórica nunca fue puramente marxista. Lejos de ser un «intelectual centroeuropeo», como algunos afirman, fue influenciado sobre todo por las ideas intelectuales francesas, en particular las del grupo de historiadores asociados con el periódico Annales. El mentor de Hobsbawm en Cambridge a fines de la década de 1930 y después, la historiadora económica Mounia Postan, le presentó el trabajo de los Anales, invitando a su figura principal Marc Bloch a Cambridge y compartiendo en muchos aspectos su creencia en la historia como una disciplina que abarca todo, tratar analíticamente no solo la política, la economía y la sociedad, sino también las artes y, de hecho, todos los aspectos de la vida en el pasado.

Hobsbawm profundizó su relación con la escuela histórica francesa en la década de 1950, cuando pasó largos períodos en París mezclando con intelectuales de izquierda disidentes. Su libro, The Age of Revolution , publicado en 1962, mostraba claramente la influencia de los Annales, al igual que sus sucesores The Age of Capital y The Age of Empire.. Sin embargo, lo que hizo que sus escritos fueran particularmente atractivos fue su endeudamiento con los modelos de interpretación marxistas, desplegados con claridad y poder, e ilustrados con ejemplos y pruebas extraídas de una amplia gama de fuentes en una variedad de idiomas. Aquí, su lectura profunda de la literatura europea, comenzando en su adolescencia, mostró su influencia en un estilo que combinaba elegancia e ingenio, involucrando al lector de una manera que ninguna exposición marxista convencional podría lograr.

Al mismo tiempo, al igual que otros historiadores marxistas ingleses como Thompson, Hobsbawm fue liberado intelectualmente por su distanciamiento del partido comunista británico en 1956. Después de escribir en la década de 1940 y principios de la década de 1950 sobre el ascenso de la clase trabajadora, se dirigió al estudio. Gente marginal y desviada en la historia, «rebeldes primitivos», milenaristas, luditas, bandidos, movimientos populares aparentemente irracionales que de hecho expresaron un alto grado de racionalidad en su rebelión contra las invasiones del capitalismo en su forma de vida. Por supuesto, los colocó en una teleología básicamente marxista (después de todo, eran rebeldes «primitivos», a diferencia de los rebeldes modernos supuestamente sofisticados de los movimientos obreros marxistas). Aun así, la simpatía con la que los trataba era evidente para todos los que podían leer entre líneas.

Las ideas marxistas dieron a su trabajo una coherencia y estructura que la historia simplemente empírica no pudo lograr; Le ayudaron a desarrollar conceptos que daban sentido al material incipiente de la historia y, al mismo tiempo, porque eran novedosos y controvertidos, proporcionaron temas para los debates y discusiones que todavía están teniendo lugar entre los historiadores en la actualidad. Siglo XVII «,» el nivel de vida en decadencia en la revolución industrial «,» bandidaje social «,» la invención de la tradición «,» el largo siglo XIX «y muchos más. Al mismo tiempo, los conceptos e ideas nunca forzaron la evidencia básica al margen. Cuando el hecho y la interpretación se enfrentaron, Hobsbawm fue casi siempre lo suficientemente escrupuloso como para rendirse al hecho, como, por ejemplo, en su abandono de las teorías marxistas del imperialismo en su libro.La era del imperio . Ni como intelectual comunista ni como historiador practicante fue nunca un mero propagandista.

En cuanto a su confrontación con el pasado comunista en las últimas dos décadas de su vida, tras la caída del Muro de Berlín, no hay indicios de que ocultara o pasara por alto los numerosos crímenes y atrocidades que lo habían desfigurado. Las agudas exigencias de arrepentirse y retractarse con las que fue confrontado con tanta frecuencia merecen ser tratados con desprecio. Más bien, lo que le da a The Age of Extremes gran parte de su fascinación es el espectáculo de un comunista de toda la vida que intenta, a menudo pero no siempre con éxito, llegar a un acuerdo con el fracaso de la causa que había servido durante tanto tiempo como intelectual.

 Eric Hobsbawm: Una vida en la historia de Richard J Evans es una publicación de Little, Brown el 7 de febrero (RRP £ 35). Para solicitar una copia por £ 30, vaya a guardianbookshop.com o llame al 0330 333 6846. P & p del Reino Unido gratis por más de £ 15, solo pedidos en línea. Pedidos telefónicos mín. p & p de £ 1.99.

Condiciones y significado de la revolución.

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Hannah Arendt en un retratao tomado en 1949. FRED STEIN GETTY

Autora: Hannah Arendt

Fuente: El País, 8/11/2018.

Revolución, como cualquier otro término de nuestro vocabulario político, puede utilizarse en sentido genérico, sin tenerse en cuenta ni el origen de la palabra ni el momento temporal en que el término se haya aplicado por primera vez a un fenómeno político concreto. El presupuesto básico de semejante uso es que, con independencia de cuándo y por qué apareciera el término, el fenómeno al que alude tiene la misma edad que la memoria humana. La tentación de usar esta palabra en sentido genérico es particularmente fuerte cuando hablamos de “guerras y revoluciones” a un tiempo, pues de hecho las guerras son tan antiguas como la historia de la humanidad desde que tenemos testimonio de ella.

Quizá cueste trabajo utilizar la palabra guerra en otro sentido que no sea el genérico, aunque solo sea porque su primera aparición no puede ser datada en el tiempo ni localizada en el espacio, pero no existe una excusa semejante para el uso indiscriminado del término revolución. Antes de que se produjeran las dos grandes revoluciones de finales del siglo XVIII y de que apareciera el sentido específico que adquirió luego, la palabra apenas ocupaba un lugar destacado en el vocabulario del pensamiento o la práctica políticos. Cuando encontramos el término en el siglo XVII, por ejemplo, va unido estrictamente a su significado astronómico original, que se refería al movimiento eterno, irresistible y recurrente de los cuerpos celestes; el uso político era metafórico y describía el retorno a un punto preestablecido por ende, un movimiento, el regreso a un orden predeterminado. La palabra se utilizó por primera vez no ya cuando estalló en Inglaterra lo que podemos llamar efectivamente una revolución y Cromwell se erigió en una especie de dictador, sino en 1660, con ocasión del restablecimiento de la monarquía, tras el derrocamiento del Parlamento Remanente (Rump Parliament). Pero incluso la Revolución Gloriosa, el acontecimiento gracias al cual el término supo encontrar su sitio, de forma harto paradójica, en el lenguaje histórico político, no fue concebida como una revolución, sino como la restauración del poder monárquico a sus antiguas rectitud y gloria.

El hecho de que la palabra ‘revolución’ significara originalmente restauración es más que una mera curiosidad semántica

El verdadero significado de revolución, antes de los acontecimientos de finales del siglo XVIII, queda expresado tal vez con la mayor claridad en la inscripción que lleva el Gran Sello de Inglaterra de 1651, según la cual la primera transformación de la monarquía en república significó: “Freedom by God’s blessing restored” [libertad restaurada por la bendición de Dios].

El hecho de que la palabra revolución significara originalmente restauración es más que una mera curiosidad semántica. Ni siquiera las revoluciones del siglo XVIII pueden entenderse sin advertir que estallaban ante todo con la restauración como objetivo y que el contenido de dicha restauración era la libertad. En Estados Unidos, en palabras de John Adams, los hombres que participaron en la revolución se habían visto “llamados [a ella] sin haberlo previsto y no habían tenido más remedio que hacerla sin tener una inclinación previa”; lo mismo cabe decir de Francia, donde, en palabras de Tocqueville, “habría cabido creer que el objetivo de la inminente revolución sería la restauración del Antiguo Régimen, no su derrocamiento”. Y en el transcurso de ambas revoluciones, cuando sus actores iban adquiriendo consciencia de que se habían embarcado en una empresa completamente nueva y no en el regreso a una situación anterior, fue cuando la palabra revolución adquirió, por consiguiente, su nuevo significado. Fue Thomas Paine, ni más ni menos, quien todavía fiel al espíritu pretérito propuso con toda seriedad llamar “contrarrevoluciones” tanto a la Revolución estadounidense como a la francesa. Quería librar a aquellos acontecimientos tan extraordinarios de la sospecha de que con ellos se había dado vida a unos comienzos completamente nuevos, así como del rechazo motivado por la violencia con la que dichos sucesos se habían visto irremediablemente unidos.

Es muy probable que pasemos por alto la expresión de un horror casi instintivo en la conciencia de aquellos primeros revolucionarios ante algo que era completamente nuevo. Esto es posible en parte porque estamos perfectamente familiarizados con el entusiasmo de los científicos y los filósofos de la Edad Moderna por “unas cosas que no se habían visto nunca hasta entonces y unas ideas que no se le habían ocurrido nunca a nadie hasta la fecha”.

Ninguna revolución, independientemente de con cuánta amplitud abra sus puertas a las masas y a los oprimidos, se ha iniciado nunca por ellos

También es así porque nada de lo sucedido en el curso de esas revoluciones resulta tan notable y tan sorprendente como el enfático hincapié hecho en la novedad, repetida una y otra vez por actores y espectadores a un tiempo, en la insistencia en que nunca se había producido hasta entonces nada comparable por su significación y su grandeza. La cuestión crucial a la par que compleja es que el enorme pathos de la nueva era, el Novus Ordo Seclorum, que aún aparece escrito en los billetes de un dólar, salió adelante solo cuando los actores de la revolución, en buena parte en contra de su voluntad, llegaron a un punto de no retorno.

Así, lo sucedido a finales del siglo XVIII fue en realidad un intento de restauración y recuperación de antiguos derechos y privilegios que acabó justo en lo contrario: en el desarrollo progresivo y la apertura de un futuro que desafiaba cualquier intento posterior de actuar o de pensar en términos de movimiento circular o giratorio. Y mientras que la palabra revolución se transformó radicalmente en el proceso revolucionario, ocurrió algo similar, pero infinitamente más complejo, con la palabra libertad. Mientras que con ella no se pretendía indicar nada más que la libertad “restaurada por la bendición de Dios”, seguiría refiriéndose a los derechos y libertades que hoy asociamos con el gobierno constitucional, lo que propiamente se llaman derechos civiles. Entre estos no se incluía el derecho político a participar en los asuntos públicos. Ninguno de los otros derechos, incluido el derecho a ser representado a efectos de tributación, fue resultado de la revolución, ni en la teoría ni en la práctica. Lo revolucionario no era la proclama de “vida, libertad y propiedad”, sino la idea de que se trataba de derechos inalienables de todos los seres humanos, al margen de dónde vivieran o del tipo de Gobierno que tuvieran. E incluso en esa nueva y revolucionaria extensión a toda la humanidad, la libertad no significaba más que la autonomía frente a todo impedimento injustificable, es decir, algo en esencia negativo. Los derechos civiles son resultado de la liberación, pero no constituyen en absoluto la auténtica sustancia de la libertad, cuya esencia es la admisión en el ámbito público y la participación en los asuntos públicos.

Lo sucedido a finales del siglo XVIII fue en realidad un intento de restauración y recuperación de antiguos derechos y privilegios que acabó justo en lo contrario

Ninguna revolución, independientemente de con cuánta amplitud abra sus puertas a las masas y a los oprimidos —les malheureuxles misérables o les damnés de la terre, como los llamamos en virtud de la grandilocuente retórica de la Revolución Francesa—, se ha iniciado nunca por ellos. Y ninguna revolución ha sido jamás obra de conspiraciones, de sociedades secretas o de partidos abiertamente revolucionarios. Hablando en términos generales, ninguna revolución es posible allí donde la autoridad del Estado se halla intacta, lo que, en las condiciones actuales, significa allí donde cabe confiar en que las Fuerzas Armadas obedezcan a las autoridades civiles. Las revoluciones no son respuestas necesarias, sino respuestas posibles a la delegación de poderes de un régimen; no la causa, sino la consecuencia del desmoronamiento de la autoridad política. En todos los lugares en los que se ha permitido que se desarrollen sin control esos procesos desintegradores, habitualmente durante un periodo prolongado de tiempo, pueden producirse revoluciones, a condición de que haya un número suficiente de gente preparada para el colapso del régimen existente y para la toma del poder.

Hannah Arendt (1906-1975) es una de las pensadoras más influyentes del siglo XX. Este texto forma parte del ensayo La libertad de ser libres, publicado por Taurus el 8 de noviembre. Traducción de Teófilo de Lozoya y Juan Rabasseda.

Rosa Luxemburgo, “La Rosa Roja”.

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Autor: Edmundo Fayanas Escuer

Fuente: Nueva Tribuna, 26/12/2013

Nace el cinco de marzo de 1871 en Zanosc, cerca de Lublin en Polonia, siendo en esta época territorio ocupado por el imperio ruso. Su origen es judío. Su padre fue Elias Luxemburgo III, un industrial de la madera y su madre Line Lowenstein. Dicho matrimonio tuvo cinco hijos, los cuatro primero fueron hombre, y la quinta fue Rosa.

Esta nació con un defecto en su desarrollo, que la incapacitara físicamente toda su vida. Esto le hizo estar postrada por una dolencia en la cadera, a la edad de cinco años, consecuencia de ello, tuvo una cojera permanente.

Su familia disfrutaba de un nivel económico alto y se desenvolvía en un ambiente culto. Rosa estudia en los mejores institutos polacos, conocían todo el mundo intelectual europeo, especialmente la cultura alemana. Destacaba por su inteligencia, lo que le permitió estudiar, a pesar de los prejuicios, que imperaban contra las mujeres de esa época y pese a la creciente discriminación antisemita que recorría toda Europa contra los judíos.

“La libertad no es nada cuando se convierte en un privilegio”

Su familia se trasladó a vivir a Varsovia en el año 1880, asistiendo a clase en un reconocido instituto femenino. A la edad de quince años se afilia al partido polaco izquierdista “Proletariat”, participando en la organización de una huelga general, que ocasionará una fuerte represión contra este partido, la cual provocó su desaparición. Siendo condenados a muerte cuatro de sus dirigentes.

Rosa termina su educación secundaria, en el año 1887, con un buen expediente académico, pero tiene que huir en 1889 a Suiza para evitar ser detenida por la policía polaca. Estudia en la universidad de Zurich, distintos campos del conocimiento como la filosofía, historia, política, economía y matemáticas, especializándose en “la teoría del Estado”, “la Edad Media” y “las crisis económicas”.  Trabajó como periodista. Destacaba por el hecho de que hablaba once idiomas, algo realmente excepcional y que nos indica su gran capacidad intelectual.

En el año 1893, fundó junto a Leo Jogiches y Julián Marchlewski el periódico “La causa de los trabajadores”, donde se oponía a las políticas de tinte nacionalista, que por entonces desarrollaba el partido socialista polaco. Rosa pensaba, que sólo era posible una Polonia independiente si surgía una revolución comunista en Alemania, Rusia y Austria.

Defendía que la lucha obrera debía centrarse en el capitalismo y no en una Polonia independiente, lo que le llevaba a negar el derecho de autodeterminación bajo el socialismo, planteamiento este, que le lleva a enfrentarse a Lenin.

En el año 1898, Rosa Luxemburgo se casa con el alemán Gustav Lubeck, por lo que obtuvo la ciudadanía alemana. Participa activamente en el Partido Socialdemócrata alemán, al mismo tiempo que apoya al partido socialdemócrata de Polonia y Lituania, siendo su principal teórica.

Rosa Luxemburgo denunció el conformismo de la socialdemocracia alemana, ante el peligro de que hubiera una guerra. Insiste en las diferencias entre el capital y el trabajo, proponiendo que los trabajadores deben de tomar el poder para producir un cambio en los medios de producción.

El debate  en el interior del Partido Socialdemócrata Alemán fue muy intenso. Al principio, se asoció con Kautsky para defender la ortodoxia marxista frente al revisionismo imperante en gran parte del partido que Bernstein encabezaba este sector.

Participa en debates con los socialistas franceses, que desarrollaban prácticas reformista, como las que estaba planteando Bernstein en el Partido Socialdemócrata alemán, bajo el lema ”el movimiento es todo, el fin es nada”. Para este sector reformista de la II Internacional, lo importante era la obtención de conquistas prácticas, ya que el fin de cualquier socialista es lograr una sociedad sin explotadores ni explotados.

Para Rosa Luxemburgo el papel que debe de jugar la socialdemocracia en la sociedad capitalista es el de la oposición y sólo debe ser gobierno, cuando el Estado burgués esté acabado. Es decir, solo debe ser poder por la vía revolucionaria y no a través del Parlamento. Rosa Luxemburgo dice que no se trata de conseguir reformas, sino con que métodos estas se consiguen. Si estas se logran a través de la lucha obrera, eso fortalece al partido, pero si se obtienen por métodos parlamentarios, o acuerdos entre partidos burgueses, esto sólo favorece al capitalismo

Más tarde se distancia también de Kautsky y de la mayoría del partido, a medida que estos se inclinan hacia los métodos parlamentarios, pasando a ser reconocida como la líder principal del SPD.

Rosa Luxemburgo plantea que el partido socialdemócrata alemán debe hacer agitación para la consecución de la huelga general política. Pero Kautsky se opone, argumentando que si el partido hace agitación dentro del parlamento sobre la huelga general política significaría, que se busca el derrocamiento del poder burgués. Para este dirigente era peligroso para la supervivencia del partido y para las conquistas ya logradas. Para el sector reformista era mejor seguir con la estrategia de desgastes y seguir organizando a la clase obrera en los sindicatos, aumentando el peso del partido en el Parlamento y seguir consiguiendo mejoras para la clase obrera

Creía en una opción internacional alejada de particularismos y nacionalismos, en la que las masas obreras, solidariamente, tomaran el poder hasta entonces en manos del capital, verdadero enemigo a combatir.

Son frecuentes sus críticas al militarismo e imperialismo alemán. Para ello, plantea la organización de una huelga general de los trabajadores para así evitar la guerra. El líder socialdemócrata alemán, Kautsky se opone y no se desarrolla tal huelga, acabando con la ruptura entre ambos.

Rosa Luxemburgo plantea que la II Internacional incluya en su proyecto político el objetivo de “Huelga general  política” y que la pueda llevar a cabo cuando surja el momento adecuado. Este proyecto nunca es aceptado y anticipa su reformismo político y su posterior posición en torno a la I Guerra Mundial.

La socialdemocracia europea siempre limitaba sus objetivos huelguísticos a huelgas parciales de corte económico. Para Rosa Luxemburgo es la clase obrera rusa la que demuestra la potencia de la huelga general como método de acción, que se puede ir mucho más allá de la lucha económica parcial, ampliándola a huelgas generales y revolucionarias, permitiendo que sectores sociales más atrasados se puedan unir a estas acciones.

La clase trabajadora rusa con el uso de la huelga general y la sublevación armada a través de los soviets de diputados obreros, marcan el camino para los sectores de la socialdemocracia europea más revolucionaria

A lo largo de los años 1904-1906, padeció tres encarcelamientos, debido a su actividad política. En 1907, participó en el V Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso celebrado en Londres, donde tuvo un largo encuentro con Lenin.

A finales de la primera década del siglo XX, impartió clases de economía y marxismo, y fue alumno suyo Friedrich Ebert (socialdemócrata), que fue el primer presidente de la República de Weimar, fue bajo su gobierno cuando la mataron las fuerzas que él dirigía.

En su obra “La acumulación del capital” hace una crítica profunda a Karl Marx y su argumentación parte de las predicciones de éste acerca de las crisis cíclicas  del capitalismo. Marx pensaba que el capitalismo, como sistema económico y político basado en el crecimiento y la búsqueda constante del beneficio, debía colapsarse en algún momento por saturación.

Sin embargo, mucho después de la muerte de Marx,  se da cuenta de  que las crisis periódicas del capitalismo parecen aplazarse o se solventan sin producir grandes sobresaltos en el sistema. Rosa Luxemburgo explica que esto se debe a la existencia del colonialismo tan de boga en ese momento histórico, hallando que el crecimiento de las potencias capitalistas encontró una vía de expansión en las colonias, que al mismo tiempo les daban una gran cantidad de materias primas a muy bajo coste y servían también de mercado donde colocar sus productos manufacturados.

[Lo más notable de esto es que todos los afectados, el conjunto de la sociedad, consideran y tratan a la crisis como algo fuera de la esfera de la voluntad y el control humanos, un golpe fuerte propinado por un poder invisible y mayor, una prueba enviada desde el cielo, parecida a una gran tormenta eléctrica, un terremoto, una inundación. (Rosa Luxemburgo)]

También trabajó en las primeras teorías sobre el imperialismo, que posteriormente también serían desarrolladas por Lenin. Pero lo que planteó Lenin sobre el imperialismo provocó fuertes críticas de Rosa Luxemburgo, sobre todo en aspectos como la democracia en el partido y la dictadura del proletariado. Este proponía un menor dirigismo y una mayor integración de las bases en la dinámica partidista. Plantea una feroz crítica a la concepción centralista y autoritaria del partido de revolucionarios profesionales, que defendía el comunismo ruso y Lenin a su cabeza

Tras el atentado de Sarajevo, del 28 de junio de 1914, donde fallecieron el archiduque Francisco Fernando y su esposa, la guerra parecía ya inevitable. Rosa Luxemburgo llama a los trabajadores a la objeción de conciencia al servicio militar y a no atender los llamamientos a filas del ejército. Esta propuesta le costó un año en las cárceles alemanas.

El 28 de julio de 1914, comienza la primera Guerra Mundial. Alemania declara la guerra, el 3 de agosto, siendo aprobada está declaración de guerra por unanimidad en su Parlamento, contando con el apoyo del Partido socialdemócrata alemán, el cual prometió abstenerse de declarar huelgas generales, mientras durase la guerra. Esto supuso un gran fracaso personal para Rosa Luxemburgo, que se oponía frontalmente a la guerra pues sabía perfectamente las consecuencias que esta tendría.

Junto con otros dirigentes socialdemócratas fundó, en agosto de 1914, el grupo político Internacional, que llevaría posteriormente a la creación, en enero de 1916, de la Liga Espartaquista.

En la constitución de la Liga Espartaquista pronuncia estas palabras: “La historia es el único maestro infalible, y la revolución la mejor escuela para el proletariado. Ellas aseguran que las pequeñas hordas de los más calumniados y perseguidos se conviertan, paso a paso, en lo que su visión del mundo les destina: la luchadora y victoriosa masa del proletariado socialista y revolucionario”.

Esta constante lucha por detener la Primera Guerra Mundial provocó, que en junio de 1916, fuera detenida, permaneciendo dos años y medio en la cárcel. Al principio en la cárcel de Poznan y posteriormente fue trasladada a la cárcel de Breslau. Este tiempo de reclusión fue aprovechado por Rosa para escribir varios artículos que serían su referencia doctrinal.  De ellos destaca “La revolución soviética”, donde critica ampliamente el modelo bolchevique advirtiendo, que este modelo acabaría en una dictadura. En este artículo, cabe destacar la frase “la libertad siempre ha sido y es la libertad para aquellos que piensan diferente”.

También cabe mencionar el artículo “la crisis de la socialdemocracia”.

A raíz de la intervención de los Estados Unidos en la primera Guerra Mundial en el año 1917, la situación bélica cambia de forma radical. La Liga Espartaquista de Rosa Luxemburgo pasa a formar parte del Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania. Momento en que se produce la abdicación del Kaiser Guillermo II.

En su obra “El comienzo”, empieza a agitar a las  masas para una revolución social “la abolición de la ley del capital, la implantación de un orden social socialista, esto y nada más, es el tema histórico de la presente revolución. Es una formidable empresa, que no puede desarrollarse en un abrir y cerrar los ojos simplemente mediante decretos desde arriba. Sólo puede llevarse a cabo a través de la acción consciente de las masas trabajadoras en la ciudad y en el campo, sólo mediante la más alta madurez intelectual y un inmarchitable idealismo puede ser conducida seguramente a través de todas las tempestades hasta arribar a buen puerto”.

El 4 de noviembre de 1918, se produce la llamada “revolución de noviembre”, que tiene su centro en la ciudad costera de Kiel, donde 40.000 marineros e infantes de marina toman el control del `puerto por negarse a que se produzca un nuevo enfrentamiento de la marina alemana con la británica, cuando la guerra se encuentra totalmente pérdida.

El 8 de noviembre de 1918, se crean Comités de trabajadores/soldados que controlan la mayor parte del oeste de Alemania y siguen con un modelo organizativo parecido a los sóviets rusos, creando la República de Consejos. En esta fecha, sale liberada de la cárcel Rosa Luxemburgo, que vuelve a reorganizar la Liga Espartaquista. Se edita el periódico “Bandera Roja”, que tiene como objetivos inmediatos la amnistía para los presos políticos y la eliminación de la pena de muerte.

Esta unión en torno  a la República de Consejos se rompe rápidamente por la postura del Partido Socialdemócrata alemán. Esto hace, que diversos grupos políticos formados por socialistas, comunistas y entre ellos la Liga Espartaquista, crearán el Partido Comunista de Alemania, el uno de enero de 1919, jugando un papel muy importante Rosa Luxemburgo.

En enero de 1919, vuelve nuevamente un proceso revolucionario, al que Rosa Luxemburgo se opone porque es consciente de que va a fracasar. Así sucedió e hizo que la República de Weimar practicara una fuerte y cruel represión dirigida por el líder socialdemócrata Friedrich Ebert, que provocó grandes redadas contra el Partido comunista alemán. Rosa Luxemburgo es detenida, el 15 de enero de 1919, siendo asesinada el mismo día, cuando un soldado le destroza el cráneo con un culatazo de su fusil.

Las últimas palabras conocidas de Rosa Luxemburgo, escritas la noche de su muerte, fueron sobre su confianza en las masas, y en la inevitabilidad de la revolución:

«El liderazgo ha fallado. Incluso así, el liderazgo puede y debe ser regenerado desde las masas. Las masas son el elemento decisivo, ellas son el pilar sobre el que se construirá la victoria final de la revolución. Las masas estuvieron a la altura; ellas han convertido esta derrota en una de las derrotas históricas que serán el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y esto es por lo que la victoria futura surgirá de esta derrota.’ ¡El orden reina en Berlín!’ ¡Estúpidos secuaces! Vuestro ‘orden’ está construido sobre la arena. Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su fanfarria, para terror vuestro: ¡Yo fui, yo soy, y yo seré!»

Su cuerpo fue arrojado aun canal. El 31 de mayo su cuerpo es encontrado y se le entierra el 13 de junio de 1919. Rosa Luxemburgo es conocida como “la Rosa Roja”.

Entre sus obras de referencia cabes destacar el libro de 1899 ¿Reforma social o revolución? Publicó “La acumulación del capital” en el año 1913 y posteriormente “La revolución rusa”. También hay que mencionar su activa participación en la prensa de la época, con numerosísimos artículos, que marcaron todo su pensamiento revolucionario.

Rosa Luxemburgo fue una de las pocas mujeres, que jugó un papel dirigente muy importante en la Segunda Internacional. Fundadora de la III Internacional, en un momento que lo masculino era lo dominante en estos instantes históricos, recordándonos como la misoginia, que era tradicional en movimientos burgueses y en todo tipo de instituciones también se daba en el movimiento obrero de aquella época.

Rosa es un personaje ya histórico muy reivindicado desde distintos sectores, porque su vida es de una total entrega y sacrifico. Nunca buscó su beneficio personal o una posición segura. Tiene convicciones y no las abandona ante los obstáculos. Se le identifica como una libertaria o una persona romántica, pero la realidad es que era una militante consciente. Así, cuando estalla la revolución rusa, se emociona, período que se encontraba encarcelada y reivindica el movimiento bolchevique como aquel que se atrevió a poner fin a la Primera Guerra Mundial y a tomar el poder por métodos revolucionarios.

Mujer de vasta influencia en el ámbito del socialismo, sus aportaciones teóricas, su lucha personal y su dramática muerte contribuyeron a hacer de ella uno de los referentes de la izquierda del siglo XX.

Rosa Luxemburgo: mujer, marxista, pacifista.

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Autor: Joaquín Estefanía.

Fuente: El País, 13/01/2019

En el hotel Eden de Berlín, el soldado Runge le destroza el cráneo y la cara a culatazos; otro militar, también al servicio del capitán Pabst, la remata de un tiro en la nuca. Atan su cadáver a unos sacos con piedras para que pese y no flote, y es arrojado a uno de los canales del río Spree, cerca del puente Cornelio. No aparecerá hasta dos semanas después. El Gobierno del socialdemócrata Friedrich Ebert acababa así con la vida de Rosa Luxemburgo (RL), la más importante dirigente marxista de la historia, antigua militante del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), la líder más significativa de la Liga Espartaquista y fundadora del Partido Comunista de Alemania.

Unos minutos antes, los mismos personajes habían asesinado al principal compañero de RL en su larga marcha. Karl Liebknecht, el único parlamentario que en primera instancia (año 1914) votó en el Reichstag (Parlamento) en contra de los créditos de guerra para financiar la presencia de Alemania en la Primera Guerra Mundial, iba a ser trasladado a la cárcel desde el mismo hotel, pero antes de abandonar el local donde había sido interrogado le dan dos culatazos que lo dejan aturdido y se desmaya; arrastrado hasta un automóvil, es trasladado al Tiergarten, el gran parque berlinés, donde es rematado a sangre fría con disparos de pistola y abandonado en el suelo hasta que alguien lo encuentra. “Intento de fuga”, dirá la nota oficial; la de Luxemburgo rezará: “Linchada por las masas”.

Era la noche del 15 de enero de 1919. Este martes se cumplirá el centenario de la detención y asesinato de los principales líderes de la Liga Espartaquista e iconos históricos de la revolución alemana de 1918-1919, que estalla inmediatamente después de que el Ejército germano fuese derrotado y humillado en la Gran Guerra. RL había pasado los cuatro años largos de la guerra en prisión, después de que en un mitin, en Fráncfort, hubiera pedido a los soldados, con su arrolladora oratoria, que se negasen a combatir, hermanos contra hermanos, y a los trabajadores de su país, que iniciasen una huelga general que se debía contagiar a los trabajadores de los otros países en el bando contrario, para que todos confluyesen bajo la misma bandera más allá de las patrias. Sale de la cárcel a principios de noviembre de 1918 y se une a la oleada revolucionaria que inunda las calles de las principales ciudades y, sobre todo, de Berlín. Dos años antes, en otro mitin, el 1 de mayo de 1916, en medio de la conflagración, Liebknecht finaliza su arenga al grito de “¡Abajo la guerra, abajo el Gobierno!”. También es detenido y pasa en prisión dos años y medio. Sale el 23 de octubre de 1918.

A partir de ese momento, a los dos dirigentes espartaquistas les quedaban apenas dos meses de vida, y dedican sus fuerzas a publicar un periódico (La Bandera Roja) y a fundar el Partido Comunista de Alemania (KPD). Se convierten en objeto del desprecio y del odio de sus antiguos compañeros de la socialdemocracia, que gobernaban en Alemania desde unas semanas antes. Odio mortal. El historiador Sebastian Haffner (La revolución alemana de 1918-1919; Historia Iné­dita) escribe que el asesinato de RL y de Liebknecht se planeó, como tarde, a principios de diciembre de 1918 y se ejecutó de forma sistemática. Aparecieron carteles en los postes de las calles que decían: “¡Obreros, ciudadanos! ¡A la patria se le acerca el final! ¡Salvadla! Se encuentra amenazada y no desde fuera, sino desde el interior, por la Liga Espartaquista. ¡Matad a sus líderes! ¡Matad a Liebknecht! ¡Entonces tendréis paz, trabajo y pan!”. Firmado: “Los soldados del frente”. A pesar de las generalizadas amenazas, ninguno de los dos abandonó Berlín ni llevaba guardaespaldas; simplemente cambiaban de domicilio.

¿Quiénes fueron los autores intelectuales del asesinato? El protagonista material fue el capitán Pabst (quien décadas más tarde, en 1962, protegido por la prescripción del delito, habló abiertamente de lo sucedido) y su escuadrón de la muerte, pero —según el historiador Haffner— no actuaron como simples ejecutores que obedecían con indiferencia una orden, sino como autores voluntarios y convencidos de lo que hacían. La prensa burguesa y socialdemócrata difundió sin pudor sucesivas incitaciones al asesinato, mientras que los responsables socialdemócratas —Ebert, Noske, Scheidemann…— miraban hacia otro lado y permanecían callados.

Cuando RL y ­Liebknecht salen de la cárcel, los frentes alemanes de la guerra se van desmoronando y se extiende la desmoralización en las trincheras. El káiser Guillermo II se refugia en Holanda. El mismo día en que RL es liberada, el socialdemócrata Scheidemann proclama la república alemana desde un balcón del Reichstag. Ebert ocupa la presidencia, forma un Consejo de Ministros socialdemócratas moderados y pide al pueblo que abandone las calles y vuelva a la normalidad. El ala mayoritaria del SPD quería la república y las libertades, mientras que los espartaquistas pretendían la revolución proletaria, como indican las proclamas: “Ha pasado la hora de los manifiestos varios, de las resoluciones platónicas y las palabras tonantes. Para la Internacional ha sonado la hora de la acción”. Ambas facciones, reformistas y revolucionarios, lucharán encarnizadamente en las calles de Berlín, a veces edificio por edificio. El Gobierno de Ebert confía la represión de los insurrectos al socialdemócrata moderado Noske, que organiza una fuerza militar en la que permite la integración de los oficiales del antiguo Ejército monárquico. El 13 de enero había sido sofocada la insurrección espartaquista. Dos días después, acaban violentamente con la vida de sus principales líderes.

Retrato de Rosa Luxemburgo.
Retrato de Rosa Luxemburgo. ROSA LUXEMBURG STIFTUNG

RL no llegó a cumplir los 50 años. Nacida en la Polonia rusa en el año 1871 en el seno de una familia judía, pronto se dio cuenta de que la lucha por su ideario marxista sería muy reducida si se quedaba en su país y que para tener influencia debía traspasar la frontera de Alemania, donde existía el Partido Socialdemócrata (SPD) más fuerte del mundo. Para ser ciudadana alemana legal, firmó un matrimonio de conveniencia con un socialista alemán, lo que le dio derecho a la nacionalidad de ese país. A partir de ese momento, Alemania fue su principal campo de acción. En el seno de la socialdemocracia y de la Segunda Internacional, aunó teoría (multitud de artículos y libros muy importantes) y praxis (intervención en congresos, debates con muchos de los popes del marxismo —su amigo Franz Mehring la definió como “la mejor cabeza después de Marx”—, clases en la escuela de formación del partido…). En cambio, no tenía dotes organizativas. Su presencia física era una mezcla de fuerza y de ternura, de decisión y de prudencia, dicen sus biógrafos. Un dirigente judío la describe del siguiente modo: “Rosa era pequeña, con una cabeza grande y rasgos típicamente judíos, con una gran nariz, un andar difícil, a veces irregular debido a una ligera cojera. La primera impresión era poco favorable, pero bastaba pasar un momento con ella para comprobar qué vida y qué energía había en esa mujer, qué gran inteligencia poseía, cuál era su nivel intelectual”.

De su vasta producción teórica destacan los temas que forman parte de su legado y que constituyen lo que, una vez muerta Rosa, se denominó “luxemburguismo”, una escuela marxista de características propias: su pacifismo, su lucha contra el revisionismo y la defensa de la democracia en el seno de la revolución. Sus posiciones, a veces intransigentes, le hicieron polemizar con las figuras más relevantes del socialismo marxista, como Lenin, Trotski, Bernstein, Kautsky…

Recomendaba preparar a las masas para aprovechar las crisis nacionales e internacionales y asaltar el poder

 

Reivindicándose del mejor marxismo (aunque también polemizó con algunas de las ideas del Marx economista en el libro La acumulación de capital), argumentó en favor del internacionalismo como forma de pensar y de vivir. El Manifiesto comunista terminaba con la célebre fórmula de “¡Proletarios de todos los países, uníos!”, y RL y Liebknecht la hicieron suya relacionándola con la Gran Guerra. Los partidos socialdemócratas habían defendido tradicionalmente que en caso de conflicto bélico entre potencias capitalistas, los trabajadores se negarían a combatir y llamarían a la huelga general (la “huelga de masas” en la terminología luxemburguista). Pero en el momento decisivo, el SPD, el partido más grande y más influyente de la Segunda Internacional (más de un millón de afiliados), votó a favor de los empréstitos de guerra, y el resto de los partidos socialistas siguió sus pasos. Cada uno de ellos se puso detrás de sus Gobiernos. Prevaleció la patria sobre la clase social.

Ya a principios del siglo XX, en un congreso de la Internacional en París, RL presentó una ponencia de convicciones profundamente antimilitaristas, las que mantendría hasta el final de sus días. En ella se defendía que los ataques armados entre potencias imperialistas devendrían en formidables coyunturas revolucionarias. Diecisiete años después, la revolución bolchevique fue un testimonio irrefutable de esta tesis. RL recomendaba no solo una crítica abierta al imperialismo, sino que se preparase a las masas con vistas a aprovechar las crisis internacionales y las eventuales crisis nacionales generadas por aquellas para asaltar el poder. Consideraba imprescindible intensificar la acción de todos los partidos socialistas contra el militarismo.

Siete años después, en otro congreso de la Internacional, RL presenta una enmienda firmada conjuntamente con Lenin y Mártov (que luego sería el líder menchevique) que sostiene que, si existe la amenaza de que la guerra estalle, es obligación de la clase trabajadora y de los representantes parlamentarios, con la ayuda de la Internacional como poder coordinador, hacer todos los esfuerzos por evitar los enfrentamientos violentos; en el caso de que a pesar de ello se multiplicase el conflicto armado, era su obligación intervenir a fin de ponerle fin enseguida y aprovechar la crisis creada por la guerra para agitar los estratos más profundos del pueblo para “precipitar la caída de la dominación capitalista”. Estas palabras suponían una llamada a la insurrección, que fue lo que hicieron los espartaquistas en 1919, con la participación de RL.

Esa Rosa Luxemburgo, asesinada por los soldados prusianos, más que posiblemente con la complicidad activa o pasiva de sus antiguos compañeros socialdemócratas, fue despedida en su entierro por su amiga Clara Zetkin (otra espartaquista) con las siguientes palabras: “En Rosa Luxemburgo, la idea socialista fue una pasión dominante y poderosa del corazón y del cerebro; una pasión verdaderamente creativa que ardía incesantemente. (…) Rosa fue la afilada espada, la llama viviente de la revolución”.

LENIN, STALIN Y LOS MARXISMOS

J. E.

El núcleo de aliados políticos de Rosa Luxemburgo fue siempre muy pequeño. Todo lo contrario que el de sus adversarios, entre los que se encontraron muchos de los dirigentes del ala derecha de la socialdemocracia y los sindicalistas burocratizados, a los que atacó sin piedad. Pero ambos núcleos fueron blancos móviles: dependían de los momentos y de los temas. Lenin, Trotski, Kautsky, Jaurès, etcétera, fueron algunos de los marxistas legendarios que compartieron y disintieron del ideario y la práctica política de la alemana. Un ejemplo de ello fue la relación con Lenin, el líder soviético; ambos se admiraron y pactaron, pero también se criticaron.

En 1918, apenas unos meses después del triunfo de la revolución bolchevique, RL publica un folleto titulado La revolución rusa que reivindica los acontecimientos de Leningrado y Moscú, pero que critica algunos aspectos que pueden torcer su futuro, sobre todo los relacionados con el terror revolucionario (que protagonizaría en buena parte un amigo polaco de RL, que dirigiría la Cheka y la sede de la Lubianka, el sangriento Félix Dzerzhinski) y la supresión de la democracia.

En el folleto citado, RL escribe que sólo la libertad de los que apoyan al Gobierno, sólo la libertad para los miembros de un partido, “no es libertad en absoluto. La libertad es siempre libertad para el que piensa de manera diferente”. Creía que el socialismo sólo puede ser resultado del desarrollo de la sociedad que lo construye, y para ello se requiere la más amplia libertad entre el pueblo (lo que no quiere decir que no sea necesario el control político). Si se sofoca la vida política, la parálisis acabará afectando a la vida de los sóviets; sin elecciones generales, sin libertad de prensa y de reunión, sin la libre confrontación de las opiniones, la vida de cualquier institución política perecerá, se convertirá en una vida aparente en la que la burocracia será el único elemento vivo.

En su libro sobre la revolución rusa, la revolucionaria RL acierta premonitoriamente con lo que iba a suceder en la Unión Soviética, sobre todo a partir del momento en que se inicia el futuro estalinista. Algunas decenas de dirigentes del Partido, animados por una energía inagotable y por un idealismo sin límites, dirigirán y gobernarán; el poder real se encontrará en manos de unos pocos de ellos, dotados de una inteligencia singular. La aristocracia obrera será invitada de cuando en cuando a asistir a las reuniones para aplaudir los discursos de los dirigentes y votar por unanimidad las resoluciones propuestas; en el fondo será un gobierno de camarillas, una dictadura en verdad, pero no la dictadura del proletariado, sino una dictadura de un puñado de políticos. En muchos casos la realidad superó a los pronósticos luxemburguistas.

A pesar de este severo cuestionamiento, reivindica el papel histórico del partido de Lenin, siempre en contraposición con sus camaradas alemanes: “Por eso los bolcheviques representaron todo el honor y la capacidad revolucionaria de la que carecía la socialdemocracia occidental. Su insurrección de octubre no sólo salvó la revolución rusa; también salvó el honor del socialismo internacional”.

Con esta idea de la democracia se explica que Stalin no subiese nunca a Rosa Luxemburgo al altar de la iconografía máxima del socialismo. Fue una heterodoxa hasta el final de su vida.

Ricardo Mella, el anarquista condenado al destierro a quien Durruti leía en el frente.

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El pensador anarquista y activista libertario Ricardo Mella Cea

Autor: HENRIQUE MARIÑO.

Fuente: Público, 13/12/2018

Quizás en su tierra lo recuerden por haber facilitado los desplazamientos de sus paisanos y en los ateneos por haber sido un libertario rebelde de formas exquisitas, pero la figura de Ricardo Mella Cea terminó difuminándose durante el franquismo, hasta que su currículo se vio reducido a la dirección de la Compañía Anónima de Tranvías Eléctricos de Vigo. “La represión que instauró la guerra civil y la posterior dictadura desfiguró su trayectoria y provocó que fuese más recordado como gerente de esa empresa, buena persona y lúcido escritor que como organizador, agitador y revolucionario”, explica la filóloga Iria Presa, quien no ha cejado en su empeño de reivindicar a uno de los teóricos patrios del anarquismo hasta dedicarle su particular homenaje: una web que nace con la vocación de reivindicar su legado y de recopilar su obra, dispersa en libros y colaboraciones de prensa.

“Es considerado, con razón, como el más profundo, el más penetrante, el más lúcido de los pensadores anarquistas españoles. Sus escritos, todos concisos, cortos en dimensión, lo equiparan a los mejores teóricos del anarquismo internacional”, bendijo la ministra republicana Federica Montseny. Sin embargo, Iria prefiere citar a otros autores que alabaron sus soflamas, como José Nakens, quien lo consideró “el ácrata que más vale de este país”, recuerda la investigadora viguesa, cuyo rescate también ha sacado a la luz algunos pasajes ocultos de otros gallegos ilustres, como el poeta vanguardista Manoel Antonio (Fomos ficando sós / o Mar o barco e mais nós), léase su expediente en la extinta Escuela de Náutica de Vigo.

Presa ha tirado de cabos e hilos, revelando con cada arrastre las vidas singulares de Alianza, Esperanza, Alba, Flora, Luz, Alicia y Urania, defensora de los derechos de las mujeres y de los valores de la Segunda República, lo que le valió una condena a muerte, conmutada por una pena de treinta años de cárcel. Su marido fue fusilado, ella encerrada en una prisión guipuzcoana y sus cuatro hijos, cuando volvieron a verla casi una década más tarde, sólo pudieron disfrutar de su calor durante un mes, el tiempo que medió entre la cadena y la muerte. Urania era feminista e hija de Ricardo y sobre ella también ha escrito la filóloga graduada en la Universidade de Vigo, quien hoy presenta la web en la Fundación Cuña Novas de Pontevedra y mañana hará lo propio en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad, donde estarán presentes el abogado José Ángel Maquieira y el profesor Gonzalo Navaza, respectivamente.

Detalle de un retrato de Ricardo Mella pintado por Nicanor Pardo. / ARCHIVO DE LA FAMILIA MELLA

Detalle de un retrato de Ricardo Mella pintado por Nicanor Pardo. / ARCHIVO DE LA FAMILIA MELLA

“Hemos decidido regalarle a Ricardo por su cumpleaños un espacio donde se recojan sus escritos y se recupere el ideal anarquista que promulgó. El homenaje no consiste en ponerle su nombre a una calle —un atentado toponímico— ni a un instituto; no si antes no se le explica al alumnado quién era Mella y qué era para él la anarquía. El verdadero homenaje reside en leerlo y en practicar sus conceptos. Para eso es necesario editar sus textos e incluir su figura e ideal en los libros de texto”, defiende Presa, secretaria general del Comando RM, un “grupo de afinidad y acción libertaria” que se ha propuesto divulgar su vida y su obra en una página que permite descargar sus escritos originales. Y, de paso, ejercer de buzón de toda la documentación “perdida por el mundo” para, una vez recopilada, ponerla a disposición de los estudiosos y lectores.

Intelectual políglota e hijo de un sombrerero, Ricardo Mella (1861​-1925) trabajó de joven en una agencia marítima y, tras sacarse una oposición, ejerció como topógrafo en varias localidades y llegó a ser el director de la Compañía de Tranvías de Vigo. Ávido lector cuando niño, fue un adulto propagandista: de aquellos textos federalistas que le brindaba su padre a sus posteriores manifiestos anarquistas. No sólo escribió en numerosos periódicos y semanarios, sino que también los fundó y los dirigió. La lista es ingente, aunque sus cabeceras (La Anarquía, El Despertar, La Solidaridad, El Progreso, La Protesta, El Corsario, La Idea Libre…) son señales que conducen a su ideario: republicano, federalista y defensor de la clase obrera. Su firma no sólo fue solicitada por periódicos de Madrid o Barcelona, sino también por publicaciones extranjeras —de París a Nueva York, pasando por Roma o Buenos Aires—, de las que se valía para expeler su ardor revolucionario.

Su denuncia de un presunto desfalco cometido en el Banco de España motivó que el marqués José Elduayen, político canovista y exdirector de la institución, se querellase contra él por injurias, lo que le acarreó en 1883 una pena de destierro y una multa. Cuando toma la decisión de refugiarse en Madrid, pisa el acelerador ácrata. Juan Serrano Oteiza, director de La Revista Social, motiva su giro ideológico del federalismo al anarquismo, alimentado por las doctrinas de Proudhon y Spencer, sin perder nunca de vista el credo de Pi i Margall. Empapado por los contenidos de la citada publicación, la relación con su responsable —a quien había conocido durante el congreso de la Federación de Trabajadores de la Región Española, celebrado en Sevilla, cuando contaba con poco más de veinte años— se estrecha tras contraer matrimonio con su hija Esperanza.

Tras dos décadas de febril escritura, echa el freno, quizás desengañado, escéptico o deprimido ante las divisiones o luchas intestinas del movimiento. Sin embargo, la Semana Trágica de Barcelona espolea al pensador, quien se había volcado en el estudio y la meditación, mas sin dejar de prestar su pluma en alguna contada ocasión. Su reentré necesitaba de una nueva cabecera, que no duda en fundar con la ayuda de su seguidor Eleuterio Quintanilla: el semanario Acción Libertaria, al que sucedió El Libertario hasta que volvió a recuperar su nombre original. Ahí «está lo mejor que Ricardo Mella escribió con su pluma», en palabras de su discípulo Pedro Sierra, quien años después de su muerte le dedicaría una semblanza en Solidaridad Obrera, el órgano del movimiento libertario español en Francia. En ella, reflexionaba sobre su exilio interior, que le había llevado a perfilar sus tesis intelectuales, a madurar sus ideas y a pulir su estilo, antaño sencillo y claro. «Hasta su último folleto, Doctrina y Combate, sus razonamientos siguen siendo válidos, mientras que su estilo resulta ágil, claro, directo y con una gran dosis de retranca», añade Presa.

No dejó de ser «profundamente libertario», aunque cuando se olvidó de darle cuerda al reloj ya habitaba en «una suerte de escepticismo filosófico con gran fondo idealista». O, dicho de otro modo, «había evolucionado hacia una comprensión de las ideas por encima de todos los dogmas», escribía Sierra, quien ya en 1956 consideraba un deber publicar la obra completa del pensador, dispersa entre libros y colaboraciones en prensa. El mismo objetivo que persigue hoy Iria, quien profundizó en su figura gracias al fallecido Xosé Reigosa, bisnieto de Ricardo y activista enrolado en plataformas como Galiza non se vende. “Es el ideólogo del anarcosindicalismo español, que cuajó en diferentes pupilos, como José Villaverde Velo, el mayor impulsor de su ideario y de su obra, faro del anarcosindicalismo gallego y protagonista de El lápiz del carpintero, de Manuel Rivas”, afirma la secretaria general del Comando RM, quien derrocha anécdotas, desde “Durrutileyendo sus escritos en el frente” hasta “las peleas cara a cara con Pablo Iglesias”, pasando por “aquel texto que no fue galardonado en un concurso anarquista porque era demasiado revolucionario”.

El Palacio de Bellas Artes de Barcelona acoge en 1889 el Segundo Certamen Socialista. El tema propuesto por Unión Local de Resistencia de Sabadell, premiado con cincuenta y cinco pesetas, es el Deber del trabajador en la actualidad. El jurado no escatima en elogios, pero le niega la gloria: “El trabajo número 31 es bellísimo en la forma y en su fondo […], mas el carácter excitante del escrito le convierte más en un manifiesto revolucionario que en exposición de procedimientos que integren el deber del trabajador […]; y así juzgado, sin dejar de reconocer sus bonitas cualidades […], se le concede el accésit de la publicación”. Huelga decir que el título era Organización, agitación, revolución. “Más allá de ser topógrafo, publicista y pensador anarquista, fue un gallego rebelde, inadaptado y contestatario”, escribe Presa en su blog, Epifanías libertarias.

La filóloga gallega, aficionada a bucear en hemerotecas y archivos históricos, pretende traducir los contenidos de la web al castellano y al inglés para difundir la palabra de Mella urbe et orbi. Aunque aspira a ser un trabajo colectivo, abierto a los hallazgos de otros investigadores, su incansable labor ya permite consultar sus primeros artículos, publicados en 1880 en El Estudiante de Pontevedra, algunas rarezas y los dos volúmenes que abarcan parte de la producción del intelectual vigués, Ideario y Ensayos y conferencias. El proyecto de editar sus obras completas fue desbaratado por el golpe de 1936, si bien algunos libros han sido reeditados gracias al esfuerzo de sus incondicionales José Villaverde —responsable de la publicación en 1926 de la primera antología— y Eleuterio Quintanilla y Pedro Sierra —quienes posibilitaron la edición de la segunda en 1934—. “Sin embargo, el estudio de su pericia vital y la compilación de su trabajo continúan pendientes. Lo ideal sería crear una Biblioteca Ricardo Mella que albergase sus periódicos y folletos, así como un lugar de referencia del autor, del anarquismo y de los movimientos sociales”, apunta Iria Presa, quien ha dejado escrito que “Mella fue la voz del pueblo y el pueblo tiene su voz en Mella”.

El pensador vigués llevó a su terreno algunas teorías anarquistas. “Los que quieran conocer a fondo estas doctrinas habrán de estudiar la forma original en que las interpretaba, principalmente en lo que se refiere al concepto que tenía de los límites de la libertad individual, que le llevó a defender durante muchos años el colectivismo por oposición al comunismo, guardando en esto gran afinidad con Tucker”, recomendaba Pedro Sierra en Homenaje a Ricardo Mella, publicado en la revista Solidaridad Obrera, editada en París. Una obra que, a su juicio, conserva el “valor de perennidad”, es “rica en ideas y contenido”, abarca diversas temáticas y está escrita “con pluma de artífice”, por lo que “su brillante labor” debería ser plasmada en su conjunto para honrar su memoria “sin profanar así nada su espíritu iconoclasta”.

La secretaria general del Comando RM coincide en la conclusión de su admirador, consciente del silencio al que fue sometido dentro y fuera de nuestras fronteras, así como a su blanqueamiento por la dictadura, que lo despojó de una ideología que empapó su pluma en el tintero libertario. “Aparte de su base doctrinal y teórica desde un punto de vista organizativo y táctico, ejerció un activismo que no han permitido que pasase a la historia”, concluye Iria. “Así, mientras en México lo consideraban un pensador de salón, el régimen franquista diluyó su figura para que trascendiese como un gerente de tranvías demócrata, no como un agitador que convocaba asambleas revolucionarias. Y esa faceta se perdió, pero no puede olvidarse”.

 

La multimillonaria multa que Haití le pagó a Francia por convertirse en el primer país de América Latina en independizarse.

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Entre todos los pesares de Haití, hay uno que llama especialmente la atención por su incongruencia.

Fuente: BBC, 30/12/2018.

Hace 215 años Haití se convirtió en la primera nación independiente en América Latina, la república negra más antigua del mundo y la segunda república más antigua del hemisferio occidental después de Estados Unidos.

Todo esto se logró tras la única revuelta de esclavos exitosa en la historia humana.

Esas son muchas razones de orgullo para una nación que, desde hace mucho tiempo, encabeza otras listas mucho más dolorosas.

Haití es el país más pobre de América y uno de los más pobres del mundo, según cualquiera de los organismos que elabora esas clasificaciones, incluidos el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Las razones son tantas que quienes quieren ayudar se quedan atónitos.

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Haití es un país que ha sido golpeado por múltiples tragedias.

Haití ha sido escenario de esclavitud, revolución, deuda, deforestación, corrupción, explotación y violencia. Sin olvidar la colonización, la ocupación por EE.UU., revueltas, golpes de Estado y dictaduras hasta la llegada en 1957 de François «Papa Doc» Duvalier, quien impuso uno de los regímenes más corruptos y represivos de la historia moderna que duró 28 años y causó muchas atrocidades y malversaciones.

No sorprende que ni la infraestructura, ni la educación, ni la salud, ni ningún otro bien público haya sido prioridad.

Eso en un país con el infortunio de estar ubicado sobre la falla principal entre las placas tectónicas de Norteamérica y el Caribe y en la pista principal de huracanes de la región, lo que hace que los desastres naturales sean aún más desastrosos.

En medio de tantos pesares, hay uno que resalta por incongruente a ojos contemporáneos: por declarar su independencia Haití tuvo que pagarle una cuantiosa indemnización al poder colonial del que se liberó.

De Ayiti a La Española a Saint-Domingue

Cristóbal Colón llegó a la isla que hoy alberga las Repúblicas de Haití y Dominicana en diciembre de 1492.

Mapa de cuando era colonia española y francesaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionUno de los primeros lugares con los que se topó Colón.

Asumiéndola como territorio de la corona española, Colón bautizó la isla La Hispaniola o La Española, conoció a los nativos, que eran taínos, los llamó «indios» y con ellos pasó su primera Navidad en el Nuevo Mundo.

Aunque inicialmente la explotación de yacimientos de oro y la producción azucarera entusiasmó a los colonizadores, el descubrimiento de una enorme riqueza en el continente americano hizo que el interés por La Española menguara, particularmente el interés por la parte occidental de la isla.

Así, los bucaneros ingleses, holandeses y franceses se disputaron lo que los nativos taínos habían conocido como Ayiti.

Los que viajaban con la bandera de Luis XIV, «el Rey Sol» francés, asumieron gradualmente el control de esa esquina de la isla y en 1665 Francia la reclamó formalmente y la nombró Saint-Domingue.

30 años más tarde, Madrid le cedió formalmente un tercio de La Española a París.

La perla de las Antillas

Los franceses convirtieron Saint-Domingue en una de las colonias más ricas del mundo, y la más lucrativa del Caribe.

Llegando a Santo Domingo, grabado del siglo XVII.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos bucaneros franceses llegan en la costa occidental de la isla española de Hispaniola, también llamada Santo Domingo/Saint-Domingue, en el Caribe.

Para 1789, el 75% de la producción de azúcar del mundo provenía de Saint-Domingue, así como gran parte de la riqueza y gloria de Francia.

La llamada perla de las Antillas producía además café, tabaco, cacao, algodón e índigo, y lideró el mundo en la producción de cada uno de estos cultivos en un momento u otro durante el siglo XVIII.

La enorme riqueza que producía la fabulosa colonia era extraída gracias a la importación de decenas de miles de esclavos al año y la implementación de un duro sistema de esclavitud.

Azúcar amarga

Es aquí donde los números se tornan amargos: a finales de ese económicamente exitoso siglo XVIII, la perla de las Antillas fue el destino de un tercio de todo el comercio de esclavos en el Atlántico.

La alta demanda era resultado de la alta tasa de mortalidad de los esclavos: su promedio de vida era 21 años, y muchos morían tan solo tres meses después de haber llegado.

Enfermedad, exceso de trabajo y el sadismo de los supervisores eran los causantes de la mayoría de las muertes.

Grabado de un boceto del soldado británico Marcus Rainsford que muestra cómo entrenaban a los sabuesos en Santo Domingo usando esclavos, 1791-1803.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionGrabado de un boceto del soldado británico Marcus Rainsford que muestra cómo entrenaban a los sabuesos en Santo Domingo usando esclavos, 1791-1803.

Un escrito del autor haitiano Pompée Valentin, a menudo citado por su rareza y su elocuencia, ilustra el tratamiento que se le daba a los esclavos en las plantaciones haitianas:

¿No han colgado hombres con la cabeza hacia abajo, los han ahogado en sacos, los han crucificado en tablas, los han enterrado vivos, los han aplastado con morteros?

¿No los han obligado a consumir las heces?

Y, después de haberlos desollado con el látigo, ¿no los han arrojado vivos para ser devorados por gusanos o sobre hormigueros, o los han atado a estacas en el pantano para ser devorados por mosquitos? ¿No los han echado en calderos de jarabe de caña hirviendo?

¿No han puesto hombres y mujeres dentro de barriles tachonados con púas y los han hecho rodar por las laderas de las montañas hasta el abismo?

¿No han consignado estos negros miserables a los perros que se comen al hombre hasta que estos últimos, saciados por la carne humana, dejaron a las víctimas destrozadas para ser rematadas con bayoneta y puñal?

La Revolución de les gens de couleur de Saint-Domingue

El eco de la Revolución Francesa de 1789 llegó a la rica colonia donde los denominados gens de couleur y los esclavos se empezaron a preguntar cómo aplicaba la Declaración de los Derechos Humanos del Hombre a su situación.

En 1791, un hombre de origen jamaicano llamado Boukman se convirtió en el líder de los esclavos africanos en una gran plantación en Cap-Français.

Siguiendo el modelo de la revolución en Francia, el 22 de agosto de ese año, los esclavos destruyeron las plantaciones y ejecutaron a todos los blancos que vivían en la región.

Levantamiento de esclavos en gran plantación en Cap-FrançaisDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionPrimer ataque de una lucha que se extendería por 12 años.

Fue la primera acción de un levantamiento que se convirtió en guerra civil y luego en batalla frontal contra las fuerzas de Napoleón Bonaparte, y que tardó 12 años en alcanzar su objetivo: expulsar a los franceses.

El 1 de enero de 1804, Haití declaró su independencia y Jean-Jacques Dessalines se convirtió en su primer gobernante, inicialmente como gobernador general, y después como emperador Jacques I de Haití, título que él mismo se asignó.

Dessalines dio la orden de que todos los hombres blancos fueran condenados a muerte.

Y así fue: desde principios de febrero hasta mediados de abril de ese año tuvo lugar la masacre de Haití, que se cobró la vida de entre 3.000 y 5.000 hombres y mujeres blancos de todas las edades.

Sin intención de ocultar lo sucedido, Dessalines hizo una declaración oficial: «Hemos dado a estos verdaderos caníbales guerra por guerra, crimen por crimen, indignación por indignación. Sí, he salvado a mi país, he vengado a América».

La cuenta de cobro

La larga lucha por la independencia les había dado a los esclavos autonomía, pero también había destruido la mayoría de las plantaciones y la infraestructura del país.

El costo humano era también enorme: se calcula que de los 425.000 esclavos quedaron sólo 170.000 en condiciones de trabajar para reconstruir el flamante país.

Dessalines con cabeza de blanco cortadaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionDessalines siguió el ejemplo de la Revolución Francesa, pero sin guillotinas.

La brutal venganza contra los blancos tomada después de que Francia se rindiera trajo el desprecio de muchas naciones.

ninguna reconoció a Haití diplomáticamente.

Sumado a esto, lo que había ocurrido en Saint-Domingue era la peor pesadilla de todos los poderes que tenían colonias en la vecindad, por lo que dejaron a Haití en «cuarentena» para prevenir el contagio.

Fue así que ocurrió lo difícilmente imaginable.

El 17 de abril de 1825, el presidente haitiano Jean-Pierre Boyer firmó la Real Ordenanza de Carlos X.

Callejón con una sola salida

La ordenanza le prometía a Haití reconocimiento diplomático francés a cambio de un arancel del 50% de reducción a las importaciones francesas y una indemnización de 150.000.000 francos (unos US$21.000 millones de hoy), pagadera en cinco cuotas.

¿Por qué una indemnización?

Porque el nuevo país tenía que compensar a los plantadores franceses por las propiedades que habían perdido, no sólo tierra sino también esclavos.

François-Dominique Toussaint L'ouverture, alias El Napoleón Negro, uno de los héroes de la Revolución que tan caro les costó. George De BaptisteDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionFrançois-Dominique Toussaint L’ouverture, alias El Napoleón Negro, uno de los héroes de la Revolución que tan caro les costó.

Y si el gobierno haitiano no firmaba el acuerdo, el país no sólo seguiría aislado diplomáticamente sino que sería bloqueado por una flotilla de buques de guerra franceses que ya estaba en la costa haitiana.

Esos 150.000.000 francos en oro equivalían a los ingresos anuales del gobierno haitiano multiplicados por 10, de manera que no sorprendió que cuando llegó el momento de hacer el primer pago Haití tuviera que pedir un préstamo.

Francia no tenía problema con que lo hiciera, siempre y cuando acudiera a un banco francés.

La deuda de la Independencia

Así empezó formalmente lo que se conoce como la deuda de la Independencia.

Dibujo de la bandera de 1838Derechos de autor de la imagen GETTY IMAGES
Image captionDibujo de la bandera de 1838, cuando ya el país estaba irremediablemente endeudado.

Un banco francés le prestó a Haití 30.000.000 francos -el monto de la primera cuota que debía- y le dedujo automáticamente 6.000.000 francos por comisiones.

Con lo que quedó, 24.000.000 francos, Haití le empezó a pagar reparaciones a Francia, lo que quiere decir que ese dinero pasó directo de las bóvedas del banco francés a las de la tesorería francesa.

En ese mismo instante, Haití quedó debiéndole 30.000.000 francos al banco francés y 6.000.000 francos más de la deuda total a Francia que lo que debía antes de hacer el primer pago.

Era una espiral sin fin para pagar una deuda inmensa que incluso cuando fue rebajada a la mitad en 1830 era demasiado alta para el país caribeño.

Tuvo que pedir enormes préstamos a bancos estadounidenses, franceses y alemanes con tasas de interés exorbitantes que le obligaban a destinar la mayor parte del presupuesto nacional en reembolsos.

Finalmente, en 1947 Haití terminó de compensar a los dueños de las plantaciones de aquella colonia francesa que fue la perla de las Antillas.

Le tomó 122 años pagar su deuda de la Independencia.

Henri Poincaré, el profeta del caos que probó que hay problemas imposibles de resolver.

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El francés Henri Poincaré (1854-1912), es considerado uno de los mejores matemáticos de todos los tiempos. Trabajó en mecánica celeste, topología, relatividad y es considerado el fundador de la teoría del caos. También planteó la Conjetura de Poincaré, en 1904, un problema de topología que no fue resuelto hasta 2003 por Grigori Perelman.

Autor: Marcus du Sautoy

Fuente: BBC. 16/09/2018

Henri Poincaré había verificado cada paso de su argumento. Su prueba acaba de recibir un premio matemático de la Academia de Ciencias en Suecia.

Pero uno de los jueces planteó una pregunta sobre uno de los pasos y Poincaré se dio cuenta de que había cometido un grave error.

Ese alarmante error, sin embargo, llevó a Poincaré a realizar un descubrimiento matemático extraordinario.

Destellos

Henri Poincaré es uno de los gigantes de las matemáticas y uno de los genios de la historia. Además de matemático, fue astrónomo y físico teórico.

En este sentido, su enfoque de las matemáticas no era diferente al de Sir Isaac Newton 200 años antes.

Poincaré era un gran creyente en la «intuición matemática».

«Un científico digno de su nombre, sobre todo un matemático, experimenta en su trabajo la misma impresión que un artista; su placer es igual de grande y de la misma naturaleza», dijo.

Con su portentosa memoria, solía resolver los problemas completamente en su cabeza y, una vez resueltos, escribía rápidamente los resultados.

Sobre cómo llegó a la respuesta al reto que le había valido el premio de la Academia de las Ciencias contó:

«Todos los días me sentaba en mi mesa de trabajo, me quedaba una o dos horas, probaba una gran cantidad de combinaciones y sin obtener resultados«.

«Una noche, contrariamente a mi costumbre, me tomé un café y no pude dormir«.

«Las ideas se levantaron en las multitudes; las sentí colisionar hasta que se entrelazaron en pares, por así decirlo, formando una combinación estable. A la mañana siguiente solo tuve que escribir los resultados, lo que me llevó unas horas.

«El pensamiento es solo un destello entre dos largas noches, pero este destello lo es todo«.

Antes de que todo se tornara caótico…

En 1885, el Rey Oscar II de Suecia y Noruega decidió celebrar su 60 cumpleaños ofreciendo un premio matemático.

Tres matemáticos eminentes fueron convocados para elegir un desafío matemático apropiado y juzgar las respuestas.

Rey Oscar II de Suecia y NoruegaDerechos de autor de la imagen GETTY IMAGES
Image caption ¿Qué le regalas a un rey que lo tiene todo? La solución a un problema matemático.

La pregunta que plantearon fue: ¿podemos establecer matemáticamente si el Sistema Solar continuará girando como un reloj, o es posible que en algún momento futuro, la Tierra se salga de órbita y desaparezca de nuestro sistema planetario?

Cuando Poincaré comenzó a explorar y encontró que estaba entrando en un territorio matemático increíblemente difícil.

Para simplificar un poco las cosas, comenzó estudiando un sistema con solo dos planetas. Isaac Newton ya había demostrado que sus órbitas serían estables. A partir de ahí, pasó a analizar qué sucede cuando se agrega otro planeta a la ecuación.

El problema es que, tan pronto como tienes tres cuerpos en un sistema, la Tierra, la Luna y el Sol, por ejemplo, la cuestión de si sus órbitas son estables se vuelve muy complicada, tanto que ya había dejado perplejo al poderoso Newton.

«Considerar simultáneamente todas estas causas de movimiento y definir estos movimientos mediante leyes exactas que admitan el cálculo fácil excede, si no me equivoco, el poder de cualquier mente humana», escribió el físico y matemático británico.

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Image caption¿Cuán estable es el Sistema Solar?

Sin inmutarse, Poincaré se puso a trabajar. Y aunque no pudo descifrar el problema por completo, el documento que presentó sobre el llamado «problema de 3 cuerpos» fue más que suficientemente brillante para ganar el premio del rey Oscar.

«A partir de ese momento, el nombre de Henri Poincaré se hizo conocido por el público, que luego se acostumbró a considerar a nuestro colega ya no como un matemático de particular promesa sino como un gran erudito del que Francia tiene derecho a estar orgullosa», señaló matemático Gaston Darboux, entonces secretario permanente de la Academia Francesa de Ciencias.

Al borde del caos

Fue cuando se estaba por publicar la solución de Poincaré en una edición especial de la revista de la Real Academia Sueca de Ciencias, Acta Mathematica, que salió a la luz el error en su trabajo.

Poincaré telegrafió al presidente de los jueces Gösta Mittag-Leffler para contarle la mala noticia, con la esperanza de limitar el daño.

«Las consecuencias de este error son más serias de lo que pensé en un principio. No voy a ocultarte la angustia que este descubrimiento me ha causado (…) No sé si todavía pensarás que los resultados que quedan merecen la gran recompensa que les has otorgado. Te escribiré extensamente cuando pueda ver las cosas más claramente», decía el telegrama.

Además, trató de evitar que la revista se imprimiera: publicar un documento erróneo en honor del rey sería un desastre.

Tierra, Luna y SolDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption El modelo simplificado lo llevó a cometer el error.

Mittag-Leffler estaba «extremadamente perplejo» al escuchar las noticias.

«No es que dude que tus escritos serán, en cualquier caso, considerados como la obra de un genio por la mayoría de los geómetras y que serán el punto de partida para todos los esfuerzos futuros en la mecánica celeste. Por lo tanto, no pienses que lamento haberle otorgado el premio», le contestó el matemático sueco.

«Pero lo terrible es qutu carta llegó demasiado tarde y su trabajo ya se ha distribuido», agregó.

La reputación de Mittag-Leffler estaba en juego por no haber recogido el error antes de que hubieran otorgado públicamente el premio a Poincaré.

«Por favor, no digas una palabra de esta historia lamentable a nadie. Te daré todos los detalles mañana», le pidió a su colega francés y pasí las siguientes semanas tratando de recuperar las copias impresas sin levantar sospechas sobre el embarazoso error.

Mittag-Leffler le sugirió a Poincare que pagara por la impresión de la versión original. Poincaré, que estaba mortificado, lo hizo, a pesar de que la cuenta llegó a más de 3.500 coronas, 1.000 más que el premio que había ganado originalmente.

El grave error de suponer

Como cualquier matemático diligente (o quizás obsesivo), Poincaré trató de corregir su error, de entender dónde y por qué se había equivocado.

Se dio cuenta que sencillamente no estaba bien aproximar de la forma que él había sugerido: su suposición de que un pequeño cambio en las condiciones iniciales resultaría en un pequeño cambio en el resultado era incorrecta.

Patos en línea con uno yendo para otro ladoDerechos de autor de la imagen GETTY IMAGES
Image caption Por pequeña que sea una desviación en el sistema, el cambio puede ser inmenso.

«Poincaré fue capaz de demostrar que es posible tener un sistema que se puede definir de manera muy sencilla y, sin embargo, puede producir movimientos realmente muy complicados, que se pueden entender pero no predecir. Y esa es una desviación radical del estándar que se tenía hasta entonces», explica el matemático y astrónomo Carl Murray.

En 1890, Poincaré escribió un segundo documento extenso en el que explicaba su creencia de que pequeños cambios podrían hacer que un sistema aparentemente estable se descompense repentinamente.

Esas mariposas

Lo que Poincaré demostró, tras sobreponerse de la angustia, es que existen ciertos problemas en el mundo para los cuales las matemáticas no pueden predecir la solución.

Efectivamente: esa poderosa disciplina que muchos consideran como la reina de las ciencias tiene límites.

Es el llamado «efecto mariposa»: la noción de que una mariposa agitando sus alas hace pequeños cambios en la atmósfera que posiblemente podrían causar un tornado en Tokio.

Mariposas en PerúDerechos de autor de la imagenSCIENCE PHOTO LIBRARY
Image caption Probablemente hayas oído hablar de que el batir de alas de una delicada mariposa puede tener consecuencias colosales en algún lugar del mundo.

Fue el nacimiento de la teoría del caos, uno de los conceptos más importantes del siglo pasado y una nueva rama matemática que está en el corazón de muchos sistemas naturales, desde cómo la población de una determinada especie varía con el tiempo hasta el ritmo de tu corazón, desde el Sistema Solar hasta nuestro clima.

Una teoría que cambió nada menos que nuestra comprensión del Universo.

El caos es la partitura en la que está escrita la realidad*

El caos hace que predecir el futuro sea tremendamente difícil.

Eso no quiere decir que el caos sea la matemática de la aleatoriedad o la probabilidad. Un sistema caótico sigue estando controlado por estrictas ecuaciones matemáticas pero, y esa fue la gran sorpresa, un cambio muy pequeño en las condiciones iniciales puede conducir a resultados muy diferentes.

Y en caso de que todavía te estés preguntando lo mismo que el rey Oscar hace 134 años –¿Es estable nuestro Sistema Solar?-, recientes modelos de computador señalan que a pesar de miles de años de estabilidad, es «posible» que una pequeña perturbación causada por un asteroide rebelde sea suficiente para despedazar nuestro sistema planetario.

Pero los modelos de computadora no son matemáticas. Y, hasta el día de hoy, una solución puramente matemática a este problema sigue eludiéndonos.

* «Trópico de Cáncer» (1934), Henry Miller

Revolución cubana: 3 éxitos y 3 fracasos del movimiento que inició Fidel Castro hace 60 años.

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La revolución cubana comenzó el 1 de enero de 1959 tras la huida del entonces gobernante de facto, Fulgencio Batista.

Autor: Lioman Lima

Fuente: BBC. 01/01/2019.

Cuando la Revolución cubana comenzó, todavía Dwight Eisenhower era presidente de Estados Unidos, Adolfo López Mateos gobernaba México y la Unión Soviética era la segunda potencia del mundo.

Sesenta años después, Eisenhower, López Mateo y la URSS son apenas recuerdos en libros de historia, pero el proceso que inició Fidel Castro en la mayor isla del Caribe, todavía sigue dando de qué hablar y sembrando simpatías y detractores a lo largo del mundo.

No habrá grandes celebraciones en la isla por este aniversario cerrado en el que, por primera vez en décadas, no gobierna alguien de apellido Castro un 1 de enero.

Para los admiradores de la Revolución cubana, la fecha marca una jornada simbólica: por más de medio siglo Cuba ha sido el símbolo de la resistencia ante Estados Unidos, el icono de la soberanía política latinoamericana y la esperanza de un modelo alternativo para el caótico orden mundial.

Para sus detractores, la fecha marca un año más de perpetuación en el poder de un grupo que, en su criterio, ha coartado las libertades y los derechos de un pueblo y lo han sumido en la pobreza, la crisis y «uno de los mayores exilios de la historia».

En BBC Mundo repasamos 3 grandes logros y 3 grandes fracasos de ese movimiento político que ha marcado la historia de Cuba -y de América Latina- en los últimos 60 años.

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Logros

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Salud

A través de los años, uno de los elogios más reiterativos que consigue la isla en casi cualquier escenario es su sistema de salud, público y universal, que la ubica como un referente frente a la mayoría de naciones de Latinoamérica.

«Los éxitos de Cuba en materia de salud son reconocidos mundialmente y dan cuenta de un nivel de compromiso consecuente y sistemático con el desarrollo de la salud por parte de las más altas autoridades de ese país desde 1959″, señala la Organización Mundial de la Salud a BBC Mundo.

Esa institución destaca, entre otros, la colaboración médica de la isla en otras naciones, la baja mortalidad infantil y el hecho de que, recientemente, se convirtió en el primer lugar del mundo en eliminar la transmisión materno-infantil del VIH/Sida y la sífilis congénita.

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Derechos de autor de la imagenAFP Image caption Cuba también ha creado institutos de investigación científica que son referentes internacionales, como el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

Es importante señalar que ya antes de la Revolución, en 1957, Cuba ocupaba el primer lugar de la región con menor mortalidad infantil y con mayor número de médicos y camas en los hospitales por habitantes, cifras que todavía ostenta.

En las últimas dos décadas el servicio médico en Cuba se ha deteriorado dada la falta de medicinas, equipos médicos y las deficiencias estructurales severas en varias instituciones hospitalarias.

El gobierno cubano lo atribuye a las sanciones económicas impuestas por el gobierno de Estados Unidos por casi 60 años.

«Más allá de las críticas que puedan hacérsele, la revolución hizo posible la salud para miles personas y eso es un hecho«, asegura a BBC Mundo el politólogo cubano Carlos Alzugaray.

Educación

60 años después del triunfo de Fidel Castro, el país ha erradicado prácticamente el analfabetismo, cuenta con un sistema de educación público que abarcatodas las enseñanzas y ha creado modelos educativos que se han utilizado en el resto de Latinoamérica.

revoluciónDerechos de autor de la imagenAFP
Image caption En Cuba la educación, la salud y el deporte son derechos de la población.

«Antes de la revolución, si bien el analfabetismo en la ciudad era del 11%, en el campo era del 40%. Eso es algo que con la revolución se solucionó. Se eliminó además la educación privada y se hizo accesible para toda la población», cuenta Mesa-Lago a BBC Mundo.

Mark Brenner, especialista en Cuba de la American University, señala que el modelo educativo de la isla es un referente en la región y ha logrado formar por generaciones a una de las poblaciones más preparadas académicamente de América Latina.

Sin embargo Sebastián Arcos, director del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad Internacional de Florida, cuestiona que el acceso a ciertos niveles de enseñanza se limita a la condición de «ser revolucionario» y recuerda casos de expulsiones de estudiantes por expresar criterios contrarios a los del gobierno o- hace unas décadas- por ser homosexuales o tener el pelo largo.

«Es un país donde las escuelas se utilizan para adoctrinar a la gente desde muy jóvenes y donde se ponen los valores comunistas por encima de los valores de la enseñanza«, le dice a BBC Mundo.

Seguridad

Un hecho que para muchos escapa en la cotidianidad de la isla es que, según varios organismos internacionales -e, incluso, según ha reconocido en decenas de alertas de viajes el Departamento de Estado de EE.UU.- Cuba es uno de los países más seguros de Latinoamérica y el Caribe.

Estadísticas de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen muestran que la tasa de homicidios en la isla entre 2012 y 2016 fue de 4,99 por cada 100.000 habitantes, lo que la convierte en el segundo país más seguro de la región, solo superado por Chile.

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Image caption En Cuba es muy común ver policías patrullando calles o cuidando esquinas. En La Habana hay un sistema de cámaras de vigilancia en varios barrios.

El portal Data World, que compila datos oficiales, la ubicó por años como el lugar más seguro para visitar por estadounidenses, en comparación con otros destinos turísticos populares cercanos a EE.UU.

Arcos, aunque reconoce los altos niveles de seguridad en la isla, considera que estos se deben al «sistema represivo, de vigilancia y control» que ha establecido el gobierno cubano.

«Es un estado policiaco, dedicado a la seguridad y al control de las personas. Han creado mecanismos para que la gente tenga miedo y han llegado a hacer que casi todos los cubanos sientan que son vigilados o que alguien les escucha cuando hablan por teléfono», sostiene.

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Fracasos

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Economía

Casi todos los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en calificar a la economía como el mayor fiasco del proceso iniciado por Fidel Castro en 1959.

«Yo diría que es la gran falencia o lo que quedó pendiente de esos 60 años y es que todavía no se ha alcanzado esa sociedad próspera y sostenible que se planteó alguna vez, lo que significa que todavía haya muchos asuntos pendientes en materia de vivienda, en materia de alcanzar niveles de vida aceptables para todo el mundo», opina Alzugaray.

El economista cubano Mauricio De Miranda Parrondo, profesor de la Universidad Javeriana de Cali, considera que un error fundamental en este sentido fue «el desconocimiento de las leyes de la economía» por parte del gobierno.

«La dirección cubana pecó de excesivo idealismo y de voluntarismo en la conducción de la economía. Siempre se priorizó la razón política y el mantenimiento del poder sobre la razón económica, explica a BBC Mundo.

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Image caption ara sus críticos, la revolución cubana no ha logrado ofrecer la sociedad que prometió.

Mesa-Lago, destaca, no obstante, que pese a la crisis económica sostenida que vive, Cuba ha logrado continuar creciendo (aunque sea en números muy pequeños) y que realizó una transformación económica en la que pasó de ser una economía dependiente del azúcar a otra dependiente de los servicios.

«Pero no ha logrado un cambio estructural que permita tener ese crecimiento económico sostenido del que han estado hablando desde decenios y que le permita recuperar los estándares de vida que tenía cuando todavía vivía del dinero de la Unión Soviética», comenta.

Derechos humanos

Es uno de los temas más peliagudos y de los que más controversia generan entre quienes apoyan o critican la Revolución cubana.

A través de los años, organizamos internacionales y críticos del gobierno han denunciado lo que consideran violaciones sistemáticas de los derechos humanos en la isla, que van desde la falta de libertad de prensa hasta el encarcelamiento o la persecución de opositores políticos, algo que el gobierno y sus seguidores niegan.

En septiembre pasado, en su informe anual, el secretario general de Naciones Unidas incluyó nuevamente a Cuba entre los países que toman «represalias vergonzosas» contra quienes defienden los derechos humanos.

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Image captionUn grupo de mujeres opositaras, llamadas Damas de Blanco (una de ellas, en el centro de la foto), aseguran ser víctimas frecuentes de represión por parte de la policía de Cuba.

Otras organizaciones, como Amnistía Internacional o Human Right Watch también publican periódicamente informes en los que cuestionan el estado de los derechos humanos en la isla.

«Por 60 años se han dedicado a callar, a encerrar u obligar a salir del país a todo el que piense diferente«, opina Arcos.

El gobierno cubano asegura, por su parte, que pocas naciones del mundo respetan los derechos humanos como ellos y tilda a los opositores de ser «mercenarios» al servicio de Estados Unidos.

Brenner considera que al hablar de derechos humanos en la isla se debe tener en cuenta «las fuertes presiones» que ha vivido por parte de Washington, que, en su criterio, llevaron al gobierno de La Habana a sobreestimar la amenaza y a que varios derechos sucumbieran ante la aspiración de mantener a flote el sistema.

«La Declaración Universal de los Derechos Humanos tiene tres componentes: derechos políticos, sociales y económicos. Y el gobierno cubano han enfatizado en los derechos sociales y económicos, pero se han dado de lado los derechos políticos,» sostiene.

«El hombre nuevo»

En el paradigma del «hombre nuevo», el ideal de Ernesto «Che» Guevara de crear un nuevo sistema de relaciones humanas, muchos críticos ven el resumen de una serie de fiascos de todo tipo que han impactado en las esencias del cubano de a pie y que han llevado a algunos a notar una falta de compromiso con el país y su futuro.

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Image caption Los críticos de la revolución señalan que no fue capaz de crear una sociedad que comprometa a sus jóvenes con el futuro de la isla.

«¿Cuál es el resultado 60 años después? ¿Un país del que se calcula que han emigrado más de 3 millones de personas, que está devastado, con las familias separadas, con una economía que no funciona, con jóvenes que solo quieren irse a otro lugar? ¿Cuál ha sido el impacto en el ser humano? Pues algo catastrófico», opina Arcos.

Alzugaray, por su parte, si bien reconoce que del «hombre nuevo» no queda nada, considera que, pese a todo, aún existen notables niveles de apoyo hacia la revolución.

«No la apoyan igual que hace 60 años, porque lógicamente ha pasado el tiempo y se han presentado muchas dificultades y la gente se ha sacrificado mucho, pero yo diría que las cuotas de participación son altas», comenta.

En criterio de Brenner, su percepción tras más de 44 años viajando a la isla, es que la gente allí «está muy decepcionada» de no tener la oportunidad de colmar sus aspiraciones personales en su propio país.

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Image caption Para muchos cubanos, emigrar es una aspiración.

«Son personas con una gran capacidad y una gran preparación, pero no tienen oportunidad de ejercerlas en empleos que los hagan sentir satisfechos. Tienen una tremenda creatividad, pero muy pocos espacios donde puedan ponerla en práctica», señala.

El experto considera que se trata de una realidad «muy complicada», porque el nuevo presidente «no parece capaz de producir algo dramáticamente diferente y no veo que haya planes tampoco de hacerlo».

«Creo que es un punto muy crítico en la historia de la revolución: hay un liderazgo nuevo, pero no hay un plan nuevo para alcanzar, al menos parcialmente, lo que aspiran a alcanzar o para ofrecerle a la gente algo mejor de lo que han tenido hasta ahora», sostiene.

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